Conocer y crear/construir Conocimiento. Parte 1

Crear/construir conocimiento siempre será una consecuencia humana, sea mediante el método científico o por tantas otras herramientas y formas que el Homo Sapiens tenga o imagine y elabore.

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Fuente: gaiaorion.com

Conocer según la definición de la Real Academia Española (RAE) es “averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas”, lo que en una interpretación propia y apropiada (concepto de Dante Galeffi), es el verbo que condensa el acto de percibir y describir la realidad, lo que acabará generando el conocimiento sobre el mundo; nuestro conocimiento, nuestro mundo. Por tanto, por el acto de conocer somos constructores y, en cierto grado, creadores de conocimiento(s). Hasta ahora, con las definiciones, no vemos separaciones, segregaciones o exclusividades; el conocer y construir conocimiento es facultad del que habita la naturaleza, del que interactúa con ella, lo que quiere decir, potencialmente, de todos los Homo Sapiens. Sin embargo, la definición de la RAE no consigue transmitir el camino que ha recorrido el conocer-conocimiento y sus efectos en la humanidad.

A los contemporáneos nos toca vivir dentro de una percepción dividida del conocimiento, aunque la experimentemos en algunas ocasiones conscientemente de forma integral. Esta verdadera entropía del conocimiento, tuvo un momento singular con la Revolución Científica hace 500 años, cuando en esa época algunos sapiens consideraron que teníamos una gran ignorancia de nuestro mundo y que, además, de la forma en que veníamos conociéndolo no era la mejor. Es así que nace la Ciencia Moderna, que construye, propone y defiende al Método Científico como su “herramienta” que finalmente permitirá, supuestamente, conocer absolutamente la realidad, por el conocimiento científico. Esto significó una “ruptura brutal con la antigua visión de mundo” en palabras del físico Basarab Nicolescu (1996, p.16), pero la brutalidad no será solo en dirección al pasado.

La ciencia moderna considera que para conocer es necesario separar. Y la primera separación consiste en la absoluta incisión entre el sujeto que conoce y la Realidad, o sea, el Homo Sapiens para conocer el mundo, se debe separar de él, aunque pertenece a él, la ciencia dicta que no debe estar relacionado para conseguir el “real” conocimiento. Adicionalmente, proporciona tres postulados fundamentales: 1) existen leyes universales que determinan el funcionamiento de la naturaleza, que son matemáticas; 2) estas leyes es posible descubrirlas por la experiencia científica; y 3) los resultados obtenidos por la ciencia son de una reproductividad perfecta. Por los resultados obtenidos y siguiendo la lógica de separación, la ciencia moderna se vió en la necesidad/solución de generar, lo que podemos indicar como una segunda separación, esta vez de disciplinas (física, biología, antropología, sociología, etc.) Es así que, la ciencia moderna se encuentra dividida en otras ciencias, especializadas en conocer diferentes aspectos de la Realidad, “provocando un verdadero big-bang disciplinario” (Nicolescu, 1996, p.31). En definitiva, el pensamiento clásico disciplinar tiene la convicción de que no hay nada entre las disciplinas, no existe/existiría conocimiento “suelto” o no cubierto por alguna de las disciplinas; por tanto, considera que con su lógica y método logrará alcanzar la verdad absoluta.

Esta convicción de que el conocimiento científico permitirá llegar a la verdad absoluta explica, probablemente en gran parte, el sitio privilegiado en la posición jerárquica en que se ubicó/lo ubicamos versus otros tipos de conocimientos. Lo que se ve reflejado, por ejemplo, cuando se diferencia de “saberes” a otras formas de conocer y describir la realidad, pero en un sentido despectivo-discriminador. Esto no se condice con la definición de la RAE, pues el conocer es una facultad humana y, por tanto, crear/construir conocimiento siempre será una consecuencia humana, sea mediante el método científico o por tantas otras herramientas y formas que el Homo Sapiens tenga o imagine y elabore.

Referencia

Nicolescu, Basarab. (1996).  La Transdisciplinariedad: Manifiesto. México: Multiversidad Mundo Real Edgar Morin

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Doctorando en Difusión del Conocimiento, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Maestro en Ciencia Animal, Universidad Federal de Bahia, Brasil.

Médico Veterinario, Universidad Católica de Temuco, Chile.

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