Despojo, racismo ambiental y necropolítica en Esmeraldas

Fue bautizada por los conquistadores, como la “tierra de las Esmeraldas”, para referirse a la existencia de la preciosa piedra, que, junto con los demás recursos, debía sacar de la pobreza, tanto a los colonizadores como a toda la Real Audiencia de Quito.

Despojo en Esmeraldas
Despojo en Esmeraldas

1.- A manera de introducción

Esmeraldas es una provincia situada al noroccidente de Ecuador que forma parte del Chocó Biogeográfico, y es una de las zonas de mayor biodiversidad del Neo trópico. Su conformación poblacional es mayoritariamente afrodescendiente que llegó a la provincia a mediados del siglo XVI, como consecuencia de los procesos de esclavización. Además, de indígenas de las nacionalidades: Chachi, Eperara Sepidara y Awá, cuya existencia es anterior a la llegada de los españoles, incluso a la de los Incas y mestizos llegados en el proceso de colonización.

Fue bautizada por los conquistadores, como la “tierra de las Esmeraldas”, para referirse a la existencia de la preciosa piedra, que, junto con los demás recursos, debía sacar de la pobreza, tanto a los colonizadores como a toda la Real Audiencia de Quito. Desde la temprana época colonial, fue vista como un área rica en recursos minerales y del bosque; siendo el oro uno de los metales que se explotó tempranamente. Esta calificación de espacio que albergaba grandes riquezas naturales, ha constituido la base para que explotadores ingleses en el siglo XIX, capitalistas nacionales a lo largo del siglo XX y lo que va de este siglo XXI despojen de las tierras y sus riquezas a las comunidades afrodescendientes, indígenas y mestizos que las habitan, causando un enorme daño a las personas y a la naturaleza.

2.- Despojo y racismo ambiental

El investigador colombiano Santiago Arboleda (2016) plantea que el despojo “requiere ser leído como la concreción de un paquete genocida y etnocida, en el despliegue encubierto del racismo y la eugenesia que ello implica, en tanto doctrina civilizatoria blanca que masacra y destierra poblaciones, desocupando territorios en nombre del desarrollo, la democracia, los derechos humanos y la paz”. Este concepto resulta complementario al usado por David Harvey (2004), que explica que la acumulación no se produce en la esfera de la contradicción capital-trabajo; sino en la desposesión y en la construcción y ampliación del espacio para la explotación (Harvey, 2004).  Mientras que el racismo ambiental, es entendido como:

discriminación racial en el diseño de políticas y la aplicación de regulaciones y leyes, la focalización deliberada para depósitos de desechos tóxicos en comunidades de color, la autorización oficial de la presencia de venenos que atentan contra la vida y substancias contaminantes en las comunidades de color, y la historia de excluir a la gente de color del liderazgo del movimiento ambiental (Chavis en Holifield 2001, 83. En Moreno 2019, 91).

En este sentido, la primera gran desposesión generada en contra de las comunidades esmeraldeñas y que marca una especie de ruta de la desposesión, se concretó a mediados del siglo XIX mediante el Contrato que se firmó en 1857 entre el Estado ecuatoriano y la empresa Ecuador Land Company, para pagar una parte de los intereses de la denominada Deuda Inglesa, contraída para sufragar los gastos de las guerras de la independencia. El Contrató se denominó Icaza-Pritchett.  Este contrato concedía un poder total a la empresa, sobre vidas y terrenos, que incluso comprometía la soberanía del Estado ecuatoriano. Como se desprende de la siguiente cláusula.

Desde ahora para siempre se desapropia y aparta a nombre del Gobierno del Ecuador del dominio, posesión uso y más derechos que le han competido en dichos terrenos, y todos los cede, renuncia y transmite en la compañía, con todas las acciones útiles, directas, reales, personales y mixtas  […] le será cierta y segura a la compañía acreedora, y que nadie le inquietará, despojará ni moverá pleito alguno sobre su propiedad, posesión, uso y más derechos anexos, y siempre que lo contrario suceda, luego que el Gobierno del Ecuador sea requerido conforme a derecho saldrá a la voz y defensa del pleito o pleitos que se moviesen, los seguirá y fenecerá a su propia costa y expensas, hasta ejecutoriarlos y dejar a la expresada compañía inglesa en su quieta y pacífica posesión, y de no poder conseguirlo le devolverá el precio percibido con las mejoras, perjuicios y costas que se ocasionares, o le dará otros terrenos de igual valor, sitio y comodidades (Terán 2013, 31).

La concesión a la Ecuador Land Company se dio por terminada en 1933; pero la lógica de la desposesión continuó, lo que determinó que, en 1966, en el marco de las políticas de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) mediante Decreto Ejecutivo No 1121 de 25 de julio de 1965 se entreguen en concesiones forestales 480 mil Has de bosque primario, ubicadas en los cantones Eloy Alfaro, San Lorenzo y Quinindé, a las empresas dedicadas a la industria de contra chapados. A las que posteriormente, se sumaron 40 mil Has., más, hasta alcanzar la cifra de 520 mil. Lo cual provocó desplazamiento, perdida de los medios de vida de las comunidades, causando lo que la investigadora Victoria Carrasco (1983) denominó un proceso de etnocidio en contra de los indígenas chachi.

A partir de 1980 del siglo pasado, en plena época neoliberal, Esmeraldas se abrió a los cultivos de camarón que diezmó el 70% del manglar y se intensificó el de palma africana, llegando a ser la provincia con la mayor cantidad de este cultivo a escala nacional, con 204.598.6 Has., y 67% de la superficie sembrada en el país (Minda 2013). Hoy existen 163.217 de este cultivo con el 51% del total nacional (INEC 2016). En estos mismos años se exacerbó la explotación minera que contaminó el 80% de las cuencas hídricas de la provincia, causando un profundo sufrimiento ambiental y haciendo evidente el racismo de esta categoría.

Todo este proceso de desposesión, despojo y racismo ambiental, se complicó en la provincia a finales del siglo XX por el aparecimiento de lo que Achille Mbembe (2011) denomina necropolítica. Categoría que designa situaciones en las que la soberanía no radica en los Estados, o en instituciones para estatales, tipo la ONU; sino en un conjunto de actores que tienen la capacidad de matar y decidir a quién dejan vivir, en una clara disputa por los recursos naturales.

La pérdida de más de 29.910,18 has. de territorio ancestral de las comunidades, vendidas mediante amenazas o coacción de sus dirigentes (Minda 2012), la presión de las empresas en contra de los territorios ancestrales de las comunidades, que violan el Artículo 57 de la Constitución que garantiza los Derechos colectivos de éstas (tipo la Chiquita y Wimbí de las que hablaran mis compañeros), el encerramiento de sus territorios, la constante inseguridad de los dirigentes, la persecución judicial de éstos, la inseguridad de los ciudadanos/nas; la presencia del Estado basada en la fuerza y no en la estatalidad, son una muestra evidente de lo aseverado.

Referencias bibliográficas

Arboleda, S. (2016). Plan Colombia: descivilización, genocidio, etnocidio y destierro afrocolombiano. Nómadas, 75-89.

Carrasco, E. (1983). El pueblo Chachi: El jenjume avanza. Quito. Etnnos.

Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión”. SOCIALIST REGISTER, 102-129.

INEC (2016). Encuesta de superficie y producción agropecuaria continua: ESPAC. Quito: INEC.

Mbembe, A (2011) Necropolítica. España. Melusina.

Minda, P. (2013). Investigación del estado actual de la tenencia de las tierras de las comunidades indígenas y afrodescendientes en el norte de Esmeraldas. Esmeraldas: FEPP/ ACNUR.

Minda, P. (2013). La deforestación en el norte de Esmeraldas: los actores y sus prácticas. Quito: Abya Yala.

Ministerio Coordinador de la Política económica. (2013). Reedición de deuda gordiana de Eloy Alfaro y estudio histórico de la deuda anglo-ecuatoriana de Emilio María Terán. Quito.

Moreno, M. (2019).  Racismo ambiental: muerte lenta y despojo de territorio ancestral afroecuatoriano en Esmeraldas. ICONOS No 64. pp. 89-109.

Yerovi Indaburo, C. (1966). Decreto Ejecutivo No 1211. Quito.

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Profesor de Antropología Cultural en la Universidad “Luis Vargas Torres” Esmeraldas, Ecuador.

Director de investigación de la UTELVT.

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