Con nuestrxs ancestrxs

El tiempo se expande. Nuestros lugares se densifican. La vida ordinaria entra en suspenso para acuerpar a nuestros muertos, nuestros ancestros, en su llegada con su tiempo otro.

Eres un gran pequeño
mis manos húmedas
te hunden en la tierra profunda.

En todas germinas,
en todas partes creces,
en todas partes floreces,
en todas partes das frutos.

Nadie te ve trabajar
bajo la tierra profunda.
Nadie te ve brotar
bajo el sol y la lluvia.

Pareces nunca dormir.
Pareces nunca morir.

Veneración y devoción del maíz y la boa. 1

 

29 de octubre – 3 de noviembre. Días de muertos.

El tiempo se expande. Nuestros lugares se densifican. La vida ordinaria entra en suspenso para acuerpar a nuestros muertos, nuestros ancestros, en su llegada con su tiempo otro.

• Altar en calle – Autor: Yo

Las casas, las calles, las plazas se visten de gala y expectativa. Las miradas relucen y al dolor de su partida, se sobrepone el cariño sincero y la alegría con que les recibimos. Todo flores, luz y color, todo altares y ofrendas. En ellos, fuego y agua, tierra y viento. Las velas nos iluminan, el humo del copal y su aroma nos cobijan. Hay sal, agua y tabaco. Todo comida para el cuerpo y el espíritu; la energía y la materia, las dos que uno son.

Días intensos y gozosos de preparación colectiva. Se saca el papel picado, se guisan los alimentos que se ofrecerán a nuestras visitas incorpóreas, se disponen los gustos que tenían en esta vida, los dulces y panes que emulan la corporalidad ósea que queda, una vez que la vida en esta forma nos abandona. Se dejan fluir las palabras en verso, jugueteando con los devenires de esta impermanente existencia.

Honramos su muerte, honramos su vida. Honramos la vida que hemos recibido, honrando a nuestros ancestros quienes la cuidaron y nos la heredaron. Honramos el ciclo grande de la vida, del que el morir es parte. Cada muerte lleva en ella, un nacimiento. El pasado y el presente son un sólo tiempo en estos días; somos por quienes fueron y nos cariñaron; en ellas fuimos, son en nosotros; aquí, ahora.

• Altar casero – Autor: Yo

En los cementerios nos reciben, a nuestras casas les traemos con caminos de flores y velas encendidas, por si acaso se extraviaran. Estamos, en estos días, más cerca con nuestras ancestras que en otros momentos de la vuelta al sol que llamamos año. Y todo cobra otro sentido, tiene otra luz. ¿Acaso nos conquistaron hace 500 años?, ¿en verdad? ¿Cómo entonces danzo con mis muertos y les doy de comer, si eso es aún herejía? Viven, lo sabemos. Y no es fantasía, porque son parte del olin, de la energía en movimiento que insufla toda la vida. Los vivos se atavían de muerte y bailan, para seguir después su vida, como hacía Xipe Totec, esencia energética de la resurrección, la renovación, la regeneración. Los muertos vuelven y se sientan con nosotras a comer y compartir en nuestras mesas y altares, o sobre las lápidas amanteladas de sus tumbas.

El cariño crece y los lazos implícitos se muestran y embarnecen. La inmediatez de nuestra existencia bajo el ritmo monótono del trabajo para el capital, cede. Nos reconocemos parte de un mundo más grande, de un tiempo extenso del cual somos reciente encarnación. Sabemos, por estas fechas, la vigencia actual de lo que ha sido; sabemos que nuestros ancestros no del todo han perecido, porque la vida continúa y van en ella. Pensamos los errores y los aciertos, hacemos cuentas sobre los caminos de la vida. Y agradecemos esa íntima consciencia.

Abrazamos la muerte en nuestros ancestras, porque celebramos la vida que en nosotr@s continúa, siendo la misma y otra a un mismo tiempo. La que debemos cultivar en quienes siguen ya, y seguirán; como el maíz, que germina luego que el tallo que le diese su existencia desfallese. Abrazamos la muerte en nuestras ancestros para protegerles de la aniquilación. Más aún en estos tiempos en que la destrucción campea. Muchos, demasiados han sido en estos años nuestros muertos, nuestras muertas de maldad y desdén, de tristeza y desidia.

Por eso, en los barrios y pueblos, las casas se abren, hay café o atole para las visitas, se ofrecen fruta, tamales y dulces a niños y niñas por igual, mientras recorren las moradas vecinas como espíritus arribando y pidiendo “su calaverita”. Porque aún en la marginación, se nos enseñó la generosidad y la compartición que generan colectividad. Por ello se ponen velas como ofrendas, y flores como dones aún en la esquina de la cuadra donde algún infortunado pereció. Porque sabemos la importancia de la gratitud, la memoria y la compañía. Por ello hacemos altares y ofrendas para quienes lucharon abiertamente contra la opresión y la tiranía. Porque conocemos el valor de honrar la decisión y el esfuerzo por cuidar la vida. Por ello ofrendamos para quienes la violencia asesina mató desde su odio o su banalidad. Porque es principal el cariño que sana el dolor y las heridas.

• Comandante Zebedeo, ofrenda zapatista en Barcelona – Autora: Daliri Oropeza Álvarez

“Encender en el pasado la chispa de la esperanza, es un don” 2 dijo uno de nuestros muertos hace algún tiempo. Que la luz que hemos encendido en estos días no se apague, pues como dijeron las zapatistas “cuando sientas que es muy dura la lucha, o sea la vida, préndela de nuevo en tu corazón, en tu pensamiento, en tus tripas. Y no la quedes, compañera y hermana… llévala y júntala con otras luces.” 3 Que seamos compañía, gratitud y memoria, compartición y generosidad. Que el trastocamiento del tiempo del domino, sea la cotidianidad y ofrendemos, a nuestros muertos, vida.

 

Notas

Notas
1Eliseo Zamora Islas, Diccionario Maseualtajtol de la Sierra Nororiental del Estado de Puebla, p. 4.
2Walter Benjamin, Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Idem
3Palabras de las mujeres zapatistas en la clausura del Primer Encuentro Internacional, político, artístico, deportivo y cultural de Mujeres que Luchan en el Caracol Zapatista de la Zona Tzotz Choj. 10 de marzo del 2018 https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/03/10/palabras-de-las-mujeres-zapatistas-en-la-clausura-del-primer-encuentro-internacional/

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Arquitecto desprofesionalizado. Investigador independiente.
Profesor itinerante. Doctor en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y maestría y licenciatura en arquitectura por la Universidad Autónoma de México.

Ha realizado trabajo académico, comunitario y colectivo en torno al habitar en distintas regiones de México y participado en distintos proyectos de investigación, cuyo objetivo en común ha sido reconocer o poner en práctica alteridades a la hegemonía capitalista.

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