Habitar la polifonía: por una plurinacionalidad de los territorios

La mirada que más se conoce sobre la plurinacionalidad es desde el Estado, sin embargo me parece fundamental visibilizar y posicionar la plurinacionalidad desde los territorios y las comunidades, más allá del Estado.

plurinacionalidad de los territorios
plurinacionalidad de los territorios

Quisiera pensar la plurinacionalidad lo más cercanamente posible a la polifonía, como una textura política en que se combinan varias voces simultáneamente formando así una comunidad política como resultado de la coexistencia de diversas comunidades políticas, partiendo de la constatación que hemos vivido históricamente un trinomio que ha perpetuado la colonialidad: Estado, Nación y cultura (hegemónica).

La plurinacionalidad nos permite tensionar este trinomio, entendiendo que como todo concepto, realidad y propuesta posee un carácter polisémico siendo quizás la mirada más difundida la que reconoce la existencia de distintas nacionalidades y pueblos dentro de un mismo territorio, implicando necesariamente una refundación del mismo Estado, por lo que siempre tendrá repercusiones legislativas, judiciales y en el ordenamiento territorial. Esta lectura fue la que derivó hacia un nuevo constitucionalismo en Bolivia y Ecuador, en que se abogó por mecanismos institucionales y estructurales, capaces de lograr una unidad socio-política a partir de la diversidad de pueblos existentes. Por lo que estamos ante una plurinacionalidad que nunca pretendió romper con la noción de Estado unitario sino construirla bajo nuevos criterios de articulación

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Fotografía: Claudia Pool.

En Bolivia la primera vez que oficialmente colectividades indígenas comienzan a posicionar la idea es en 1983, con la Tesis Política de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), en que se sostenía la necesidad del reconocimiento de la existencia de distintas naciones indígenas y de autogobierno como condición para alcanzar la descolonización, insistiendo que no implicaba la fragmentación del Estado.

Los debates entre diversos sectores que postulaban la plurinacionalidad en Bolivia transitaban entre quienes proponían un arreglo institucional mediante la conversión de las organizaciones comunitarias en formas estatales e institucionalizadas, y quienes sostenían la urgencia de modificar las estructuras territoriales y administrativas del Estado desde las formas políticas comunitarias.

Desde una visión que privilegiaba la conformación de un Estado plurinacional, se entendía que la plurinacionalidad era la construcción de una Nación de naciones, interpelando tanto a pueblos indígenas como mestizos, para que fuesen parte de la administración pública-estatal.

“La plurinacionalidad es el reconocimiento de los derechos colectivos de mestizos, aymaras, quechuas, guaraníes, de su idioma, tradición y cultura; que todos tengan las mismas oportunidades para acceder a beneficios, a cargos públicos y a reconocimientos (García Linera 2015)”.

Se propuso la recuperación de formas de gobierno y organización ancestrales por parte de algunas comunidades del altiplano, mediante la reconstrucción del ayllu como eje del proceso constituyente que derivó finalmente en la generación de una Nueva Constitución en que se reconocía a Bolivia como Estado plurinacional.

En el caso de Ecuador, el reconocimiento de lo plurinacional se situó en términos de  derechos territoriales y colectivos, sin embargo no se generaron los espacios para que existiera representación directa para las naciones o nacionalidades. Al igual que en Bolivia el Estado plurinacional se presentó como alternativa al Estado liberal y monocultural, y como un proyecto descolonizador e intercultural, recogiéndose la demanda de autodeterminación como pueblos y naciones indígenas según la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) plantea la plurinacionalidad como un “sistema de gobierno y un modelo de organización política, económica y sociocultural, que propugna la justicia, las libertades individuales y colectivas, el respeto, la reciprocidad, la solidaridad, el desarrollo equitativo del conjunto de la sociedad ecuatoriana y de todas sus regiones y culturas, en base al reconocimiento jurídico-político y cultural de todas las Nacionalidades y Pueblos Indígenas que conforman el Ecuador … promueve la equidad social y política, la justicia económica y la interculturalidad de toda la sociedad (CONAIE, 2012)”.

Hoy ambos países los gobiernos de turno son de carácter autoritario, en el caso de Ecuador bajo un proceso de neoliberalización y en Bolivia a la espera de elecciones presidenciales en el marco de un golpe de Estado, pero además arrastrando una serie de críticas respecto a lo plurinacional por su componente de disciplinamiento e institucionalización.

La mirada que más se conoce sobre la plurinacionalidad es desde el Estado, sin embargo me parece fundamental visibilizar y posicionar la plurinacionalidad desde los territorios y las comunidades, más allá del Estado pero además incorporando otras comunidades políticas, como migrantes, afro, campesinado, sectores populares urbanos, entendiendo la plurinacionalidad como la articulación, convivencia, conocimiento y reconocimiento mutuo entre estas diversas colectividades, con sus propias formas de organización y construcción de lo político.

Luis Tapia (2002) planteó la idea de que la plurinacionalidad es una formación social abigarrada en que coexisten diversas temporalidades o tiempos históricos, varias formas políticas de matriz diversa o heterogénea, que se expresa en la existencia de un conjunto de estructuras locales.  Pero además puede pensarse en relación con la autodeterminación de los pueblos (Holger Rodrigo Díaz Salazar, 2018), y no con procesos de institucionalización. Como dijera Moira Millán (2019):

“No planteamos un Estado plurinacional porque sería engañoso. Planteamos el reconocimiento de la plurinacionalidad de los territorios: la geopolítica ancestral recuperada, asumiendo nuestros desafíos desde una perspectiva regional. Pensarnos como modelo emancipatorio endémico. Jamás aislado: eso sería un error… cuando nosotras desde el Movimiento de Mujeres Indígenas hablamos de la plurinacionalidad de los territorios nos referimos a que es transversal”.

Hablar de lo plurinacional es remitir a los modos propios que los diversos territorios se organizan, tanto de manera ancestral como actual, por lo que constituyen formas de habitar los espacios. La plurinacionalidad posibilita el encuentro de diversas visiones del mundo, donde reconocer a los otros pueblos y colectividades sea parte sustancial de la construcción de lo político.

Referencias bibliográficas

CONAIE (2012). Proyecto político de la CONAIE. Ver en: https://conaie.org/2015/07/21/proyecto-politico-conaie-2012/

Díaz Salazar, Holger Rodrigo (2018). La dialéctica de la plurinacionalidad como crítica del Estado-nación libera. Sophia 25, pp.287-320.

Millán, Moira (2019). Moira Millán, referente mapuche: «La lucha no debe ser contra el ‘cambio climático’ sino contra el terricidio». Entrevistada por Lucía Cholakian Herrera, Nodal. Ver en: https://www.publico.es/internacional/argentina-moira-millan-lideresa-mapuche-lucha-no-debe-cambio-climatico-terricidio.html

Naciones Unidades (2007). Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Ver en: https://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf

Schavelzon, Salvador (2015). Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir. Dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador post-constituyentes. Quito: Ediciones Abya Yala.

Tapia, Luis (2002). La condición multisocietal; multiculturalidad, pluralismo y modernidad. La Paz: Muela del diablo.

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Doctora en Estudios Americanos.

Antropóloga con Magíster en Psicología Social.

Investigadora del Programa de Psicología Social de la Memoria, Universidad de Chile.

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