Crisis viral en Chile: la violencia, la resistencia y la necesidad de un horizonte común

Es como si el virus de la indolencia nos recalcara la urgencia de recuperar el Estado en Chile para los pueblos y naciones.   

Crisis viral en Chile
Crisis viral en Chile

Artículo elaborado conjuntamente con Claudio Morris Calleja, Mg. En Cooperación al Desarrollo.
Cooperativa Cuenca del Lago Riñihue (COLARI), Chile.

 

En Latinoamérica estamos experimentado en las últimas semanas los primeros casos de Coronavirus (COVID-19), interrogando sobre lo que podría suceder a nivel sanitario, económico, y geopolítico, en los próximos meses. Tensionando una vez más discusiones sobre derechos humanos y su atención por los gobiernos de turno en la región en las últimas décadas, como el caso de la salud, la vivienda, el trabajo, la soberanía alimentaria1Entendemos que para la soberanía alimentaria es indispensable el derecho y gestión comunitaria del agua. , la seguridad social, entre otros que podríamos integrar a la lista.

En Chile2En el país el derecho a la vivienda no está consagrado a nivel constitucional. , este tipo de derechos tienen en común que en su aplicación han continuado y profundizado sistemas de precarización de la vida en sus distintas formas, e incluso, han dado cuenta de lo colonial del término. En el presente existen personas y grupos que no tienen la característica de ser merecedores de estos reconocimientos en la práctica política, económica y legislativa. Por el contrario, se sigue discutiendo sobre cómo podrían asegurarse derechos, aumentando las soluciones que se centran en el “acceso”3Tal es el caso del acceso al agua, a la salud, a la vivienda, la alimentación, entre otros. en términos economicistas.

En esta dimensión, el problema es que quienes definen y deben velar por asegurar esos derechos, desde su origen, han simplificado su aplicación a un lugar único de enunciación, que responde a centros de poder que los vulneran o avalan estas situaciones, como es el Estado neoliberal u entidades supranacionales.

A nivel país, el presidente Sebastián Piñera ante la urgencia de un virus que se propaga a una velocidad impresionante4746 casos a la mañana del lunes 23 de marzo de 2020, aumentando en las últimas 24 horas en 114 casos, según cifras del Gobierno de Chile. , decide priorizar aspectos económicos de lógica de mercado por sobre el cuidado de la población. Manteniendo el funcionamiento del transporte, empresas, actividades extractivas, por medio del desplazamiento de personas para cumplir con su trabajo. Esto es el resultado de un Estado donde el derecho a la propiedad e inversión privada está por sobre derechos fundamentales a nivel constitucional. Baste constatar, que una de las primeras medidas de gobierno, fue fijar el precio al examen del COVID 19. Sin mencionar la falta de recursos en la salud pública.

Crisis viral en Chile
Foto: Christian Pavez Cisterna / AgenciaUno

La mirada de la salud colectiva sugiere pensar que todas las dimensiones y actores sociales y estatales, influyen en asegurar este derecho desde una visión holística (Liborio, 2013), atendiendo el contexto socioeconómico y cultural de los diferentes sujetos y grupos5En este apartado es importante el contexto de hacinamiento, de acceso al agua, la calidad de la alimentación, la historia de vida de la persona, incluso su situación familiar, sus creencias, entre otras. . Por lo que, las realidades de hacinamiento, cesantía, de empleos no formales, de acceso a alimentos, familiares, que son diferentes para cada ciudadano o ciudadana que quisiera realizar una cuarentena preventiva, aumentan la sensación de incertidumbre y miedo para los más pobres.

En ese contexto, se ha sindicado los primeros casos del virus a una clase social alta, producto del retorno al país desde destinos vacacionales, y seguidamente, de desacatar medidas de cuarentena. Comportamiento calificado de indolente y violento ante una crisis sanitaria nacional y mundial. La cuestión es si esa falta de empatía se relaciona con el acceso a ciertos derechos -como es el caso de la salud-, o por la arrogancia que constituye a los sujetos que habitan esos mundos.

Sumando tensión a esta hostilidad entre clases sociales, vemos avanzar hacia territorios rurales o semiurbanos a personas de sectores acomodados trasladándose desde grandes centros poblados, donde se concentran la mayor cantidad de casos de coronavirus. Los territorios que ofrecen seguridad a quienes pueden costear segundas residencias, son en los que habitan personas explotadas, despojadas de sus tierras y menospreciadas históricamente en su lugar de origen por los ricos del país6Cabe mencionar que estas situaciones también se dan en las grandes ciudades, pero en términos espaciales tiene diferentes matices. .

La respuesta de comunidades organizadas fue el corte de rutas, barricadas, brigadas de vigilancia comunitaria que impiden el acceso a personas que no residen en las localidades. Articulando medidas de control territorial, asegurando el cumplimiento de cuarentenas y aislamiento geográfico. Las cuales son atendidas desde el gobierno con un llamado a retornar a los privilegiados, que supone desplazar nuevamente personas y apela a la sensatez de los que desatendieron las medidas preventivas.

La emergencia de estas prácticas en tiempos de crisis estructurales da cuenta de resistencias comunitarias a las políticas y acciones de un gobierno, que repetidamente violenta a la población. Siendo responsables en afirmar, que no todos importan de igual forma para quienes ejercen el poder económico y político. En ese sentido, estas manifestaciones más allá de las resistencias específicas refuerzan las demandas anteriores a la pandemia7Nos referimos a la revuelta social que aboga por una nueva constitución que asegure derechos básicos y la emergencia de gobiernos representativos de los pueblos. , principalmente por la ausencia en el presente de un Estado que pueda asegurar derechos colectivos e individuales, y de gobiernos que realmente nos representen.

En un desigual, colonizado y explotado territorio, creemos, esto propone reforzar la acción y politización colectiva para reorientarnos en el corto y mediano plazo. Pensando en comunidades fragmentadas, violentadas a nivel estructural, y que en muchos casos no poseen ni poseerán las mismas condiciones materiales ni sociales para enfrentar los impactos de esta crisis y otras. Es como si el virus de la indolencia nos recalcara la urgencia de recuperar el Estado en Chile para los pueblos y naciones.

Más aún cuando algunos pronostican el colapso de la economía globalizada y la hecatombe del capitalismo mundial como lo conocemos. En esa trinchera, no se debe olvidar que gran parte de los impactos negativos de ese modelo y su actividad, se concentra en países en desarrollo y que se mantienen a nivel geopolítico e interno, cuyos efectos nos han dejado tantas calamidades. Abogar y luchar por el bien común reaparece entonces como deber moral, colocando viejos y nuevos desafíos en tiempos de crisis democráticas, hídricas, sanitarias, de sentidos, entre otras.

Referencias

Livorio, M. (2013). ¿Por qué hablar de salud colectiva? Revista Médica Rosario, 79, 136-141.  

Notas

↑ 1.Entendemos que para la soberanía alimentaria es indispensable el derecho y gestión comunitaria del agua.
↑ 2.En el país el derecho a la vivienda no está consagrado a nivel constitucional.
↑ 3.Tal es el caso del acceso al agua, a la salud, a la vivienda, la alimentación, entre otros.
↑ 4.746 casos a la mañana del lunes 23 de marzo de 2020, aumentando en las últimas 24 horas en 114 casos, según cifras del Gobierno de Chile.
↑ 5.En este apartado es importante el contexto de hacinamiento, de acceso al agua, la calidad de la alimentación, la historia de vida de la persona, incluso su situación familiar, sus creencias, entre otras.
↑ 6.Cabe mencionar que estas situaciones también se dan en las grandes ciudades, pero en términos espaciales tiene diferentes matices.
↑ 7.Nos referimos a la revuelta social que aboga por una nueva constitución que asegure derechos básicos y la emergencia de gobiernos representativos de los pueblos.
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Dra. © en Ciencias Sociales, Universidad de Chile.

Periodista y Magíster en Comunicación.

Área de investigación: territorios y extractivismos, críticas al desarrollo; memorias colectivas, prácticas de resistencias y economías solidarias.

Saliendo de la academia: cooperativista y comunicadora social.

Integrante GT Memorias Colectivas y Prácticas de Resistencias, CLACSO.

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