Los japoneses en Brasil

Inmigración Iberoamericana nº 17

japoneses en Brasil

En esta entrada vamos a analizar todos los elementos característicos de la emigración japonesa a Brasil, así como todos los elementos culturales característicos de los descendientes de japonés en el país. Es el segundo trabajo en este blog relativo a la emigración japonesa en América, tras el publicado referente a la inmigración japonesa en Perú.

Los japoneses y descendientes de japoneses en Brasil significan la mayor cantidad de japoneses instalados fuera de Japón, por encima de los Estados Unidos y Perú. Se estima en aproximadamente millón y medio los brasileños nacidos en Japón o descendientes de japoneses. En Brasil, los japoneses significan el cuarto grupo migratorio en cantidad tras los portugueses, los italianos y los españoles,  ya que superaron numéricamente a la emigración alemana en el país.

El término nikkei es el término con que se describe a todas las personas brasileñas relacionadas con el Japón. Del millón y medio de descendientes  de japoneses que se estiman que viven en Brasil en la actualidad, unas 180 mil personas son nacidas en Japón (issei), y el resto se subdividen en nissei (hijos de japoneses), sansei (nietos) y yonsei (bisnietos).

El fenómeno migratorio de japoneses hacia Brasil comenzó en el año 1908. Por tanto, es un movimiento migratorio muy posterior temporalmente a la emigración masiva europea hacia Brasil y a su vez es también un movimiento migratorio temporalmente más tardío que la emigración japonesa en Perú.

En ese año se firmó un acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y Japón para prohibir la emigración japonesa hacia los Estados Unidos y también hacia México, para que posteriormente no pudieran entrar desde México a los Estados Unidos. Este hecho, unido a la prohibición de entrada en Canadá y a que el gobierno australiano en esos momentos solo quería inmigrantes blancos, provocó que los japoneses tuvieran que emigrar hacia Sudamérica.

El primer barco que transportó inmigrantes japoneses hacia Brasil fue el Kasato Maru, que atracó en el puerto de Santos, en la costa del Estado de Sao Paulo, el 18 de junio del año 1908, tras 52 días de travesía. Eran 165 familias (781 personas) que venían a trabajar en las haciendas cafeteras situadas en la parte oeste del estado paulista. Tenían que ser obligatoriamente familias porque los hacendados paulistas querían que fuera mano de obra estable y no temporal. Los inmigrantes que se presentaron a este primer envío eran del oeste de Japón y la mayoría de ellos no eran agricultores. Había policías, profesores, monjes budistas, obreros, tipógrafos, etc.

Entre el año 1908 y el inicio de la Primera Guerra Mundial, fueron otras 14.983 japoneses los que llegaron a Brasil, siendo por tanto unas 15.700  japoneses, aproximadamente, los que llegaron a Brasil desde Japón en el primer periodo. La mayor parte de ellos eran campesinos pobres, oriundos de las provincias del Sur y del Norte de Japón.

Este movimiento migratorio se intensificó notablemente en el periodo comprendido entre los años 1917-1940, donde llegaron aproximadamente unos 164mil japoneses. El periodo de entreguerras supuso el empuje definitivo por parte del gobierno japonés para incentivar la emigración japonesa hacia Brasil debido a la sobrepoblación y falta de recursos económicos que vivían el país nipón en esos momentos. De estos emigrantes japoneses, el 75% se asentó en el Estado de Sao Paulo, donde en Sao Paulo ciudad ya se habían formado en los 7 años anteriores los primeros barrios de japoneses. Actualmente, Sao Paulo es la ciudad de todo el mundo que tiene la mayor concentración de japoneses fuera de Japón.

A partir de 1937 comienza el descenso en la entrada de japoneses en Brasil que fue inexistente entre 1942 y 1945 debido a dos motivos. Por una parte, la invasión japonesa de China provoca que los jóvenes japoneses pobres no pudieran emigrar por estar enrolados en el ejército. Por otra parte, la aparición del Estado Novo de Getulio Vargas que promulgaba un estado brasileño centralizado y la construcción de un nacionalismo brasileño.

Entrada de Japoneses en Brasil (1908-1961)

PERIODO IPERIODO IIPERIODO III
AÑOINMIGRANTESAÑOINMIGRANTESAÑOINMIGRANTES
      
19088301926840719466
1909311927908419471
1910948192811.16919481
191128192916.64819494
19122909193014.076195033
19137122193156321951106
19143675193211.6781952261
19156519332449419531928
191616519342193019543119
191738991935961119554051
191855991936330619564912
191930221937455719576147
192010131938252419586586
19218401939141419597123
192212251940126819607749
19238951941154819616824
1924267319420  
1925633019430  
  19440  
  19450  
TOTAL PERIODO ITOTAL PERIODO IITOTAL PERIODO III
41.629147.34648.851

(FUENTE: Instituto Nacional de Inmigración y Colonización (INIC). En: Emigração japonesa no Brasil.  Consulado General del Japón. São Paulo: 1964, p. 6, en: J.THIAGO, Cintra. La inmigración japonesa en Brasil, (1908-1958) México: El Colegio de México, 1971, p. 105.)

Las relaciones de los emigrantes japoneses en Brasil y sus descendientes se vieron gravemente perjudicadas durante la Segunda Guerra Mundial. El 29 de enero de 1942 Brasil rompió las relaciones diplomáticas con Japón debido a que Brasil se unió al bando aliado.

Desde ese momento, los japoneses que residían en Brasil fueron vistos como enemigos. No fueron a campos de concentración como si pasó con la comunidad japonesa en los Estados Unidos, pero si fueron prohibidos el idioma japonés, las publicaciones japonesas y todos los símbolos representativos de la cultura nipona.

Además, la guerra produjo una escisión en la comunidad nipo-brasileña en dos grupos claramente diferenciados. Por un lado, aproximadamente el 80% de los nipo-japoneses no creyeron las noticias que llegaban sobre la derrota japonesa en la Guerra, ya que creían que eran noticias manipuladas por los medios brasileños. Eran los Kachigumi (victoristas). Por otro lado, el 20% restante si creyó en la derrota japonesa en la Guerra. Eran los Makegumi (derrotistas). Los problemas vinieron cuando una facción extrema de los Kachigumi, los Shindo Renmei, empezaron a tomar acciones violentas contra los Makegumi a los que consideraban traidores. Cuando la situación llegó a un punto de extrema violencia,  con 23 muertes entre los años 1946-1947, el gobierno brasileño tuvo que apoyarse en su ejército para eliminar a los Shindo Renmei y acabar así con la ola de violencia que atizaba el país. Debido a esto, el flujo migratorio desde Japón hacia Brasil fue suspendido y no se reanudó hasta el año 1952.

En su gran mayoría, los japoneses que viajaron a Brasil trabajaron en las plantaciones de café en el interior de Sao Paulo y en el norte de Paraná, sustituyendo en muchos casos a los trabajadores esclavos negros, ya que la esclavitud había sido abolida oficialmente en Brasil el 13 de mayo del año 1888.  Además, los japoneses trabajaron en la explotación del caucho en la Amazonía y en las plantaciones de pimienta en el Estado de Pará.

Las condiciones de vida fueron bastante duras para la comunidad japonesa durante las primeras décadas debido a la enorme diferencia existente entre la cultura japonesa y la brasileña y también porque el gobierno brasileño recelaba mucho de la emigración asiática, habiendo prohibido incluso la emigración china, y preferían la emigración de europeos blancos. Esto marginó mucho a los primeros emigrantes japoneses en Brasil, que vivieron en barrios solamente habitados por japoneses aislados del resto de la sociedad brasileña.  La idea inicial de estos emigrantes era trabajar unos años en Brasil, enriquecerse y volver a su país, ya que el eslogan de la compañía encargada del reclutamiento de emigrantes japoneses en Japón, Kokoku Shokumin Kaisha, hablaba de un enriquecimiento en pocos años con un buen trato por parte del hacendado, cosa que era mentira. Muchos japoneses quisieron regresar a su país pero siempre les fue impedido por los hacendados, que necesitaban la mano de obra barata.

Tras cumplirse el contrato de los primeros emigrantes en las haciendas paulistas, muchos comenzaron a dedicarse a la agricultura por su cuenta cultivando arroz, maíz, caña de azúcar y sobre todo la patata, producto por el que empezaron a tener fama en Sao Paulo. Desde entonces, la comunidad japonesa en Brasil se convirtió en una de las comunidades de agricultores principales del país. El 98,8 % de los japoneses asentados en Brasil en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado se dedicaba a la agricultura.

Los productos agrícolas de Brasil y el porcentaje del producto de los Nikkei. (1964)

GéneroCantidad de producto en total (toneladas)Porcentaje de producto de Nikkei (%)
Arroz1.770.2884,2
Patata1.263.81241,0
Soja304.8975,9
Maíz9. 408.0432,3
Tomate553.27058,1
Huevo649.846.000 docenas43,8
Café2. 0840278,8
Algodón1.770.28813,7
Cacahuete469. 64121,2
6.22192,1
Capullo de Seda1. 45680,0
Plátano337.206.000 racimos6,0
Pimienta18.60082,0
Cáñamo1.50091,7
Menta2.00050,0

(FUENTE: Comisión de la Historiografía de Setenta Años de la Migración. Setenta Años de la Inmigración Japonesa en Brasil. Asociación de la Cultura Nipo-Brasileña. 1980, en: MARUYAMA, Yasunori. La fuerza de los japoneses durante cien años en Brasil. Chiba: Instituto Moralogy, 2008, p. 47).

La tercera generación de nipo-japoneses supuso el cambio en las relaciones de esta comunidad con el resto de la sociedad brasileña, ya que los nietos y nietas de los primeros emigrantes japoneses se sentían brasileños, fueron criados por padres y madres ya nacidos en Brasil y por tanto se consideraban exclusivamente brasileños. De hecho, en la actualidad solamente un 10 % de los nipo-japoneses conocen el idioma japonés y cerca del 30 % de ellos tiene uno de los dos progenitores que no es descendientes de japoneses.

A partir de los años noventa del siglo pasado se produjo una inversión en la tendencia de las relaciones migratorias entre Brasil y Japón, ya que empezó un movimiento de nipo-brasileños que decidieron emigrar hacia Japón debido a los problemas económicos y de empleo que existían en Brasil en esa década unido a la importancia económica que ya había adquirido Japón en esos momentos. Son conocidos como los dekasegi.

De hecho, desde finales de los años ochenta, cuando Japón ya se había convertido en uno de los países más ricos del mundo, el Ministerio de Trabajo japonés empezó a facilitar la entrada de trabajadores de etnia japonesa con la finalidad de aliviar la escasez de trabajadores en las llamadas profesiones “sucias, peligrosas y humillantes”. En la actualidad, se calcula en torno a los 30 mil el número de nipo-brasileños que residen en Japón, trabajando en su gran mayoría en el sector del automóvil bajo condiciones laborales bastante precarias. En Japón significan la tercera comunidad extranjera asentada en el país en número de miembros, solo superada por los coreanos (aproximadamente un millón) y los chinos.        

En el siguiente enlace se puede descargar en pdf una obra completa sobre la inmigración japonesa en Brasil. “Los inmigrantes japoneses en Brasil durante la Segunda Guerra Mundial y la postguerra”,  de Saori Inoue, de la Universidad de Salamanca.

En este documental de habla portuguesa se realiza una breve semblanza del tema que nos ocupa:

Bibliografía

  • IGLESIAS, F (1994): “Breve historia contemporánea del Brasil”. Fondo de Cultura Económica, México.
  • INOUE, S (2013): “Los inmigrantes japoneses en Brasil durante la Segunda Guerra Mundial y la postguerra”. Salamanca
  • LABORDE CARRANCO, A, A. (2006): “La política migratoria japonesa y su impacto en América Latina” Migraciones Internacionales., vol. 3, no. 3. Tijuana, Baja California, México.
  • LONE, S (2001): “The Japanese Community in Brazil, 1908-1940: Between Samurai and Carnival”. New York.
  • MARUYAMA, Y. (2008). “La fuerza de los japoneses durante cien años en Brasil” Chiba: Instituto Moralogy,
  • THIAGO, J. C. (1971).”La inmigración japonesa en Brasil, (1908-1958)”. El Colegio de México, México.

 

En la próxima entrada realizaremos un somero análisis de todo lo relacionado con la Flota de Indias, sistema de monopolio comercial que implantó la corona española para controlar el tráfico comercial entre España y América.

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Autor

Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.