Conquista de México (I)

Conquista y colonización española en Norteamérica nº 7

Conquista de México
Conquista de México

En las dos primeras entradas sobre la expedición de Hernán Cortés a México1https://iberoamericasocial.com/cortes-mexico/ y https://iberoamericasocial.com/conquista-mexico/, contábamos todo lo referente a esta expedición desde que partió de Cuba, pasando por la fundación de Veracruz y terminando con la alianza con los Totonecas.

En estas dos siguientes entradas analizaremos someramente todo lo relacionado con la conquista del imperio Azteca por parte de Hernán Cortés y las tropas castellanas, con ayuda de tropas de sociedades de la zona que habían sido esclavizados por los mexicas.

En el verano de 1519, Hernán Cortés tenía ya todos los elementos necesarios para acometer la enorme empresa que significó la conquista del imperio Azteca. Por una parte, había conseguido unificar definitivamente a todas las tropas castellanas que tenía a su mando, ya que embarrancó todas las naves sobrantes para así evitar que la parte de sus tropas que estaban descontentas se sublevaran y volvieran a Cuba. Por otra parte, Cortés reforzó las defensas de Veracruz ante la posibilidad de que llegara desde Cuba una expedición no amigable organizada por el gobernador Velázquez de Cuellar.

Además de todo lo anterior, la alianza con los Totonecas se antojó clave para poder realizar la conquista, ya que aumentó sobremanera el número de tropas que Cortés tenía disponible.

Todo fue bien para las tropas castellanas en los primeros días de viaje camino de la capital Azteca. Entraron en diversos pueblos, algunos de ellos libres y otros sometidos a los mexicas, y fueron bien recibidos en todos esos pueblos.

Los primeros enfrentamientos bélicos a los que tuvieron que enfrentarse las tropas de Hernán Cortés ocurrieron los días 2 y 5 de septiembre de 1519 a las afueras de Tlaxcala. Allí, el ejército castellano se mostró muy superior al ejército Tlaxcala con una combinación de artillería y caballería.

A pesar de las contundentes victorias castellanas, Cortés envió emisarios en son de paz para conseguir una alianza hispano-tlaxcalteca con el objetivo de sumar más tropas a su ejército. Pero los caciques se negaron en rotundo.

Las tropas castellanas si consiguieron alianzas con otros pueblos cercanos a Tlaxcala que también eran pueblos sometidos por los mexicas.

En medio de todo esto, nuevamente los partidarios del gobernador Velázquez intentan rebelarse contra Cortés y conseguir volver a Veracruz, pero el líder castellano se muestra firme y la rebelión queda aplacada.

Las contundentes victorias españolas habían llegado a oídos de Moctezuma. El ejército mixto entre unos pocos castellanos y unos cientos nativos estaba poniendo en cierto riesgo la autoridad que los mexicas llevaban décadas ejerciendo en otros pueblos. Esto produjo que el líder Mexica enviara una delegación para agasajar a Cortés con regalos y ofrendas de paz.

Moctezuma

Por otra parte, el líder Tlaxcala, Xicoténcatl, visita a Hernán Cortés y le pide perdón por haberle atacado con anterioridad y le ofrece una alianza entre ambos ejércitos para atacar a los Mexicas. Cortés la acepta pero advirtiéndoles que en el caso de que volvieran a atacar a los castellanos o se retiraran de la conquista del imperio Azteca, los destruiría.

El ejército castellano fue invitado a la capital del pueblo Tlaxcala para sellar la alianza. Allí, varios caciques entregaron a capitanes castellanos a sus hijas. Pedro de Alvarado casó con una de las hijas de uno de los caciques más importantes a la que bautizó como Luisa y con la que tuvo varios vástagos2https://iberoamericasocial.com/beatriz-cueva/.

Durante los días que los castellanos estuvieron junto al pueblo Tlaxcala, un volcán cercano, el Popocatépetl, entró en erupción. Uno de los capitanes de Cortés, Diego de Ordaz, pidió permiso y subió hasta la cima del volcán. Desde allí pudo contemplar toda la magnitud todo el valle de México, el lago Texcoco y las ciudades del valle en el centro, donde destacaba Tenochtitlán.

Tras aproximadamente tres semanas de descanso, el ejército de Cortés reanudó la marcha dirección a Cholula, ciudad sagrada y aliada de los Mexicas. A pesar de esto, el recibimiento a los españoles fue muy bueno, pero les pidieron que los tlaxcaltecas no entraran, por ser considerados enemigos, por lo que se quedaron a las afueras de la ciudad.

El buen recibimiento inicial se convirtió en abandono de los castellanos dentro de la ciudad lo que molestó a Cortés. Además, unos habitantes de Cempoala que integraban el ejército de Cortés avisa que ha visto armas enterradas en el suelo para matar caballos y sacrificios al dios de la guerra, lo que era señal inequívoca de que estaban preparándose para atacar.

Entonces, Cortés interrogó a algunos caciques locales, los cuales confesaron que entre los guerreros que estaban en esos momentos en la ciudad y los que venían en el camino desde Tenochtitlán formaban un ejército de unos 20 mil soldados, y que no habían atacado porque Moctezuma se había mostrado dubitativo y no había dado aún la orden.

La respuesta castellana no se hizo esperar. Atacaron al ejército Cholula que estaba en el interior, consiguiendo su rendición. Los Tlaxcaltecas actuaron con enorme brutalidad y fiereza contra sus enemigos a pesar de que estos ya se habían rendido, y tuvieron que ser apaciguados por Cortés y sus capitanes. Murieron entre 5 mil y 6 mil lugareños, la mayoría civiles, que sufrieron la ira de los tlaxcaltecas. La última ciudad aliada mexica había caído.

Tras la matanza ocurrida en Cholula, ocurrida el día 18 de octubre, el ejército de Cortés pasó varios días de relativa calma dentro de la ciudad hasta reanudar la marcha directamente hacia Tenochtitlán.

Durante la marcha desde Cholula a Tenochtitlán, el ejército de Cortés recibió nuevas embajadas mexicas, pero el intento de conquista ya no tenía marcha atrás.

CacamatzínEl día 6 de noviembre, Cortés y sus hombres llegan a Iztapalapa, en el borde del lago Texcoco, donde son recibidos por Cacamatzín, sobrino de Moctezuma y otras personalidades importantes mexicas. Desde Iztapalapa bordearon el lago Texcoco hasta Mezquique, donde hicieron noche. Desde allí fueron transportados hasta Tenochtitlan a través de una calzada encima del agua.

Los castellanos no daban crédito a todo lo que estaban viendo y se mostraban maravillados ante lo que sus ojos les mostraban: calzadas, puentes e incluso templos encima del agua; multitud de palacios y otras construcciones; oro en abundancia; y todo ellos entremezclado con una cantidad exagerada de personas que los saludaban a su paso.

Posteriormente se produjo por fin el encuentro entre Cortés y Moctezuma. Era el 8 de noviembre de 1519. El líder mexica invitó a Cortés y al resto de la comitiva castellana a entrar en la ciudad y a alojarse en el palacio del padre de Moctezuma, Axayaca. Evidentemente, los castellanos estaban alerta de una posible emboscada, como había casi ocurrido en Cholula, pero esta vez no había nada preparado por parte de los mexicas.

Después de llevar varios días en la ciudad, los españoles pidieron a los mexicas que les acercaran a la plaza principal donde se encontraban los principales templos. Accedieron al Templo Mayor desde donde se observaba el lago Texcoco y las ciudades a las afueras de Tenochtitlan en todo su esplendor.

Allí, los castellanos conocieron por primera vez a los dos grandes dioses aztecas, Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tezcatlipoca, dios del cielo y de la tierra. El templo servía para realizar sacrificios humanos, cuestión a la que tuvieron que tuvieron que “acostumbrarse” los castellanos durante su periplo por el actual México.

Cortés intentó convencer a Moctezuma y a los sacerdotes mexicas de que colocaran una cruz y una virgen María al lado de sus ídolos, lo que enfadó sobremanera a los mexicas y Cortés, prudentemente, prefirió no ahondar más en el tema.

Cortés pretendía una rendición pacífica de Moctezuma a Carlos I y una conversión también pacífica al catolicismo.

Tras varios días habitando el palacio mayor, y a pesar del buen trato dispensado por la población mexica, los soldados de Cortés se muestran intranquilos ya que podrían ser atacados y aniquilados en cualquier momento o con cualquier cambio de parecer del líder mexica.

Entonces, los capitanes de Cortés le proponen a este apresar a Moctezuma para utilizarlo como escudo en el caso de que los mexicas decidieran atacarlos. Cortés les insta a sus capitanes a esperar de momento la rendición pacífica de Moctezuma.

Pero dos días más tarde, las noticias que llegan desde Veracruz por carta precipitan drásticamente los acontecimientos. En dicha misiva la guarnición que Cortés había dejado en Veracruz informa del asesinato del Alguacil Mayor Juan de Escalante, junto a 6 soldados españoles y un número importante de soldados Totonacas, a manos de un ejército azteca que estaba en la zona para visitar Cempoala, una ciudad en teoría esclava de los mexicas, con el objetivo habitual de recaudación de impuestos y del tributo de jóvenes locales para sacrificio.

Entonces, los lugareños informan a los recaudadores mexicas que Cortés, en nombre del emperador Carlos I, les había retirado esos impuestos y que no tenían ya obligación de pagarlos.

La guarnición castellana de Veracruz auxilia a sus aliados y entonces se produce en enfrentamiento bélico con el trágico resultado descrito más arriba.

Una vez leída la misiva, Cortés y sus capitanes toman la decisión de arrestar a Moctezuma.

Al amanecer Cortés y cinco de sus capitanes (Pedro de Alvarado, Juan Velázquez de León, Francisco de Lugo, Gonzalo de Sandoval y Alonso de Ávila) junto a sus dos traductores, partieron armados al palacio del emperador. Nadie se alertó de las intenciones de los españoles, ya que podían portar armas libremente por la capital mexica.

Una vez llegaron los castellanos al Palacio Mayor, Cortés le narra a Moctezuma los acontecimientos ocurridos en Cempoala y le exige responsabilidades por haber mandado allí a un ejército mexica. Sin embargo, Moctezuma niega haber mandado dicho ejército.

El líder mexica, al comprobar la firme actitud de los castellanos de arrestarlo con o sin violencia, decide finalmente acompañarlos pacíficamente.

O eso es lo que la historiografía oficial y clásica española y europea había siempre argumentado sobre los primeros días de los castellanos en la capital mexica. Recientemente, Matthew Restall, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, en su ensayo “Cuando Moctezuma conoció a Cortés”, argumenta a favor de que Moctezuma no acompañó pacíficamente a los castellanos3https://elpais.com/internacional/2019/06/27/la_serpiente_emplumada/1561651086_323437.html.

Moctezuma fue retenido en el palacio de su padre. Allí fue atendido por los castellanos acorde a su cargo. Podía moverse libremente por todo el palacio, así como recibir visitas y ser atendido por sus mujeres y sus criados.

Obviamente la detención de su líder había enrarecido los ánimos entre la población local y sobre todo entre los familiares del emperador y entre sus militares, que le propusieron una insurrección armada durante las visitas en el palacio. Pero Moctezuma prefirió que los ánimos estuviesen calmados y evitar así el caos y la destrucción dentro de su ciudad y entonces les dijo a sus visitantes que estaba allí por propia voluntad.

Al mismo tiempo, una serie de caciques de las ciudades del valle, junto a Cacamatzín, sobrino de Moctezuma, se reúnen para decidir qué hacer con los españoles ante la pasividad y en parte la cobardía que estaba mostrando su líder.

Las verdaderas intenciones de moct eran aprovecharse de la coyuntura existente para derrotar a su tío y hacerse con el liderazgo dentro de la sociedad mexica.

Las intenciones del grupo de cacique rebeldes llega a oídos de Moctezuma que ordena arrestarlos y que sean llevados ante su presencia.

Vista la situación e intentándose aprovechar de ella, Cortés exige a Moctezuma que reúna a todos los caciques bajo jurisdicción mexica y que en una enorme ceremonia jurasen lealtad al emperador castellano.

Moctezuma convenció a sus caciques argumentándoles que era la voluntad de los dioses, ya que existía una leyenda mexica que decía que en aquellos tiempos unos hombres con barba y venidos desde donde nacía el sol (desde el este) vendrían a ocupar el poder dentro del mundo mexica.

Pero además, Cortés pretendía la completa sumisión al exigirles también la conversión al catolicismo. Moctezuma se lo comunica a sus sacerdotes y caciques y estos, obviamente, rechazan la proposición y además se dan cuenta de que deben pelear y expulsar a los castellanos para así poder defender su cultura y su religión.

Notas   [ + ]

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Master en archivística por la UNED. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz.

Especialista en Paleografia y Diplomática.

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