Sobre ecología política latinoamericana

Este campo de teoría-práctica crítica es una de muchas posibilidades para detonar la puesta en marcha de nuestro desplazamiento ontológico, epistemológico y enactivo, para pensarnos y actuar, más allá de antropocentrismo que caracteriza la hegemónica noción de desarrollo sostenible, desde el tejido de la vida.

Diálogos sobre ecología políticaEl pasado jueves tuvo lugar en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH-UNAM) una mesa redonda en torno a las concepciones, enfoques y tradiciones sobre ecología política latinoamericana. El coordinador de la conferencia Gian Carlo Delgado Ramos convocó a diferentes investigadores como Mina Lorena Navarro Trujillo (Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, BUAP), Víctor Manuel Toledo Manzúr (Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, UNAM), Enrique Leff (Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM) y Casey Walsh (Universidad de California, Santa Barbara) para reflexionar respecto a este campo de investigación en construcción y en constante recreación.

Al respecto compartimos el enlace a la sesión completa, el enlace público a un par libros recientes sobre ecología política latinoamericana, publicados como resultado de las colecciones de uno de los grupos de trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), y resaltamos los siguientes puntos acerca de lo escuchado.

Las diferentes raíces que nutren este campo de estudio (economía ecológica, economía política, ecofeminismo, geografía crítica, ecomarxismo, antropología cultural, entre otros) comienzan a articularse por un lado debido a los problemas y movimientos ecológicos que se robustecen a partir de los sesenta, y por otro lado debido a la crisis del pensamiento moderno cuyos dualismos fundacionales (que sitúan a la naturaleza en tanto que objeto, como escindida del individuo o de los cuerpos sociales, como exterioridad, como simple blanco de explotación) y divisiones disciplinarias paralizantes nos impiden entender y analizar procesos complejos como los que se entretejen en la crisis civilizatoria o multidimensional que habitamos.

Este campo de estudio descrito en tanto que híbrido, por varios de los participantes, de carácter interdisciplinar o transdisciplinar surge del pensamiento complejo que asume el reto de analizar procesos efectivos de manera integral, ya se trate acerca de conflictos ecológico-distributivos o de disputas territoriales, epistémico-políticas u ontológicas sobre las diferentes, y muchas veces contrapuestas, connotaciones y estrategias que operan en torno a la construcción de sustentabilidad. Asimismo, a través de este campo emergente de investigación-práctica muchos investigadores o activistas apelan a su fortalecimiento y a la fundamentación de su sentido ético-político mediante la búsqueda de co-producción de conocimiento, es decir, trabajando sobre la construcción de horizontalidad entre ámbitos académicos y los diferentes movimientos o resistencias sociales que luchan por la defensa y reapropiación de territorialidades e identidades acechadas por la lógica de acumulación capitalista en su fase neoliberal.

La veta crítica sostenida en buena parte de la producción latinoamericana sobre ecología política se sostiene en tanto que posicionamiento epistémico político frente a las tendencias destructivas y acumulativas que demandan los acelerados metabolismos socio-ecológicos del capitalismo en sus ampliados, profundizados y neocoloniales procesos de acumulación por desposesión. En este sentido, es importante subrayar las responsabilidades-complicidades diferenciadas del centro y de la periferia que integran el sistema-mundo, ya que por ejemplo los países centrales son responsables históricos y presentes (debido a patrones de producción-distribución despilfarradores y a patrones de bienestar cifrados en el consumismo altamente demandantes de recursos naturales que se promueven como naturales) de buena parte de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) causantes cruciales del calentamiento global. La característica sobreexplotación de fuerza de trabajo y bienes comunes (o generalmente llamados recursos naturales) que requiere el aumento de la tasa de ganancia para la incesante reproducción de capital industrial y financiero o para sostener el naturalizado objetivo de crecimiento económico infinito ha cruzado y superado por mucho los límites que la tierra impone a toda forma de reproducción socio-económica.

El cuestionamiento respecto a la ciega estrechez que impera con la hegemónica lógica de mercado reforzando prácticas basadas en la sobreexplotación, el individualismo y el consumismo; a la desconexión que la ciencia dominante promueve respecto a los tejidos de vida de los que formamos parte; a la ausencia de neutralidad valorativa con que se asumía y posicionaba la producción científica o a la acentuada tendencia corporativa y productivista que se atestigua en las dinámicas sociales incluyendo las esferas académicas son otras de las reflexiones que posibilitan el establecimiento de conexiones más allá de dogmas, compartimentalizaciones disciplinarias o naturalizaciones unidireccionales atadas a una subyacente racionalidad económica. Lo anterior, asumiendo en tanto que meta nodal repensar los dialécticos vínculos de interdependencia que nos unen a toda forma de vida en el planeta o construir y aprender de diferentes prácticas de sustentabilidad entretejidas con base en dinámicas colectivas por diferentes ontologías relacionales que se han silenciado o se presentan como inviables desde la hegemónica concepción de desarrollo sostenible. En este sentido, resulta importante enfatizar las prefabricadas rutas tecnocráticas de desarrollo sostenible basadas en el optimismo tecnológico y en la creación de nuevos nichos de mercado para la obtención de ganancias a costa de la silenciosa profundización de la muerte entrópica del planeta, donde encontramos algunos ejemplos de estas limitadas soluciones de mercado en proyectos de geoingeniería, en la consolidación de mercados de carbono, en la propiedad privada que se ha extendido sobre diferentes formas de vida a través de la biopiratería y la paralela consolidación del sistema mundial del propiedad intelectual, etc. Ejemplos ya señalados por el Grupo ETC pero también por importantes organizaciones internacionales como La Vía Campesina en tanto que falsas soluciones o proyectos de muerte que se crean bajo la lógica de mercado supuestamente para atender algunos de los serios problemas que enfrentamos como el cambio climático. Pero también, de crucial relevancia son las múltiples fuerzas, estrategias y organizaciones que resisten estas tendencias hegemónicas desde la (re)construcción de diversos caminos de re-existencia entretejidos por diferentes redes comunitarias en diversas geografías del sur y norte global para trazar diferentes proyectos, diseños o caminos en búsqueda de auténtica resiliencia y sustentabilidad.

Más allá de genealogías respecto a este emergente campo de estudio destaca la importancia de construir investigaciones comprometidas con los esfuerzos colectivos o luchas por lo común para asegurar la reproducción de la vida, de los entramados e interacciones socio-ambientales fundamentales para la subsistencia, así como posicionamientos epistémicos-políticos críticos que amplíen y profundicen la ‘mirada sin anestesia’, como refirieron varios de los ponentes, hilvanada a través de diversas investigaciones o proyectos vinculados a la ecología política. Los intensificados procesos de politización que constatamos con múltiples formas de resistencia, de re-existencia, de re-construcción o re-invención de territorialidades se hilvanan en la necesidad de conservar y de defender los medios de existencia desde la construcción de autonomía a través de luchas territoriales arraigadas a tramas comunitarias, tal como señala Mina Lorena Navarro, así como en los diversificados procesos de reapropiación y recomposición de aquellas redes de solidaridad y resiliencia que el capitalismo fagocita día con día. Este campo de teoría-práctica crítica es una de muchas posibilidades para detonar la puesta en marcha de nuestro desplazamiento ontológico, epistemológico y enactivo para pensarnos, más allá de antropocentrismo que caracteriza la hegemónica noción de desarrollo sostenible, desde el tejido de la vida ya que toda forma de intervención en los entornos naturales es condicionada por una coproducción dialéctica que nos une inextricablemente a los ciclos, procesos y dinámicas de las territorialidades de las que formamos parte.

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Autora

Maestranda en Estrategias para el Desarrollo Rural y Territorial en la Universidad de Córdoba, España.