El país que nadie recuerda

Pocas personas conocen que existió en América entre 1838 y 1840 un Estado llamado Los Altos, situado en el occidente de la actual Guatemala.

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Quetzaltenango

Pocas personas conocen que existió en América entre 1838 y 1840 un Estado llamado Los Altos, situado en el occidente de la actual Guatemala. En esta entrada analizaremos los motivos del nacimiento de ese Estado, quienes fueron partícipe en él, y analizaremos también las causas que provocaron que su duración fuera tan efímera.

Hay que reseñar que los actuales países que existen en Centroamérica actualmente no eran independientes aún en el año 1838, sino que formaban un Estado supranacional llamado Provincias Unidas de Centroamérica primero y Estados Federados del Centro de América después. Ese Estado se había independizado del Imperio Mexicano en el año 1823. El Imperio mexicano a su vez se había independizado de España dos años antes. Era formado por las federaciones de Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica. Chiapas había pasado a formar parte del nuevo estado mexicano y Panamá se había convertido en parte de la Gran Colombia.

Durante la dominación española, el territorio de Centroamérica fue organizado con una Audiencia Real a partir del año 1543 con sede en la ciudad de Guatemala que ostentaba el poder de la Corona en esos territorios. Por lo tanto, los diversos territorios centroamericanos así como sus élites dirigentes estaban supeditados política y económicamente a la Ciudad de Guatemala. No es de extrañar que en el momento de la independencia se evidenciaran los resentimientos de las provincias ante el sometimiento que la capital llevaba ejerciendo desde que fue instaurada allí la Audiencia Real.

El antiguo Reino de Guatemala se dividió en cinco Estados soberanos, que posteriormente se constituyeron en repúblicas. El sexto Estado, “Los Altos” emergió brevemente en el marco de dicha crisis segregacionista.

Durante esos siglos que duró la dominación española en América, la zona de Los Altos estuvo poblada en su gran mayoría por indígenas, en torno al 90 % del total, siendo los criollos españoles la minoría dominante. Esto provocó que durante la época colonial existieran importantes revueltas en la zona contra el gobierno español, debido al trato vejatorio que este les otorgaba a los indígenas.

Ya desde época colonial existieron tensiones sociales entre los criollos capitalinos de Ciudad de Guatemala y los criollos de Quetzaltenango, ciudad principal en la zona de Los Altos, ya que estos últimos acusaban a los capitalinos de tener el monopolio comercial de la Capitanía General de Guatemala con España, lo cual les excluía .

Por otra parte, desde la segunda mitad del siglo dieciocho,  el reducido número de criollos (nacidos en América pero de familia española) y ladinos (mestizos) que en un principio tenían una cultura bastante diferente, empezaron a establecer entre ellos una serie de elementos culturales y económicos comunes de ámbito local que terminaron por concretar una definición regional de lo “altense” que pudieran usar como base política de su separatismo.

Además, durante los años veinte del siglo diecinueve la élite de Los Altos reivindicaba la construcción de un puerto en el Pacífico y de una carretera que discurriera desde ese puerto hasta la región, para así poder negociar con las potencias europeas directamente y así tener independencia comercial y por tanto económica de Ciudad de Guatemala. Pero los miembros del clan Aycinena, descendientes de Juan Fermín de Aycinena, que tenían el monopolio comercial con España, ejercían presión para que se les denegara la posibilidad de construirlo, lo que hacía que se extendiera el resentimiento en Los Altos hacia las élites guatemaltecas.

Por otra parte, hay que reseñar que existía una división política entre los indígenas y la élite criolla dentro de Los Altos, ya que los indígenas eran de ideología conservadora y partidarios de la Iglesia Católica, mientras que las élites criollas eran liberales. Esto era debido a que los miembros de la Iglesia eran los únicos que protegían al indígena de los abusos que contra ellos cometían las élites dirigentes criollas.

El primer intento de separación de las élites criollas de Los Altos de la capital guatemalteca ocurre todavía perteneciendo al Estado español. Fue en Las Cortes de Cádiz, donde el representante altense que viajó a las Cortes pidió una intendencia en Los Altos separada de la de Guatemala capital que fuera gobernada por personas oriundas del occidente guatemalteco. El segundo intento se llevó a cabo en 1821, como consecuencia del proceso independentista. Se declaró a Los Altos como provincia autónoma del Imperio mexicano pero posteriormente al fundarse el Estado federal centroamericano no consiguieron ser una federación dentro del nuevo Estado.

Aunque en el momento de la independencia Centroamericana de España y de México las élites criolla de Los Altos no consiguieron la independencia, la idea continuaba muy viva entre ellos, debido a que la Constitución de las Provincias Unidas de Centroamérica permitía la creación de nuevos Estados dentro de su territorio. La formación del nuevo estado como una Federación no respondía a otra cosa que a las pretensiones de las élites criollas de los cinco países de limitar el poder de las élites dominantes de Ciudad de Guatemala.

Además, la llegada al poder de los liberales liderados por el general hondureño Francisco Mozarán, que llegaron al poder en el año 1827 y sobre todo desde la invasión de Mozarán a Guatemala en el año 1829, expulsando a los conservadores entre los que destacaba la familia Aycinena y las órdenes regulares del país, las esperanzas de los criollos de Los Altos de poder independizarse próximamente aumentaron.

El Gobernador de Guatemala Mariano Gálvez (1831-1838) puso en marcha durante su gobierno una serie de políticas liberales  (anticlericalismo, estimulación de inmigración extranjera, concesión de tierras, reforma judicial, reforma educativa etc.) La oposición a las políticas liberales del Gobernador parte de la Iglesia Católica, combinada con el pánico por la epidemia del cólera proveniente de Belice que entró en el país a finales de 1836 dieron lugar a revueltas indígenas en el interior guatemalteco en el año 1837. También provocaron la revuelta del General conservador Rafael Cabrera y la caída del gobierno liberal

El dos de febrero de 1838, temerosos de una sublevación indígena y aprovechando la caótica situación que existía en la ciudad de Guatemala, los vecinos principales de Quetzaltenango, reunidos en cabildo abierto, aprovecharon la coyuntura y decidieron segregarse del Estado de Guatemala.

Bandera y Escudo de los Altos

Fue reconocido como nuevo país por el Congreso Centroamericano el cinco de junio de ese año. El territorio ocupado por Los Altos correspondía a los departamentos guatemaltecos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá. La mayoría de la población indígena rechazó la independencia de Los Altos; las comunidades resistieron abiertamente el intento de afianzar el sexto Estado, del cual se decía que adoptaría políticas agrarias y fiscales que favorecerían a la minoría dominante y no al pueblo indígena

Se formó una Junta de Gobierno provisional compuesta por José Antonio Aguilar, Marcelo Molina Mata y José M. Gálvez. El general mexicano pero afincado en Quetzaltenango, Agustín Guzmán, quedó al mando del ejército del Estado. Posteriormente, en diciembre de ese año, Molina fue electo como Gobernador del Estado y de inmediato empezó a trabajar en el desarrollo del puerto en el Pacífico y en mejorar las relaciones con el gobierno federal en San Salvador (Morazán había trasladado allí la capital en 1834).

El Estado de Los Altos siguió el ejemplo del resto de estados de la Federación y se declaró libre el treinta y uno de mayo del año 1839. El diez de agosto el nuevo estado firmó un decreto con El Salvador para defenderse de una posible invasión de las tropas conservadoras de Rafael Carrera, el cual fue ratificado por Francisco Morazán el ocho de septiembre.

En agosto del año 1839 el canónigo guatemalteco del cabildo eclesiástico de Guatemala y provisor de la Iglesia Católica, Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, emitió un decreto que constituía una vicaría foránea en el Estado de Los Altos. Larrazábal nombró al doctor José Matías Quiñones Manzanares encargado del curato de San Miguel Totonicapán y negoció con los liberales para que apoyaran el regreso del Arzobispo Casaus y Torres, expulsado en 1829, a cambio para dar paso legal a la autonomía eclesiástica del nuevo Estado, un importante paso hacia la independencia total del nuevo país.

Sin embargo, las revueltas indígenas continuaron y alcanzaron su punto álgido en uno de octubre del 1839 cuando tropas del ejército de Los Altos reprimieron una sublevación y mataron a cuarenta indígenas.  Los indígenas de Occidente acudieron a la ciudad de Guatemala a quejarse de los líderes altenses, quienes les habían impuesto cargas fiscales extraordinarias, no habían derogado el impuesto personal impuesto por el gobierno de Gálvez y habían arrebatado gran parte de sus tierras.  En represalia, las autoridades altenses los encarcelaron a todos.

El intento segregacionista del occidente guatemalteco finalizó a inicios del año 1840 con la invasión de las tropas de Rafael Cabrera realizaron a la capital de Los Altos, fusilando a todos los miembros del Cabildo y declarando el veinticinco de enero la unión de Los Altos a Guatemala.

Francisco Morazán

Morazán, intentando mantener lo que quedaba del  Estado federal, invadió Guatemala en marzo de 1840, pero en una batalla decisiva fue derrotado por Rafael Carrera:

“Con un ejército de 1400 hombres, Morazán entró en Guatemala el 18 de marzo de 1840. El caudillo unionista exigió la rendición de la plaza y la restauración del Estado de Los Altos. Ante el rechazo de estas demandas el ejército salvadoreño avanzó y entró fácilmente hasta la plaza principal. Pero la verdadera batalla comenzó con el contraataque de las fuerzas carreristas que se habían apostado en El Aceituno, una colina aledaña a la capital. Después de 23 horas de encarnizado tiroteo, Morazán se dio por vencido y escapó por el camino hacia El Salvador.”

A pesar de los enormes esfuerzos de las élites criollas-ladinas por formar un estado propio y diferente al guatemalteco, los obstáculos fueron insalvables. Para comenzar, los problemas fiscales resultaron decisivos para el nuevo gobierno. Con una economía afectada por la crisis política y una población indígena hostil y reacia a contribuir a sufragar los costos fiscales, el estado no tenía los recursos indispensables para su afianzamiento y sucumbió finalmente ante el asedio militar y la actuación política del grupo conservador de Guatemala, apoyado por Inglaterra. Además, los dirigentes criollo-ladinos de Los Altos no pudieron vislumbrar un proyecto político que incorporase a esa mayoría indígena que habitaba en su región y sin la cual la formación del nuevo estado realmente era imposible.

El último intento por restablecer el sexto Estado de Los Altos se realizó en el año 1848, cuando Rafael Carrera cayó momentáneamente del poder. Con el apoyo de El Salvador, que era dirigido por el liberal Doroteo Vasconcelos, los quetzaltecos se apresuraron a proclamar el veintiséis de agosto de 1848 el Sexto Estado de Los Altos y mediante decreto del cinco de septiembre se anunció la elección de un gobierno interino de tres personas: el Presbítero Fernando Antonio Dávila, Rafael de Latorre y José Velasco. Pero a diferencia de las ocasiones anteriores, los quetzaltecos carecieron del apoyo regional criollo y, por otro lado, en Guatemala se había iniciado una etapa republicana, por lo que los antecedentes jurídicos del primer acto de secesión carecían ya de fundamento legal. A ello se sumó la tradicional hostilidad indígena que fue expresada en actas que se levantaron en varios pueblos, en las cuales se manifestó un rechazo intenso al nuevo intento separatista.

Bibliografía:

  • González, Jorge H.: El Estado de Los Altos, Historia General de Guatemala, Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo, Tomo IV, Guatemala, 1995.
  • Pollack, Aaron; Crear una región: Luchas sociales en los Altos de Guatemala en la primera parte del Siglo XIX, 2006
  • Solís, Sara.; El efímero sexto estado de Los Altos y el ocaso de la Federación Centroamericana.
  • Taracena Arriola, Arturo; Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena. Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1850.San José, Editorial El Porvenir, 1997.

En la próxima entrada trataremos de las reducciones jesuitas, conjunto de pueblos fundados a partir del siglo diecisiete por la Orden Religiosa Católica de la Compañía de Jesús en Paraguay, norte de Argentina, sur de Brasil y norte de Uruguay.

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Autor

Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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