El Chile de hoy: alienígenas contra el neoliberalismo

Somos los y las engendradas en otras tierras, lo ajeno, lo extraño, lo foráneo

Aliens contra el neoliberalismo
Aliens contra el neoliberalismo
Aliens contra el neoliberalismo
Fotografía: Claudia Pool

Ya casi son tres semanas de movilizaciones y protestas por los diversos territorios que componen Chile, y nos faltan palabras para dimensionar lo que estamos viviendo.

En octubre se inaugura un modo de protestar de estudiantes secundarios marcado por la evasión al pago del Metro, uno de los servicios de transporte más caro del continente americano, que en ese entonces había subido en 30 pesos. Las y los estudiantes saltaban por sobre los torniquetes, forzaban las entradas, con cánticos, con gritos, todo de manera colectiva, y ahí estábamos el resto mirando.

De a poco se fueron sumando otros actores, fuimos simpatizando con esta pequeña/gigantesca lucha, haciéndonos parte de la evasión, pero ya no solamente del Metro. La protesta dio un giro (in)esperado, desde la absoluta espontaneidad, masificándose la rabia por los años de injusticia social, de violencia y desigualdad estructural, surgiendo como consigna “no son 30 pesos son 30 años” haciendo alusión a las décadas de profundización de las medidas neoliberales en el país, herederas de la dictadura cívico militar, que convirtió a Chile en el modelo neoliberal a replicar en la región.

De pronto fuimos miles, o más bien millones, llenando las calles a través de protestas, barricadas pero sobre todo desde los cacerolazos. A medida que crecía el malestar y la protesta social, la criminalización también aumentaba, y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos en Estado de emergencia y luego con la instalación del toque de queda, al más puro estilo de los años de la dictadura. Rememoramos el miedo de esos años pero también la esperanza de un futuro mejor.

La muerte, poco a poco, se fue apoderando de los territorios. Casi una veintena de personas en esos días fueron asesinadas por parte de las fuerzas represivas (Carabineros de Chile y militares), siendo algunas calcinadas en incendios que huelen a montaje por parte de estas mismas fuerzas. Las detenciones, torturas, abusos y violaciones se intensificaron, sin embargo es importante destacar que en todos estos años estos mecanismos de “disuasión” prosiguieron luego de la dictadura, donde la violencia estatal fue aún más voraz en territorio mapuche, Wallmapu.

La violencia política sexual hacia mujeres y disidencias nuevamente aparece como punta de lanza de la violencia estructural hacia nuestros cuerpos. Seguimos siendo el botín de guerra de los poderosos.

Y de pronto supimos que éramos alienígenas por boca de Cecilia Morel, esposa de Sebastián Piñera, actual Presidente, haciendo mención que las actuales protestas eran similares a una invasión extranjera, alienígena, continuando con la siguiente frase: “vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás”.

Hasta el día de hoy seguimos protestando de múltiples maneras, pero sobre todo seguimos construyendo la posibilidad de un nuevo horizonte político, posicionándose con fuerza las asambleas territoriales y cabildos autoconvocados, las demandas históricas de los pueblos y movimientos sociales, pero sobre todo el sentido común de las personas respecto de las injusticias que acarrea el modelo neoliberal.

Ese en este marco de movilización que nuevamente aparece con fuerza la idea de una asamblea constituyente, sin embargo a mi modo de ver ya estamos en un proceso de construcción de ello, desde los espacios anteriormente descritos, requiriendo, sin duda, un proceso de destitución del actual gobierno como posibilidad de una justicia reparatoria ante tanta violencia y muerte.

Nos queda el desafío de ir fraguando esa asamblea, en articulación y diálogo entre pueblos y diversas actorías, siendo fundamental pensarla de manera plurinacional, feminista, popular y comunitaria, entendiendo que ya estamos en ello, desde los bordes, las fronteras de una liberación alienígena.

mm

Doctora en Estudios Americanos.

Antropóloga con Magíster en Psicología Social.

Investigadora del Programa de Psicología Social de la Memoria, Universidad de Chile.

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