Coronavirus, inequidad social y neoliberalismo en Ecuador

Pronto colapsaron los servicios de salud pública y aunque el gobierno se obstinó en negarlo, la cruda realidad se impuso.

Coronavirus Ecuador
Coronavirus Ecuador

La pandemia que azota actualmente a la humanidad, nos reveló una serie de hechos que los seres humanos, por una u otra razón nos negamos a aceptar. Y que, aun, en las circunstancias que estamos viviendo, parece ser que un gran número de personas nos negamos a tomar conciencia de la situación.

Existe un sector de la población, liderada por el presidente norteamericano que, sin prueba científica realmente valedera, prefiere culpar a otro país por la propagación del Virus COVID 19, y no reconoce que la demora en la toma de decisiones en su país, permitió la difusión masiva de la enfermedad y la muerte entre sus ciudadanos. Así mismo, y esto es lo que más preocupa. Parece ser que no estamos tomando la debida conciencia, que los humanos, en tanto especie inteligente, se ha separado de la naturaleza y como bien señala MacNeill (2005,13), “se ha convertido en una especie vagabunda que cada vez ejerce un mayor poder sobre la naturaleza”. La misma que por medio del uso del acero, las armas y los patógenos ha introducido cambios en las sociedades (Jared 2007) hasta llegar incluso a su desaparición, por el uso excesivo de los recursos naturales, como ocurrió con los Maya antes de la llegada de la conquista española (Jared 2006).

En la mayor parte de países afectados por la pandemia, igual que en Ecuador, nos mostró de manera descarnada, como la debilidad de los sistemas de salud pública, infligida a causa del dogma neoliberal, infectó primero, mató después a miles de ciudadanos y a personal médico y paramédico de los países concernidos. El solo hecho de mirar como en Nueva York, los médicos debían cubrirse los pies y la cara con fundas plásticas, para evitar ser contagiados con el virus –algo que también pasó en Ecuador–, cuestiona la racionalidad y la moral de los gastos multimillonarios que esa nación –pero no solo son los EUA, ni tampoco solo las potencias occidentales– destina, a la investigación y el desarrollo de la industria militar. Cuyo único objetivo es mantener a flote el capitalismo, por medio de una industria improductiva (Dierckxsens 2011).

En Ecuador, la pandemia se inició, a la vez que se cebó en la ciudad-puerto de Guayaquil, considerada por muchos como la capital económica del país y gobernada desde hace 30 años por un mismo partido de derecha, que ha introducido una manera de administración de la ciudad, que ellos le denominan como modelo exitoso. Este consiste, en que las obras son gestionadas en su mayor parte por empresas y fundaciones del sector privado.

En esta ciudad de 2.7 millones de habitantes, a la que todos los ecuatorianos amamos de manera entrañable, se produjo el caso cero de COVID 19, al que por algunos días las autoridades le calificaron de importado. No se sabe muy bien con que intenciones. Lo cierto es que la pandemia, no solo en Guayaquil; pero más que en cualquier otra ciudad y provincia: Manabí, Los Ríos, El Oro, mostró las laceraciones de un modelo económico excluyente y concentrador. Pronto colapsaron los servicios de salud pública y aunque el gobierno se obstinó en negarlo, la cruda realidad se impuso.

Primero fueron los médicos que protestaron por la falta de insumos médicos. A lo que se sumaron las enfermeras y demás trabajadores de la salud, que se negaron a laborar por falta de insumos médicos. La ministra del ramo ofreció la importación de dos millones de kids para la realización de pruebas moleculares –PCR– y rápidas, para identificar a los portadores de la enfermedad. Estas no llegaron y la funcionaria renunció en medio de graves acusaciones de que el gobierno no le entregó los recursos para enfrentar la emergencia y que le quisieron imponer personas impreparadas para enfrentar la emergencia. Unido a que, el año pasado, se recortó el presupuesto de salud en el 34% y se despidió a 300 médicos cubanos, bajo la acusación de injerencia política e ideológica.

Pero lo peor de la realidad aún no había llegado. Esta se coló por entre los entresijos de una bien montada muralla mediática conformada por los grandes medios que protegen al Régimen de toda crítica ciudadana. Primero fueron los contagios y decesos del personal de la salud –van más de cien médicos fallecidos–, infecciones en el personal militar; segundo, la imposibilidad de que los ciudadanos encuentre un centro de atención para ser atendidos; pero lo tercero fue lo apocalíptico, lo que nadie esperaba. Porque mientras el gobierno daba cifras moderadas de muertes; las morgues de los hospitales y las públicas colapsaron y los fallecimientos en los hogares se multiplicaron. Al punto que, frente al hecho de que nadie levantaba los cadáveres, estos fueron sacados de las casas y depositados en las calles. Lo que vino después son imágenes dolorosas y dantescas, que difícilmente las personas podrán olvidar.

Las cifras varían, la alcaldesa de la ciudad de Guayaquil, habla que se produjeron más de 8.000 fallecimientos. El Registro Civil –entidad oficial para el conteo de nacimientos y decesos–, asevera que solo entre el 1 y 15 de abril se produjeron en Guayaquil, 6.703 decesos frente a 1.000 en períodos anteriores. Las cifras del 1 al 25 de abril indican que 335 personas fallecieron en promedio cada día en la provincia de Guayas, por causas diversas. Esta cifra es cinco veces mayor a las registradas en el mismo mes del 2019, que tuvo 62 defunciones por día (Diario el Comercio, 28/4/2020).

La provincia tiene el 67.8% de los 23. 240 de COVID 19 positivos en el país (datos actualizados a 27 de abril). Diario Expreso (28/4/2020), manifiesta que “los datos sobre las muertes totales muestran que alrededor de 10.200 personas murieron durante este periodo que, en un año típico, lo que significa un aumento del 350 por ciento”. En otras provincias, como Manabí, aunque oficialmente no se registran muertes, los alcaldes manifiestan que estas se producen en promedio 60 por semana.

En este contexto, el presidente de la República para gobernar la situación, haciendo uso de la bío política, declaró a Guayas como zona especial de seguridad, que incluyó la creación de una Fuerza de Tarea y la movilización de un contingente de las Fuerzas Armadas para hacer cumplir las medidas de aislamiento social y el levantamiento de cadáveres. Pues, para las autoridades del gobierno, las personas no cumplen esta medida, debido a su desorden e inconciencia.

Lo que no se dice, es que existen condiciones materiales que no la hacen posible. Los barrios donde se producen las aglomeraciones, son los más excluidos y depauperados de la ciudad y provincia. Personas que deben buscarse el pan todos los días, casas estrechas, mal ventiladas, algunas carentes de servicios básicos. De la misma manera que, en las otras provincias, los sistemas de salud, se encuentran rebasados.

No obstante, el gobierno, fiel al recetario neoliberal del Fondo Monetario Internacional, en plena crisis, con el sistema de salud colapsado, pagó 320 millones de dólares a los tenedores de bonos de la deuda ecuatoriana. El argumento que se esgrimió, fue que, “si pagamos, mantendremos abierto el mercado de capitales para el país”.

En la misma lógica, y para enfrentar la crisis de la economía, que se ha visto semiparalizada por la emergencia sanitaria y la caída del precio del barril de petróleo a precios negativos. Ha enviado dos proyectos de Ley a la Asamblea Nacional. Uno denominado Ley Humanitaria y otro de Reforma al Código de las Finanza Públicas. El primero plantea una contribución porcentual del salario de los empleados públicos y privados que ganen más de 500 dólares por nueve meses –La Asamblea lo subió a 720–, y un impuesto de 5% a las utilidades de más de un millón de dólares que hayan obtenido las empresas en 2019. El Proyecto original, planteaba la disminución del 10% del salario a los servidores públicos, luego de la contribución de los primeros nueve meses.

Por tanto, el gobierno ecuatoriano, está aprovechando el momento de la emergencia sanitaria, para continuar con su agenda neoliberal de reducción del tamaño del Estado. Exigencia que forma parte de los acuerdos con el FMI. Al respecto, el Ministro de Finanzas ya ha instruido a las instituciones públicas sobre, la no renovación de contratos a todo el personal a prueba, de nombramiento ocasional, el cese de contratos de limpieza, arriendo de edificios y demás. A esto se suma que en el sector privado también están despidiendo a los trabajadores. Lo que significa que miles de familias perderán sus fuentes de ingreso. Lo que seguro ahondará más la exclusión que vive el país. Donde solo 6 de cada 10 ecuatorianos tienen un empleo estable. Lo que hará difícil que la economía se recupere, si las personas no disponen de dinero para demandar bienes y servicios.

El presidente en un acto, que busca efectividad, anunció la reducción de su salario, el del vicepresidente, los ministros y Asambleístas en un 50%. Por lo que el primer mandatario recibiría, algo así como 2.500 dólares al mes, el vicepresidente un poco más de 2.000 y los ministros y Asambleístas no superarían los 2.000 dólares mensuales. Ecuador es un país dolarizado y, por tanto, posee una de las economías más caras de América Latina. Por lo que nadie cree que un ministro de Estado viva con esos ingresos. Lo grave de esto es que pone en evidencia, un proceso de desvalorización del servicio público y, por tanto, de destrucción sistemática del Estado.

Posdata. A día de hoy el gobierno de Ecuador confirmó en 24. 675 contagiados por COVID y 2.240 fallecidos.

Bibliografía

Diario el Comercio. (2020) “Guayas superó las 300 muertes diarias en abril, cinco veces más que en 2019”. Recuperado: https://www.elcomercio.com/actualidad/guayas-fallecimientos-registro-civil-coronavirus.html. Visita: 28/4/202.

Diario Expreso. (2020). “Coronavirus: Cifra de muertes podría ser un 60 % mayor a la registrada”. Recuperado de https://www.expreso.ec/actualidad/mundo/coronavirus-cifra-muertes-60-mayor-registrada-10180.html. Visita: 28/4/2020.

Diario el Comercio. (2020). “Covid-19 en Ecuador: Contagios ascienden a 24 675; hay 2 240 fallecidos en el contexto de la pandemia”. Disponible en: https://www.elcomercio.com/actualidad/contagios-fallecidos-pandemia-ocles-riesgos.html#cxrecs_s. Visita/30/4/2020.

Diario el Comercio. (2020). “Zevallos: el 60% de ecuatorianos mayores de 20 años se contagiará”. Disponible en: https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuatorianos-edad-contagios-coronavirus-victimas.html. Visita/30/4/2020.

Dierckxsens, Wim. (2011). Siglo XXI: Crisis de una civilización. ¿Fin de la historia o comienzo de una nueva historia? Quito: IAEN.

Jared, Diamond. (2006). Colapso. Bogotá: Traverso.

———.2007. Armas, gérmenes y acero. Breve historia de la humanidad en los últimos 13.000. años. Bogotá: Random House Mondadori.

MacNeill, Jhon .(2005). “Naturaleza y cultura de la historia ambiental”. Nómadas,12-25.

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Profesor de Antropología Cultural en la Universidad “Luis Vargas Torres” Esmeraldas, Ecuador.

Director de investigación de la UTELVT.

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