La conquista de Quito

Etapa final de la conquista del imperio inca.

La conquista de Quito

La conquista del Reino de Quito (actual Ecuador) es una de las expediciones de conquista y colonización más espectaculares que tuvieron que realizar los castellanos en América durante el siglo XVI, debido a la resistencia indígena tanto antes de que los castellanos entraran en la ciudad de Quito como posteriormente, combinado con la altitud de 2500 metros a la que está situada la ciudad, lo cual dificultó enormemente la conquista. En esta entrada vamos a analizar brevemente todos los elementos característicos de la misma.

Entendemos por Reino de Quito una unidad política dentro del Imperio Incaico cuyo centro político y social era la ciudad de Quito. En la actualidad existe un interesante debate historiográfico entre profesionales que piensan que efectivamente existió un Reino de Quito, como unidad política independiente, que fue conquistado por el Imperio Incaico; y los profesionales que piensan que no existió tal estado, y que fue una invención del siglo XIX que buscaba legitimar la aparición de la República de Ecuador.

Una vez que los castellanos vencieron a los incas en la batalla de Cajamarca el 16 de noviembre del año 1532 y ejecutaron a su emperador, Atahualpa, en agosto del año siguiente; el principal foco de resistencia indígena ante la invasión castellana se situó en la sierra norte del imperio, en la actual Quito, donde los ejércitos incaicos liderados por los generales Rumiñahui (Pillaro, 1490-Quito, 25 de junio de 1535)  y Quizquiz continuaban con la resistencia. Ambos fueron dos de los principales generales de Atahualpa en la Guerra Civil incaica entre Atahualpa y su medio hermano Huáscar.

Por otra parte, empezó a surgir entre las tropas castellanas el rumor de que Atahualpa había escondido una gran cantidad de oro en la sierra norte antes de que los españoles llegaran a Cajamarca, lo que provocó un ávido interés de los conquistadores por formar una expedición de conquista de los territorios que forman el actual Ecuador. Finalmente, en febrero del año 1534, la expedición castellana, al mando del Capitán Sebastián de Benalcázar o Belalcázar como lugarteniente de Francisco Pizarro (Belalcázar, actual provincia de Córdoba 1480-Cartagena de Indias 1551) partió de San Miguel de Piura, en el norte del actual Perú.

Desde Piura, Benalcázar (antiguo conquistador de Panamá, Nicaragua y finalmente de Perú junto a Francisco Pizarro y Diego de Almagro), juntó a unos 200 hombres, unos 150 a caballos, y un importante contingente de indios tallanes, nativos de la zona de la isla del Gallo que se había unido a los españoles contra los incas, comienzan la expedición de conquista del último reducto de resistencia.

La expedición siguió el camino incaico que resultó ser tremendamente duro y agotador, ya que se partió de la altitud al nivel del mar de San Miguel de Piura, teniendo que atravesar zonas montañosas muy elevadas, algunas por encima de los tres mil metros de altitud.

Llegaron hasta la ciudad de Tomebamba, actual Cuenca, donde se aliaron con los Cañari. Los Cañari fueron un grupo de indígenas originarios de las actuales provincias ecuatorianas de Azuay y de Cañar, en el sur de Ecuador y que estuvieron asentados en esa zona desde aproximadamente el año 500 d.C. hasta el año 1550 d.C.

Este pueblo había sido conquistado décadas atrás por los Incas y habían sufrido entre 50 mil y 60 mil muertes en la Guerra Civil incaica. Todo ello había provocado un odio visceral contra los incas y no dudaron en apoyar a los castellanos en cuanto estos aparecieron por la zona.

 

La ayuda Cañari fue decisiva para los españoles, ya que en Tiocajas esperaba el ejército de Rumiñahui, mucho más numeroso que el castellano, y gracias a los Cañari las tropas de Benalcázar pudieron rodear al enemigo por un sendero de noche y atacarlo sorpresivamente por la retaguardia y obligó a Rumiñahui y a sus hombres a retirarse hacia Riobamba, donde unió sus fuerzas con las del Cacique Zocozopagua.

Los castellanos prosiguieron la marcha hacia dicha ciudad. El camino estaba llena de trampas puestas por las tropas de Rumiñahui en su retirada, principalmente hoyos tapados con cañas delgadas y hierba, con estacas puntiagudas en el interior para con el objetivo de que los castellanos cayeran en ellos.

Las tropas castellanas volvieron a vencer a las tropas indígenas. El enfrentamiento militar ocurrió el 3 de mayo del año 1534. Tras tomar la ciudad, las tropas castellanas descansaron y repusieron fuerzas y posteriormente marcharon con paso firme hacia Quito.

En esos momentos el volcán Cotopaxi entró en erupción y eso fue interpretado por las tropas indígenas como un mal presagio y hubo una deserción en masa. Rumiñahui, con las tropas que le quedaban, realizó un último esfuerzo por evitar la conquista a 20 kilómetros de Quito, en Uyumbichi.

Según cuenta la leyenda, Rumiñahui mantenía escondido el tesoro de Atahualpa y asesinó a todos los que le ayudaron a esconderlo, para que sólo él supiera su ubicación. Además, quemó a todas las vírgenes del sol y asesinó a los hijos y a los demás familiares de Atahualpa que se encontraban escondidos en Quito.

Las tropas castellanas volvieron a vencer en Uyumbichi y entonces los habitantes de Quito decidieron incendiar la ciudad antes de que llegaran los castellanos y huir. Benalcázar y sus hombres entraron sin resistencia alguna en Quito el 24 de mayo. En sólo tres meses, el ejército castellano había realizado la conquista de la zona norte del imperio Inca sin una sola derrota y realizando una ascensión montañosa desde la costa peruana hasta los 2500 metros de altitud de la actual capital ecuatoriana.

Mientras tanto, en la zona sur del actual Ecuador, el otro gran Cacique Inca que quedaba, Quizquiz, había llegado a la ciudad de Tumebamba desde Jauja y contenía a las tropas de Diego de Almagro, las cuales habían partido también desde Piura. No duró mucho la resistencia de Quizquiz y Almagro siguió en dirección hacia Quito.

Pero la resistencia indígena no acabó con la entrada castellana en Quito. Las tropas de Benalcázar se dirigieron entonces desde Quito hacia las poblaciones situadas en la ladera oriental de los Andes para acabar con los insurgentes. Realizaron una espantosa matanza de mujeres y niños en Quinche,  mostrando una gran crueldad y falta de escrúpulos. Benalcázar buscaba el supuesto tesoro de Atahualpa y no dudaba en torturar y quemar cuantos indios fuera necesario para conseguirlo.

En ese momento, las cosas cambiaron cuando Benalcázar recibió una notificación informándole de la llegada de Diego de Almagro (uno de los dos conquistadores de Perú junto a Pizarro) a Quito. Benalcázar volvió a Quito y Almagro le informó de la próxima llegada por mar de Pedro de Alvarado, (Badajoz 1485- Guadalajara 1541), conquistador de Guatemala, con 500 hombres, 260 caballos y 12 naves, con el objetivo de conquistar el Reino de Quito, ya que Alvarado consideraba que Quito no estaba dentro de las 270 leguas de territorio que la Corona había otorgado a Francisco de Pizarro desde la ciudad de Cuzco hacia el norte (Gobernación de Nueva Castilla), y por tanto era territorio libre de conquista.

Benalcázar funda una nueva ciudad, Santiago de Quito, el 15 de agosto en las ruinas de la anterior Quito. Entonces, las tropas conjuntas de Almagro y Benalcázar descendieron hasta Riobamba donde esperaban tener un enfrentamiento militar contra las tropas de Alvarado. Finalmente, Almagro y Benalcázar negociaron con Alvarado y este cedió su pretensión de conquistar Quito a cambio de 100 mil pesos y volvió a Guatemala, dejando a sus hombres y barcos a las órdenes de Benalcázar.

Las tropas de Alvarado le vinieron muy bien a Benalcázar para completar la conquista de Quito. Consiguió capturar a Rumiñahui y a Zocozopagua y ordenó quemar a todos los indios que habían continuado con la resistencia. El 6 de diciembre del año 1534 fue la entrada definitiva en Quito de las tropas castellanas, que empezaron rápidamente la repartición de la ciudad. La última resistencia del imperio Inca había fracasado. El Imperio Inca había desaparecido finalmente en Quito.

Uno de los caciques  indígenas que fueron capturados por los españoles en la conquista fue Taconango, que había llegado desde las tierras que actualmente forman Colombia para apoyar a Rumiñahui. Este cacique les contó a los españoles las riquezas que existían más al norte, en su territorio.

Desde entonces, Quito se convirtió en el centro de organización y partida de varias expediciones de exploración en los años siguientes. El propio Benalcázar partió hacia el norte en el año 1535 para buscar la mítica ciudad de El Dorado, mito que decía que existía en plena selva una ciudad inca de oro, ya que la conquista de Quito había terminado sin haber encontrado el supuesto tesoro de Atahualpa. No encontró ni rastro de El Dorado pero fundó las ciudades de Santiago de Cali, el 25 de julio del año 1536 y de Popayán, el 13 de enero del año 1537.

Posteriormente, realizó una segunda expedición partiendo de Quito hacia el actual territorio colombiano en el año 1538. A mitad de expedición se encontró con el explorador Gonzalo Jiménez de Quesada y con el alemán Nicolás Federmann, que habían fundado Santa Fe de Bogotá el 6 de agosto de ese año. Benalcázar fue nombrado en mayo del año 1540 Gobernador de Popayán.

Desde Quito partió también la expedición de Gonzalo Pizarro para intentar descubrir en el Oriente el país de la Canela. Pizarro y sus hombres llegaron al río Napo y desde allí envió a Francisco de Orellana con 60 hombres para que siguiera la expedición hacia el este. Orellana y sus hombres llegaron al Amazonas y navegaron por él por primera vez hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.

Bibliografía 

AYALA MORA, E (1999): “Resumen de la Historia de Ecuador”. Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador. Quito. Pp.77.

GERARDO RAMOS, O (1989): “Sebastián de Benalcázar: conquistador de Quito y Popayán” Sociedad Estatal para la Ejecución de Programas del Quinto Centenario, D.L Madrid.

LUCENA SALMORAL, M (2005): “Atlas Histórico de Latinoamérica. De la Prehistoria al siglo XXI”. Síntesis. Madrid. Pp.69.

https://web.archive.org/web/20110321203918/http://www.fernandomayorga.com.ec/lecturas/hnc3.pdf

  

En la próxima entrada trataremos sobre la revuelta comunera del año 1781 en la actual Colombia, germen del posterior movimiento de Independencia criollo de los territorios españoles en América.

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.