El arte en tiempos del cuerpo mutilado: de la estética mecanicista a las desapariciones de la última dictadura en Argentina

Este artículo es un análisis acerca de un conjunto de imágenes, “Autorretrato fusilado” de Adrián  Brodsky de 1979, “El hombre de Vitruvio” de Leonardo Da Vinci pintado alrededor de 1500, “Crucifixion” de Francis Bacon de 1933 y un grabado anónimo acerca de la cacería y quema de brujas. En todas estas imágenes encontramos un hilo conductor; ellas nos permiten ver con nitidez la lectura del cuerpo que se ha llevado a cabo en Occidente desde el Renacimiento hasta la fecha. El cuerpo es representado como pasible de las  vulneraciones más extremas; y esto es así tanto en la concepción cristiana que intenta llevar a cabo una anulación del cuerpo, como la moderna-mecanicista que entiende al cuerpo como una máquina. Indagaremos acerca de esta concepción del cuerpo y su vinculación con la violencia racial y la misoginia. Y por último, Esta concepción de fondo permite trazar un paralelo entre los grandes genocidios como el llevado a cabo por la inquisición, el genocidio judío y el perpetrado por el terrorismo de Estado en Argentina durante la última dictadura militar.

La ciudad necrópoli y el cuerpo cyborg

* Los cyborgs son identidades, complejas, nuevas, permeables, poco permanentes pero identidades al fin. El cyborg es completamente una subjetividad de frontera que surge con el flujo de la información; pero que retiene alguna característica de sus antepasados, el robot y el autómata. La máquina no nació con el capitalismo, pero con éste fue producida y reproducida a escala sideral dado que  introducía una posibilidad de producción masiva, repetitiva, incansable. La palabra robot proviene de la literatura. Es primo cercano del autómata renacentista; sin embargo, una característica lo diferencia de las ornamentales máquinas del Barroco: el robot es un esclavo mecánico. Una máquina creada a imagen y semejanza del obrero que trabaja 12 hs. diarias. El término fue introducido por …

Presentación

Mi interés por la filosofía comenzó allá por la infancia, devoraba con curiosidad los relatos y narraciones acerca de los orígenes. También la filosofía comenzó como una búsqueda, como una interpelación a los orígenes del cosmos. Sólo que yo no sabía del cosmos, tan sólo de esa cosa que crecía y se movía alternativamente entre el sentido y el sinsentido, eso que los adultos llamaban mundo. Miles de fantasías tejía por las tardes luego de volver de la escuela, los dinosaurios eran lo más antiguo y primigenio en mi concepción. Una tierra niña en el centro del mundo habitada por animales, más monstruos que animales, de implacable voracidad. Luego vinieron los mitos, las leyendas, los cuentos de hadas; todo el …