Esteban Gómez y la exploración de Nueva Escocia

Conquista y colonización española en Norteamérica nº 10.

Esteban Gómez mapa
Esteban Gómez mapa

En esta entrada vamos a analizar la expedición española desarrollada por la costa este, en su parte norte, de los actuales Estados Unidos, en los años 1524 y 1525. Fue una expedición con dos elementos diferentes a las anteriores expediciones descritas en este serial. Por un lado, la expedición partió directamente desde la Península Ibérica y no desde una isla del Caribe, como era habitual en este tipo de expediciones de exploración. Por otro lado, esta expedición fue liderada por un marino portugués, Estevao Gomes (Esteban Gómez para los españoles), y, por tanto, es la primera expedición de exploración en el caribe y zona norte de América que no fue liderada por un marino español.

Vamos inicialmente a relatar la vida de nuestro protagonista hasta el momento de iniciar esta expedición, para posteriormente relatar los principales detalles de la misma.

Esteban Gómez nació en Oporto aproximadamente en el año 1484. Poco o nada se sabe de la vida de niño y de adolescente de nuestro protagonista. Parece probable, aunque no está testimoniado, que pudo realizar algunas expediciones para Portugal en su juventud.

Sí conocemos que pasó a la Corona de Castilla junto a Magallanes, pensando algunos historiadores que han investigado la vida de Esteban Gómez que este estaría junto a Magallanes cuando este llegó a Sevilla el 20 de octubre de 1517. Esteban Gómez fue nombrado piloto de la Casa de la Contratación mediante Real Cédula el 10 de febrero de 1518, con un sueldo de 30 mil maravedíes.

Este nombramiento, así como el posterior del propio Magallanes como capitán, viene dado por la intención de la Corona española de dotar de personal cualificado para la expedición que estaban preparando, expedición que tenía por objetivo encontrar el paso hacia el oeste desde América, para así encontrar una ruta alternativa con la que llegar a las islas asiáticas de las especias.

Aunque la expedición de Magallanes-Elcano es, con diferencia, la expedición más importante realizada por el ser humano hasta la llegada a la Luna; y por tanto, está excelsamente estudiada y documentada. Vamos aquí a apuntar algunos datos relacionados exclusivamente con nuestro protagonista.

La armada partiría de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519, con cinco barcos y unos 240 hombres.

Tras casi tres meses de navegación, la expedición llegó a Río de Janeiro el día 13 de diciembre de 1519. Desde allí costearon hacia el sur hasta la desembocadura del Mar de la Plata, punto más al sur conocido desde entonces.

A partir de ahí todo era desconocido para la expedición. Cada vez eran peores las condiciones climáticas y de navegación, hasta que llegaron a la bahía de San Julián, situada muy al sur, en latitud 49 º, donde los expedicionarios recalarían el 32 de marzo de 1520 y donde invernarían durante cinco meses.

La larga espera en un lugar tan inhóspito quebró la confianza en Magallanes. Se sublevaron tres capitanes, Cartagena, Quesada y Mendoza, los cuales eran partidarios de abandonar la ruta por el sur y navegar al Cabo de Buena Esperanza y desde allí hacia las Molucas a través del Océano Índico.

La rebelión se salda con la ejecución de Quesada y Mendoza y el abandono a una muerte segura de Cartagena. Tras estas decisiones, la expedición retomó rumbo sur en agosto de 1520.

Una vez llegó la expedición al final del continente americano, Magallanes reunió a todos sus capitanes y pilotos para comunicarles que tenía intención de penetrar por el estrecho y desde allí continuar con la navegación.

Esteban Gómez
Esteban Gómez

Todos sus capitanes y pilotos estaban de acuerdo menos uno, Esteban Gómez, que aludió que seguir adelante sin tener en cuenta la escasez de provisiones y la exigencia de la navegación por el estrecho ponía en serio peligro a todos y que era mejor volver a España.

Cuando llegó la noche, Gómez y algunos marineros a sus órdenes, apresan al capitán y toman el control de la nave. Se dan la vuelta sin que el resto de naves que les estaban esperando se dieran cuenta.

La nave pilotada por Esteban Gómez regreso a España de una forma bastante cobarde y con nula lealtad hacia sus compañeros, aunque el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo argumentó que la nave se perdió intentando llegar a donde le estaban esperando las demás, es bastante más probable que nuestro protagonista desertara voluntariamente.

Sin embargo, la información geográfica que trajo Gómez a su regreso a España (año y medio antes de que lo hiciera Elcano) era valiosísima. Por una parte servía para cartografiar un extenso tramo de costa antes desconocido, el que va del Mar del Plata al Estrecho de Magallanes. Por otra, inducía a la búsqueda de un paso por otras latitudes, ya que el estrecho encontrado, aun suponiendo que fuera practicable, resultaba de muy arriesgada navegación y con condiciones climatológicas muy severas.

Esteban Gómez se encontraba en Sevilla cuando el 8 de septiembre de 1522, arribó allí la Victoria, llevando a bordo a Elcano y al resto de los maltrechos supervivientes de la expedición iniciada dos años antes por Magallanes.

A pesar del éxito de esta expedición, el paso hacia el oeste por el sur no era viable por ser una ruta demasiado larga y peligrosa. Esto a su vez provocó que se reactivara la opción de buscar el paso hacia el oeste por el norte del continente americano.

Las costas al norte de la Florida habían sido ya exploradas por europeos, pero las informaciones sobre cómo era esa costa todavía no eran lo suficientemente consistentes, y, por tanto, se podía todavía albergar la esperanza de encontrar el paso al Oeste por esa costa.

Con ese fin se fue preparando una nueva expedición que resultaría útil también para medir hasta qué punto había presencia de naves o asentamientos de otras potencias en aquellas aguas y costas.

La Corona concede a nuestro protagonista la Capitulación para ejecutar esta expedición, expedida en Valladolid el 27 de marzo de 1523. En dicha Capitulación, el rey Carlos I:

“yr a descubrir el Catayo Oriental, de que tenéis noticia y relación por donde hacéis fundamento descubrir hasta las nuestras islas de Maluco”

Además, el monarca ordenaba que dicha expedición tuviera una carabela capitaneada por Esteban Gómez. Por otra parte, el monarca ordenaba que dicha expedición debía cumplir a rajatabla todas las especificaciones del Tratado de Tordesillas, respetando, por tanto, las zonas pertenecientes a Portugal.

El cronista Pedro Mártir de Anglería nos aclara, en una carta suya al Arzobispo de Cosenza fechada a 14 de julio de 1523 lo siguiente:

“[a Esteban Gómez] se le está preparando una sola nave carabela, pues no llevará más orden que ver si en las varias revueltas y vastos rodeos de este nuestro Océano, se encuentra salida para ir al que comúnmente llaman el Gran Can […] Hay tal furor en buscar ese estrecho, que se exponen a mil peligros, pues cualquiera que lo encontrara, si se puede encontrar, obtendrá en sumo grado la gracia del César y gran autoridad. Porque si se hallara paso del Océano Austral al Septentrional, sería más fácil el viaje a las islas que crían los aromas y las perlas. Y no valdría la empeñada cuestión con el Rey de Portugal… Pero hay poca esperanza del estrecho”.

La carabela fue bautizada Nuestra Señora de la Anunciada. Construida para la ocasión en los astilleros de Bilbao, alcanzó las 75 toneladas y los 1900 ducados. La tripulación de la nave estaba formada por Esteban Gómez –capitán y piloto– y por otros 28 hombres, entre ellos marineros, artilleros, o un intérprete, al parecer un portugués familiarizado con la lengua de la Especería.

La partida de la expedición tuvo lugar en La Coruña el 24 de septiembre de 1524. Existen importantes discrepancias entre cronistas de la época e historiadores sobre el desarrollo de esta expedición, ya que no se ha conservado narración o bitácora alguna del viaje, lo que provoca que no se sabe con certeza si Gómez navegó de Sur a Norte o de Norte a Sur. La expedición liderada por Gómez costeó la costa de la actual Nueva Inglaterra y remontó el río Penobscot, en la actual Maine.

Para el cronista Herrera, la expedición alcanzó directamente la costa Este norteamericana, donde habría abordado a latitudes muy altas, hacia los 42º, yendo luego de Norte a Sur, hasta La Florida y de allí vía Cuba, a España.

En cambio, el historiador chileno Medina Zavala considera que La Anunciada llegó directamente desde La Coruña a algún punto de la actual Terranova, desde donde se dirigiría al sur costeando y reconociendo el Río de los Gamos, lugar donde recogerían algunos indios que acabarían trayendo a España, previo paso por Florida y Cuba

Medina Zavala considera que no cabe duda de que la Anunciada alcanzó la entrada del Golfo de San Lorenzo (a una latitud cercana a los 49º Norte) siendo además la primera nave en explorar la costa que discurre entre las actuales Bahía de Chesapeake y Nueva Escocia.

El historiador Louis André Vigneras piensa que esta expedición viajó en primer lugar a Santiago de Cuba (puerto en donde está documentado su paso) para ir después a La Florida, desde donde avanzaría hacia el Norte rebasando el cabo Code y llegando hasta poco más allá de los 42 º de latitud Norte, a la altura de las actuales Nueva Escocia o Nueva Brunswick

Fuera como fuera el recorrido de esta expedición, lo que sí es seguro es que el piloto portugués avanzó más al norte que ninguna otra expedición hasta la fecha. Esteban Gómez debió desistir de ir más hacia el norte debido a las bajas temperaturas y al hielo, que provocaban que la navegación fuera peligrosa.

Según Herrera: “tomó Esteban Gómez cuantos indios pudieron caber en su carabela y los trajo a Castilla contra las órdenes y voluntad del rey, sin haber hallado el paso para el Catayo al menos 58 indios llegarían vivos a España, donde fueron puestos en libertad por las autoridades”

El 21 de agosto de 1525, la expedición liderada por Esteban Gómez regreso a La Coruña. Es verdad que la expedición había fracasado en el intento de conseguir un paso desde el norte de América hacia el oeste, pero había servido mucho desde el punto de vista cartográfico. Esta expedición descartaba la existencia de un paso practicable que comunicara los océanos Atlántico y Pacífico por el Norte y se acababa de definir el trazado de la costa Este norteamericana, entre Florida y la conocida como Tierra de Bacalaos.

Los datos de nuestro protagonista en el periodo comprendido entre su regreso a Castilla en 1525, y su marcha al Cono Sur en 1535 son bastantes escasos. Pero en el año 1535, Pedro de Mendoza solicitó al rey que Esteban Gómez le sirviera como piloto mayor en la armada que estaba organizando para explorar la región del Río de la Plata, de la cual había sido nombrado gobernador y capitán general.

Esta expedición partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 24 de agosto de 1535 con 11 barcos. Llegaron al río de la Plata en enero del año siguiente, con Pedro de Mendoza gravemente enfermo de sífilis. Este decide volver a la Península, aunque moriría antes de llegar, y dejó el mando de la expedición a Juan de Ayolas. Tras muchos meses de exploración por el Río de la Plata, Ayolas decide en octubre internarse en el continente a través del río Paraguay. Para ello, Ayolas monta una expedición integrada por dos bergantines, una carabela y unos 170 hombres, presumiblemente pilotada por Esteban Gómez.

Una vez preparada la expedición, avanzaron hacia dentro del continente americano a través del río Paraguay. Tras varios meses de navegación, la expedición llegó a un paraje al que llamaron Candelaria. Allí, Ayolas decide establecer un fuerte donde deja a unos 40 hombres liderados por Martínez de Irala, y se adentra a pie en la zona del Chaco, con unos 140 hombres, entre ellos nuestro protagonista.

Al volver de explorar el territorio, Ayolas y sus hombres se encuentran vacío el fuerte, ya que Martínez de Irala, al ver que tardaban mucho en volver, trasladó el fuerte río abajo a la actual ubicación de la capital paraguaya.

Un pueblo indígena vecino al fuerte Candelaria les ofrece cobijo a Ayolas y este acepta. Era un truco. Cuando los españoles estuvieron confiados, sufrieron un ataque por sorpresa y fueron aniquilados. No quedaron supervivientes.

En la siguiente entrada continuaremos con el serial sobre la mujer castellana en América en el siglo XVI. Esta vez, nuestra protagonista será Catalina de Erauso.

Bibliografía

Benito Fraile, L. M. (2017): “Esteban Gómez, piloto de la Casa de la Contratación de las Indias”. Revista de estudios Colombinos Nº 13 pp.69-86.

Medina Zavala, T. (1908): El portugués Esteban Gómez al servicio de España, Santiago de Chile, Imprenta Elzeviriana.

Ramos Pérez, D. (1981): Audacia, negocios y política en los viajes españoles de «descubrimiento y rescate». Valladolid: Universidad. Seminario Americanista.

Toscano Liria, N. (2016): “España y Portugal en la exploración de la costa atlántica de Norte América. Compilación de datos sobre Esteban Gómez”. Cuadernos hispanoamericanos, número 788, pp. 26-46.

Vigneras, L. A. (1957): “El viaje de Esteban Gómez a Norte América”. Revista de Indias, número 68, pp. 189-207.

Weber, D. J. (2000) “La frontera española en América del Norte”. Fondo de cultura económica. México D.F

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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