El dilema de la educación pública en los gobiernos populares de América Latina frente a la crisis socioambiental: rescatarse a sí misma o perderse definitivamente en la aporía civilizatoria de occidente

Una educación, un proyecto educativo, que no esté al servicio de este propósito excluyente del presente, solo servirá de acicate al “business as usual” que equivale al suicidio de la especie que conlleva el ecocidio de la vida.

dilema de la educación pública
dilema de la educación pública

“La historia de la misión suicida del mundo industrializado es una que dura lo que una sola vida humana: el planeta pasó de una aparente estabilidad a estar al filo de la catástrofe en los años que separan un bautizo o un bar mitzvá de un funeral”.
D. Wallas-Wells

La cuestión ambiental es por definición un asunto de límites y alcances difusos, se extiende siempre por sobre las arbitrarias fronteras de otros universos, así los conflictos ambientales que son la manifestación más habitual de la cuestión emergen de diferentes formas y en diferentes contextos.

El ámbito educativo es uno de esos universos en los cuales los conflictos ambientales encuentran varias formas de aparición. En los contenidos prescritos de la educación, en los hábitos escolares, en la infraestructura, en las condiciones del ambiente escolar: su localización, los servicios con que cuenta, el estado edilicio, la influencia que las actividades de su entorno tienen sobre las instituciones y las relaciones humanas derivadas o causantes de estos conflictos.

Se sabe y es consenso científico que la actual situación ambiental y ecológica del mundo es tan grave que estamos como sociedad frente a una frontera terminal, es decir frente a la disyuntiva de hacer cambios muy profundos y urgentes para encaminarnos lentamente y no ya sin altos costos a escenarios más sanos, sostenibles y dignos de vivir u optar por el “business as usual”1La expresión en inglés Business as usual que significa en castellano negocios como siemprecomo lo acostumbradoigual que siemprelo de siempre o todo sigue igual, se refiere a la operación de una organización conforme a los métodos presentes o pasados utilizados por ésta. Este sistema de funcionamiento se opone a los cambios que suceden tanto en la propia organización, como los debidos a factores externos. Este sistema intentará solucionar estos problemas conforme a sus métodos de operación, aplicándolos de forma exacta o con pocas variaciones. Si estos factores son demasiado intensos, el sistema no aplicará otros métodos y colapsará. y simplemente esperar que el desastre que nosotros mismos provocamos termine por alcanzarnos más temprano que tarde. 10 años es el plazo aceptado para la irreversibilidad de algunos de los procesos previsibles y ya en curso, pero difícilmente comprendidos en su complejidad2https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2019/08/2019-PRESS-IPCC-50th-IPCC-Session_es.pdf
Para un reporte crítico detallado y muy bien informado sobre el fenómeno del cambio climático y el modo en que es comunicado científicamente, pueden verse los trabajos de Vila en https://ustednoselocree.com/2019/12/01/peor-de-lo-esperado-4-ejemplos-climaticos-4-sensibilidad-climatica-con-tendencia-al-alza/
Sobre el impacto en America Latina: https://cdkn.org/wp-content/uploads/2014/12/INFORME-del-IPCC-Que-implica-para-Latinoamerica-CDKN.pdf

Esta situación no es solo ecológica o ambiental, sino que es el correlato del estado de la sociedad, por eso es pertinente hablar de crisis socioambiental, pues se trata de universos indiscernibles que siempre se han influenciado recíprocamente.

Como dice David Wallas en un reciente trabajo:

“Es peor, mucho peor, de lo que imaginas. La lentitud del cambio climático es un cuento de hadas tan pernicioso quizá como el que afirma que no se está produciendo en absoluto, que nos llega agrupado con otros en una antología de patrañas tranquilizadoras: que el calentamiento global es una saga ártica que se desarrolla en lugares remotos; que se trata más que nada de una cuestión de niveles del mar y litorales, y no de una crisis envolvente que no deja lugar intacto ni vida sin deformar; que es una crisis del mundo «natural», no del mundo humano; que estos son dos mundos distintos, y que hoy en día vivimos en cierto modo fuera de la naturaleza, o más allá, o como mínimo protegidos de ella, y no ineludiblemente en su seno, y literalmente desbordados por ella; que la riqueza puede servir de escudo contra la devastación del calentamiento; que la quema de combustibles fósiles es el precio de un crecimiento económico continuado; que este, y la tecnología que produce, inevitablemente encontrará el mecanismo para evitar el desastre medioambiental; que hay en el largo devenir de la historia humana algún parangón para la escala o el alcance de esta amenaza, algo capaz de infundirnos confianza a la hora de hacerle frente. Nada de eso es cierto”.

Wallace-Wells. D. 2019. El planeta inhóspito. Ed. Debates.

Sobra pues, aclarar que la transformación necesaria e ineludible es cultural, pues todos recursos técnicos disponibles, aun cuando sean genuinos y no formen parte del vademécum de tecnologías supuestamente limpias e inocuas provenientes de las usinas tecnocientíficas, que suelen ser soluciones transitorias que generan nuevos y a veces más graves problemas e injusticias, serán insuficientes si la humanidad, la población no transforma sus ideas acerca del mundo, de la sociedad, de la naturaleza, del poder, del derecho y legitimidad ética de la especie para actuar en el mundo. Si no revemos la idea de necesidades, de justicia, de igualdad, de satisfacción, de desarrollo, si no limitamos éticamente el horizonte de la creatividad material basada en la depredación.

Conviene recordar dos cuestiones. La primera que la crisis socioambiental es resultado de una determinada forma epistémica, es decir de concebir el mundo y el conocimiento – que en América Latina se manifiesta en forma de colonialidad del saber y mitologización del desarrollo- y que por principio esa forma, o partes de ella, que es la que los sistemas educativos transmiten y comunican, no podrá jamás ofrecer soluciones. La segunda que el reclamo de las jóvenes generaciones por la inacción política sobre el cambio climático y el desastre ambiental general comenzó simbólicamente abandonando la escuela bajo el argumento de que de nada servirá estudiar, con todo lo que ello implica, si la sociedad buena para vivir y el mundo diverso y sano para disfrutar, dejan de ser un horizonte posible, deseable. 

Evidente es, en este cuadro, que la educación, esa que conocemos como educación común y que en democracia es competencia del Estado, la que forma y contribuye a socializar a la mayoría de los ciudadanos durante las primeras décadas de vida, tiene un importante papel que cumplir. Uno que no es el que la sociedad ambiguamente le reclama, sino el que los gobiernos educativos deben diseñar desde un compromiso con la sostenibilidad de la vida, aún no asumido o extraviado. Uno que será absolutamente definitorio por acción o por inacción. Y de elegir accionar, en tanto derecho, servicio y política pública, la educación ha de extender su compromiso al menos hacia aquellas áreas y aspectos en los cuales la crisis ambiental la atraviesa significativamente.

Es decir, visto en perspectiva de gestión pública el compromiso del sistema educativo con la crisis socioambiental (civilizatoria) y su posible aporte a la solución ha de abarcar nuevos territorios, en lo teórico reconceptualizándo su propósito en el marco de un revisionismo de su genealogía y de la coyuntura, en lo práctico refuncionalizando su accionar, esencialmente ampliando su competencia y los espacios del cuidado a todos aquellos aspectos en los que es atravesado por la crisis y tomando compromiso en todos los aspectos en que su influencia o su acción puedan contribuir a comprender el principal conflicto que nos aqueja y mejorar la calidad de la vida, de la convivencia, de la educación, del país y del mundo, solo así el sistema educativo público podrá responder a la dura interpelación que las jóvenes generaciones, que aún circulan por sus espacios, le ha interpuesto a su finalidad y su sentido mismo.

Se trata de adoptar como centro y núcleo del propósito educativo del presente, y más desde el compromiso de un gobierno popular, el principio de una cultura regenerativa que nos permita resguardar los nichos donde la vida se reproduce, para desde allí reconstruir un mundo y una sociedad sostenibles.

Una educación, un proyecto educativo, que no esté al servicio de este propósito excluyente del presente, solo servirá de acicate al “business as usual” que equivale al suicidio de la especie que conlleva el ecocidio de la vida. Y desde luego el abandono del sentido mismo del educar.

Notas   [ + ]

1.La expresión en inglés Business as usual que significa en castellano negocios como siemprecomo lo acostumbradoigual que siemprelo de siempre o todo sigue igual, se refiere a la operación de una organización conforme a los métodos presentes o pasados utilizados por ésta. Este sistema de funcionamiento se opone a los cambios que suceden tanto en la propia organización, como los debidos a factores externos. Este sistema intentará solucionar estos problemas conforme a sus métodos de operación, aplicándolos de forma exacta o con pocas variaciones. Si estos factores son demasiado intensos, el sistema no aplicará otros métodos y colapsará.
2.https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2019/08/2019-PRESS-IPCC-50th-IPCC-Session_es.pdf
Para un reporte crítico detallado y muy bien informado sobre el fenómeno del cambio climático y el modo en que es comunicado científicamente, pueden verse los trabajos de Vila en https://ustednoselocree.com/2019/12/01/peor-de-lo-esperado-4-ejemplos-climaticos-4-sensibilidad-climatica-con-tendencia-al-alza/
Sobre el impacto en America Latina: https://cdkn.org/wp-content/uploads/2014/12/INFORME-del-IPCC-Que-implica-para-Latinoamerica-CDKN.pdf
mm

Educador ambiental.

Especialista en Políticas Publicas ambientales INAP_Mexico. Especialista en Auditoría Ambiental Empresarial - IIE - UICN - Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga. Especialista en gestión ambiental Metroplitana -FADU-UBA. Diplomado en Transformación educativa - Multiversidad Edgar Morín.

Coordino la Catedra Libre Virtual de Educación Ambiental y Ecología Politica, en facebook.

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