¿Escasez o límites?

De acuerdo al pensamiento moderno, el problema es la escasez o en su defecto, que no existen los mecanismos y tecnología suficiente para alimentar a esas 1000 personas.

¿Escasez o límites?
Escasez o límites

Poquedad o mengua de algo” pobreza o falta de algo para subsistir”. Así es como la real Academia de la lengua española define la escasez. Aunque el planeta Tierra es vasto en recursos, la idea de escasez se ha ido posesionado a lo largo de la historia a medida que las sociedades progresaban y se desarrollaban, lo que traía consigo un incremento substancial en la demanda de recursos. En la actualidad, los recursos naturales están siendo agotados a un ritmo sin precedentes, lo que da lugar a que dentro del imaginario colectivo domine más bien la idea de que no hay suficiente para todos. En este marco, es necesaria una mejor comprensión de lo que se percibe como escasez.

Con base en la filosofía, la cual permite desarrollar pensamiento crítico y analítico, y encontrar respuestas a las grandes incógnitas, es necesaria la realización de preguntas para darles respuestas argumentadas. En este contexto, cabe plantearse: ¿es escaso el planeta Tierra? ¿Es escasa la vida? Darle una contestación a ambas preguntas requiere de una pregunta adicional: ¿es escasa la Tierra y la vida con respecto a o en función de qué? Vale indicar que la escasez se establece cuando existe una comparación de por medio (por ejemplo, con respecto a la abundancia), lo que indica que es relativa.

Respecto a las preguntas, la Tierra es escasa en el universo dado que se desconoce la existencia de otras. Sin embargo, aplicar la idea de escasez aquí no tiene razón puesto que nadie está a falta de planetas Tierra, ni hay otros universos con los cuales comparar cuantitativamente y determinar si existe escasez en nuestro universo. Más bien, lo que cabe decir es que la Tierra es única. Ahora bien, la vida dentro de la escala del universo podría considerarse como escasa, bajo la premisa de que no se conocen otras formas de vida por fuera de la Tierra. Pero si la escala es la misma Tierra, la vida no es escasa y por el contrario, es abundante. Profundizando aún más, se puede indicar que el tiempo de vida de ciertos organismos es escaso frente al tiempo de vida del ser humano.

En el planeta Tierra, a priori nada es escaso. Una comparación en términos de abundancia o escasez de agua se puede establecer entre la Amazonía en Sudamérica y el desierto del Sahara en África. Por supuesto, en términos cuantitativos el agua (dulce) está más presente en un sitio que en el otro. Esa comparación cuantitativa hace que se determine que el agua es abundante en la Amazonía y escasa en el desierto desde la perspectiva antropológica. Incluso, el desierto es empleado como sinónimo de la inexistencia de agua o “lugar inhóspito”. Aquí se ha podido determinar la escasez por la comparación, pero si la Amazonía no existiese y todo en la Tierra fuera desierto, ¿habría escasez? La inmediata respuesta sería no.

En la naturaleza nada es escaso. Todos los biomas y ecosistemas están en equilibrio de tal manera que en el desierto de Sahara hay la suficiente cantidad de agua para que se desarrolle la vida inherente a ese hábitat. Por supuesto, esto incluye una adaptación endógena al medio por parte de los organismos. Ejemplo de ello son los escarabajos o lagartos que viven en zonas desérticas. Cualquier exceso poblacional que implique el aumento de la demanda de agua es autorregulado por el propio sistema a través de mecanismos naturales. Lo mismo sucede para el caso contrario (Smith & Smith, 2007). Si se retoma la pregunta ¿es escaso con respecto a o en función de qué?, un escarabajo en el desierto no padece la escasez de agua y alimento al estar adaptado. Por el contrario, para un solo ser humano (moderno), en el desierto escasea todo, haciendo imposible satisfacer sus necesidades que le permitan subsistir. Tanto la Amazonía como el Sahara sostienen vida y en ambos biomas hay los suficientes recursos necesarios (esenciales) para garantizar el desarrollo permanente de vida de los organismos que los habitan (Smith & Smith, 2007).

Otra forma de establecer la escasez es a través del tiempo, de igual manera desde la perspectiva antropológica. En la propia Amazonía, hay dos épocas: de lluvias y seca.  Esto indica que seis meses al año hay abundancia de lluvias y agua, y por el contrario, en la época seca, el agua es más “escasa”. En muchos lugares del planeta, la época seca es considerada como un periodo de escasez hídrica, como en la zona suroeste de la provincia de Manabí, Ecuador. Aquí nuevamente se expone una escasez por un lado, respecto a otro periodo de tiempo y por otro lado, respecto a quienes habitan el área. Por último, hay que señalar que la escasez también es determinada cuando un elemento (recurso renovable) presente en la naturaleza es consumido, gastado, utilizado, etc., a un ritmo mayor a la de su renovación, recuperación, etc., generando una falta de dicho recurso por un periodo de tiempo.

En el mundo antropológico, los primeros grupos de individuos se movilizaban de un lugar a otro a medida que uno o varios recursos escaseaban en el lugar de asentamiento. Con la aparición de la agricultura, dichos grupos dejaron de ser nómadas, creando así una aparente abundancia de recursos (alimentos) (Daly & Farley, 2004). Una observación aquí es que la adaptación al medio fue exógena, es decir, a través de un desarrollo exterior al cuerpo del ser humano que permitió la adaptación con la domesticación de semillas mejoradas y el cultivo masivo de alimentos. Aquello indica que el cuerpo del ser humano nunca se adaptó al medio y por consiguiente, procuró desde aquel entonces un continuo desarrollo, a lo que el economista Georgecu-Roegen (1996) denominó como exosomático, lo cual permitió el asentamiento y formación de grandes sociedades incluso en lugares de escasos recursos. Georgecu-Roegen (1996) argumentó que dicho desarrollo exosomático (exógeno) ha sido y es la causa de las desigualdades sociales actuales. Además, dicho desarrollo exosomático dio paso a un crecimiento poblacional el cual se distanció de las leyes naturales y el equilibrio ecológico. Sin duda, no sólo se ha consolidado la idea de superioridad del ser humano a través del tiempo, sino también la idea de lo infinito e ilimitado.

Además de su pronto distanciamiento de la naturaleza (aunque alta dependencia) y creación de su propio espacio (ciudades), una de las particularidades del mundo humano ha sido la división imaginaria del mundo natural (espacios terrestres continentales), dando lugar a que incluso dentro de una misma región o país exista escasez de algo. Por ejemplo, en la provincia de Santa Elena (Ecuador) existe escasez hídrica y poca producción agrícola ante las condiciones ecogeográficas. Esta escasez es con respecto a la provincia del Guayas, cuyo territorio está cruzado por cuencas y subcuencas hidrográficas, y alta producción agrícola. Gracias al desarrollo (exosomático) tecnológico, la escasez de uno u otro elemento es minimizada. La provincia de Santa Elena también posee en su territorio petróleo, sin embargo, es escaso con respecto a la demanda interna y a las demás reserva existentes en el país. Las mayores reservas de petróleo de Ecuador se encuentran debajo del bioma más biodiverso del mundo: la Amazonía. A nivel continental, muchas zonas de Perú y Chile son áridas o desérticas dónde no es posible la agricultura que permita suministrar los alimentos suficientes. Pero en Venezuela y Colombia, por el contrario, están llenos de tierra fértil. De esta manera, en unos países abunda lo que en otros escasea para cubrir la demanda artificial de las sociedades.

Pero la escasez toma mayor importancia en la esfera económica. Aristóteles definió la economía como “la administración del hogar”. Ya para mediados del siglo XVIII, la economía pasó a ser “la administración de recursos de un país”. Su concepto actual es “la ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas” (Krugman et al., 2013) a lo que Aristóteles denominó como la crematística. Aristóteles señala que “parece claro que no es lo mismo la economía que la crematística. Pues lo propio de ésta es la adquisición, y de la primera, la utilización” indicó. En economía, se considera que los deseos y necesidades humanas son ilimitadas mientras que los recursos son escasos. Al final, la escasez es la limitada disponibilidad de bienes, productos o mercancías en el mercado, o bien los recursos para adquirirlos (Krugman et al., 2013).

Desde esta perspectiva, la escasez se ha permeado como el “problema” a solucionar. No obstante, en lugar de una buena administración de los recursos y solución a la citada “escasez”, el sistema económico mundial ha agravado el “problema”. Esto viene de la mano con la pregunta antes expuesta (¿escaso en función de qué?). Pues bien, aquí hay que decir que la escasez (económica) tiene que ver con respecto al imaginario de la insaciable satisfacción del ser humano, el cual puede determinarse como infinita. Sin embargo, habría que preguntarse si en efecto los recursos son escasos para satisfacer las necesidades básicas de la población humana. A priori, habría recursos para todos, desde el oro, pasando por el petróleo, hasta el agua. La pregunta que surge es: ¿cuánto hay para cada ser humano? La cuestión pasa por lo cuantitativo. Y esto se vincula con el imaginario de lo infinito e ilimitado.

Si se trata la escasez del otro lado del problema, es decir, desde la perspectiva del planeta y leyes naturales, ésta no existiría. El problema es entonces el desconocimiento de nuestras limitaciones. ¿Podría el planeta Tierra mantener vivos a más de 10.000 millones de personas y toda su biodiversidad? De ser así, ¿bajo qué condiciones? Estudios recientes señalan que la humanidad ha causado la pérdida del 60% de mamíferos, reptiles, aves, y peces desde 1970 (Carrington, 2018), siendo la población actual mundial de 7.500 millones de personas. Si una barra de pan alimenta y permite la subsistencia de 10 personas, ¿podría esa misma barra de pan mantener vivos a 1000 personas? Aquí hay dos maneras de responder. De acuerdo al pensamiento moderno, el problema es la escasez o en su defecto, que no existe los mecanismos y tecnología suficiente para alimentar a esas 1000 personas. Con ello, el mensaje es que la ciencia es la solución y salvación a nuestros problemas. No es por tanto el hombre que no se ha adaptado al medio, sino más bien que el medio no le provee suficientes recursos.

La segunda respuesta corresponde a que el problema es el traspaso de los límites (biofísicos). Por supuesto, el ejemplo citado es muy limitado puesto que existen muchos factores de por medio. No obstante, permite visualizar ambas caras del problema y sobre todo, permite pensar en la panacea del desarrollo exosomático, el cual también está sujeto a limitaciones por las leyes naturales que nos rigen. Si agregamos al citado ejemplo que solo una barra de pan se puede producir en toda la Tierra, de manera que no se alteren los procesos ecológicos ni se ponga en riesgo la biodiversidad, y que además se pueden absorber y procesar los desechos generados por los humanos, se comprende aún mejor que el problema debe ser abordado desde los límites y no como la falta o poquedad de tierra, de humanos, de recursos y de tecnología.

El ser humano, “el ser más inteligente”, ha creado su propia escasez, de todo aquello esencial para la vida. Su insaciable forma de vida, su distanciamiento y su anómala adaptación con la Naturaleza no solo está condicionando su propia vida sino también las otras formas de vida que habitan sobre el planeta Tierra. La supremacía del desarrollo exosomático ha causado una breve y aparente abundancia de recursos dentro del imaginario de lo infinito e ilimitado, desconociendo por completo los limites biofísicos y por tanto la capacidad de desarrollar vida.  Son escasas las playas sin basura, son escasos los tigres de bengala, los rinocerontes; es abundante el aire y agua contaminada; el concreto, el plástico, la deforestación, la destrucción del mundo natural. Ha sido y es tan abundante nuestra inteligencia que sólo se ha logrado con ella el desplome y escasez de lo natural, de la propia vida.

Bibliografía

Aristóteles, 2017. Política. Segunda ed. Madrid, España: alianza editorial.

Carrington, D., 2018. Humanity has wiped out 60% of animal populations since 1970, report finds. The Guardian, October.

Daly, H.E. & Farley, J., 2004. Ecological Economics: Principles and applications. First Edition ed. Washington: Island Press.

Georgecu-Roegen, N., 1996. La ley de la entropía y el proceso económico. Translated by L. Gutierrez Andrés & M.V. Lopez Proaño. Madrid: Fundación Argentaria – Visor. Colección Economía y Naturaleza.

Krugman, P., Wells, R. & Graddy, K., 2013. Fundamentos de economia. Segunda ed. Barcelona: Reverte.

Smith, T. & Smith, R., 2007. Ecología. Sexta ed. Madrid: Pearson.