El activista demócrata de Chapman hace una crítica radical del capitalismo

Peter McLaren ha pasado su carrera buscando justicia –justicia social, se sobrentiende.

No, no es Superman, aunque no es difícil confundirse teniendo en cuenta qué rápido se recorre el mundo. En los últimos dos meses ha estado en Polonia, China y Canadá. Este curso escolar planea volver a China, además de Argentina, Washington D.C. y México; todo esto mientras da clases en Chapman. McLaren va a estos lugares a dar charlas, a establecer centros para la justicia social y a colaborar con los oprimidos por el gobierno.

McLaren es codirector del Proyecto Democrático Paulo Freire de Chapman y embajador internacional de la universidad para la ética y la justicia social globales.

También es uno de los pensadores más importantes del mundo de la pedagogía crítica. La pedagogía crítica es un cruce entre Filosofía y Educación que busca capacitar a los estudiantes para que detecten la opresión en el mundo y la afronten de forma constructiva.

McLaren ha escrito y editado unos cincuenta libros de esta materia y es un muy solicitado orador en todo el mundo.

Cuando era profesor de primaria y secundaria en Canadá, McLaren enseñaba en una escuela acomodada de un barrio acomodado, hasta que tuvo una idea inquietante: la clase social es una de los mayores indicadores de éxito y era más que probable que los estudiantes triunfarían no por sus profesores, sino, quizás, a pesar de ellos. McLaren decidió irse a algún sitio donde pudiera repercutir más: los barrios obreros.

Mientras otros se hubieran contentado con ayudar al menos a uno de sus estudiantes, McLaren se marcó una meta mucho más ambiciosa: quería ayudarlos a todos. Encontró un vínculo entre sus estudiantes que sus compañeros parecían no tener. En un momento dado, vació las clases y las llenó de tambores. En lugar de enseñar el temario del curso, tocaba el tambor y conectaba con sus estudiantes. De hecho, las notas de los exámenes subieron.

Este fue el principio del camino de McLaren hacia la justicia social. Hoy fomenta análisis críticos, especialmente del capitalismo. Motivado por su mentor Paulo Freire, uno de los padres de la pedagogía analítica, McLaren lucha por dotar a los estudiantes de los medios para que puedan dar sentido a sus experiencias y observar críticamente el mundo, tal vez para abrir la puerta a un sistema mejor.

El último libro de McLaren, «Pedagogía de la insurrección», tiene previsto su lanzamiento para Septiembre. En este libro, McLaren aprovecha su experiencia como católico devoto, observando cómo las enseñanzas de Jesús hablan del capitalismo. En lo que espera será un controvertido movimiento, McLaren argumenta que Jesús estaba efectivamente predicando el comunismo y que su mensaje de amor debería abrir el camino a un mayor acercamiento ético a la justicia social en tiempos modernos.

Nos sentamos con McLaren para hacernos una idea sobre su trabajo teorético.

Pregunta: Para empezar, ¿cómo describiría usted exactamente la pedagogía crítica?

Respuesta: Creo que muchos confunden la pedagogía crítica con el pensamiento crítico. Es parte de este, pero no puedes reducir la pedagogía crítica al pensamiento crítico.

La pedagogía crítica tiene una base ética. No puedes pasar del hecho al valor, no hay una secuencia lógica que te lleve desde una crítica al capitalismo a decir que el capitalismo, por lo tanto, es una cosa negativa. Eso requiere un juicio ético. Para mí, la pedagogía crítica es una filosofía de la «praxis». Praxis es un término interesante –es la relación dialéctica entre teoría y práctica.

P:¿Cuáles son algunas de las ideas clave que trata en sus libros y charlas?

R: Praxis relacionadas con cambiar el mundo. Para mí, para cambiar el mundo, hay que identificar cual es el problema. Para mí, el problema es el capitalismo –la producción del valor. Ahora, valor y riqueza son muy diferentes. Valor es riqueza monetizada.

A través de mi trabajo en América Latina y con comunidades pobres del mundo, comprendí que la pedagogía crítica necesita un compromiso ético. Este compromiso ético es eliminar el sufrimiento innecesario. Esa es una postura moral que uno toma. La teología de la liberación lo llama una opción preferente para los pobres. Yo voy más lejos que todo eso, yo digo que no es una opción preferencial sino una obligación.

La pedagogía crítica se moviliza para encontrar una alternativa más humana al capitalismo. Algunos críticos dirán que el capitalismo no es perfecto pero que es el mejor sistema que tenemos así que solo podemos intentar mejorarlo. Es la naturaleza del capitalismo en sí mismo –la alienación del trabajo humano, la explotación del trabajo humano por la obtención de beneficios.

Ahora, no estoy sugiriendo que le demos ninguna credibilidad a los estados policiales del comunismo soviético o al Bloque Oriental: eran regímenes horribles que malinterpretaron, manipularon y abusaron de los escritos de Marx. Entonces, ¿hacia dónde miramos? Bueno, podemos mirar a la Guerra Civil española, la Comuna de París y podemos mirar a las comunidades indígenas por toda América Latina, como los Zapatistas. Hago hincapié en alentar a los profesores a ser colectivos intelectuales –para asumir ese rol, no siendo secretarios del estado. No siendo funcionarios de la comunidad educativa sino convertirse en pensadores transformadores, críticos y revolucionarios que adoptan una postura publica de justicia social. Esta noción de profesores y maestros asumiendo una neutralidad política es una falsedad porque no pronunciarse es una postura política en sí misma.

P: La pedagogía crítica está destinada a inculcar el cambio pero ¿de dónde viene ese cambio?

R: Adoptaré un enfoque dialéctico. No se trata simplemente de revolución o reforma, son las dos. La dialéctica es meditación y la meditación no es yuxtaposición. No es «o una cosa o la otra», es «esto y lo otro».

Existen la utopía abstracta y la utopía concreta. Las utopías abstractas son aquellas en las que alguien tiene en mente la idea de cómo sería un mundo perfecto y a veces se aparta demasiado de lo que pasa en la realidad de ese momento. Las utopías concretas se relacionan con los problemas de la gente aquí y ahora. Haces lo que puedes en el sistema y tienes una visión más grande y amplia de adónde quieres ir. El cambio comienza con una conciencia crítica, pero también con un compromiso moral y ético. Participen en una iglesia, comunidad, alguna biblioteca pública, la universidad o en un instituto. Involúcrense, comprométanse con la gente y el cambio.

La conciencia crítica no es una condición previa, es una consecuencia de ese compromiso. De no ser así, siempre podrán decir que no están preparados. Siempre habrá otro libro o filósofo al que leer y aplazará su intervención. Comiencen con la práctica y usen la teoría para refinar sus pensamientos acerca de ese compromiso.

P: En su último libro, realiza una crítica del capitalismo a través de una perspectiva interesante: las enseñanzas de Jesús. ¿De qué manera los conecta?

R: Al examinar los Evangelios y las palabras de Jesús, me quedó muy claro que no iba en contra de la riqueza absoluta, sino más bien de la riqueza relativa o lo que llamamos «diferenciación de riqueza», es decir, no puedes ser rico mientras alguien es pobre. Me quedó muy claro a través de sus palabras o de aquellas que se le han atribuido: es innegable que un rico no puede ir al Cielo. El Reino de Dios es un reino en el que no existe la diferenciación de riqueza.

Podemos argumentar que Jesús enseñaba comunismo. No aquel que se volvió un espectro mediante las dictaduras totalitarias que conocimos con Stalin. No las defiendo y nunca llamaría «comunistas» a esos regímenes. Me refiero a la idea de compartir recursos. Las primeras comunidades cristianas se reunían para compartir lo que tenían. «Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Dios». Esas declaraciones no se refieren a los avaros, sino a la sociedad. El modo en que actualmente organizamos nuestros medios de producción supedita las oportunidades que algunas personas tienen sobre otras.

Por su estructura, el capitalismo insta a la desigualdad. Jesús equiparaba el amor con la lucha por la igualdad. El amor y la justicia son los dos mensajes principales de Jesús. Si leen las escrituras, verán que Jesús predicaba un evangelio socialista. Ver el socialismo de los cristianos de derechas como una especie de mal, es completamente absurdo.

Es, en general, una opinión que creo que sobresale de la ignorancia acerca de lo que es el socialismo y lo que representaba el comunismo en los escritos de Marx.

Intento iniciar un debate ya que considero que es muy importante. Estoy empezando a informar acerca de la ética de la justicia social de la pedagogía crítica basándome en las enseñanzas de Jesús.

P: Históricamente, muchos pensadores con sueños de cambiar el mundo se han desilusionado conforme crecían. Usted se acerca a los 70 y su pasión brilla más que nunca. ¿Qué lo mantiene adelante?

R: Creo que es cierto sentimiento de bendición. Mi vida ha sido un camino cuesta arriba. Este camino no es fácil. No sé si ha leído en Internet sobre «dirty thirty » pero yo fui golpeado por la derecha en 2006. Un grupo de extrema derecha con mucho dinero me etiquetó como uno de los profesores más peligrosos de la UCLA. Este grupo le ofrecía a los estudiantes 100$ para grabar en secreto mis clases y 50$ por los apuntes. Los únicos que estuvieron de mi lado y me defendieron en aquel tiempo fueron los Chavistas venezolanos. Tomar el sendero de la justicia social te puede convertir en objeto de crítica por parte de la extrema derecha, quienes creen que estás en contra de los principios fundamentales de la nación.

Ha sido una lucha continua pero considero que he sido bendecido con la oportunidad de conocer a gente de todo el mundo. He encontrado amor y solidaridad, una relación recíproca basada en la confianza y en el compartir el compromiso de hacer del mundo un mejor lugar. Los grupos que he conocido y el sufrimiento que he visto me han hecho sentirme más humilde porque mi sufrimiento y mis problemas personales se atenúan en comparación. He conocido a gente muy valiente que me han inspirado, que tienen un compromiso y una energía que supera con creces los míos. Conocer a mi esposa, Angie, ha sido una bendición, y tener la oportunidad de pertenecer a una institución como Chapman, trabajando con estudiantes y aprendiendo, también lo ha sido.

No soy optimista sobre el futuro pero tengo esperanzas. No esperanza en el sentido superficial de la palabra, sino esperanza como una lucha –como forma de cada sobreponerse a la carga de la historia y saber otros también comparten esa carga.

Saber que no estás solo y que te guía el amor por la Humanidad. No puedes ser un revolucionario sin amar a la gente. Soy una persona de gente, creo. Algunos me llaman ingenuo pero todavía no me he rendido con la Humanidad.

Fuente original: http://www.ocregister.com/articles/critical-677896-pedagogy-mclaren.html

Traducido por: María José Vecino Puerto
Irene Sendra
Marta Sánchez Hidalgo
y Elena Flores Valentín

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Autor

Doctor en Educación por la Universidad de Toronto, Canadá.

Docente Distinguido de Estudios Críticos, Universidad Chapman, Estados Unidos.