Gobernar el Estado peruano a través del crimen

Es urgente que nos levantemos como pueblo y lo corrijamos con nuestro disenso. Al Estado de corrupción debemos oponerle el estado de rebelión. Si no, seremos cruelmente castigados.

Gobernar el Estado peruano a través del crimen

Corrupcion-Peru

La ley no es el único criterio normativo,
ni el Estado es el fundamento de la política,
sino la vida y el pueblo.
Enrique Dussel

Decía Michael Mann que el Estado es como la mafia, te ofrece protección de él mismo. En efecto, esto es cierto si a Estado le agregamos el adjetivo “corrupto”. Corrupción significa etimológicamente romper, desligar. Esto es desvincular al Estado de su sede originaria: el pueblo. No es que el Estado por constitución sea mafioso, sino que deviene en mafioso cuando se corrompe.

El Estado entendido como el conjunto de instituciones que un determinado pueblo se da para producir y reproducir su vida, como toda creación humana es falible, en el sentido de que corren el riesgo de corromperse, es decir, dejar de cumplir con el fin para el cual fue creado. Pero el problema no es que el Estado se corrompa, porque esa es posibilidad en toda institución. El problema es no hacer nada para corregirlo.

Esto es lo que está ocurriendo lamentablemente en el Perú. El gobierno está usando al Estado para robar al pueblo. Para decirlo en otros términos, nos gobierna la cleptocracia. Esto no es de ahora, pero hoy lo evidenciamos escandalosamente. En el camino el Estado peruano ha ido condensado una relación con el pueblo fundado en el crimen. El resultado de esto ha sido que hoy el crimen se ha convertido en la forma de gobierno legal.

Esto es, si en un principio los gobiernos usaban al Estado peruano para explotar, oprimir, robar al pueblo eventualmente. Ahora necesitan del crimen permanente. Pero este hecho no se ve en nuestras relaciones cotidianas como tal, porque ha sido revestido de legalidad. En eso consiste el misterio del gobierno del Estado peruano actual, en que las relaciones criminales son reflejadas a través del espejo de la legalidad.

Este crimen parece perfecto, pero no lo es. No lo es porque estamos empezando a sospechar. Estamos tomando conciencia que la delincuencia más peligrosa en el Perú no se expresa en el que roba una cartera en la esquina de la calle, como nos quieren hacer creer, sino que está ligada a una forma de gobernar el Estado, el gobernar a través de la corrupción. Lo cual significa gobernar el Estado en función de unos cuantos. En donde una minoría vive a costa de la miseria de la mayoría.

Finalmente, la función del Estado es gestionar la vida de quien representa. Sin embargo, el criterio del gobierno peruano actual es gobernar el Estado a través de la corrupción, es decir, del crimen permanente. Por tanto es urgente que nos levantemos como pueblo y lo corrijamos con nuestro disenso. Al Estado de corrupción debemos oponerle el estado de rebelión. Si no, seremos cruelmente castigados.