La expedición de Hernández de Córdoba (1517)

Conquista y colonización española en Norteamerica nº2

Durante los años 1517 y 1518 se sucedieron dos expediciones que exploraron toda la costa del Golfo de México. Estas expediciones se sitúan cronológicamente entre el primer y el segundo y definitivo viaje de Ponce de León a La Florida. Ambas expediciones tienen un componente en común. El piloto de ambas fue el mismo personaje: Antón de Alaminos (Palos de la Frontera, Huelva, c. 1484-1488 — c. 1520?), uno de los pilotos más experimentados en las aguas del Caribe durante las primeras tres décadas de la conquista castellana de las islas caribeñas. En esta entrada y la siguiente vamos a realizar un análisis de todo lo acontecido en ambas expediciones.

Alaminos y otros capitanes de la primera expedición de Ponce de León a la Florida esperaban el regreso de Ponce de León desde la Península con la autorización real para poder colonizar la Florida. Como ya explicábamos en la primera entrada, aunque el rey dio autorización a Ponce de León, éste no montó una segunda expedición durante los tres años siguientes, lo que provocó que Alaminos comenzara a buscar financiación para poder montar una expedición que pudiera explorar la costa oeste de Florida más al norte de donde había llegado la primera vez.

En esta entrada vamos a analizar todo lo ocurrido en la primera de las dos expediciones. Esa expedición fue comandada por Francisco Hernández de Córdoba, (Cabra, Córdoba ca. 1467- Sancti Spíritus, Cuba,  1517) y tuvo lugar entre febrero y mayo de 1517. Hernández de Córdoba era en esos momentos unos de los encomenderos más importantes de la isla de Cuba. El gobernador de la misma Diego Velázquez de Cuéllar (Cuéllar, actual provincia de Segovia, 1465 – Santiago de Cuba, 1524) fue un adelantado, conquistador español y primer gobernante de Cuba, cargo que ocupó desde 1511 hasta su muerte en 1524. Había llegado al Caribe en el segundo viaje de Colón a América y participó activamente en la pacificación de la isla de La Española dirigida por Nicolás de Ovando de 1502 a 1509.

Velázquez de Cuéllar le otorgó a Hernández de Córdoba el mando de la expedición que oficialmente tenía como objetivo explorar más allá de la costa oeste de Cuba en busca de nuevas islas. Un centenar de conquistadores españoles se unieron a la misma, entre ellos Bernal Díaz del Castillo, cronista oficial de la posterior conquista del imperio azteca, ya que según el propio Díaz del Castillo:

”Y como se habían pasado ya tres años […] y no habíamos hecho cosa alguna que de contar fuera, los ciento diez españoles procedentes del Daríén y los que en la isla de Cuba no tenían indios decidieron concertarse con un hidalgo que se decía Francisco Hernández de Córdoba […] y era hombre rico y tenía pueblo de indios en aquella isla [Cuba], para que aceptara ser su capitán para ir a nuestra ventura a descubrir nuevas tierras y en ellas emplear nuestras personas”.

Los capitanes de Cortés narraron también el origen de la expedición de Hernández diciendo:

”como es costumbre en estas islas que en nombre de vuestras majestades están pobladas de españoles de ir por indios a las islas que no están pobladas de españoles, para se servir dellos, enviaron los susodichos [Francisco Fernández de Córdoba, y sus socios Lope Ochoa de Caicedo y Cristóbal Morante] dos navíos y un bergantín para que de las dichas islas trujesen indios a la dicha isla Fernandina, y creemos […] que el dicho Diego Velázquez […] tenía la cuarta parte de la dicha armada”

Por lo tanto, es bastante obvio que el objetivo real de esta expedición fue encontrar tierras para conseguir capturar una importante cantidad de indios para trabajar en las explotaciones mineras o agrícolas de la isla, ya que en estos momentos la cantidad de indios en Cuba empezaba a escasear.

La expedición partió de la ciudad de Santiago, en la costa sur de la isla de Cuba, el 8 de febrero del año 1517 con 3 naves (dos navíos y un bergantín) y unos 150 hombres, aproximadamente (otras fuentes hablan de unos 110 hombres). Además de Hernández de Córdoba, los otros dos socios de la expedición fueron Cristóbal de Morante y Lope Ochoa de Caicedo.

Tras navegar la costa este de Cuba, una fuerte tormenta los desvía de su rumbo dirección oeste y tras 21 días navegando en calma,  tocan tierra en el norte de la Península del Yucatán el 5 de marzo.

Los expedicionarios españoles vieron entonces por primera vez en América casas de cal y canto y comunidades desarrolladas socialmente. Llamaron a la zona el Gran Cairo, ya que los españoles estaban acostumbrados a asociar todo lo no cristiano como musulmán y vieron templos en forma de pirámide.

El día anterior  había existido un contacto de paz entre el Cacique de el Gran Cairo y los españoles en los barcos de estos. Al día siguiente iban a desembarcar en tierra pero los españoles vieron cada vez más indios en la costa y temieron una emboscada, por lo que fueron armados. Efectivamente, hubo un enfrentamiento bélico entre los indios del lugar y los españoles, que sufrieron algunas bajas antes de poder volver a embarcar en sus barcos. Es conocida como la batalla de Catoche.

En esta batalla se produjo un hecho de importancia para los españoles, que  consiguieron capturar dos indios a los que bautizaron como Julián y Melchor (julianillo y melchorejo), que se convertirían en los primeros traductores de los españoles en lengua maya en futuras expediciones.

Continuaron navegando la costa norte de Yucatán hasta que esta finalizó y descendieron por la costa oeste, llegando a Campeche (llamado por los españoles Lázaro) el 25 de marzo. Durante la travesía desde Catoche hasta Campeche empezó a escasear el agua en los barcos.

Nuevamente comenzaron los contactos pacíficos entre los lugareños y los españoles. Los indios les indicaron un pozo donde podía recoger agua y les llevaron al poblado.  Allí los españoles conocieron por primera vez a los sacerdotes mayas. Estos no querían a los españoles y los expedicionarios de Hernández de Córdoba se marcharon con agua antes de entablar pelea.

Tras diez días de travesía,  los cuatro últimos de tormentas, el agua volvió a escasear debido a los malos depósitos que almacenaban el agua y decidieron desembarcar en un poblado llamado Chakán Putum (Champotón). Era el 5 de abril.

En el momento de desembarcar fueron atacados por los indios del lugar, liderados por Moch Couoh. Los españoles vieron que la retirada no era una opción y que necesitaban agua urgentemente y por tanto, su única opción viable era luchar. Es lo que se conoce como la “Mala Pelea”.

Desde el inicio de la pelea los españoles sufrieron importantes bajas. Los indios les superaban en número y aunque inicialmente se asustaban por el ruido de los arcabuces y la maestría de las espadas de los españoles, pronto superaron el miedo inicial y fueron derrotando a la expedición española, lo que les obligó a desistir de seguir explorando y comenzar el camino de regreso a Cuba. Dos expedicionarios fueron capturados vivos y en teoría sacrificados. Otros 48 fallecieron en la pelea y 5 más en el trayecto de vuelta, según las cifras que aporta Bernal Díaz del Castillo. Además muchos otros soldados se encontraban heridos. Contando con que la expedición estaba formada por algo más de 100 soldados, esta batalla resultó un auténtico desastre para los españoles.

La expedición comenzó el camino de vuelta hacia el norte tras quemar una de sus naves por falta de exploradores para llevarla de vuelta. La expedición no se dirigió directamente hacia Cuba, sino que tocaron tierra primero en la costa oeste de Florida,  ya que Alaminos consideró que conocía la ruta y que sería la menos peligrosa, aunque si advirtió a sus compañeros de la peligrosidad de los indios del lugar.

Nada más desembarcar en la Florida un grupo de unos 20 soldados en busca de agua fueron atacados por los indios del lugar. A diferencia de lo ocurrido en la expedición de Juan Ponce de León , esta vez los españoles pudieron vencer a los indios, aunque varios soldados más fueron heridos, entre ellos Antón de Alaminos, que al parecer recibió un flechazo en la garganta.

En la Florida se aprovisionaron de agua, y desde allí partieron a La Habana. Los dos barcos restantes estaban en esos momentos tremendamente deteriorados y tenían grietas por donde entraba el agua, por lo que el último tramo del viaje de vuelta resultó complicado. Finalmente, los restos de la expedición de Hernández de Córdoba pudieron desembarcar en el puerto de Carenas (La Habana) en mayo de 1517,  dando por terminado el viaje

Según Bernal Díaz del Castillo, a los pocos días de regresar a Cuba, Hernández de Córdoba muere en su encomienda debido a una flecha producida en el enfrentamiento armado contra los lugareños en Chakán Putum (Champotón). Según Bartolomé de las Casas, Hernández de Córdoba estaba ya repuesto de sus heridas el año siguiente cuando Velázquez nombró a Grijalva capitán de la segunda expedición a México.

Esta expedición es considerada como la “descubridora” de la Península del Yucatán, ya que fueron los primeros que notificaron la existencia de ese territorio. Sin embargo, es bastante probable que no fueran los primeros que navegaran hasta allí. Según escribió el historiador y cartógrafo Michel Antochiw Kolpa, en su  »Historia Cartográfica de la Península de Yucatán»:

“ Existe la posibilidad de que Yucatán haya sido visitado por lo menos dos veces antes de su «descubrimiento», ambas por navegantes portugueses, la primera vez desde el norte, la segunda desde el sur…»

«…todavía persisten dudas sobra la fecha real y la identidad del autor del descubrimiento (de Yucatán), ya que el mapa más antiguo en que aparece Yucatán data de 1513, cuatro años antes del viaje de Hernández de Córdoba”

Es más, hubo una expedición en el año 1511 comandada por Diego de Nicuesa (Torredonjimeno,  Jaén, ca. 1478 – mar Caribe de la gobernación de Veragua, Corona de Castilla, marzo de 1511), que regresaba a La Española y naufragó.  Parece ser que un barco de esa flota pudo salvarse y llegar al Yucatán. En el momento en el que los expedicionarios de Hernández de Córdoba encontraron lo que ellos llamaron el Gran Cairo, también encontraron a dos españoles que iban en esa expedición, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, los cuales vivían ya en la región y conocían la lengua maya de la zona. Además, Gonzalo Guerrero lideraba entonces una comunidad maya.

El primer contacto con lo que después sería la conquista del actual México había surgido por casualidad y había resultado un desastre para los castellanos,  ya que fue una expedición muy accidentada desde el principio, con una mortalidad superior al 50%. Sin embargo, las noticias del hallazgo impactaron profundamente en Cuba y en el resto de islas del Caribe, ya que por una parte se abrían nuevas oportunidades de encontrar oro y capturar indios para convertirlos en esclavos y por otra parte habían descubierto la civilización más desarrollada hasta la fecha, con casas de piedras y molinos para el traslado del agua y sociedades más complejas que las encontradas en las islas del Caribe. El inicio de la conquista de México estaba en marcha……..

Bibliografía

Antochiw Kolpa, M (1994):”Historia Cartográfica de la Península de Yucatán” Gobierno del Estado de Campeche/Grupo Tribasa. Campeche, México.

Díaz del Castillo, B (1975): “Historia verdadera de la conquista de Nueva España”. Colección Austral, Espasa-Calpe, 3ª ed. Madrid

Landa, D (2002): La Relación de las cosas de Yucatán”. Colección Crónicas de América, Dastin, Madrid.

Weber, D.J. (2000) “La frontera española en América del Norte”. Fondo de cultura económica. México D.F.

http://www.menendezymenendez.com/2017/02/a-quinientos-anos-de-la-expedicion-de.html

http://www.historiadelnuevomundo.com/index.php/2011/01/inicios-de-la-conquista-de-mexico/

https://revistadehistoria.es/las-expediciones-mexicanas-anteriores-a-cortes-hernandez-de-cordoba-y-juan-de-grijalva/

También en el libro “Cartas de la conquista de México”, la primera carta que aparece en el libro fue enviada desde Veracruz a la reina Juana y el rey Carlos en 1519 y trata sobre la expedición relatada en esta entrada.

 

En la siguiente entrada realizaremos un análisis de la expedición comandada en 1518 por Juan de Grijalva y organizada por el Gobernador de Cuba Diego Velázquez de Cuellar.

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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