Francisco Vázquez de Coronado y las 7 ciudades de Cíbola

Conquista y colonización española en Norteamérica nº 11

Durante todo el siglo XVI, una de los grandes objetivos de los conquistadores españoles, y una de sus grandes obsesiones, fue la búsqueda de oro. Debido a esto, se fue creando la leyenda conocida como El Dorado, en la cual existiría una ciudad hecha completamente de oro situada en el antiguo Virreinato de Nueva Granada, debido a que los castellanos observaron una ceremonia muisca en la cual un rey o líder muisca se cubría el cuerpo con oro y realizaba una ofrenda en la laguna de Guatavita.  1

Este mito de El Dorado tiene su colación en el virreinato de la Nueva España con el mito de las Siete Ciudades de Cíbola. Cíbola es una ciudad legendaria, llena de riquezas y oro, que los castellanos situaban en su imaginario en el norte del actual estado mexicano o en el sur de los actuales Estados Unidos, sobre todo a raíz de las noticias que Alvar Núñez Cabeza de Vaca había escuchado a los distintos pueblos indígenas que se fue encontrando en su ruta por el sur de los actuales Estados Unidos. 2

«Los náufragos de la expedición de Pánfilo de Narváez de 1528: Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Dorantes, Castillo, y el africano Estebanico, recorrieron durante 7 años, los territorio del sur de Estados Unidos. Ellos relataron ciudades maravillosas ubicadas al norte de Nueva España. Cabeza de Vaca escribió “Naufragios” donde describe la larga aventura a pie desde la costa de Florida hasta la costa de Sinaloa en Mexico. En Naufragios, el explorador sevillano no hizo mención de Cibola, Quivira y Zunis, acaso porque se le olvidaron dichas “ciudades maravillosas” o porque después de su nuevo fracaso como gobernador de Paraguay en 1538-40 se arrepintió de sus propias fantasías o las de sus amigos los indios que, según él, eran gentes “muy amigas de novelas y muy mentirosos”

Por su parte, la leyenda de las Siete Ciudades de oro no era creación de los castellanos que se asentaron en América en el siglo XVI, sino que tiene su origen, al igual que otros muchos elementos que se asentaron en el imaginario y en la cultura hispanoamericana, provenían de los siglos medievales en la Península Ibérica. En este caso, la leyenda decía que tras la invasión musulmana de la Península Ibérica en el año 711, 7 obispos partieron desde la península para establecerse en tierras ubicadas en el oeste, fundando cada uno de esos obispos su propia ciudad.

La existencia de esta leyenda peninsular, junto con los rumores de la existencia de una ciudad llena de riquezas al norte del Virreinato de Nueva España provocaron que el fraile franciscano,  (los franciscanos fueron los encargados de la evangelización de la población autóctona del Virreinato de la Nueva España) de origen francés o italiano, Marcos de Niza (c. 1495- Ciudad de México, 25 de marzo de 1558) afirmara sin ningún tapujo que en esa zona se encontraban las Siete Ciudades.  De Niza estuvo entre los náufragos, en 1528, de la expedición de Pánfilo de Narváez en Florida.

Con estos antecedentes, el Virrey Antonio de Mendoza (Mondéjar 1490 o 1493- Lima, 1552) Primer Virrey de Nueva España desde 1535 a 1550 y Primer virrey de Perú en los años 1551 y 1552, decide montar una expedición para explorar las tierras al norte del Virreinato, encargando la misma a Francisco Vázquez de Coronado (Salamanca, 1510- Ciudad de México, 22 de septiembre de 1554). Pero antes de que la expedición de Vázquez de Coronado partiera, el virrey Mendoza deseaba comprobar si las distintas noticias sobre la existencia de esas ciudades doradas eran ciertas y envía una pequeña avanzadilla de la expedición, con la presencia de Marcos de Niza junto a varios indios y Estebanico, esclavo ya liberado y compañero de fatigas de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca.

Se decidió que Estebanico iría delante con algunos indios y De Niza unas cuantas jornadas de camino detrás. Si Estebanico descubría algún hallazgo importante, dejaría una cruz señalada en el camino para De Niza. Mientras más al norte viajaban, las cruces de Estebanico se estaban haciendo más grandes, por lo que De Niza pensó que estaban a punto de descubrir algo muy importante, quizás una de esas 7 ciudades de oro.

Pero, De Niza se encuentra con los indios que acompañaban a Estebanico, los cuales le informan de la muerte de este a manos de los indios zuñi de Hawikuk, al ser atacados por un pueblo que habitaba tras un cerro. A pesar de lo peligroso que podía resultar quedarse en la zona, el fraile no lo dudó y ascendió el cerro. Cuando estaba casi anocheciendo llegó a la cima y pudo ver un poblado en un valle con increíbles casas con las fachadas doradas. Era, sin duda para nuestro fraile, una de las 7 ciudades doradas de Cíbola.

seguí mi camino hasta la vista de Cíbola, la cual está asentada en un llano, a la falda de un cerro redondo. Tiene muy hermoso parescer de pueblo, el mejor que en estas partes yo he visto; son las casas por la manera que los indios me dijeron, todas de piedra con sus sobrados y azuteas, a lo que me paresció desde un cerro donde me puse a vella. La población es mayor que la cibdad de México…”

Tras ver aquello, De Niza desciende el cerro a toda prisa y sin ni siquiera esperar a que amaneciera partió rumbo a Ciudad de México para comunicar su hallazgo al Virrey Mendoza. De Niza llamó a aquella tierra Nuevo Reino de San Francisco.

Pero la expedición liderada por Vázquez de Coronado ya había partido días antes. El 22 de abril de 1540 Vázquez de Coronado partía de Culiacán al mando de un pequeño grupo de expedicionarios, mientras que el grueso de la expedición, a las órdenes de Tristán de Arellano (Borobia, actual provincia de Soria, 1510- Ciudad de México, 16 de septiembre de 1573) avanzaría más lentamente que el grupo de Coronado. En total, la expedición estaba compuesta por 340 soldados castellanos, varios cientos de indios aliados, así como ganado porcino y ovino.

Además de esta expedición, el virrey Mendoza envía otra expedición marítima hacia la actual California, liderada por Hernando de Alarcón, (Trujillo, 1500- Alta California, 1541), el cual partiría el 9 de mayo de 1540. Las naves lideradas por Alarcón siguieron la costa de La Nueva España dirección norte hasta penetrar en el interior del golfo de California, para seguir más hacia el norte hasta Yuma, en el actual estado de Arizona. Por último, una tercera expedición, de menor tamaño, fue liderada por García López de Cárdenas para avituallar a la expedición principal.

La expedición y el fraile se encontraron a medio camino. Este les contó lo que había descubierto, decidiendo Vázquez de Coronado, que antes de seguir con la exploración de aquellas tierras, debía comprobar In situ lo que contaba el fraile.

Fray Marcos é otro fraile franciscano entraron por Culhuacán el año de 38. Fray Marcos solamente, ca enfermó su compañero, siguió con guías y lenguas el camino del sol, por más calor y no alejarse de la mar, y anduvo en muchos días trescientas leguas de tierra, hasta llegar a Sibola. Volvió diciendo maravillas de siete ciudades de Sibola, y que no tenía cabo aquella tierra, y que cuanto más al poniente se extendía, tanto más poblada y rica de oro, turquesa, y ganado de lanas era…

(López de Gomara. Historia General de las Indias).

Sin embargo, la decepción para los expedicionarios fue monumental. Obviamente, De Niza no había descubierto una ciudad con casas de oro, sino con casas de adobe que con la luz del crepúsculo parecían que eran de oro. La decepción inicial de los expedicionarios rápidamente se convirtió en ira contra el fraile, el cual se libró de una paliza por muy poco.

Vázquez de Coronado no tuvo más remedio que aceptar que no existían tales ciudades doradas, pero su expedición ya había llegado muy lejos y tenía además órdenes del Virrey de explorar el territorio. Así que la expedición de Vázquez de Coronado estuvo aproximadamente dos años explorando el norte de México y el Sur de los actuales Estados Unidos sin mucho éxito; sin encontrar ninguna ciudad dorada ni nada parecido y sin encontrar tampoco ningún rastro de alguna gran civilización como la azteca o la inca.

¿Por qué este fraile se inventó todo aquello del descubrimiento de Cíbola? ¿Por qué exageró tanto? Hay autores que indican que los frailes en América no podían viajar solos, y menos a zonas no exploradas, y que inventándose el descubrimiento de Cíbola, Marcos de Niza pretendía conseguir montar una expedición, como así fue, e intentar con ella conquistar naciones indígenas y evangelizarlas; y, por qué no, encontrar de verdad una ciudad o ciudades doradas.

Bibliografía

Benítez, F (1974). La ruta de Hernán Cortés. Fondo de Cultura Económica, México.

Cué, M.E. (1994). El mito de las siete ciudades. Anales de Antropología. Revista dl Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. Vol. 31: 167-201.

González Ochoa J.M. (2015). Protagonistas desconocidos de la conquista de América. Madrid: Nowtilus.

Levin Rojo D.A. Las Siete Ciudades de Cíbola. Arqueología Mexicana núm. 67: 50-55

https://www.abc.es/cultura/abci-siete-ciudades 201611050152_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.es%2F

https://pueblosoriginarios.com/primeros/cibola.html

https://revistadehistoria.es/vazquez-coronado-y-las-siete-ciudades-de-cibola/

https://www.historiadelnuevomundo.com/el-virrey-mendoza-y-las-siete-ciudades-de-cibola/

https://sge.org/exploraciones-y-expediciones/galeria-de-exploradores/el-descubrimiento-de-america/las-siete-ciudades-de-la-cibola-francisco-vazquez-coronado-1540-42/

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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