El reaccionarismo amenaza el futuro inmediato de América Latina y los avances sociales de los últimos años

Entrevista con Carlos Sixirei Paredes

En esta entrada voy a dar salida a una amena conversación con el erudito y viajero Carlos Sixirei Paredes. Doctor en Historia de América por la Universidad Complutense de Madrid (1989) con una tesis sobre el Brasil de Getulio Vargas, es profesor titular de la Universidad de Vigo. Sus intereses siempre han estado relacionados con lo gallego y su historia, así como con América Latina, especialmente Brasil, siendo uno de los pocos, tal vez el único, brasilianista de España.

Entre sus trabajos mas reconocidos merece especial mención el libro A emigración (1989)Historia de América. Dende as orixes aos tempos actuais (tres tomos entre 2010-2013). Ha trabajado con las instituciones gallegas en áreas de cultura y migración entre 1979 y 2009, su pasión con Brasil le han llevado a colaborar con instituciones académicas del país tropical como la prestigiosa Universidade de São Paulo (USP).

En esta conversación, casi charla, Carlos nos hablará de Galicia y la galeguidade, Brasil y América Latina.


Carlos_Sixirei_Paredes

Usted es de una tierra de inmigrantes como Galicia ¿De qué forma ha afectado esto a la idiosincrasia local?

A la idiosincrasia local en todo. Galicia es un país de mente abierta, aunque no lo parezca precisamente por tener que haber salido a otras tierras y adaptarse a otras costumbres y otras lenguas. Parodiando a Vicente Risco, Galicia está más cerca de Nueva York que de Madrid, aunque esto parezca una “boutade”. Pero la historia reciente demuestra que no lo es. Por otra parte, la historia contemporánea de Galicia es incomprensible sin ese fenómeno que ha influido poderosamente a la economía, la política, la sociedad, el arte o la cultura. Prácticamente no hay aspecto de la vida gallega que no haya sido afectado por la emigración. Libros en gallego se publicaban en Ginebra, en Buenos Aires, en La Habana, en Caracas, en Montevideo, en Núremberg o en París. Nuestros artistas vivían entre Galicia y otros centros cosmopolitas de mundo con ateliers en el Rio de la Plata, en Londres, en Boston o en Madrid, además de aquí. El Himno gallego sonó antes en La Habana que en Galicia y lo mismo ocurrió con la bandera o con la Real Academia que se crearon a iniciativa de los emigrantes en Cuba. Las sociedades mutualistas fueron de un potencial extraordinario. En sus años dorados el Centro Gallego de Buenos Aires fue la entidad asociativa más grande de todas las Américas llegando a tener más de 130.000 socios. El modernismo, la jardinería tropical, la industrialización, la renovación educativa, la modernización del campo y de la ganadería…todo eso entró de la mano del emigrante retornado. Con ese panorama, ¿cómo no vamos a estar influidos en nuestra idiosincrasia?

La verdad es que si, existe esa visión de Galicia, una tierra atrasada y campesina que es combatida por la realidad de una tierra enriquecida por su alma inmigrante. Ocurre lo mismo con esa forma de ser de los gallegos, famosos por crear fuertes organizaciones sociales y culturales gallegas ¿De dónde viene esa capacidad de asociacionismo?

Supongo que de la necesidad. Como yo no creo en “caracteres nacionales” ni en el genio nacional ni en nada similar, no voy a acudir a aquella psicología social fácil de que echaban mano los galleguistas de los años 20 para explicarse (y de paso idealizar) el proceso migratorio que tenía razones menos telúricas y más prosaicas de lo que ellos creían o querían creer. Los gallegos y los no gallegos llegaban a una tierra extraña y tendían a agruparse para encontrar espacios de encuentro y también espacios de defensa mutua frente a un medio generalmente hostil. Igual que los gallegos se asociaron vascos, catalanes, asturianos, castellanos, cántabros, canarios…De otras regiones el asociacionismo exterior es más débil porque emigraron muchos menos. Aparte de eso la dinámica asociacionista es diferente de unos lugares a otros. Donde tuvo una experiencia más fuerte fue en Argentina, Cuba y Uruguay. Pero no deja de ser muy interesante el fenómeno, todavía no explicado, de Brasil a donde emigraron 300.000 españoles de los cuales era gallego por lo menos el 75% y sin embargo ni se creó una red potente de centros, ni estos se autobautizaron como gallegos sino como españoles en su gran mayoría. Tal vez la excepción es Salvador en donde hubo funcionando tres centros. Pero de ellos solo uno tenía una denominación referida a Galicia: La Asociación Rio Tea. Otra muy importante, Caballeros de Santiago, su nombre se perdía un poco en la bruma de la indefinición. Y la tercera era Hospital Español.

Hay gallegos por todo el mundo, pero donde más con diferencia es América Latina. ¿Que papel han jugado en esta región como uno de los principales focos de inmigración? ¿De que manera es importante en la identidad latinoamericana la figura del migrante?

El fenómeno migratorio que afectó masivamente a unos pocos países latinoamericanos (de la vertiente atlántica en exclusiva) entre 1880 y 1930 sacudió las bases de estos países y los transformó muy rápidamente. Veamos: En 1850 la sociedades iberoamericanas son sociedades ecuestres, es decir, sociedades de caballeros, oligarcas, propietarios de minas y tierras y que tienen su fuerza en el campo y es en el campo de donde parten los cambios políticos en forma de revoluciones comandadas por caudillos que tienen una vertiente militar (gente formada durante las guerras de la independencia y que poseían ejércitos privados integrados por los peones de sus haciendas y sus dependientes con quienes mantienen relaciones de compadrazgo). Las ciudades, pocas, débiles, y no recuperadas todavía de las guerras de emancipación, no tienen mucho peso político por no decir ninguno. Pero la llegada de inmigrantes procedentes de Europa cambia este escenario y una sociedad de hegemonía ecuestre pasa a convertirse con cierta rapidez en una sociedad pedestre, es decir, el escenario urbano, que es donde tienen lugar los cambios fundamentales, se enriquece con la aparición de segmentos sociales que antes no existían o existían muy poco: Las clases medias y las clases trabajadoras. Para más inri, estos migrantes no solo traían maletas, sino que además traían ideas (socialismo, anarquismo, democracia) y esto era muy peligroso para el sector hegemónico, pues ponía en solfa su hegemonía. De ahí que la oligarquía de repente se hace nacionalista para defenderse de “doctrinas extranjeras” y de “apátridas”. Sin embargo, y a pesar de la resistencia ofrecida por los sectores dominantes, no hubo más remedio que convivir con los recién llegados y aceptar ciertas reformas. De hecho, los procesos políticos de cambio en forma de elecciones o golpes de Estado a partir de 1900 tienen como marco las ciudades. Probablemente la revolución mexicana es el último caso de una revolución de caudillos y rural que tiene como escenario alguno de los grandes países iberoamericanos. En Uruguay o Colombia, por ejemplo, este tema ya se había resuelto 10 años antes con la patriada de 1904 y la Guerra de los Mil Días respectivamente. En todo este proceso los gallegos se integran como unos más lo que no dejaba de ser admirable al tratarse de una migración macizamente rural, aunque no analfabeta como se ha pretendido presentar. Basta recordar que en España en 1900 eran analfabetos 1 de cada dos habitantes. Los migrantes eran solo analfabetos en la proporción de 1 cada 4. Por supuesto la idea con la que llegaban era hacer algún dinero y volver lo más pronto posible pero las circunstancias obligaron a cambiar el proyecto inicial y muchos gallegos (ellos o sus hijos) acabaron suministrando figuras destacadas en todos los campos que influyeron decisivamente en los cambios que se estaban produciendo. Es conveniente considerar que los gallegos conforman, tras los judíos, la comunidad migrante que en mayor proporción envió a sus hijos a hacer estudios superiores. La preocupación por la educación de sus hijos y de ellos mismos está permanentemente presente en el movimiento asociativo (los grandes centros impartían clases nocturnas) y en su obsesión por llenar Galicia de escuelas a través de sociedades creadas para ello. Escuelas cuyos edificios todavía se ven hoy y que fueron más de 200.

1º tomo del Manual de Historia de América en Gallego publicado por Carlos Sixirei

Su interés en la historia contemporánea latinoamericana encuentra su protagonista en Brasil. Por ejemplo, su último libro discurre sobre cómo la prensa española, específicamente El País, trató la época de Lula. ¿Qué relación existe entre España y el mundo Luso? Conocido es el divorcio ibérico entre España y Portugal ¿Ocurre lo mismo con Brasil? ¿Se conoce Brasil en España?

En mi opinión se conoce poco. Continúan vigentes los estereotipos de siempre (playa, mulatas, sol, samba, caipirinha…) aunque se debe decir que en Brasil la situación es similar. Creo que incluso se desconoce más Brasil ahora que hace 40 años. Me refiero a los medios académicos. Si España ignora tanto de Portugal, que está al lado, ¿cómo no va a desconocer Brasil que está a 8.000 kilómetros? Se creyó en su momento que la fuerte presencia de empresas españolas ayudaría a mejorar esta situación, pero no ha sido así. Incluso en la Universidad se percibe una cierta hostilidad hacia los brasilianistas, especialmente en las facultades de Historia. Como en todo, hay excepciones, pero es suficiente con ver el número de brasilianistas que existen en las diversas áreas de conocimiento de Historia de América para ver el éxito que tienen. No es que a Honduras, por ejemplo, se la conozca mejor. Pero un “hondureñisista” tiene más cabida por trabajar sobre un país de raíz hispana. Brasil es la gran excepción iberoamericana porque no habla español. Y encima, dado su gigantismo, tampoco se le puede obviar. Con lo cual la posición es de una gran incomodidad. No sé cuántas facultades de Historia tienen como optativa una Historia de Brasil mientras que si la hay de Historia de los Estados Unidos (obviamente el caribe anglófono y Canadá no existen en el curriculum).

¿Y la relación Brasil con el resto de América Latina? Conocida es la distancia entre ellos, a excepción, tal vez, con Argentina, donde si hay más conocimiento y acercamiento mutuo ¿Cuál cree que es el origen de tanta indiferencia/desconocimiento a pesar de tantos esfuerzos por crear una identidad iberoamericana?

En realidad, las relaciones de Brasil son con los países de América del Sur. Centroamérica y el Caribe es un área en la que Brasil no tiene ni intereses ni interés, así que el concepto “América Latina” queda en este contexto un poco retórico. Con Argentina siempre ha habido relaciones complicadas por el control del Rio de la Plata ya sea por la navegación ya sea por la utilización de los ríos. Por otra parte, la Geopolítica brasileña insiste en que Uruguay, Paraguay y toda el área de frontera con Bolivia y más allá (lo que incluye las reservas de gas) son el lebensraum local. A su vez la Geopolítica argentina habla de “la gran Argentina”, es decir, la reconstrucción del virreinato lo que afecta a las mismas áreas geográficas. La diplomacia bilateral siempre ha oscilado entre quien controla ese espacio. Mercosur es un intento de superar diferencias. A su vez el país con el que mejor se ha entendido Brasil en América del Sur a lo largo de la Historia Contemporánea es con Chile y eso se debe a dos razones: La primera es que no son fronterizos por lo que nunca ha habido reclamaciones territoriales y la segunda es que Chile es rival de Argentina por el control, sobre todo, de los archipiélagos del sur y por lo tanto los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Con el resto hay también dos factores que han complicado las relaciones: Por una parte, Brasil es el único país importante de América del Sur que no habla español, por otra Brasil adopta la solución monárquica tras la independencia frente al universal republicanismo de sus vecinos. El Imperio veía con profundo desprecio a sus vecinos a los que consideraba bárbaros frente a la civilización que encarnaba el Estado monárquico. Con esas ideas se fue a la guerra del Paraguay, por ejemplo. Hay un tercer elemento: La Amazonia, que por una parte separa más que une y por otra ha sido fuente de conflictos por el expansionismo brasileño del que ha sido principal víctima Bolivia. La selva y los Andes crean un enorme espacio que incomunica los núcleos urbanos y de poder de estos países lo que contribuye a que vivan de espaldas unos a otros. En cuanto a lo de la identidad iberoamericana siempre ha sido puro folclore.

Pasando a hablar de su último trabajo publicado. Lula dio a conocer a Brasil, un país comido por los estereotipos, al conocimiento de la gente ¿En que sentido fue importante este presidente? ¿Como consiguió crear un consenso entre facciones irreconciliables en Brasil? ¿Cómo trabajó para poner a Brasil en el mapa internacional?

Lula es un presidente que procede socialmente de los sectores más bajos de Brasil con una larga tradición de luchas sindicales detrás, con el apoyo de amplios sectores de la Iglesia Católica y con algunas derrotas políticas a sus espaldas, tres en elecciones presidenciales. En su conjunto era una novedad en la Historia de Brasil donde todos los que habían mandado desde 1822 eran “Braganzas” implícitos o explícitos. Su antecesor era un notable intelectual de reconocido prestigio más allá de las fronteras brasileñas y cuyas obras influyeron enormemente en un par de generaciones de izquierdistas y de cientistas sociales. Luego se comprometió con un partido de derechas, pero su capital intelectual no se vio afectado. Lula era todo lo contrario, un obrero sin la menor tradición intelectual cuyas lecturas en sus años jóvenes se limitaban a la prensa deportiva. El contraste no podía ser mayor. Sin embargo, Lula llegaba a la presidencia con el aura de líder de un partido no tocado por la corrupción lo que no tardó en demostrarse que era una falacia como ocurrió con el escándalo del mensalão que, si bien en perspectiva histórica y en comparación con lo que está pasando hoy en día parece un juego de niños, en su momento causó estupor y una gran decepción. Aún así, Lula supo mantenerse al margen del escándalo y en su segunda presidencia consiguió colocar a Brasil en un lugar muy importante de la escena internacional codeándose con las grandes potencias y con el trasfondo de una etapa económica muy dulce, con índices de crecimiento altos en plena crisis económica mundial y con empresas de un enorme valor. Basta recordar que en 2008 el valor de Petrobrás en bolsa equivalía a todo el PNB argentino. Pero aquel sueño que cíclicamente sacude a Brasil demostró, una vez más, ser un sueño. La sucesora de Lula no gozaba del carisma ni del interés por la política internacional. Era una buena gestora, pero Brasil, para consagrarse como gran potencia, no necesitaba una buena gestora sino alguien con vocación de caudillo, al menos de dirigente fuerte y con apoyo popular más allá del voto. Luego pasó lo que pasó. Lula representa hoy, al margen de las acusaciones que se le hacen, una ilusión para Brasil que se desvaneció con su salida de la presidencia. Es, sin embargo, y creo que así lo juzgará la historia, el más importante dirigente republicano de Brasil desde los tiempos de Getúlio Vargas.

Contemplando lo que está ocurriendo en los últimos años ¿Crees que Lula podrá ser candidato de nuevo? Y si así fuese ¿Tiene posibilidades reales, no solo de ser presidente, sino de gobernar? Lo digo principalmente por el empoderamiento de las derechas en América Latina, que encuentra en Brasil uno de sus exponentes más agresivos. A la vista está como apartaron del poder a Dilma, a pesar de ser una buena gestora, como ha señalado.

Pues no estoy muy seguro de que pueda presentarse teniendo en cuenta la ofensiva judicial y mediática a la que está sometido. Pero si finalmente llegara a presentarse no me atrevería a decir cuál puede ser el resultado dado no solo la polarización del voto sino la evidente inclinación hacia la derecha populista del electorado del centro sur que en términos demográficos tiene mucho peso. Lula es hoy el candidato con mayor intención de voto, pero ese voto no llega al 40%, es decir, inferior al que se le atribuía con anterioridad a la primera victoria electoral y también inferior al que había tenido las tres veces que se había presentado con anterioridad. Es cierto que si la segunda vuelta tuviera como protagonistas a Lula y al actual segundo en intención de votos que es la versión ampliada y empeorada de Trump y que se atreve a decir cosas como que los negros no sirven ni para la reproducción  sin que ello lleve a un derrumbe de sus posibilidades electorales, pudiera darse un trasvase de votos hacia Lula considerado como mal menor por el centro derecha brasileño pero también puede ocurrir que haya una alta abstención por el centroizquierda e incluso por el centroderecha mientras que la derecha se vuelque en la participación. En este último caso Lula lo va a tener difícil (pero Brasil lo va a tener peor). Después de todo, el voto a Lula afluye sobre todo del Nordeste, pero ese voto por si solo no puede garantizar su triunfo. La verdad es que, hoy por hoy, está todo abierto y yo no me atrevo a hacer una apuesta por alguno de los dos candidatos previsibles.

Muchas gracias Carlos por esta charla tan amena como interesante sobre América Latina, Brasil y Galicia (España) ¿Quiere acabar con una reflexión sobre el rumbo que esta tomando la situación social, económica y política en estos lugares?

El futuro a corto plazo no es optimista en ninguna parte. No se trata solo de superar periódicas crisis económicas. La última ha dejado huellas tan profundas que tardarán en superarse si es que esas huellas no empeoran todavía con la siguiente crisis. Es que además ha aparecido un nuevo discurso, lo que se llama la postverdad, que simplifica los análisis hasta extremos delirantes y miente sin el menor reparo. Y todo ello es aceptado y apoyado por una parte importante de la población que está dispuesta a votar a políticos que utilizan la falsedad sistemática como útil instrumento para alcanzar el poder. Es muy preocupante lo que está ocurriendo en Brasil con la movilización de fanáticos evangélicos y de jóvenes ultraconservadores que atacan cualquier gesto de independencia que, en su opinión, no está en la Biblia y que, por lo tanto, es obra del demonio. En Brasil un candidato de extrema derecha e ideas extremistas tiene en este momento el 20% de intención de voto. Eso supone, de entrada, al menos 30 millones de personas dispuestas a apoyar a tal personaje. El 40% de la juventud se muestra partidaria de perseguir al feminismo, a la homosexualidad y, desde luego, al progresismo que pueda representar la izquierda acusándola de corrupción generalizada y de comunista. Se ha llegado a acusar de comunista a Fernando Henrique Cardoso, el presidente más privatizador de la Historia de Brasil. En Iberoamérica las cosas no están mucho mejor si analizas el discurso del candidato uribista en Colombia, lo que está ocurriendo en América Central etc. No es que crea que esto va a durar para siempre. Ya vendrá la “contraola”, pero en el futuro inmediato lo que viene es un reaccionarismo en cadena con la amenaza de retroceso de los avances sociales de los últimos años. En ese sentido soy pesimista por el escenario que se presenta en el próximo quinquenio al menos.

  • Anteriores posts
Autor

Máster en Estudios Americanos por la Universidad de Sevilla.

Doctor por la Universidad Federal de Bahía en Brasil y la Universidad Pablo de Olavide en España.

Perfil en Academia.edu