Dormir franquista, despertar demócrata

Entrevista con Juan Carlos Monedero

Dormir franquista, despertar demócrata
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Juan Carlos Monedero

DescargarAprovechando nuestra décima edición volvemos a tener una conversación con Juan Carlos Monedero, quien fue el primer entrevistado de nuestra revista. En aquella época, hace ya cinco años, Juan Carlos tenía entre manos la creación de Podemos, aunque no tuvimos conocimiento hasta fechas posteriores. Hoy, después de cinco años de agitación política en España, con la fuerte irrupción de Podemos en el congreso y entre escándalos políticos del gobierno español, tenemos la oportunidad de entrevistar a Juan Carlos y dialogar sobre la situación política en España y América Latina.

Iberoamérica Social: Hace dos semanas hemos conocido la sentencia del caso Gürtel. El juez dictaminó que el partido que gobierna en España, el Partido Popular, ha tenido una caja b desde 1989 y que, cito textualmente de la sentencia, “creó en paralelo un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”. ¿Qué implicaciones tiene esto sobre la democracia española?

Juan Carlos Monedero
Foto de Juan Carlos Velázquez

Juan Carlos Monedero: Dios escribe recto con renglones torcidos… Rajoy ha perdido una moción de censura, pero ha sido por casualidad y de carambola. Hay un problema de fondo, que es la corrupción, y un resultado, la salida de Rajoy del Gobierno, que podría no haber pasado si, por ejemplo, algún juez cercano al PP hubiera fallado a favor de Bárcenas, hubieran prescrito delitos o la redacción del fallo hubiera sido otra. Por eso es importante ver el fondo del asunto. Creo que queda demostrado que el Partido Popular, desde el comienzo, se ha venido financiando de forma ilegal. Ya hemos visto también que Manuel Fraga, en los inicios de Alianza Popular, se reunía con empresarios, con latifundistas y con ganaderos que le daban dinero para sacar adelante su proyecto político y esa manera de operar la siguió ejercitando el Partido Popular. La diferencia está en que el aluvión de sinvergüenzas que llegó al Partido Popular llevó a que robasen más y también para ellos, no solamente para el partido. Y al final todo era una trama bastante enredada donde, por un lado, el Partido Popular iba con ventaja a las elecciones gracias a ese dinero negro que obtenía dando obra pública. Al mismo tiempo, envilecía a todo el Partido Popular en la medida en que los que hacían esos manejos, además, luego robaban también para ellos.

Al final generó una confusión que creo que se expresa de una manera, paradójicamente, terrible y hermosa, en Ricardo Costa, el antiguo Secretario General del Partido Popular en Valencia, yendo a declarar como imputado por varios casos de corrupción, donde han saqueado las arcas públicas, con una pulserita de España en la muñeca. Creo que es la quintaesencia de todo esto. Esta gente ha definido España como si fuera suya y se creen con derecho a saquearla. Aznar llega a la política mintiendo, hace una falsa querella contra Demetrio Madrid en Castilla y León, y es a partir de ahí donde comienza su carrera, que termina con la mentira de los atentados de 2004 en Atocha, cuando dicen que ha sido ETA cuando había sido Al-Qaeda, intentando minimizar posibles daños de ese atentado, ya que Aznar nos había metido en la guerra de Irak.

Ahora lo que pasa es que está estallando todo. Hay un elemento preocupante y es que el Partido Popular que sabía desde hace 20 años que podía terminar viviendo esta catarata de casos de corrupción, lleva otro tanto tiempo intentando controlar el poder judicial. Metiendo jueces en el Tribunal Supremo, en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Constitucional. Hemos visto que el Consejo General del Poder Judicial ha cambiado uno de los jueces progresistas para dejar solamente jueces conservadores en el caso de la Caja B del PP. Y eso es profundamente preocupante. Hay una tensión y hay que apoyar a los jueces honestos frente a los jueces del PP. La izquierda se equivoca disparando contra el Estado de derecho. Hay que confiar en que hay jueces honestos, igual que guardias civiles honestos y policías honestos que siguen haciendo su tarea, porque en el fondo lo que ha demostrado la sentencia de la Gürtel es una cosa que sabíamos y es que el PP lleva desde los inicios robando, que es una organización para delinquir, que no tiene ningún tipo de escrúpulos y que con ese compromiso falso con la democracia ya me dirás como van a tener el más mínimo interés en hacer algo por España. Cuando salga esta entrevista, Urdangarin estará en la cárcel y Rajoy en Santa Pola. ¿Quién lo hubiera creído hace cuatro años?

IS: En España ha habido varios casos de restricción de la libertad de expresión. Los titiriteros, ARCO, Fariña o varios casos de cantantes que incluso han huido de España después de haber sido condenados a penas de cárcel. ¿Existe en España una jurisdicción subjetiva más cercana a lo ideológico que a lo legal?

JCM: Es verdad que tenemos un problema y es que España se acostó franquista y se levantó demócrata. Toda la estructura judicial viene atravesada por una socialización en impartir justicia bajo el franquismo, pero es verdad que, al mismo tiempo, ha habido una justicia más joven que cumplía la Constitución. Ahora mismo eso está en tensión, hay jueces honestos y jueces deshonestos. El Partido Popular ha intentado constantemente ganarse para su causa a los jueces deshonestos prometiéndoles ascensos y prebendas, pero también hay otros jueces que han estado frenándoles. El problema está en que hay leyes que son profundamente injustas, y ahí aparece la ley mordaza que de repente convierte en delito cosas que no lo eran. Es lo que explica también la retención de Evaristo, el cantante de la Polla Records, por decir que los policías son unos hijos de puta, que, en un contexto de música punk, pues es bastante comprensible y hasta asociaciones de policías lo entienden. Pero la aplicación estricta de la ley mordaza implicaría que tendríamos que secuestrar Luces de Bohemia y detener a Ramón María del Valle Inclán, lo cual es un absoluto despropósito, que tiene sentido solo en la medida en que el PP que también sabía que le venían los casos de corrupción y que también sabía que su propuesta económica era de recortes y de ajustes y eso iba a generar protestas. Bueno, pues ha intentado, desgraciadamente con cierta connivencia con otros partidos, intentar asustar a la ciudadanía para que no proteste. Lo hemos visto en Murcia en las protestas porque le parten la ciudad en dos con el AVE al no querer soterrarlo, o en cualquier otro lugar como con los propios pensionistas. La ley mordaza lo que ha hecho ha sido dar alas a la parte más reaccionaria de la policía, no afecta a toda la policía, creo que el conjunto de la policía tiene un compromiso democrático, pero hay sectores que evidentemente no. Hoy mismo estamos viendo en Gijón un policía abusando claramente de un ciudadano.

En la fronteraCreo que la respuesta correcta es, una vez más, parlamentaria. Hay que lograr un acuerdo de los partidos democráticos frente a los llamados partidos constitucionalistas, que es que es una cosa también muy insultante que se arrogan el nombre de constitucionalistas para vaciar la Constitución. El escenario de enfermedad terminal del Partido Popular creo, hay que ser optimista, que servirá para que, tanto el PSOE como Podemos como Ciudadanos, pongan fin a leyes como la ley mordaza que son un claro retroceso de las libertades y que priman, como bien decías, a una concepción muy autoritaria que quiere convertir en delito lo que otros vemos simplemente como un ejercicio de la libertad de expresión, nos guste más o nos guste menos lo que dicen. Añadamos que el acuerdo legislativo que ha presentado Pablo Iglesias a Sánchez tiene una parte económica, cuya discusión será más ardua, y otra de libertades civiles, entre ellas derogar la ley mordaza, que tienen más consenso.

IS: Ahora quería preguntarle por Cataluña. Hemos visto al gobierno evitando el diálogo, poniendo a funcionar a las cloacas del Estado, políticos catalanes huyendo de la justicia española y encontrando refugio legal en terceros países. ¿Cómo afecta esto a la relación entre los catalanes y el resto de los españoles? ¿Existen posibilidades de resolver el conflicto dentro del Estado español o tendrá que intervenir la justicia internacional?

JCM: Creo tres cosas. Primero que fue el gobierno de Rajoy el que hizo crecer el número de independentistas. Quien más ha alimentado las tensiones independentistas en España es el Partido Popular desde la Moncloa. En segundo lugar hay una mentira por parte del independentismo que es una mentira que hace mella, que es plantear que España es irreformable y, por tanto, como España sería irreformable según su planteamiento, no cabe nada más que la independencia. La salida de Rajoy demuestra que eso nos cierto, aunque era la tesis de Puigdemont y la razón de por qué inicialmente los nacionalistas catalanes no querían apoyar la moción de censura. Hay que terminar con esa idea de España de los independentistas. Están pasando cosas en España que hace cinco años serían impensables. De hecho, ya se aproxima al 40% el conjunto de españoles que está a favor de una consulta acerca de la implantación de Catalunya en el conjunto del Estado. La propia existencia de Podemos también es una señal de que están cambiando cosas, el hecho de que esté Bárcenas en la cárcel por robar como tesorero del Partido Popular, que Urdangarín entre en la cárcel, que Rajoy haya tenido que irse son cosas que serían impensables hace cinco años y, por tanto, ese discurso del independentismo que quiere presentar a España como una cosa arcaica, decimonónica, llena de guardias civiles que se parecen a Tejero, de folclóricas, de toreros, pues es mentira. Es mentira y es muy injusta y además creo que aísla a Catalunya de todo un foco emancipador que tiene más fuerza cuando actúa colectivamente y no por separado. Creo que es un error de algunos sectores de la izquierda catalana que creen que les va a ir mejor solos que conjuntamente con el resto de las izquierdas del Estado.

Hay una tercera idea que creo que es muy relevante y es que Podemos ha ganado dos veces las elecciones a los independentistas, y eso parece que no les interesa recordarlo ni a los independentistas ni a los unionistas. En las elecciones de diciembre y en las de junio Podemos fue el partido más votado en Catalunya, aparte de que se les ganó la alcaldía de Barcelona. Son señales de que existe la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente. El choque de trenes vemos que cada vez lo que genera es una degradación mayor de los dos polos. Vemos que una figura patética como Quim Torra, con esos comportamientos xenófobos, con esa rabia antiespañola que recuerda tanto a Sabino Arana, pero claro Sabino escribía hace 100 años. Si volviera a escribirlo con ese tono supremacista en el siglo XXI, pues da cierto susto. Creo que es un personaje preocupante que nos recuerda más a líderes como Orbán, Marie Le Pen o los hermanos Kaczynski en Polonia que a una derecha civilizada, progresista que tiene un claro compromiso con los derechos humanos. Cosa que en el caso de Quim Torra parece que flaquea, sobre todo cuando él no ve españoles, sino que ve degradación y podredumbre. Sin olvidarnos que los independentistas luego aprueban la ley de desahucios del PP. Ya me dirás qué hacen ahí los independentistas de izquierda.

Por el otro lado, vemos que el Partido Popular ha entregado a la justicia la suerte del proceso y eso es un disparate, porque la justicia es una maquinaria bastante clausurada en sí misma. Sale un juez que no está a la altura como Llarena y estamos siendo el hazmerreír en toda Europa y además sigue enquistando los problemas. El error estuvo siempre en esa voluntad de querer hacer de un problema político un problema judicial. Ciudadanos quiere mandar los tanques porque es lo que le dicen las encuestas, que eso le da votos, lo cual es un disparate, porque qué quiere, ¿declararle la guerra a los catalanes? Es una cosa horrorosa. Esos partidos que nacen para apuntalar la sangría de votos de la derecha, pues se convierten en un problema casi peor que el que existía. No hay que olvidar que Ciudadanos no nació porque el PP hubiese dejado de ser de derechas, sino porque el PP ya no garantizaba los votos que la derecha necesitaba para seguir poniendo en marcha el plan de ajuste neoliberal y construir un nuevo modelo social sin derechos laborales y sin derechos sociales. El PSOE está como una veleta, un día dice una cosa y otro día dice otra. Desgraciadamente Sánchez ganó las elecciones primarias con el discurso de la plurinacionalidad y después se convirtió en el principal sostén de la aplicación inconstitucional del artículo 155 y, al mismo tiempo, hoy presenta una moción de censura. No es fácil seguirle la pista a Pedro Sánchez. A veces da la sensación de que improvisa. Creo que, por ejemplo, en el tema de la moción de censura había una radical diferencia entre lo que hizo Podemos hace un año, que era un modelo bastante claro, y lo que pretendía hacer Sánchez. Hubo un momento donde parecía que no quería ganar la moción de censura, sino solamente volver a pisar el Parlamento. No quería hablar con nadie, no quería pactar una salida a la tensión territorial en Catalunya, no estaba dispuesto a plantar cara a las políticas de ajuste que vienen desde Bruselas, ¿qué hacía? ¿Solamente anunciar que iba a hacer una moción de censura para tener una presencia parlamentaria que no tenía por no ser él diputado? Por fortuna, la intervención de Unidos Podemos fue esencial. Convenció a los nacionalistas que saliera del “cuanto peor mejor” de Puigdemont (y fue esencial para ganar confianza el encuentro que hubo en 2016 en Zaragoza), dejó claro al PNV de que si no apoyaba la moción iba a presentar otra con Ciudadanos, dio sus 71 votos y, además, recordó que los números daban porque ya había hecho las cuentas cuando presentó hace un año su moción de censura que, por cierto, no apoyó Sánchez.

Si es cierto que las propuestas de Podemos terminan saliendo, como en la moción, podríamos pensar que la propuesta de En Comú Podem y Unidos Podemos en el conjunto del Estado, que es el diálogo, se perfila como una solución: abrir la posibilidad de un referéndum con garantías, con una ley de transparencia como la que hubo en Quebec. Si no dejamos espacio para esa salida lo que seguiremos viendo es una degradación de ese choque de trenes.

IS: La corrupción, los recortes a la libertad de expresión o la persecución política del estado en la sombra me lleva a tiempos más oscuros. Una frase que tu sueles decir mucho es que España se durmió franquista y despertó demócrata. ¿Realmente crees que España ha conseguido salir del franquismo?

JCM: Evidentemente sí, porque si no hubiésemos salido del franquismo y nos interceptasen esta comunicación, pues nos encarcelarían a los dos. Y ese no es el caso. No regalemos escenarios que no son reales. A veces creo que cuando decimos que esto es igual que el franquismo no nos estamos dando cuenta de que hay gente que le encantaría que esto fuera realmente como el franquismo y, por tanto, que hubiera menos libertades. Suele ser una frase que a lo que hace referencia es a que hay contenidos autoritarios de comportamiento que pesan todavía en nuestra democracia. Hay un elemento donde se nota mucho, pero que se habla poco, y es que en España la legitimidad monárquica tiene más fuerza que la legitimidad democrática y, por esto, todo el conflicto catalán se zanja cuando el rey Felipe VI habla y sanciona que la aplicación del 155 ha sido correcta. Los jueces lo entienden y todos los partidos del régimen se alinean con ello. Es lo que también explica que Urdangarin vaya a nuestros representantes a pedir dinero en nombre del rey y se lo den. Y ese mayor peso de la legitimidad monárquica sobre la legitimidad democrática creo que alimenta una cierta condición subalterna de los españoles que se verifica en las enormes tasas de desempleo que tenemos, en el crecimiento de las desigualdades, en la imposibilidad de poder exigir que M. Rajoy dimita, en unos medios de comunicación que tenemos que no tienen el más mínimo respeto a la pluralidad.

Hay una serie de elementos que demuestran que nuestra democracia es débil en comparación con un patrón europeo de nuestro entorno, donde hay cosas que se conjugan de manera diferente a nuestro país, empezando por las dimisiones cuando alguien hace algo mal, reprochable, ilegal, ilegítimo y que, por tanto, reclama que dejen sus puestos. Creo que hay una tensión en la judicatura que todavía arrastra pesos del franquismo, hay algunos sectores pequeños de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que todavía sienten debilidad por el golpe de estado del 36 y el franquismo, hay sectores del empresariado también muy rehenes de ese momento donde ellos podían negociar en la corte sus intereses, aunque ellos no han perdido esa condición. Vemos que esa cercanía entre el PP, el PSOE y los empresarios a los cuales les han entregado siempre favores, es verdad que más el PP que el PSOE, pero los dos han tenido una relación de corrupción con los empresarios en España, pues también eso es un peso de aquella época. Creo que también la Universidad ha heredado un comportamiento de desenmandarinato propio del franquismo, la cúpula de la iglesia sigue siendo muy autoritaria, seguimos sin haber hecho un esfuerzo por entender que España es plurinacional, siguen 114.000 personas enterradas en fosas comunes y el terreno donde está el monumento en Mauthausen a los 6.000 españoles asesinados sigue sin ser terreno español, sino que sigue siendo territorio francés porque España no ha sido capaz de comprar aquel terreno. Son señales que demuestran que todavía nos queda mucho para acabar con lo que un profesor llamó franquismo sociológico. Es decir, el franquismo ya no está ahí, pero hay un franquismo en lo social, en lo institucional que todavía persiste.

IS:¿Qué perspectivas ves a corto plazo para el gobierno español? ¿Es posible que el PSOE vuelva a acercarse a la izquierda y haya un pacto “a la portuguesa”?

JCM: Hemos vivido un par de semanas vertiginosas. Podemos le dijo a Pedro Sánchez “adelante con la moción de censura”, aunque Pedro Sánchez no apoyó hace un año la moción de censura que presentó Podemos. Podemos ha sido ahora mucho más responsable y ha dicho adelante. Lo único que le recordó Pablo Iglesias a Sánchez es “oye, habla con la gente, porque si no, vas a perder”. Es una cosa bastante evidente. Basta escuchar lo que dijo hace un año en una entrevista con Esther Palomera a Pedro Sánchez diciendo que “una moción de censura donde no dan los números es un número”. Hacía falta salir del gobierno de Rajoy, levantar las alfombras, abrir los cajones y depurar responsabilidades, porque es que, si no, no serviría para nada: lucha contra la corrupción, solventar la brecha social, recuperar las libertades públicas (¡Estamos encarcelando a raperos y tuiteros!) y solventar el conflicto catalán son las exigencias inmediatas.

El gobierno de Rajoy estaba amortizado, porque el lado interno estaba sostenido por pinzas, ya que hay muchas peleas entre las diferentes facciones, sobre todo entre Soraya Sáez de Santamaría y Dolores de Cospedal. Y en el momento que hay cualquier tipo de perdida de ese equilibrio, se mandan cabezas de caballo como le ha ocurrido a Cifuentes con ese video guardado durante años en un cajón y que lo publican las cloacas del Estado, con la ayuda del periodista de las cloacas del Estado que es Inda, para lanzar una advertencia a Cristina Cifuentes, “dimite, si no, vamos a sacar más videos”. La salida de Rajoy es probable que resulte en un desmoronamiento del partido como un castillo de naipes y, por eso tiene que aguantar el partido y sellar la sucesión. Pero no es sencillo. Le ayuda que el gobierno de Sánchez, con sus fuegos de artificio, le ha robado el bocadillo a Rivera, que hace un par de semana era el rey del mambo y ahora anda triste por las esquinas, pero a Ciudadanos le resulta cada día más complicado sostener a este partido. Una parte de los cuadro del PP se estaban yendo a Ciudadanos como ya hemos visto que ha ocurrido en Vigo o en Jaén. Hemos visto también una cosa interesante y es como Aznar y Zaplana, es decir, los representantes de ese paso del franquismo al neoliberalismo de la derecha española, están hoy más cerca de Ciudadanos que del PP. De hecho, hay una íntima cercanía entre Aznar y Zaplana, y Rivera. Una parte importante del zaplanismo, que fue presidente de la Comunidad Valenciana, y sus redes clientelares han pasado, por ejemplo en Alicante, de manera casi integra a Ciudadanos. Es un escenario nuevo en España. Y si antes decíamos que Ciudadanos no nació porque el PP hubiera dejado de ser de derechas, ahora van a competir los dos por ver quién es más de derechas. Ya han empezado con los inmigrantes. Las portadas del ABC con motivo de la llegada del Aquarius a Valencia, un diario que se llama católico, demuestran que la lepenización ha empezado. Y tenemos no uno sino dos Lepén.

Hay un escenario que vamos a ver de implosión del PP, no creo que se derrumbe del todo, porque sus redes clientelares en pueblos y en pequeñas ciudades todavía sigue siendo muy fuerte y no va a ocurrir como sucedió con la UCD, pero más o menos. Es verdad que la jugada de Ciudadanos es inteligente. Ha sido una apuesta de los bancos para construir un partido del cual no sabemos nada, que nunca ha gobernado y que sirve para salvar esos votos del PP con el único discurso de la bandera y con ese discurso neojoseantoniano de decir “no veo corruptos y decentes, sino que solamente veo españoles; no veo mujeres maltratadas y hombres maltratadores, solo veo españoles; no veo trabajadores con condiciones deplorables y empresarios aprovechados, sino que veo solamente españoles”. Ese discurso hueco con una apelación a una España inasible con muchas banderas, emocional, con Marta Sánchez llorando, eso no construye un programa de gobierno. Tengo la sensación de que conforme vayamos escuchando más a Ciudadanos, más vamos a ver su oquedad. Creo que ahí sería importante que Podemos demuestre que es una alternativa. Pasó el trago de Catalunya, que fue complicado por ser una fuerza política honesta, se solventaron las trifulcas internas que había en torno a Vistalegre II con la candidatura de Iñigo Errejón a la presidencia de la Comunidad de Madrid, lo que ha demostrado su compromiso con la unidad, como se ha visto en el apoyo a Pablo Iglesias e Irene Montero en esta construcción loca de la compra de un chalet con una hipoteca a 30 años y entre dos personas (vamos, que cada uno se ha comprado una casa de 300.000 euros). Es verdad que siempre va a haber problemas, porque siempre en los ámbitos de la izquierda o emancipadores siempre hay problemas y ahora surgen problemas con anticapitalistas que quieren montar grupos propios, pero creo que las encuestas que estamos viendo dan una ligera subida de Ciudadanos, un empate entre el PSOE y Podemos y una caída libre del Partido Popular.

IS: En los últimos años ha habido varios golpes de Estado, mal llamados blandos, en Honduras, Paraguay y Brasil más recientemente. En ellos, los medios de comunicación han jugado un papel muy importante de cara a la opinión pública. ¿Se encuentra la democracia en mal estado de salud?

JCM: Si, hay una involución fortísima. Los Estados siempre reflejan como se han solventado los conflictos en el pasado y siempre los vencedores dejan una huella que hace que los Estados tengan un sesgo a favor de los que han ganado esos conflictos. De los blancos sobre los indios o los negros, los hombres sobre las mujeres, de los ricos sobre los pobres, del centro sobre la periferia, de los católicos sobre los laicos. Por eso, cuando ganas el gobierno no ganas el poder, porque el Estado tiene ese sesgo. Tiene lo que Bob Jessop llama “selectividades estratégicas”. Es decir, que el Estado selecciona en virtud de sus estrategias que son, a su vez, mandadas por esos sectores que tienen una mayor capacidad para poner al Estado al servicio de la consecución de sus intereses. Eso lleva, por ejemplo, a que hay una selectividad en la representación. Es más fácil representar a un blanco banquero que a un campesino indígena, es más fácil representar a un hombre que a una mujer, es más fácil representar a alguien que tiene dinero que a alguien que carece de él. Y luego hay cuatro elementos muy relevantes que son los modos de intervención del Estado en la sociedad y que están llenos de selectividades, de esos sesgos.

El primero sería la coerción, donde el ejército y la policía definen lo que es la nación, que coincide con los intereses de las élites y que es una definición identitaria que, por ejemplo, no incluye la igualdad, el trabajo digno o políticas públicas que favorezcan a las mayorías, elementos que no suelen estar en las concepciones de las oligarquías argentinas, brasileñas, no existe. Y, al mismo tiempo, justifican el comportamiento autoritario de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Hay otro elemento de intervención del Estado en la sociedad que es la ley y que coincide también, de la misma manera, con quienes han sido históricamente los jueces y quienes son los abogados, los notarios, quienes tienen la capacidad de construir grandes bufetes de abogados, quienes son capaces de llevarse sus bufetes de abogados a los abogados del Estado más brillantes y, por tanto, la capacidad que tienen los sectores de las oligarquías de hacer de la ley un espacio de poder.

El tercer elemento es el dinero, que siempre ha estado en manos de los mismos, y hay un cuarto elemento que es el conocimiento, que es la capacidad a través de las universidades, de las escuelas y de los medios de comunicación, primero, de decir de que se habla y de que no se habla, lo que se llama el establecimiento de la agenda. Y, en segundo lugar, de enmarcar las noticias, es decir, cómo se interpretan las noticias, que es lo que explica que, en el caso de España, el tesorero de Ciudadanos haya sido embargado por negocios turbios en Brasil y no pase absolutamente nada. En cambio, se compra Pablo Iglesias un chalet a treinta años y hemos estado 15 días hablando del asunto, porque los que manejan los medios de comunicación se convierten en el principal partido de la oposición a los gobiernos de cambio cuando fracasan los partidos políticos conservadores. Creo que o revisamos los medios de comunicación o estamos condenados a no tener democracia. Es decir, los medios de comunicación están impidiendo un requisito de la democracia, que es que la ciudadanía pueda construir su propio criterio para elegir entre alternativas. Si los medios de comunicación evitan la construcción de alternativas, creo que evitan la propia democracia. Y eso no se hace creando medios de comunicación afines, eso no se hace controlando los medios de comunicación, eso no se hace convirtiendo los medios de comunicación públicos en medios de comunicación de partido cuando ganan las izquierdas. Eso se hace con acuerdos sociales muy fuertes donde se sea consciente de que los medios de comunicación no pueden mentir. No puede ser que en Bolivia todos los medios construyan la idea de que Evo Morales es padre ilegítimo de un hijo, lo que le lleva a perder el referéndum, y justo dos días después se demuestre que era mentira, que ese niño no era de Evo Morales. Pero ya daba igual porque el daño está hecho, y, ¿cómo se devuelven esos votos? Por tanto, creo que las dos grandes peleas que tiene la democracia ahora mismo son contra el fascismo financiero que excluye amplios sectores de la mayoría y contra los medios de comunicación que trabajan precisamente para los intereses de esos sectores financieros.

Hay que ser cuidadosos porque la frontera donde garantizar que los medios no mientan y la censura sobre los medios es tenue. Lo que está claro que no funciona es la autolimitación, no existe porque constantemente los medios trabajan en esa lógica. Hemos visto el caso de España, donde Onda Cero hace tres días dedicó más tiempo a un chalet comprado legalmente a 30 años de hipoteca que a la detención de Zaplana, que fue portavoz del Gobierno de Aznar. Hemos visto como las trabajadoras de Radio Televisión Española han puesto en marcha una campaña diciendo que se manipulan las noticias. Hubo un cierto revuelo porque una de las trabajadoras sacó un tweet contando una información sobre mí y le dijeron “presenta esto como que Monedero ha cometido fraude fiscal”. Ella dijo que no era posible y le dijeron “haz que lo parezca”. Ella se negó y lo hizo otra persona. Llevamos cuatro años recibiendo ataques por parte de unos medios de comunicación que son empresas de medios de comunicación. Hay que regularlo socialmente, hay que establecer que, en los medios de comunicación, los trabajadores y los periodistas hagan que funcionen los consejos de redacción, que no sea posible que los dueños cambien los titulares, que no sea posible que los dueños cambien la línea de lo escrito por los periodistas. Hay que confiar en ese cuerpo deliberativo que es el cuerpo de los periodistas para garantizar la objetividad. Vamos a tener que avanzar en esa dirección si se verifica que hay una voluntad por parte de los medios de hacer daño mintiendo. Igual que alguien si vende pescado podrido hay una ley que lo castiga, si alguien vende información podrida, además sabiendo que está podrida, cuya única idea es hacer daño al adversario político, eso no puede ser, porque debilita profundamente la democracia. Ahí también creo que ha tenido razón Podemos. Parte de los principales ataques los hemos recibido del grupo PRISA. Quisieron ponernos de rodillas. No les hemos dejado. ¿Y qué ha pasado? Pues que han terminado echando a Cebrián, a Caño, a Torreblanca, a Alandete después del nombramiento de Sánchez. Y ha regresado la vieja guardia, periodistas profesionales y honestos, pro PSOE, a dirigir el periódico (no digo socialdemócrata, que Sol Gallego siempre ha dicho que El país no es un periódico de izquierdas). Si Podemos no hubiera aguantado los ataques ¿no tendríamos hoy un gobierno de Sánchez con Rivera, ese al que llamó de extrema derecha en la moción de censura, en el Gobierno de España? Poco a poco, vamos haciendo, como el colibrí del cuento, nuestra parte.

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Autor

Doctor en Difusión de Conocimiento por la Universidad Federal de Bahía, Brasil.

Doctor en Educación por la Universidad de Sevilla, España.

Licenciado en Pedagogía por la Universidad de Sevilla.