Giro en U

Si todos los países viviesen como lo hace en la actualidad Dinamarca, por ejemplo, se requerirían 0,41 años más de tiempo.

Giro en U
overshootday

Tanto el cambio climático como la crisis ecológica global son el resultado exclusivamente del modelo económico actual (Latouche, 2009; Koch, 2015). Es indiscutible que el crecimiento económico no puede ser infinito en un planeta de recursos finitos (Meadows, et al., 2004). No se ha podido probar que es posible crecer económicamente reduciendo el consumo de materia y energía (Ward, et al., 2016), a la par que se ha cuestionado el desarrollo y estado de bienestar bajo el actual modelo económico. Aunque conscientes de aquello, países industrializados siguen en la senda del crecimiento y buscan alternativas sin salir de éste, lo que agrava aún más la situación, ya que recordemos que son ellos los que más han incidido y siguen incidiendo sobre el clima y los ecosistemas del planeta. Prueba de ello es el overshoot day, que se lo puede comprender como el día de la deuda ecológica o bien como el día del exceso o sobregiro ecológico. Este indicador nos dice la fecha en que se ha usado más de la naturaleza de lo que ésta puede renovar en todo el año (overshootday, 2018).

Como se visualiza en el gráfico de abajo, países como Canadá, Dinamarca, Japón, Chile, etc., tienen su overshoot day dentro de los primeros 6 meses (180 días) del año, lo que significa que hay un gran desfase (en tiempo) entre los recursos que demandan sus poblaciones y la capacidad de los ecosistemas de renovar dichos recursos; es decir, si todos los países viviesen como lo hace en la actualidad Dinamarca, por ejemplo, se requerirían 0,41 años más de tiempo (ecológico), que sería equivalente a decir que se requerirían 1,4 planetas para que los ecosistemas puedan proveer y satisfacer la demanda de recursos así como también procesar y absorber todos los desechos que se generan. En este contexto, países como Ecuador y Cuba están en ventaja y en mejores condiciones ecológicas, aunque igualmente desfasados. Si el mundo viviese como Cuba, se requerirían 0,13 años más o bien 1,1 planetas. Hay una importante diferencia de 0,28 años (102 días) entre el primer caso (Dinamarca) y el segundo (Cuba). Se estimó que la población mundial está usando el equivalente de 1,7 planetas y que el 60% de la huella ecológica de la humanidad se debe a las emisiones de carbono (overshootday, 2018).

crisis ecológica global
Fuente: (overshootday, 2018)

Ante lo expresado, países no industrializados tendrían a priori el camino más fácil, dado precisamente porque sus economías están basadas en el comercio de materias primas y son los que menores recursos demandan. Puntualmente, países como Ecuador tienen la oportunidad de dar un giro en U en sus economías y focalizar los esfuerzos para estar dentro de los tiempos ecológicos. Ya no es cuestión que se desee o no llevar la economía bajo las teorías neoclásicas, las cuales nos han hecho creer que el crecimiento económico puede ser infinito. Hay límites físicos y no podemos desconocerlos (Meadows, et al., 2004) (Daly & Farley, 2004). Pero, por supuesto, para estar dentro de los límites del planeta, hará falta hacer uso de la tecnología actual.

Tomando a Ecuador como ejemplo, este país cuenta con vastos recursos naturales y ecosistemas, lo que lo convierte en un país de alta riqueza ecológica, lo que va de la mano con el hecho de que es el 4to país mas megadiverso por unidad de área (km2) (IGM, 2013). Esta realidad concreta le da la posibilidad de satisfacer la demanda equitativa de recursos que permitan cubrir las necesidades básicas (alimentación, salud, vivienda, ocio) sin exceder los límites ecológicos. En términos energéticos, por ejemplo, el país podría satisfacer las necesidades básicas a partir de energía hidráulica, solar, eólica y geotérmica, considerando la actual la demanda energética. La producción de alimentos estaría garantizada ya que en el país se producen una gran variedad de éstos, suficientes para satisfacer la demanda alimenticia de 16 millones de habitantes, a lo que se le sumaría los recursos del mar. Con la generación de bioconocimiento se podrían obtener  los medicamentos apropiados para mantener la salud de la población. Todo lo expuesto, de la mano del buen uso de la tecnología y por supuesto con el aporte de la ciencia.

Empero, todo esto acarrearía por una parte que se impongan límites y por otra, conflictos de distintas índoles. Para el primer caso, desaparecería la economía de mercado como tal por lo que el deseo constante e infinito (libertad) de toda clase de bienes materiales no necesarios para la vida tendrían restricciones y limitaciones, esto de acuerdo al posible bienestar o contribución social que podrían generar. En dicho contexto, no habría la necesidad de cambiar, por ejemplo, de teléfono móvil (celular) cada cierto periodo de tiempo, que si bien es cierto que facilita la comunicación, no es vital para la vida. Aquí es preciso señalar que el intercambio, acceso y obtención de elementos de esa índole habrán de estar amparados por la igualdad, solidaridad, y compartición.

Por cuanto a los conflictos, la reducción del aparato industrial a un mínimo (con las transformaciones del caso) traería consigo grandes repercusiones sobre todo y principalmente en países industrializados. Tanto en dichos países como en los no industrializados, como es el caso de Ecuador, la población vinculante a ese sector puede contribuir con trabajo, por ejemplo, en sector agrícola, ganadero, agroindustrial, etc., para así producir los alimentos que demanda la población de turno. El problema no pasaría por desmontar el aparato industrial devorador de recursos naturales, sino por la distribución desigual de recursos alrededor del planeta. Tanto los países europeos como otros (Canadá, Japón, China) tienen limitados recursos con respecto a la población que acogen, por lo que no tienen capacidad de satisfacer las necesidades básicas. Son países altamente dependientes de los subdesarrollados. Por el contrario, tendrían a favor el conocimiento y tecnología avanzada. Ante dicha circunstancia, la posesión de alimentos y recursos naturales en general empoderaría a países poseedores de vastos recursos, por lo que la geopolítica mundial daría un giro de 360 grados. Considerando la situación actual de Latinoamérica, esto es en gran parte la razón por la que no se ha alcanzado un mayor desarrollo y un mejor estado de bienestar (Briones-Hidrovo, 2018).

Es evidente que urge un cambio de sentido de la economía global sino no queremos acabar con la vida del planeta. Países que buscan la industrialización en la senda del crecimiento tienen la oportunidad tomar otro camino, ese que se ajuste a los límites biofísicos que al mismo tiempo garantice un verdadero estado de bienestar. Sin embargo, como se ha expuesto, dicho cambio desencadenaría un sin número de conflictos socioecológicos de diferentes e importantes magnitudes lo que por otra parte ya nos alerta de lo que podría venir. “Hay que salvar a los cóndores, no tanto porque les necesitamos, sino, sobre todo, porque al salvarlos tenemos que desarrollar las cualidades humanas que necesitaremos para salvarnos a nosotros mismos” (Mac Millan, en Latouche, 2009).

Bibliografía

Briones-Hidrovo, A., 2018. Naturaleza, Sociedad y Energía. [En línea]
Available at: https://iberoamericasocial.com/la-utopia-tecnologica-energetica-latinoamericana/
[Último acceso: Septiembre 2018].

Daly, H. E. & Farley, J., 2004. Ecological Economics: Principles and applications. First Edition ed. Washington: Island Press.

IGM, 2013. Atlas geográfico de la República del Ecuador, Quito: SENPLADES.

Koch, M., 2015. Climate Change, Capitalism and Degrowth Trajectories to a Global Steady-State Economy.. International Critical Thought, 5(4), pp. 439-452.

Latouche, S., 2009. La apuesta por el decrecimiento. Segunda Edición ed. Barcelona: Icaria.

Meadows, D., Randers, J. & Meadows, D., 2004. Limits to growth: The 30-year update, Bath: Bath Press.

overshootday, 2018. Earth Overshoot Day. [En línea]
Available at: https://www.overshootday.org/
[Último acceso: 02 September 2018].

Ward, J. D. y otros, 2016. Is Decoupling GDP Growth from Environmental Impact Possible?. PLoS ONE, 11(10), p. e0164733.