China y la disputa por el poder mundial: tecnología, negocios y geopolítica

El panorama nos da la oportunidad de contextualizar el papel de China en los temas de comercio, innovación tecnológica, desarrollo regional, ¿avance? del capitalismo, entre otros, como la reconfiguración de la división internacional del trabajo.

Abdiel Hernández Mendoza1

Bernardo Israel Valdez Robles  2

La realidad global del siglo XXI se explica con conceptos y actores que se relacionan de diferente manera. El mismo sistema capitalista, como lo han advertido desde hace años estudiosos de la geopolítica (Ceceña & Barreda, 1995), se reinventa y muestra una capacidad creativa, renovadora y de destrucción que se supera en el tiempo. Dentro de su proceso expansivo, el sistema capitalista, require mantener vivo el ciclo de producción. Es así que, conforme avanza el siglo, se confirma que el proceso de producción tecnológica sigue siendo estratégico para la sobrevivencia del capitalismo. Ello le permite controlar la cadena de suministro global.

Este panorama nos da la oportunidad de contextualizar el papel de China en los temas de comercio, innovación tecnológica, desarrollo regional, ¿avance? del capitalismo, entre otros, como la reconfiguración de la división internacional del trabajo. Todos estos, abordados desde el planteamiento geopolítico permiten mostrar que las diferentes confrontaciones existentes en el mundo tienen un objetivo: controlar las cadenas de comercio, suministro y el ciclo de producción estratégica que impulsen el desarrollo de innovaciones técnicas, orientadas al dominio de los procesos de internacionalización del capital. Por lo tanto, es necesario observar que está en juego un proyecto de dominación del tiempo, el espacio y el conocimiento en el mundo. Es menester del trabajo presentado: colocar a China en el centro del estudio, lo que posibilita conocer las estrategias con las que enfrenta a otros actores, no sólo a Estados Unidos en esta carrera de consolidación del poder mundial.

Las líneas que a continuación se presentan, son el resultado de una serie de investigaciones que ambos autores realizamos desde la geopolítica y el devenir del poder internacional chino. Es así que, la exposición de estos planteamientos se sustenta en el análisis de una lucha mundial sin precedentes y a la humanidad le toca experimentarla, sin importar el lugar y la hora en la que se encuentre. La disputa ya comenzó desde hace tiempo. Nos queda analizarla y pensar ¿Qué hacer desde la vecindad geográfica de uno de los protagonistas de esta contienda que se vislumbra como la mayor guerra de todos los tiempos? Sin desear que suceda y sin tocar ningún tambor que anuncie una conflagración directa.

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Ante el acaparamiento de las cadenas mundiales de comercio y suministro

La expansión directa, pero efectiva, de Beijing es notable. Los elementos para su comprensión son, entre otros: el despliegue de proyectos de inversión, comunicaciones, militares, de innovación y de cooperación, todos orientados al comercio. Estos permiten al gobierno del presidente chino Xi Jinping hacer sentir el despertar del gran dragón asiático y así cumplir la cábala –atribuida entre 1793 y 1816– de Napoleón Bonaparte: «China es un dragón dormido, déjenlo dormir, porque el día que despierte hará estremecer al mundo» (Lamo de Espinosa, 2008) y (Bernardis, De la Torre, Farabollini & Julier, 2017).

En este sentido la imposición de la forma occidental del mundo, comienza a asociarse a un proceso histórico de contención, no sólo de China, sino de cualquier otra potencia emergente que no perteneciera a este bloque (el hecho de incluir a Japón después de la Segunda Guerra mundial, responde más a su incorporación, tras perderla, al área de influencia estadounidense); es decir, se impuso la occidentalización como elemento de la geocultura dominante en forma de proyecto. Por eso pensamos que es importante responder ¿Cómo es que China plantea la transformación de esa geocultura, a través de transposición de los polos de poder para asegurar que lo oriental sea sinónimo de progreso? Pensamos que en primera instancia, la estrategia es geoeconómica y radica en la acaparación de las cadenas globales de comercio y suministro.

Para 2020, justo en el centro temporal del pico de infecciones mundiales derivadas por la expansión de la Pandemia por SARS-COV-2 (Covid-19), China posicionó a su país como el centro de distribución de mercancías más importante del mundo. De los diez puertos marítimos vitales para el comercio internacional, siete son chinos (ICONTAINERS, 2021), ¿cómo lograron esto en el país de Mao Zedong?

Para comenzar, es importante mencionar que el sistema de planificación quinquenal (cada cinco años) es una herramienta que le permite al Partido Comunista Chino (PCCh) tener un control, en este caso de las empresas comercializadoras del país. Este tipo de planes no se encuentran aislados, para comprender el acaparamiento de las cadenas de comercio y suministro, es primordial conocer un conjunto de proyectos alrededor de este objetivo.

Aquí, es fundamental mencionar que el capitalismo como sistema de producción ha mostrado diferentes rostros a lo largo de su historia; es decir, en su devenir existieron centros de poder mundial antes que el estadounidense. Este hecho deja ver que existen ciclos finitos de poder mundial. Son visibles las transiciones de un espacio a otro, como lo fue de Roma a Holanda, de esta a Reino Unido y de Europa a América, bajo la tutela estadounidense. En este sentido nos arriesgamos a decir que en la siguiente transición de poder capitalista es China quien levanta la mano para guiar su derrotero.

Sin embargo, el ascenso chino no es fortuito ni casual. Se desarrolló desde el inicio de su Revolución en 1927 (retomándola en su consumación –1949). Hay quienes son más estrictos en estas temporalidades y acuden a su historia milenaria para justificar su posición como potencia en el siglo XXI. Las singularidades de Beijing son destacables, entre ellas, la forma de gobierno único. Esta lo ha protegido de la llamada occidentalización e incluso le permite desarrollar una realidad paralela –más no impropia– al sistema dominante.

Desde nuestra perspectiva es posible identificar cuándo China da el gran salto adelante (Mao dixit) del siglo XXI. Fue el anuncio de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR); momento en que el gobierno central propuso, dentro de su estrategia de Política Exterior, establecer un sistema multipolar donde el monopolio del poder mundial se comparta entre más Estados. Sin embargo, es a todas luces visible que esta nación acaparó en este lapso buena parte de las cadenas logísticas de valor en el Planeta, lo que hace suponer no una era de multilateralismo, sino que nos encontramos en el camino a la bipolaridad del siglo XXI.

Para que la IFR funcione, el gobierno chino vio la necesidad de ser un miembro clave dentro de los organismos intergubernamentales que consideró estratégicos. De esta manera, en 2001, la adhesión de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), le permitió a su vez adherirse a los mecanismos de facilitación del comercio que brindan la oportunidad de generar más y mayores mercados dentro del escenario mundial. No sólo eso, China también comenzó a desarrollar estrategias de integración que le permitieran liderar otro tipo de agendas, como la militar en el seno de la Organización de Cooperación Shangai (OCSh) en el mismo año.

Desde esos momentos la economía de esta nación ha mostrado ser la más sana del mundo. Durante el periodo de Hu Jintau (2003-2013) esto resultó evidente. El proceso de construcción de infraestructura le permitió al país mantener cifras de crecimiento económico de dos dígitos, en 2007 aportó el 17% del crecimiento mundial (FMI, 2009), sin problemas mayores sortearon la crisis financiera mundial (occidental) de 2008, fue anfitrión de los Juegos Olímpicos, se convirtió en el acreedor principal de la región euroasiática, comenzó a ser referente en temas de innovación tecnológica y el resultado se observó en el expansionismo comercial. Mismo que alertó a sus competidores a contenerlo, vía la estrategia de combate a las prácticas desleales del comercio ejecutadas por la entonces ya nombrada fábrica del mundo.

A partir de este momento, infrestructura creada dentro de la nación con el ejército de reserva más grande del mundo, empezó a exportar medios de producción orientados a la manufactura en materia de extracción y de desarrollo urbano (transportes, contrucción, telecomunicaciones, etc.). Hechos que dieron pie a una nueva forma de ver el papel de China, pero ahora bajo el protagonismo de Xi Jinping…

EL HOMBRE SABIO NO SOLO ACUMULA.- desde la OTAN se ha señalado de manera reiterada que China debería ser un objetivo para Occidente. Sin embargo, el dragón ya despertó y sus deseos de volar son inherentes a su naturaleza.

Notas

Notas
1 Profesor de Tiempo Completo en la UNAM ENES Juriquilla
2Egresado de la UNAM, FES Aragón, analista internacional en medios independientes, temas de investigación hacia la geopolítica euroasiática con énfasis en China

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