¿Es inútil el nacionalismo? El “Estado de las Autonomías” refleja la diversidad territorial española, pero sin reconocer a las diferentes regiones de España como naciones.

Cabe preguntarse en primer lugar por este título, sacado indirectamente del de un libro (cuyo autor no viene a cuento) titulado “El conocimiento inútil”. Este, a su vez, tiene remembranzas de otro de los autores del siglo XX, llamado B. Russell (autor que yo particularmente admiro), quien escribió en los duros años del auge del fascismo y el nazismo europeo desde EE.UU. (creo). Pues bien: Russell, autor del texto titulado “elogio de la ociosidad”, en el cual da rienda suelta a su portentosa inteligencia, alaba las formas de conocimiento adquiridas no necesariamente mediante el trabajo intelectual (como hace tiempo que lo leí, hasta aquí puedo leer).

Eso por lo que respecta al apartado “inútil”. Pero ¿Qué hay del otro término del título, “nacionalismo”? Es este un palabro que trae de cabeza actualmente a no pocos intelectuales. En cualquier caso, y como expliqué ya en otro lugar1Gómez Motos, Eloy A: Sobre los orígenes y la evolución del nacionalismo contemporáneo. Auto-editado en 2015., parece que su paternidad se debe a Herder, teórico protestante alemán (en realidad en el siglo XVIII no existía aun Alemania). Además, creo que tuvo gran importancia en la expansión del nacionalismo el imperialismo napoleónico a lo largo y ancho de Europa (España incluida), y es que puede que nunca hasta entonces la palabra “patria” hubiese estado tan a la gresca históricamente como con Napoleón, el cual se dejó la libertad en el intento por imponer a la fuerza las ideas ilustradas por Europa y Rusia.

Me pregunto también cual ha sido la utilidad real de mi libro sobre el tema. En él hago alarde de mi faceta como investigador, empezando por el nacimiento de Alemania, y pasando, en un salto argumental algo brusco, a otras zonas del mundo poco estudiadas o conocidas por estos lares: Hablo del sudeste asiático (no solo China). También hablo del nacionalismo en América (también EE.UU.) y África. Los últimos apartados están dedicados a hablar del problema del nacionalismo radical vasco, tan en boga en los tiempos en que escribí este texto, y de algunas conclusiones y relaciones entre términos como globalización, política, ecologismo, historia, etc. de la mano de otros dos autores que en su día me marcaron profundamente: Ramón Fernández Durán, y Josep Fontana.

Sabino Arana
Sabino Arana, fundador del PNV (Partido Nacionalista Vasco) y principal precursor del nacionalismo vasco en sus orígenes

Hay que entender que en España el problema del nacionalismo viene de largo. No solo por parte de las diferentes regiones que conviven en lo que hoy se conoce como España, sino del propio nacionalismo españolista, que ha causado tantos o más estragos que los nacionalismos separatistas del País Vasco y Cataluña, fundamentalmente. Como el libro lo escribí en su día en tiempos de la acción del terrorismo etarra, no puede extrañar que se encuentren algunos atisbos de confusión en algunos de sus apartados, sobre todo en el referente al nacionalismo vasco y la historia de ETA. En definitiva, a mi particularmente me gustó tanto el librito que, antes de auto-editarlo para el público por un módico precio, lo tuve durante dos años colgado en Internet gratuitamente, e incluso lo ofertaba en este formato en diferentes foros internáuticos y feisbukeros, donde creo que tuvo buena acogida en su momento.

Lluis Companys, encarcelado por la II República, amnistiado con el Gobierno del Frente Popular y finalmente fusilado por las fuerzas franquistas por proclamar el Estat Catalá en 1934

Pero creo que ha llegado la hora de afrontar una nueva etapa del nacionalismo español (que no españolista), marcado por la creciente problemática presentada por el nacionalismo catalán, a través de unas masas que no dudan en tildar de “españolista” (por no mencionar otros calificativos menos simpáticos históricamente hablando) al adversario político, partidario en buena medida, por su parte, del Estado de la Autonomías reflejado en la Constitución del 78.

El “Estado de las Autonomías” refleja la diversidad territorial española, pero sin reconocer a las diferentes regiones de España como naciones. En cualquier caso, puedo constatar que en unas regiones el sentimiento de pertenencia a España está muy arraigado, mientras que en otras regiones autonómicas el sentimiento de pertenencia no es tan acusado, mostrando, en cambio, un sentimiento nacional más vinculado hacia el regionalismo e, incluso, el separatismo (caso de Cataluña). Este sentimiento divide en buena medida a la sociedad entre partidarios y detractores del independentismo, lo cual resulta el principal caballo de batalla de aquellos que defienden el anexionismo español.

Blas Infante, considerado el padre del nacionalismo andaluz

En mi libro2Espero y deseo que se me disculpe la licencia por hablar tanto de un libro mío, pero considero que es esencial hablar del mismo en la argumentación de este artículo que, al fin y al cabo, habla sobre nacionalismo contemporáneo y actual. se habla tanto en tono simpático como antipático del nacionalismo, dependiendo el grado de simpatía principalmente de   otro factor: El de la justicia social que el nacionalismo muestra hacia los oprimidos. Con ello traté no de cubrirme las espaldas, sino de mostrar mi intención principal al escribir el libro: Una mezcla entre pacifismo y elogio de la diversidad, marcado también de un cierto apego a los valores propios del sesentaiochismo y el anarquismo.

¿Puede la izquierda aliarse con el nacionalismo? La derecha española está claro que sí. ¿A que valores hace referencia este izquierdismo revolucionario y nacionalista? Si bien, está claro que el independentismo catalán no es solo de izquierdas, como parecen querer destacar algunos medios. Hay, pues, que posicionarse primero políticamente (izquierda o derecha), antes de afirmar que se es independentista catalán de uno u otro partido político. En cualquier caso, parecen todos unidos en una suerte de frentepopulismo independentista que, por otra parte, no es exclusivo de nuestro tiempo, sino que viene de tiempos de la II República y de la Guerra Civil del 36-39.

¿Hemos hablado antes de sentimientos? Ciertamente. Más concretamente, el sentimiento de pertenencia a un territorio. Pero no podemos hablar de independentismo sin hablar también de otros factores, como el económico. Menos mal que, por lo menos, los protagonistas de uno u otro bando no nos bombardean con guerras de cifras.

La Historia más reciente del independentismo catalán más bien “puede ser” que “es”, creo yo. Pero cuidado, porque algunas firmas catalanas importantes ya han anunciado que se van de Cataluña, con la consiguiente fuga de capital (más bien pérdida). Parece, sin embargo, que la esperanza y la ilusión por una Cataluña independiente es fuerte todavía, a pesar de que en los últimos días un destacado líder independentista ha afirmado que Cataluña no está lista para la independencia real. Yo no sé si comulgo o no con ello, pero el hecho es que esa afirmación arroja sensatez a un tema ya muy viciado, y que no conviene manosear mucho.

Notas   [ + ]

1.Gómez Motos, Eloy A: Sobre los orígenes y la evolución del nacionalismo contemporáneo. Auto-editado en 2015.
2.Espero y deseo que se me disculpe la licencia por hablar tanto de un libro mío, pero considero que es esencial hablar del mismo en la argumentación de este artículo que, al fin y al cabo, habla sobre nacionalismo contemporáneo y actual.