Estén unidas mexicanas: femocracia y apaciguamiento

No nos convenzan sus habilidades político-partidistas que bien les han enseñado a instrumentalizar las causas y a los movimientos sociales para generar promesas y políticas públicas de papel que se estacan en lo declarativo.

femocracia México
femocracia México

La profunda indignación vertida a la calle que movió los cimientos de un gobierno que instrumentaliza el discurso feminista se ha apaciguado. Las estrategias gubernamentales de las mesas de trabajo y reuniones con actores claves pareciera que han surgido efecto, pues la desmovilización es evidente ¿Es necesario que las mujeres en México retomemos la presión de calle?

Si bajo alguna bandera nos encontramos las mujeres que participamos en las marchas feministas del mes de agosto es la angustia de ser mujer y vivir en México. Ninguna escapamos del escalofrío que nos recorre al saber que, para el 2018, aproximadamente 475 mujeres desaparecieron y 270 fueron asesinadas, solo en el estado de México. Si vemos cifras nacionales es aún más aterrador: el 41.3% de las mujeres indica haber sido víctima de violencia sexual (OMS, 2018), cada cuatro minutos se perpetra una violación sexual lo que, para el 2010 implicaba un promedio de 120.000 violaciones (denunciadas) al año (Secretaria de Salud, 2010). Al día son asesinadas 9 mujeres siendo las fuerzas del orden público parte del catálogo de violadores de los derechos de las mujeres. Los números no son lo único que causa miedo, el movilizarse envestida en un cuerpo feminizable por cualquier ciudad de México puede implicar la muerte. Nunca tenemos la certeza de que llegaremos a casa sanas y salvas, a pesar de las aplicaciones de taxis nos digan lo contrario o que las calles parecen tranquilas. En este país si algo es seguro es que la muerte ha pedido refugio y cuenta con todo el apoyo del Estado.

Quienes fuimos a las marchas, escuchamos los pliegos petitorios de diversas colectivas feministas, levantamos los puños y pedimos a los hombres que respetaran nuestro espacio. Compartimos el mismo estupor de saber que, muy a pesar de la pintas y los vidrios rotos, las consecuencias estatales de nuestras acciones se redujeron a mesas de trabajo y un montón de descalificaciones por vándalas. Como si el daño patrimonial, que no se niega ocurrió, pudiera compararse con la guerra contra las mujeres que se genera en México con el beneplácito silencioso del Estado.

En el fulgor de la marcha vimos pasar a las jóvenes, todas de la “prepa” como se le dice informalmente a la educación secundaria en México, llenas de una justa rabia por saberse vulnerables ante la mirada esquiva de autoridades que se dicen progresistas y, además, son mujeres. Así como hubo muestras de apoyo en el caminar, las miradas de reproche no se hicieron esperar. El grito para repelerlas fue una afirmación que pareció una de las mejores creaciones del momento, entre la mezcla de indignación y rabia nos unía a todas a viva voz el: “somos malas podemos ser peores”.

Después de la jornada de protestas, el gobierno de la ciudad, encabezado por Claudia Sheinbaum se reunió los días 18 y 19 de agosto con diversas representantes del movimiento feminista. Las reuniones a puerta cerrada nos dejan vislumbrar una femocracia dispuesta solo a dialogar con un grupo pequeño y entre las sombras. Una actitud típica de las femócratas, quienes enarbolan banderas de apoyo a los feminismos durante su estadía por la administración pública pero que siempre van a bailar la canción que toque el poder estatal al que se deben, así como los partidos políticos a los que tributan. Cínicamente son personas que olvidan ser también responsables de la falta de garantías para los derechos de las mujeres, así como el desmantelamiento o carencia de condiciones institucionales para el ejercicio efectivo de los derechos humanos.

Recordemos que las femócratas gubernamentales lloran lágrimas de cocodrilo en las mesas de trabajo con las feministas. Disertarán con gestos de tristeza, aunque al volver a la comodidad del poder olvidarán las promesas realizadas siempre en infinitivo, sin cronogramas de trabajo claros o presupuestos asignados. Todas medidas para calmar las aguas y crear la ilusión de “les escuchamos” y “estamos con ustedes”. Entre las acciones concertadas en la reunión del 19 de agosto están la creación de protocolos de prevención, atención y erradicación de la violencia sexual por parte de la policía de Ciudad de México y la recién creada Guardia Nacional. Valga decir que ya han pasado unos cuantos meses y los protocolos aún no existen, ante lo que solo encontramos respuestas evasivas por la falta de dichos instrumentos.

No se pueden negar que en Ciudad de México hay algunas acciones valiosas para la atención y erradicación de la violencia contra las mujeres, la estrategia Abogadas de la Mujeres y el programa Lunas son una muestra del esfuerzo. Sin embargo que esto no nos mantenga fuera de la presión y -de ser necesaria- de la acción en calle, pues los femicidios, violaciones y otras formas de violencia son también responsabilidad de la femocracia gubernamental quienes detentan el poder para generar cambios sustanciales que coadyuven a erradicar este fenómeno.

No se nos olvide que es deber de estas funcionarias el crear condiciones para el ejercicio de los derechos de las mujeres, eso significa que sus pasos por la administración pública no pueden generar programas sin asidero presupuestario o de carácter paliativo. No nos convenzan sus habilidades político-partidistas que bien les han enseñado a instrumentalizar las causas y a los movimientos sociales para generar promesas y políticas públicas de papel que se estacan en lo declarativo. En honor a la justicia y a la debida reparación de las víctimas que no nos sigan convenciendo sus sonrisas y promesas, caminemos hacia una gran acción de exigibilidad de derechos que permita dejarle claro a la femocracia estatal mexicana que hasta que se nos cumplan las exigencias seguiremos presionando. Por eso y más les pido: estén unidas,mexicanas.

Referencias

Organización Mundial de la Salud, Departamento de Salud Reproductiva e Investigación, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Consejo Sudafricano de Investigaciones Médicas (2013) Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud. Disponible en: https://www.who.int/reproductivehealth/publications/violence/9789241564625/es/ 

Comisión ejecutiva de atención a víctimas (2016) Diagnóstico cuantitativo sobre la atención de la violencia sexual en México. Disponible en: http://www.ceav.gob.mx/wp-content/uploads/2016/06/Diagno%C3%8C%C2%81stico-Cuanti-VS-Versi%C3%83%C2%B3n-completa-14-marzo-CVS.pdf 

mm

Investigadora de origen wayúu, feminista anticolonial, profesora de la Universidad Central de Venezuela e integrante de organizaciones de mujeres indígenas de la Amazonía y guajira colombo-venezolana.

¿Qué te ha parecido?

(4 votos - Media: 5)