¿Hay un después de la pandemia para la educación institucionalizada?

La educación publica es una política fuertemente planificada o no es nada. Y lo que no que no es nada termina cooptado por el mercado de una u otra forma.

En Argentina los gremios docentes en linea con el gobierno y sus aliados sostienen y repiten con toda razón  que «los gobiernos– neoliberales- de Macri y Vidal fueron a la educación pública lo que la pandemia es a la economía. Hubo una enorme desinversión a nivel nacional, eliminaron las paritarias, intentaron bajarnos el salario, interrumpieron el programa Conectar Igualdad, redujeron la inversión de educación que antes representaba el 6.5 del PBI y pasó a representar el 4.8, interrumpieron los programas de formación y actualización docente, y además no invirtieron en las escuelas” (Baradel pagina 12 8/02/21)  1 , sin embargo este lamento, justificado, esconde la incapacidad de todos estos sectores de proponer y encarar una reforma educativa que implique algo más que regresar a la pobre normalidad previa a la pandemia.

Lo cual queda de manifiesto en la sola analogía planteada: neoliberalismo y pandemia son valorados limitadamente como perjuicios  interruptores de una normalidad que deja mucho que desear. Más aún, antes de la pandemia el gobierno actual apenas se proponía en el área educativa retomar las lineas de acción que el ultimo gobierno peronista/kirchnerista había implementado, lineas muy interesante pero en rigor de verdad menos que insuficientes y algunas controversiales si de lo que se tratara fuese de remover todos los obstáculos que le impiden al sistema educativo transformarse en una política publica mayormente estatal y sólidamente comandada desde el estado nacional, planificada generando una oferta organizada que responda a un cuadro de priorizaciones e incentivos que refleje  las necesidades de formación en todos los niveles que demanda un proyecto de país nacional, popular y orientado a la sustentabilidad. La educación publica es una política fuertemente planificada o no es nada. Y lo que no que no es nada termina cooptado por el mercado de una u otra forma.

Ya lo decíamos en (Puiggros/Sessano 2014) luego del retiro o debilitamiento de los gobiernos neoliberales reemergen problemas típicos del Siglo XIX,, irresoluciones históricas de la región que vuelven a ser relevantes, dos ejes de discusión alrededor de las políticas educativas: la cuestión de la pobreza y la cuestión del mercado, que se conforman como urgencias en la agenda política, factores que configuran una injusticia que cíclicamente regresa haciendo que la educación permanezca siempre en el mismo punto. La alfabetización misma hubo de ser retomada como política de inclusión, siendo un claro ejemplo de reemergencia de problemas que deberían haber sido superados; en ese contexto, a su turno, las políticas nacionalistas populares, o así llamadas, nunca alcanzan a contrarrestar el impulso desarticulador que proviene del mercado, tecnológicamente acelerado y avasallarte, pero ello también pasa por la conciencia colonizada de la sociedad y los gobiernos y el carácter conservador de las instituciones.

Los números de la educación argentina, aun sin ser los de la mayoría de los países de América latina,  se han tornado dramáticos en los últimos años especialmente. Solo basta remitirse a la ultima estadística del año 2017. 2

Las causas no son solo los gobiernos neoliberales, sino la sostenida brecha que crece constantemente entre la tecnología y la practica escolar, entre los diseños curriculares profesionales y el mercado de trabajo, entre la consideración social que se tiene de los docentes y la que deberían tener, entre los propósitos de una educación centrada en el individuo y los que la centrarían en la colectividad, entre una formación orientada al productivismo y cultora del crecimiento como noción dadora de sentido y una realidad ecosocial que demanda abandonar el PBI como parámetro, la competencia como norma, el mercado como modelo social, el consumo como habito, la riqueza económica como aspiración, todos valores que subyacen en el currículum oculto de la educación instituida. El buen vivir es otra cosa bien diferente y el sistema educativo publico de Argentina y de América latina no acusa recibo de ello, ni desde quienes lo gobiernan, ni desde quienes lo habitan en sus bases. Cual ratón deglutido lentamente por una gran víbora, la educación  esta siendo devorada poco a poco sin prisa pero sin pausa por la lógica y el poder del mercado. Y nada pasa en las agendas educativas de los gobiernos progresistas. El mismo Covid 19 no alcanza para mover las agujas de un registro social que parece clavado en un presente de tragedia al que no es posible combatir, sino solo adaptarse y mitigar sus impactos.

En medio de la peor pandemia de la historia, cuya mayor significación es revelar el acrecentamiento de la faustica ambición suicida humana, que implica sobrevalorar su capacidad y su derecho de manipularlo todo y desapegarse de su condición ecodependiente, ese espiritu extremistamente racionalista, dogmático, incapaz de concebir fallas en sus lógicas y funcionamiento, incrementa esos hiatos que alejan la educación de la realidad y la realidad construida en los sistemas educativos, (con base en imaginarios tecnocientíficos e interpretaciones sesgadas por la idiosincrasia urbana e inclementemente influida por los medios de comunicación ), de las verdaderas condiciones del mundo y la existencia humana; solo aspira volver a la “normalidad”, es decir volver al servicio de la “buena sociedad” -capitalista desde luego-, a la que concibe como una estructura corporativa, altamente organizada y de suave funcionamiento” (Illich), la democracia liberal para cuyo sostenimiento solo cabe retomar el ritmo normal de la industria del conocimiento que sirve en ultima instancia a la reproducción ampliada del capital, precisamente la lógica que no solo condujo a la pandemia, sino que la ha producido, me atrevo a decir como un producto siempre y lógicamente “inesperado”, pero previsto y funcional a la proyección de aquellas fáusticas desmedidas y destructivas ambiciones, que tampoco reflejan las fibras mas profundas del sentir de una humanidad que ignora su propia naturaleza. 3

A un año de comenzada la pandemia este tipo de reflexiones brillan por ausencia.¿Que espera la sociedad de los sistemas educativos para el después (si es que hay un después) de la pandemia? Esta es una pregunta apenas respondida por algunos ecologismos (Ecologistas en Acción, lo más sistemático que he encontrado y una apuesta fuerte e interesante a la reconstrucción aunque en mi opinión, condescendiente con el modelo pedagógico instituido) 4 El resto nada, como si regresar al estado de cosas anterior fuese suficiente o incluso un triunfo. ¿Debería el sistema educativo proponer algo?

Entendemos que sí, que el reconocimiento del origen de la tragedia debería conducir a la revisión del modo en que se hace uso del conocimiento, del modo en que se produce e incluso sobre su propósito mismo. La manipuación genética o climática, la contaminación y la destruccion de la biodiversidad son vistas en la educación aún como hechos contingentes en el marco de un insuficientemente cuestionado modo de relacionarse la humanidad con la naturaleza, pese a que tal modo es reflejo de una muy cuestionable – o por lo menos parcial, provinciana como diría Dussel- pero hegemonizada concepción de la humanidad, de la sociedad y de la naturaleza.

Los movimientos juveniles en defensa del clima comenzaron por hacerle huelga a la institución escolar por no ver que a través de ella pudiese aspirarse a un horizonte de sustentabilidad, al contrario, viendo en ella un futuro de catástrofe.

DecíaI. Illich en 1978!! “Muchos comienzan recientemente a darse cuenta de la inexorable destrucción que las tendencias actuales de producción implican para el medio ambiente, pero las personas aisladas tienen un poder muy restringido para cambiar estas tendencias. La manipulación de hombres y mujeres iniciada en la escuela ha llegado también a un punto sin retorno, y la mayoría de las personas aún no se han percatado de ello. Fomentan todavía la reforma escolar, tal como Henry Ford II propone unos nuevos automóviles ponzoñosos” 5 Muy a propósito de los cambios que el desarrollo de la tecnología esta induciendo actualmente, malamente, desde el mercado en los procesos educativos institucionalizados.

Todo indica que la educación instituida no está en condiciones de profundizar y ampliar ese necesario cuestionamiento de fondo, ni contrarrestar el poder de penetración de los aparatos político-mediáticos.  Y no lo está porque ha sido colonializada por esa misma forma de pensar. Los sistema educativos no actúan desacoplados del sistema político e ideológico, son, bien sabemos, parte de el. Por ello están incapacitados- como sistemas- para hacer esa transformación.

Ese desacoplamiento solo puede provenir de prácticas renovadas y decididamente subversivas de actores colectivizados del propio sistema educativo. Una praxis que refunda la educación sobre bases éticas diferentes y se planta- se siembra- dentro del sistema obstruyendo, interviniendo los procesos de reproducción del conocimiento y sus propósitos alentados por la lógica del capital, deconstruyéndolas pedagógicamente paso a paso, argumento por argumento, contrastando cada hecho, cada axioma, cada prejuicio con sus consecuencias. Mostrando las otras lógicas omitidas y los “otros” escenarios posibles consecuentes. Ampliando los horizontes de mundos y sociedades posibles, ucronías devenidas de lógicas alternas de concebir la naturaleza, la humanidad y su intrínseca continuidad.

La inviabilidad ecosocial del modelo socioeconómico capitalista es suficientemente evidente y trágico como experimento humano. Quienes sostengan aún la esperanza de alcanzar un capitalismo más justo o humano solo revelan hipocresía o un irremontable estado de colonización intelectual. Los estados y los educadores que persistan en impedir o no promover que la educación institucionalizada comience a mutar o al menos abra espacios para la transformación necesaria de las conciencias y para dar una batalla contra los poderes reaccionarios que solo promueven la proyección de la tragedia presente, serán sus cómplices. No tenemos tiempo para reflexionar pausadamente sobre los errores del pasado, la pandemia y el cambio climático son señales de una destruccion ecológica y por tanto social inminentes. Quienes trabajamos con el conocimiento y en la educación no podemos eludir la responsabilidad de impulsar urgentemente esta transformación, aun al costo de poner en duda la pertinencia de todo o buena parte del edificio filosófico y pedagógico que ha sostenido y sostiene las i-racionalidades hegemónicas prevalecientes 6 .

Parafraseando de nuevo a I. Illich,(2009) es claro que mientras los individuos no sean explícitamente conscientes del carácter ritual del proceso a través del cual son iniciados a las fuerzas que moldean su cosmos, no podrán romper el conjunto y moldear un nuevo cosmos. Mientras no nos percatemos del ritual a través del cual la escuela moldea al consumidor progresivo-el recurso principal de la economía del capitalismo- no podemos romper el conjunto de esta economía y dar forma a una nueva.

La pregunta quedo abierta. ¿Hay un después de la pandemia para la educación instituida que no sea un solo volver a la normalidad o aceptar pasivamente una nueva vuelta de tuerca en la normalidad alienante?

 

 

 

Notas

1 Secretario general de SUTEBA sindicato de docentes mas grande del país.
2Sistema Educativo Argentino, Informe estadístico 2017.http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL005536.pdf  
3Remito a las declaraciones constantes de Bill Gates, el magnate que ve en la catástrofe que el mundo atraviesa un universo de negocios posibles, pero también el BM y el BID y numerosas corporaciones y también naciones ven en la pandemia, es decir en la tragedia, la reorganización de un escenario que favorecerá, de nueva cuenta, el reciclaje de negocios y mecanismos de mantenimiento del statu-quo o quizás de la ampliación de la dominación y la desigualdad. En todo caso no difiere mucho del espíritu que priva en los eternos mercaderes de la guerra y del lucro con base en la injusticia y el dolor.
4Currículum antiecológico https://www.ecologistasenaccion.org/wp-content/uploads/adjuntos-spip/pdf/curriculum_oculto_antiecologico_libros_texto.pdf, https://www.ecologistasenaccion.org/wp-content/uploads/adjuntos-spip/pdf/Informe_curriculum.pd
5 La cita es textual pero siempre aclaramos que eso que Iván Illich denomina escuela refiere para nosotros ( y lo era también para el, aunque el énfasis favoreció una injusta critica) a los sistemas educativos instituidos e institucionalizados, que llevan adelante su propósito a través de la escuela; pero esta en tanto mecanismo, instrumento, espacio, institución social donde los procesos educativos ocurren en forma colectiva no debe identificarse linealmente con aquellos, pues podría estar perfectamente al servicio de otras lógicas, aun cuando pudiese ser objeto de críticas. La escuela, es muchas cosas pero no es el agente colonializador, en todo caso su instrumento.
6 Constituye sin duda un trauma difícil de procesar para el mundo de los profesionales de la educación y la pedagogía, como en general para todo el universo científico, asumir que los mismos fundamentos que sostienen sus lógicas, sus formas de conocer, sus practicas profesionales y que han sido referencias excluyentes del progreso humano, han contribuido también, en la misma medida por lo menos, a la destruccion de la naturaleza y la degradación de la sociedad.

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Educador ambiental.

Especialista en Políticas Publicas ambientales INAP_Mexico. Especialista en Auditoría Ambiental Empresarial - IIE - UICN - Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga. Especialista en gestión ambiental Metroplitana -FADU-UBA. Diplomado en Transformación educativa - Multiversidad Edgar Morín.

Coordino la Catedra Libre Virtual de Educación Ambiental y Ecología Politica, en facebook.

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