Ekuwün, el respeto a la Naturaleza

Ekuwün, el respeto a la Naturaleza

La profunda relación con la naturaleza, es un principio que tienen en común los pueblos indígenas de América, un lazo que se sitúa en el lugar de lo sagrado. Se consideran a sí mismos como parte de la tierra, y así como han considerado la vida humana como sagrada, también han concebido como sagrados a los animales, las plantas, el suelo y el resto del mundo material. La vida ha sido entendida como una gran cadena, y desde esta comprensión advierten que una intromisión o un ataque a algún elemento de la naturaleza, produciría un daño para la totalidad, enseñanza que logra verse en algunas de las leyendas y relatos que aún son transmitidas en todo el continente.

Para los pueblos originarios de América, la naturaleza es la parte más importante de la vida, y aprecian a la tierra en su cualidad de creadora y de ser espiritual que contiene una multitud de deidades naturales. Esta relación con el mundo natural es comprendida como una relación con ciertos lugares del paisaje, y resulta importante saber qué ser espiritual o qué ancestro se encuentra en un lugar determinado. Es una relación de conexión con la tierra que busca mantener un equilibrio y armonía.

Ekuwün

En el sur de América, los Mapuche (1) expresan su relación con la naturaleza, como una relación de Ekuwün, una relación de respeto. (2) En el idioma castellano, la palabra respeto hace alusión a la consideración por alguien, a una cierta obediencia y a un trato de cuidado. Desde esta definición intentamos comprender la especial relación del Mapuche con su tierra, en la que se da un trato de preocupación por los posibles efectos de las acciones humanas, evitando causar algún daño o transgresión a las normas del Ekuwün, lo que podría originar la alteración de la armonía entre el cosmos y el ser humano, trayendo consecuencias serias a la vida de las personas. El Mapuche ha establecido un vínculo con la tierra que entrega el sustento físico, el alimento, y comprende que lo que se haga a la naturaleza se lo hace a sí mismo.

La creencia y espiritualidad Mapuche se vive en la conexión profunda con la tierra. Para ellos el mundo espiritual está siempre presente en la vida cotidiana y este mundo natural es un testimonio del mundo espiritual. Los montes y cerros son lugares donde habitan ciertos seres divinos que los Mapuche respetan, cuidando las normas, pidiendo permiso a los Nguen o fuerzas protectoras, para entrar en los espacios de la naturaleza:

ésta (la naturaleza) tiene su propio newen (fuerza de vida) y un gen (un espíritu) que la cuida. Así, en relación con lo anterior, entre los Mapuches, es común, por ejemplo, observar una actitud de respeto hacia un mawiza (monte con abundante vegetación herbácea y arbórea), un menoko (fuentes de agua con reservas de plantas medicinales), un lewfü (río), el lafken (mar) y un zegüñ (volcán) (3)   

Es en el espacio de la naturaleza donde realizan sus ceremonias, junto a los animales, árboles y plantas, agradeciendo a la tierra, y pidiendo salud, fertilidad humana y animal y bonanza que permita el sustento y la vida.

La sabiduría Mapuche enseña que el che (la persona) pertenece a la misma categoría de los seres vivos como vegetales o animales y que comparten una misma ley, el Az Mogen o Leyes de la Vida, y explica que todo daño que implique el sufrimiento de una criatura o especie también será sentido por el ser humano. Es por esto que la persona Mapuche toma de la Ñuke Mapu o Madre Tierra sólo lo que necesita, cuidando la armonía y subsistencia.

En todos estos aspectos mencionados se muestra el Ekuwün, presente ya en la dedicación ancestral a comprender la naturaleza, en el agradecimiento por la obtención del sustento y en la certeza de pertenecer a la tierra, expresada en la inevitable última reverencia de regresar a ella.

Tal sabiduría contrasta con las actuales prácticas extractivistas de terceros, que han destruido bosques y campos, dejando la tierra vacía y comprometiendo la subsistencia de generaciones futuras.  Son transgresiones consentidas por la visión occidental, que concibe a la naturaleza como un mundo físico que está separado y que es distinto del ser humano, una visión en la cual la humanidad está situada por sobre la creación, a la que puede dominar para lograr más que su supervivencia: la acumulación y la riqueza.

La actual crisis ambiental está relacionada con el olvido e intentos de silenciar la sabiduría de los pueblos originarios, que desde siempre han cuidado la tierra, el templo de su espiritualidad.

Hoy nos encontramos en un momento crucial, en el que se hace urgente la recuperación de este conocimiento ancestral. Su asimilación favorecería el crecimiento interior y un sentido de conexión con la tierra que orientara la forma en que se obtienen los recursos necesarios para la vida, desde el valor del Ekuwün, que finalmente es respeto a la humanidad, toda vez que la humanidad es también la naturaleza.

Referencias

1) Mayor información sobre el Pueblo Mapuche en: Méndez, M.E, “Despojo Territorial. Conflicto entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche” http://iberoamericasocial.com/despojo-territorial-conflicto-entre-el-estado-de-chile-y-el-pueblo-mapuche/ 

2) Otro valor relacionado es el Yamuwün o respeto en las relaciones entre las personas, cuyo incumplimiento puede crear problemas de convivencia.

3) QUILAQUEO R, Daniel y QUINTRIQUEO M, Segundo. Saberes educativos mapuches: un análisis desde la perspectiva de los kimches. Polis [online]. 2010, vol.9, n.26, pp.337-360. ISSN 0718-6568.  http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682010000200016.

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Autora

Lic. en Psicología. Master en Psicología Individuo, Grupo, Organización y Cultura por la Universidad del País Vasco.

Ha desarrollado trabajo comunitario en el área de salud y en contextos de ruralidad . Docente en el área de las ciencias sociales. Activista social

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