Capítulo 1. ¿A qué nos enfrentamos?

La reforma es un monstruo de mil cabezas.

Cancelar la reforma educativa en México. Un kit para luchar contra la educación neoliberal

DescargarDecimos con demasiada frecuencia que hay que cancelar la reforma educativa. Y así pasamos muy rápidamente a otra cosa. Sin embargo, no todxs entendemos lo mismo. Ni sus componentes, ni sus características, ni sus tiempos o procesos.

Para los críticos oficiales, es una reforma mal llamada educativa, es laboral, administrativa, parcial e impuesta. En realidad no es así. La cuestión es más compleja; los programas son muchos, muy distintos, abarcan desde el nuevo estatuto laboral del magisterio hasta cuestiones presupuestales, financieras, organizativas, curriculares, didácticas, entre otras.

Inició, ciertamente, con una reforma constitucional en donde lo más destacado fue incluir el criterio de la calidad, entendida como máximo logro de aprendizaje; la idoneidad de los maestros, supervisores y directivos; la evaluación obligatoria de ingreso, de reconocimiento, de permanencia y de promoción; el servicio profesional docente; el instituto nacional para la evaluación de la educación; y un conjunto de concepciones en los transitorios, en donde sobresalen el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial y la autonomía de gestión.

Ese fue el inicio, pero le siguieron otras modificaciones legislativas, en las leyes de hacienda, de coordinación fiscal, a la Ley General de Educación (LGE) sobre la participación social, más tarde los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (CIEN), un conjunto de programas de reorganización escolar, como Escuelas al Centro, Normalidad Mínima Escuelas al CIEN; los cambios en los calendarios escolares, hasta llegar al Nuevo Modelo Educativo (NME).

Como se observa, aún en este recuento telegráfico, la reforma es un conjunto complejo de acciones legislativas, jurídicas, organizacionales y programáticas de muy diverso tipo; por tanto, hay que detenerse en sus características y fases, así como en sus efectos, propósitos y lecciones.

1.1. Características de la reforma

Antes de seguir adelante, pongámonos de acuerdo en qué es eso de la reforma. No se puede cancelar algo que no se sabe muy bien qué es. Para eso, proponemos una metodología procesual, productiva, agonista e inmanente:

  1. La reforma es un dispositivo; es decir, un conjunto más o menos articulado de cambios constitucionales, legislativos, organizativos, financieros, laborales, presupuestales, administrativos, conceptuales; con objetivos muy diversos, que afectan a todos los componentes del Sistema Educativo Nacional (SEN); y más allá, en lo que hemos denominado una Guerra en el territorio educativo, pues trata de cambiar sus límites, sus alcances, sus participantes, sus procesos, lo que entendemos por SEN.
  2. La reforma es un proceso; inicia con campañas sobre la calidad de la educación, se instalan las percepciones de que el magisterio es el responsable principal, se efectúan cambios constitucionales, siguen leyes como la del INEE, la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), los cambios en la LGE sobre autonomía de gestión y participación social, los cambios en las leyes hacendarias, la creación de instrumentos financieros, como los CIEN, la centralización de la nómina, el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), el Censo y el SIGED, los nuevos calendarios, la Normalidad Mínima, Escuelas al Centro hasta llegar al Nuevo Modelo Educativo y la autonomía curricular, más lo que falta.
  3. Es un ensamblaje, con programas y acciones diferentes, que tienen su propio ritmo, pero en articulación permanente, generando procesos de auto-organización y auto-reproducción, como por ejemplo el SIGED y el Censo con el FONE, con las Escuelas al CIEN, la evaluación y ahora con la autonomía curricular; entre muchos otros ejemplos.
  4. Un proceso productivo, que no sólo destruye formas de contratación, prácticas escolares y derechos magisteriales (plazas, prestaciones), sino que produce otras formas de subjetividad, otros modos de relación, otras formas de control político, otros perfiles educativos, otras prácticas docentes, otras formaciones; como por ejemplo, los nuevos maestros de la reforma, las nuevas directoras, las diferencias entre maestros idóneos y no, las maestras preladas, las supervisoras, las madres empoderadas en los consejos de participación, entre otros.
  5. Un proceso agonista; más aún, una guerra de reconstrucción del territorio educativo, con distintas fuerzas enfrentadas, de fuerza diversa, en lugares diferentes.

Lo peor que se puede suponer es que son programas independientes unos de otros; que la reforma solo es la evaluación de desempeño, esa a la que llaman punitiva, sin ver todo lo que está produciendo y todo lo que ya está conformando: prácticas, concepciones, actitudes, comportamientos y modos de analizar.

La reforma efectiva, la que se instala en las escuelas, la que encarna en las maestras, los directores, las supervisoras, los directivos, padres de familia y pobladores, es el efecto móvil de múltiples programas, con ritmo desigual y profundidades disímiles, pero que ya se están armonizando y produciendo los efectos esperados: subjetividades neoliberales, mercados educativos, escuelas-empresas de subjetivación y de negocios, entre tantas cosas.

No se puede, entonces, suponer que alterando uno de los programas -aun sea de los más perversos, como la evaluación de permanencia-, se quiten los efectos de conjunto producidos por la reforma.

Recordemos: las propiedades emergentes de los conjuntos heterogéneos resultan de la acción coordinada de lo diferente; es el efecto producido por la articulación de los sistemas complejos. El todo es más que la suma de las partes, diríamos en lenguaje coloquial. Y más que eso, pues genera mecanismos de auto-reproducción.

Por tanto, si se quiere cancelar la reforma modificando uno de sus aspectos, no se garantiza nada, pues como a la Hidra de Lerna, le saldrán otras cabezas; o como los zombies, habrá nuevos contingentes que infecten a los demás programas escolares.

1.2. Fases y ensamblajes

Si estamos en contra de la reforma educativa de EPN, lo peor que podemos hacer es ignorar su profundidad y sus alcances. Podría ser que en lugar de cancelarla, el nuevo gobierno sólo termine por reforzarla. Sobre todo si no entendemos su dinámica y las fases que ha seguido.

Vamos a proponer una periodización de la reforma según sus propósitos estratégicos, y no según los manuales de las políticas públicas. Una periodización de lo que se ha hecho, según objetivos bien definidos, y no de lo que debería hacerse según algunos asesores. Así estaremos en mejores condiciones de advertir la complejidad de lo que hay que remontar, para no convertir la cancelación prometida en mejoras al diseño e implementación; es decir, para no convertir las acciones del nuevo gobierno en una fase más de la reforma neoliberal.

  1. La fase institucional; es decir, la creación de las reglas de Incluye los cambios constitucionales de diciembre de 2012 a febrero de 2013; la creación de las leyes General del Servicio Profesional Docente, del INEE, las modificaciones a la Ley General de Educación y a la Ley de Coordinación Fiscal en 2013, como los hitos más importantes, aunque no los únicos, pues durante 2014 se consolida con las armonización de las leyes estatales de educación, las controversias del ejecutivo federal y los resolutivos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que afianzan la reforma constitucional y las leyes secundarias.
  2. La fase operativa. Inicia en septiembre de 2013 con el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial; continúa con la Guía básica de autonomía y gestión escolar para el ciclo 2013-2014 y la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente en noviembre de 2013; la publicación de los perfiles, parámetros e indicadores para la evaluación de ingreso en febrero de 2014; los procedimientos y plazos para llevar a cabo el proceso de conciliación de los registros de plazas transferidas, los conceptos y montos correspondientes ese mismo mes; la conformación de los Consejos Escolares de Participación Social en marzo; la primera convocatoria para plazas de maestros con base en la reforma educativa en abril; el Programa de la Reforma Educativa en agosto y hasta la transformación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca en julio de 2015.
  3. La fase administrativa. Una deriva de esta fase es la creación FONE, que sustituye al Fondo de Participaciones de Educación Básica (FAEB) en octubre de 2014. En enero de 2015 se empieza a pagar al magisterio con el nuevo esquema FONE, basado a su vez en el SIGED y el Censo; en septiembre se establece un nuevo sistema de coordinación entre la federación y las entidades de la república, con cinco regiones educativas.
  4. La fase evaluadora. Comienza propiamente con la convocatoria al primer concurso de ingreso en abril de 2014, continúa con los perfiles, parámetros e indicadores para el ciclo escolar 2015-2016, el anuncio de las 18 evaluaciones de 2015 a 2016, el primer informe de evaluación del INEE a la Cámara de Diputados, en abril de 2015, incluso la suspensión de la evaluación de desempeño en mayo antes de las elecciones federales, y de ahí en adelante empieza a funcionar la evaluación como una maquinaria con sus propios ritmos, dificultades pero sobre todo, operación.
  5. La fase financiera. En septiembre de 2015 se anuncia la emisión de los CIEN para respaldar y ampliar los programas de la reforma educativa; la primera emisión de los CIEN es en diciembre, en enero de 2016 se publica la primera lista de escuelas favorecidas por el Programa escuelas al CIEN: 33 mil planteles.
  6. La fase organizativa. Está centrada en la reestructura de las escuelas. Podría considerarse que inició en 2014 con los Consejos de Participación Social, pero desde la fase financiera se suceden diversos programas que toman a la escuela como objeto de intervención. En enero de 2016 se presenta el nuevo Plan Escuela al Centro, con seis acciones de reorganización. En marzo, el ejecutivo federal envía la iniciativa para reformar diversos artículos de la Ley General de Educación y flexibilizar el calendario escolar.
  7. La fase curricular. En marzo de 2017 se presenta, por fin, el Nuevo Modelo Educativo (NME), que había empezado a circular y a consultar desde 2016, que iniciará propiamente en agosto de 2018. En mayo de 2018, se presentan los procedimientos de la autonomía curricular, los talleres de formación en aprendizajes claves y demás.

Podría objetarse que las fases no son definitivas, que la fase evaluadora, por ejemplo, continúa hasta la fecha. Es cierto, pero no nada más en ese caso. En realidad, quizás la metáfora de las fases y las etapas no sea la más precisa; deberíamos hablar de procesos que inician y van tendiendo lazos unos con otros.

Tal vez un tropo más pertinente sea el de los mutágenos que atacan sistemas locales y luego van esparciéndose y articulándose hasta producir una infección sistémica y un nuevo organismo. Podría ser. Ya lo intentamos y es bastante esclarecedor (Reforma educativa: infección sistémica).

La cuestión es que la reforma tiene diferentes momentos, que las acciones se jerarquizan y se encabalgan para producir fenómenos de auto-organización y auto-reproducción, como dijimos al principio. También, que se desarrolla en diferentes ritmos e intensidades, que alcanza umbrales y así se producen cambios de fase, para luego atacar a otros sistemas y otras funciones.

Nosotros pensamos que luego de las primeras fases, en las que se establecieron las reglas de juego -lo que se llaman las instituciones- siguieron las etapas de implementación, reestructura operativa y organizacional (el INEE, el SPD, el Sistema Nacional de Evaluación, por ejemplo), de la primera gran figura o blanco de intervención política: el magisterio, con todos los programas de evaluación, censos, nóminas, pagos y prestaciones que todos, todas y todes conocemos y enfrentamos.

Sin embargo, desde las reformas constitucionales ya se encontraban lo que denominamos cabezas de playa conceptuales, que dieron cobertura a otras acciones, la más conocida es la autonomía de gestión escolar, sobre la que se inician, desde 2015, los programas de reorganización administrativa y financiamiento escolar, de participación social; hasta llegar al Nuevo Modelo Educativo de 2016 y 2017, y su operación en 2018, que incluyen los aprendizajes clave y la autonomía curricular, con un nuevo blanco de intervención política: lxs niñxs.

En síntesis: la reforma educativa que inició en 2012, ha tenido cuatros grandes momentos, si se quiere resumir por los objetos de intervención privilegiados:

I. Intervenciones sobre el marco normativo y organizacional: cuando se establecen los nuevos conceptos (calidad, evaluación, aprendizaje, idoneidad, autonomía), se afianzan en la Constitución y en las leyes secundarias;

II. Intervenciones sobre el magisterio: donde las acciones se enfocan hacia lxs maestrxs, sobre todo con las evaluaciones, pero también sobre sus prácticas su formación, sus prestaciones, pagos, plazas, ingresos.

III. Intervenciones sobre la escuela, con su nueva organización, las Escuelas al Centro, las Escuelas al CIEN, la Normalidad Mínima, los nuevos calendarios, la autonomía de gestión, entre las principales.

IV. Intervenciones sobre lxs niñxs. En agosto de 2018, en una gran jugada transexenal, empezará a operar el NME y la autonomía curricular; es decir, ahora vienen por lxs niñxs, por sus modos de aprender, de pensar, de comprender el mundo, de relacionarse, de ser responsables de si mismxs, de sus conciencias y de sus corazones, para eso tendrán educación emocional y financiera, clubes de aprendizaje y mucho coaching para que pasen las pruebas estandarizadas: educar para pasar exámenes: entrenarse para responder requerimientos: aprender a aprender cómo y lo que digan otros: en eso consiste la calidad como máximo logro de aprendizaje.

1.3. Afectaciones

Una vez que se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los cambios constitucionales, empezaron a advertirse las repercusiones en el estatuto laboral del magisterio. Sobre todo en lo relativo a la plaza, los derechos adquiridos, los usos y costumbre, las prestaciones y, sobre todo, en esa extraña perversión de los principios generales de derecho, pues se aplica una nueva formulación a trabajadores en activo; es, es decir, se aplica de manera retroactiva una ley. ¡Increíble!

Sin embargo, cuando se aprobaron las leyes reglamentarias del INEE, del servicio profesional docente, así como los cambios a la LGE, y luego las leyes de coordinación fiscal, el Censo, el SIGED y demás, se empezaron a sentir los cambios en los cuerpos y las vidas de las maestras y maestros. Son las afectaciones inmediatas de la reforma, que se vive como quebranto, como negación, como abandono, como rechazo: lo que se tenía y se perdió.

1.3.1. Laborales

Son las más visibles, las que primero se resintieron. De inmediato, el fin del régimen laboral colectivo. De un día a otro, el magisterio fue expulsado del apartado B del artículo 123 constitucional, que regula las relaciones laborales de los trabajadores al servicio del Estado, y lanzado a un régimen individual, sin ninguna representación sindical en la evaluación de ingreso y de permanencia, ni siquiera en la vigilancia de los procesos.

La segunda fue el fin de la plaza docente. Los nombramientos de ahora son muy distintos, son por períodos determinados, cada cuatro años se tendrán que renovar en las evaluaciones de permanencia; lo que implica la pérdida de la plaza de base y todo lo que ella trae consigo (Adiós a la plaza).

La tercera, la agresión contra derechos adquiridos, beneficios, prestaciones de toda índole, desde económicas hasta laborales y profesionales. En los hechos ha implicado la anulación de derechos, el recorte de prestaciones, la inseguridad jurídica y laboral.

1.3.2. Económicas

Son al menos de cuatro tipos. La primera es la negativa a honrar acuerdos de muchos años sobre prestaciones ya adquiridas, como aguinaldos; la segunda es la falta de pagos a profesores con plazas de origen federal y estatal; la tercera, las dificultades de Carrera Magisterial y las regulaciones derivadas del FONE; y la cuarta todos los problemas relacionados con pensiones y jubilaciones.

1.3.3. Profesionales

Anteriormente, los procesos de formación docente antecedían a la evaluación, ahora se ha invertido. Lo que se conocía como formación en servicio o actualización depende por completo de la evaluación docente. De ahí que el primer elemento de la evaluación definida por el INEE sean los perfiles profesionales. El marco de actuación escolar en el que tienen que moverse los docentes, está claramente delimitado: mejora continua, seguridad de los alumnos y funcionamiento de la escuela, son ahora responsabilidades individuales legalmente adjudicadas a los maestros.

Los docentes son tratados como menores de edad, se actualizarán sobre lo que se les indique, en función de los resultados de las evaluaciones. De esta forma, se reafirma el mensaje enviado antes de la reforma y reiterado constantemente: el sistema desconfía de los maestros, los mismos que han sido formados en las instituciones reconocidas por el Estado, conforme reglas y mecanismos por él establecidos. Una y otra vez se desliza la duda sobre sus capacidades, no solo en relación con su trabajo en el aula sino también con respecto a la formación recibida.

Una segunda afectación profesional es el acoso institucional. Sobre todo en los períodos pre-evaluatorios. Correos electrónicos, mensajes, llamadas, oficios y hasta en los cajeros automáticos aparecen mensajes para recordarles que habían sido convocados y que la fecha del examen estaba próxima.

1.4. Efectos

Las afectaciones se manifiestan como arrebato de los derechos conseguidos; también como negativa de las condiciones establecidas. Se afecta lo ganado, por eso se vive como pérdida; otra cosa son los efectos generados por la aplicación de la reforma. Se presentan como lucha entre lo nuevo y lo viejo, como dificultades de apropiación de las nuevas condiciones, como las primeras revelaciones de lo que se persigue, lo que se causa, lo que se está formando cuando la reforma encarna en los cuerpos, forma prácticas, modos de pensar y sentir.

1.4.1. Desvalorización del magisterio

La evaluación es un dispositivo contra los maestros. Se fundamenta en la sospecha de su actuación, formación, capacidades, disposición y desempeño. Desde antes de la reforma se lanzaron campañas de culpabilización magisterial: flojos, impreparados, revoltosos, corruptas, irresponsables.

Se responsabilizó a su formación y a su contratación colectiva. El resultado: un descrédito social: la responsabilidad absoluta de la catástrofe educativa.

1.4.2. Intensificación y precarización

La reforma educativa acelera y profundiza tendencias añejas en las prácticas docentes, en el trabajo magisterial, en sus responsabilidades, en sus pagos, condiciones contractuales, expectativas y reconocimiento. Estos procesos tienen nombre: por una parte el trabajo se intensifica, por la otra, se precariza. El resultado: sobreexplotación, manifiesta en:

a). La multiplicación de actividades escolares.
b). La intensificación del trabajo docente.
c). El aumento de responsabilidades escolares.
d). La extensión de la jornada de trabajo.
e). La destrucción de las formas colectivas de contratación.
f). La inestabilidad permanente en la relación laboral.
g). La reducción progresiva de los salarios reales del magisterio.

1.4.3. Incertidumbre y flexibilidad

A partir de la reforma educativa se le impone al maestro una flexibilidad laboral que, además de la tarea de enseñar frente al grupo, tiene la obligación de cumplir con los requerimientos que le permitan estar en las evaluaciones planteadas para su promoción, permanencia y diagnóstico; lo que trae consigo un malestar individual respecto al trabajo, una percepción cognitiva-afectiva-emocional que no solo se queda en la escuela o en su salón de clases, sino que trasciende el ámbito escolar para instalarse también en sus relaciones sociales, culturales y familiares de manera permanente.

Se prepara para la flexibilidad laboral porque se requiere contar con maestros en periodos breves para la realización técnica de la docencia; despedirlos en momentos de crisis; establecer un margen de acción para manipular las condiciones de trabajo y la estructuración de las remuneraciones; también los estímulos que no son incorporados al salario pero forman parte sustancial del ingreso mensual.

Pueden identificarse por lo menos dos tipos de flexibilidad laboral característicos de la reforma educativa: por un lado, la flexibilidad temporal, que tiene que ver con la reducción o acomodación de la duración del trabajo en distintos horarios; por el otro, la flexibilidad numérica, en donde se deroga el contrato definitivo y surgen contratos a plazos determinados de tres meses, temporales o cambios de plazas.

Los efectos no quedan ahí. También deben enseñar la resolución de pruebas estandarizadas, elaborar portafolios de evidencias, prepararse para las distintas evaluaciones, atender requerimientos diversos que diferentes instancias les imponen, además deben asegurarse de que los alumnos no se hagan daño en el salón de clases, tampoco en el recreo, evitar confrontaciones con los directivos por no acatar órdenes, aunque éstas sean absurdas. Por si fuera poco deben desarrollar competencias previamente definidas, cumplir objetivos, metas, estándares y rankings.

Ante las condiciones sociales y circunstancias institucionales, los maestros se ven forzados a desarrollar tolerancia a la fragmentación, a desaprenderse del pasado frente a los cambios vertiginosos, lo que produce pérdida de apego y sentido profesional, también confusión ante un trabajo en el que ya no es posible situarse en un lugar dentro de la sociedad.

El maestro enfrenta permanentemente el riesgo, la incertidumbre ante evaluaciones permanentes y continuas. Estar expuesto continuamente al riesgo del despido puede desgastar su sensación de carácter, porque cada evaluación es como volver empezar. Así, se encuentra saturado de exigencias que son internalizadas como conductas de elevada auto-exigencia. De este modo, se conforma un Yo inestable por el devenir de una incertidumbre incesante, propia de la flexibilidad laboral que caracteriza al trabajo docente.

Finalmente, ante la flexibilidad laboral, ya no importan los grados académicos logrados por los maestros a lo largo de su historia educativa y profesional, mucho menos su experiencia de años y años de trabajo docente, porque ahora son mano de obra barata, con alta cualificación, que en su sentido más amplio se convierten en un ejército de reserva altamente especializado, para competir con sus iguales por una plaza, puesto o dirección.

1.4.4. Hacia una escuela ¿neotaylorista?

Parecía que la evaluación docente era el centro de la reforma. Hoy sabemos que además de la evaluación, el plan Escuela al Centro busca controlar el tiempo, el espacio y los recursos, tres elementos estratégicos para asegurar el orden en las aulas y, por ende, en los procesos de enseñanza y aprendizaje

Aspectos sustantivos del trabajo en la escuela, incluidos en la llamada Normalidad Mínima, son catalogados como aspectos relativos a la “operación escolar”. La SEP supone que la previsibilidad y el control en el aula son posibles, y más aún, que de esa forma se logrará que todos los alumnos se involucren en clase; las actividades en el aula se reducen a cuestiones meramente operativas, que seleccionadas y aplicadas en la cantidad, frecuencia y momento oportuno, producirán los efectos deseados.

A esto se añade una concepción reduccionista del currículo y del aprendizaje escolar. Sobre el primer punto, una vez más se reitera que los contenidos prioritarios son la lectura, la escritura y las matemáticas. Se habla de consolidarlos conforme al ritmo de aprendizaje de los alumnos.

Los propios profesores serán verdugos de sus compañeros cuando decidan las modificaciones del calendario y horarios. Será difícil para aquél que tenga dos plazas y el tiempo limitado para trasladarse de un centro de trabajo a otros, salir más tarde. Desde abajo, el propio colectivo impondrá reglas que afectarán irreversiblemente a quienes no puedan sujetarse a las nuevas condiciones.

Esta es una lógica de control desde abajo; los conflictos para establecer los horarios se desvían, no más con los directivos escolares, sino con los mismos compañeros, se trata de un control desde abajo, y entre los mismos docentes. No hacia arriba sino hacia al lado va la dirección de los enfrentamientos. Esa es la madeja de la nueva escuela.

1.4.5. La hipoteca presupuestal

Desde hace décadas los edificios escolares están en ruinas. Las denuncias son muchas. Antes y después de los terremotos de 2017. Sin embargo, todo apunta a un deterioro provocado, de manera que hoy se justifica abiertamente la intervención empresarial, disfrazada de sociedad civil, en el sector educativo. Hoy el marco normativo que regula la educación pública, le permite a este sector tener una injerencia hasta hace poco impensable, a la medida de sus intereses. Los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional (CIEN) y el programa Escuelas al CIEN lo hacen.

El diseño de los CIEN se cuidó mucho de los impactos en el endeudamiento de los estados, eso se sabe, y aunque técnicamente son deuda, presupuestalmente no se consideran así, pues dependerán enteramente de los recursos del FAM; es en este sentido que representan una hipoteca sobre los presupuestos estatales: realizarán inversiones actuales fondeadas por los recursos del FAM durante los próximos 25 años. Suceda lo que suceda. Esto, sin embargo, tiene algunas repercusiones nada despreciables.

Lo primero es que los fondos del FAM que realmente lleguen a los estados se reducirán indefectiblemente, mucho más en los períodos de austeridad y de crecimiento de las tasas reales de interés. Lo segundo, es que presionan los demás sectores fondeados por el FAM, particularmente el mantenimiento escolar, entre otros. En estas condiciones, trazar líneas con la autonomía de gestión, la normalidad escolar mínima, las Escuelas al Centro y los Consejos de Participación Social no se antojan como una exageración; por el contrario, se ensamblan todas en un nuevo modelo de financiamiento escolar, en dos vías: primero, porque somete parte (aún sea pequeña) del presupuesto educativo a los dictámenes de las agencias de calificación y las expectativas de los agentes financieros; y segundo, porque ha diseñado un campo institucional para que los presupuestos escolares incluyan cada vez más las aportaciones familiares, comunitarias y privadas.

Por una parte, entonces, se crean oportunidades de ganancia con los CIEN, por la otra, se generaron las necesidades y el esquema institucional para depender menos del presupuesto público. Todo eso se llama charterización escolar.

1.5. Producciones

Las afectaciones inciden sobre condiciones dadas, se afectan los derechos conseguidos, los ingresos, los saberes, la dignidad, las relaciones, las expectativas; los efectos, son repercusiones multidimensionales de las acciones de gobierno, estructuran campos de posibilidades de acción y de reacción de los gobernados, vehiculan respuestas, generan enlaces y vislumbran nuevos territorios o personajes de la reforma, como las cesuras entre maestros idóneos y no idóneos, los contratados y los que no, los evaluados y no, también las nuevas aristas del mercado educativos y todas las técnicas de subjetivación que trae consigo; por otra parte, las producciones son cementaciones, nuevas articulaciones, de segundo grado si se quiere, ya no entre acciones solamente, sino entre los efectos y las estrategias, a modo de configurar nuevas basas del SEN: son los verdaderos pivotes de reconstrucción del sistema educativo nacional.

1.5.1. El nuevo régimen de control político y laboral

Todas las apologías de la reforma lo dicen: la causa de las bajas calificaciones en las pruebas internacionales de aprendizaje es la estructura político-sindical del magisterio, que ha copado, pervertido, trucado, corrompido todas las fases, procesos y formas de la educación nacional. La consecuencia, en términos de gestión, era clara: desligar al sindicato del sistema educativo; el modo como se realizó es inédita, es la singularidad histórico-política de la reforma educativa.

Se trata del cambio de un dispositivo de control político basado en la representación sindical de los intereses de los trabajadores –el llamado pacto corporativo-, a otro directo, fluido, individualizado, anónimo, impersonal, que prescinde de la representación, y apuesta por el control desde la subjetividad, con la subjetivación de la incertidumbre, con la práctica de la evaluación continua, a lo largo de toda la vida, realizada por un instituto autónomo, independiente del empleador, con criterios diferenciados y cambiantes.

Lo relevante es que el maestro no establece relaciones de sujeción política y laboral por la intermediación del líder sindical, sino que se apuesta por el trabajo permanente de las evaluaciones, en las que se juega una y otra vez la permanencia, el ingreso, la promoción o el reconocimiento. El resultado ya no depende de las reglas formales o informales del sindicato, sino del maestro frente a la evaluación. La responsabilidad del fracaso o del éxito, el ser idóneo o no idóneo, recae exclusivamente en el profesor, en nadie más. En estas condiciones, la intercesión sindical es marginal, no inexistente pero si muy lejana de la importancia que tuvo antes, en la gestión de las plazas, o en la consecución de las direcciones y supervisiones.

El dispositivo evaluador deviene una máquina abstracta, cuya función es producir riesgos permanentes de desafiliación laboral, o peor, de incertidumbre sobre la idoneidad de los maestros; el control político se ejerce entonces a través de todos los mecanismos, fases, procedimientos evaluatorios, y, sobre todo, de la subjetivación del proceso. En el momento en que el profesor introyecte la evaluación como riesgo, fracaso o éxito personal, y modifique sus prácticas, comportamientos y mentalidades, la reforma habrá tenido éxito. De eso se trata, a final de cuentas: de sustituir un modelo de control político laboral hipertrofiado, oneroso e ilegítimo, por otro en el que el control sea fluido, personalizado, abstracto y trasformador de prácticas y mentalidades.

1.5.2. El nuevo perfil docente

La reforma educativa, y en particular la evaluación docente, están encaminadas a derrumbar, demoler, disolver y dejar atrás la imagen del maestro surgida de la revolución mexicana; ese docente con vocación, el apóstol, agente de cambio social, soldado al servicio del régimen priista, burócrata y trabajador sindicalizado, con un empleo seguro, prestaciones y seguridad social. Sobre las ruinas de ese maestro, resultado de la combinación de todas esas figuras, forjado al calor del nacionalismo post revolucionario, la actual reforma educativa pretende erigir otra imagen, la del docente post-fordista, flexible, precarizado, aparentemente autónomo pero heterónomamente regulado, disciplinado, polivalente, polifuncional.

Las propuestas de reconversión de la profesión que venían aplicándose desde años atrás, han encontrado una vía de coagulación en el nuevo marco legal que regula la educación. La idea de un trabajo estable es sustituida por la lógica de la sobrevivencia que obliga a competir con los iguales.

1.5.3. Ampliación y subjetivación del mercado educativo

La reforma educativa profundiza las tendencias privatizantes que venían de hace muchos años. Sobre todo en la composición total de los tipos de escuelas y de la cobertura estudiantil en todos los niveles educativos. Ahora va más allá: las institucionaliza y les da un nuevo contenido. No sólo en el crecimiento del sector privado de la educación, sino en la ampliación y profundización de los mercados educativos.

Por una parte, aparece de manera manifiesta y enfática en los programas Escuelas al Centro y Escuelas al CIEN; por otra, con la distribución de las mismas organizaciones empresariales que dirigieron la reforma, Mexicanos Primero en alguna de sus advocaciones, de guías sobre autonomía y gestión de las escuelas, donde se determinan las tareas que tanto los padres de familia como los maestros y director del plantel escolar deberán realizar para el sostenimiento y mantenimiento de su escuela.

No falta mucho, en esta tendencia, para que se genere la necesidad de que el sector privado subvencione escuelas, pero bajo la condición de incidir en la formación de los alumnos, a través de cursos de actualización a los maestros, tareas para los alumnos y formas de gestión para el director con contenidos precisos. La privatización, en este sentido, es menos una operación comercial que un trabajo cognitivo, de formación de marcos de referencia en autoridades, directivos escolares, padres de familia, maestros y estudiantes.

Sin duda, la institucionalización y profundización del mercado educativo refiere tanto una gran oportunidad de negocios para los empresarios, sobre todo los ligados con las organizaciones de la sociedad civil que dirigen la reforma, pero, sobre todo, una gran oportunidad de modelar conductas, de modular instituciones, de formar mentes y corazones.

1.5.4. De la rectoría estatal a la gobernanza educativa

La lógica de la gobernanza en el momento actual se identifica, en primer lugar, como una horizontalidad en la toma de decisiones en la cúpula del SEN junto con representantes de partidos políticos y, fundamentalmente, grupos empresariales que se han dado a la tarea de establecerse como representantes de la sociedad; el caso emblemático de esta situación está representado por las autoridades del SEN, el Pacto por México, las recomendaciones de la OCDE y Mexicanos Primero. En segundo lugar las decisiones y determinaciones las hacen bajar de manera vertical a las diversas instancias y actores educativos que conforman el resto del Sistema Educativo y sus subsistemas para que diseñen estrategias que permitan operar las determinaciones construidas en la horizontalidad mayor. Con ello crean la corresponsabilidad y participación sin mayor retraimiento de los diversos actores y, principalmente, de los padres de familia. El resultado es un discurso de la democracia en educación para imponer verticalmente las determinaciones cocinadas en instancias internas y externas al propio SEN.

1.5.5. Sujetos inseguros y dúctiles

La novedad de las prácticas de subjetivación subyacentes a la reforma educativa reside en el carácter general, transversal, sistemático, del modo de dirección basado en la responsabilidad individual y el autocontrol. El maestro debe gobernarse desde su interior mediante una racionalización técnica de su relación consigo mismo. Ser gobernado por uno mismo significa que consigues convertirte en el instrumento óptimo de tu propio éxito social y profesional. Pero no bastaría con la tecnología del entrenamiento, capacitación y supervisión para lograrlo.

Las técnicas de auditoría, vigilancia, evaluación, están destinadas a aumentar la exigencia de control de sí y de rendimiento individual. La reforma en su trasfondo educativo conlleva subjetividades eficaces, pretende hacer de cada uno un experto de sí mismo. Lo esencial es fabricar al maestro responsable, capaz de dar cuenta de sus actos ante sí y ante otros de manera permanente y calculable. Las técnicas de producción del yo competente están estrechamente ligadas a este modo de control.

La evaluación se ha convertido en el principal medio para orientar los comportamientos al rendimiento individual. Al aceptar ser juzgado en función de las evaluaciones y sufrir sus consecuencias el maestro se convierte en un sujeto evaluable en todo momento, es decir, sujeto que sabe que depende de un evaluador y de los mecanismos que éste emplea. Con mayor razón si se tiene en cuenta que él mismo ha sido controlado y disciplinado para reconocer por adelantado la competencia del evaluador y la validez de sus resultados.

El maestro reconfigurado o nuevo ya no vale por sus cualidades estatutarias que le han sido reconocidas a lo largo de su recorrido escolar, académico y profesional, sino por el valor de uso directamente medible de su perfil determinado de antemano. Se ve entonces que el modelo de la empresa del sí en el maestro es necesario para la reforma educativa y así poder imponer un régimen de sanción homólogo las necesidades y demandas del mercado. La principal mutación introducida por la evaluación es de orden subjetivo, porque la tecnología evaluativa incrementa la dependencia respecto de la cadena gerencial de la calidad educativa.

Obligado a cumplir con su perfil, el maestro de la evaluación se ve obligado igualmente a imponer a otros, subordinados o alumnos las prioridades de la calidad educativa. Esta transformación reside en la forma en que se requiere a los maestros su participación activa en un dispositivo muy diferente del dispositivo característico de las reformas curriculares anteriores. La técnica de sí es una técnica de rendimiento en un campo de competencia. Su objetivo no es sólo la adaptación y la integración, sino la intensificación de los rendimientos. El nuevo maestro que se propone es el individuo de la competición y el rendimiento. El maestro empresario de sí mismo es un ser hecho para triunfar, para ganar por la lógica del rendimiento que modifica su significación subjetiva. Y si no lo consigue, la responsabilidad es suya, enteramente suya.

De este modo, se trata de gobernar a un maestro cuya subjetividad debe estar implicada en la actividad que se requiere que lleve a cabo para lo cual se han construido un sinnúmero de técnicas, desde cómo elaborar reactivos para pruebas estandarizadas hasta la forma de elaborar el portafolio de evidencias, con el fin de que el maestro sea cada vez más capaz y competente para responder a los requerimientos impuestos desde las altas esferas del sistema educativo y estar a tono con la evaluación permanente. Con ello se forma un nuevo tipo de poder mediante el cual se trata de ver al maestro activo, con un compromiso y participación plena, entregado por completo a la actividad profesional. El blanco de éste nuevo poder es lograr la voluntad de realizarse uno mismo, el proyecto que se quiere llevar a cabo, la motivación que anima al colaborador e impulsor de la calidad educativa finalmente.

La novedad consiste en disparar un efecto de cadena para producir maestros emprendedores que, a su vez, reproducirán, ampliarán, reforzarán las relaciones de competición entre ellos. Y esto les impondrá, de acuerdo con la lógica de un proceso auto realizador, adaptarse subjetivamente cada vez más a las condiciones cada vez más duras que ellos mismos habrán producido. El nuevo gobierno de los maestros supone, en efecto, que la educación y sus prácticas pedagógicas sean un espacio de competición. Ante todo, se plantea como el lugar de todas las innovaciones, del cambio permanente, de la adaptación continua a las variaciones de la demanda de evaluación, de la búsqueda de la excelencia, del cero defecto.

De este modo se obliga al maestro para que se someta interiormente, mediante un constante trabajo sobre sí mismo: debe velar constantemente por ser lo más eficaz posible, mostrarse como completamente entregado a su trabajo, tiene que perfeccionarse mediante un aprendizaje continuo, aceptarla mayor flexibilidad requerida por los cambios incesantes que imponen los requisitos, criterios y perfiles impuestos. Esta racionalidad empuja para actuar sobre sí mismo; para reforzarse y así sobrevivir en la competición.

Las técnicas de gestión permiten objetivar la adhesión del individuo a la norma de conducta esperada, al evaluar bajo amenaza de penalización en su empleo, en su remuneración y en el desarrollo de su carrera. El terreno educativo se convierte, así, no solo en el modelo general a imitar, sino también en una cierta actitud que se valora en el niño y el estudiante, una energía potencial que se solicita en el asalariado, una forma de ser que al mismo tiempo es producida por los cambios institucionales y productora de mejoras en todos los dominios.

El modo en que el maestro es controlado y disciplinado puede no tener gran importancia, mientras que todo depende del modo en qué se gobierna a sí mismo. La gran innovación de la tecnología del sí consiste, precisamente, en vincular directamente la manera en que un hombre es gobernado con la manera en que se gobierna a sí mismo. Todo esto presupone un trabajo de racionalización llevado hasta lo más íntimo del propio sujeto. Es decir, a una racionalización del deseo que se encuentra en el corazón de la norma de la empresa del sí.

La empresa del sí es una entidad psicológica y social, incluso espiritual, activa en todos los dominios y presente en todas las relaciones. Sobre todo es la respuesta a una nueva regla de juego que cambia radicalmente el contrato de trabajo, hasta el punto de abolirlo como relación salarial. Dado que el trabajo se ha convertido en un producto cuyo valor mercantil, precisamente, se puede medir con más precisión, ha llegado el momento de sustituir el contrato salarial por una relación contractual entre empresas del sí. El dominio de sí no consiste, por lo tanto, en conducir la vida la vida de uno de forma lineal, rígida y dentro de un marco definido; sino de mostrarse capaz de flexibilidad, de emprendimiento.

El maestro competente y competitivo será el que busque el modo de maximizar su capital humano en todos los dominios, trabajar sobre sí mismo con el fin de transformarse permanentemente, de mejorar, de volverse cada vez más eficaz. Lo distintivo de este nuevo maestro se encuentra caracterizado por el proceso mismo de mejora de sí al que se ve conducido, que lo lleva a perfeccionar sin cesar sus resultados y sus rendimientos. Los nuevos paradigmas, que engloban el mercado del trabajo, el de la educación y el de la formación, formación a lo largo de toda la vida y empleabilidad, son sus modalidades estratégicas más significativas.

1.6. Propósitos

Como se ha visto, la reforma educativa es un dispositivo complejo, no es sólo la evaluación; no es sólo punitiva; es un proceso, no un acto; morfogenético además, pues forma subjetividades, instituciones, organismos, conceptos, mentes y corazones dijimos; agonista, se desenvuelve y se modifica en enfrentamientos muy diversos.

Por tanto, nada más alejado a la reforma que las fotografías o las declaraciones únicas; son procesos en marcha, inacabados, siempre en conflictos, pero insuflados por una serie de conceptos, de miradas, de narrativas y retóricas: las propias de la educación neoliberal: calidad, evaluación, emprendedurismo, mercados, responsabilidad del sí, rendición de cuentas, libertades, elecciones, oportunidades.

No se trata, ya lo dijimos hasta la exageración, sólo de una política pública, más o menos errada, se trata de un dispositivo estratégico de reconfiguración del SEN, a través de una guerra de destrucción-reconstrucción del territorio educativo.

A estas alturas ya es un absurdo, ya es una parte de la retórica del poder, insistir en que es una reforma laboral o administrativa, se trata de un dispositivo complejo para producir sujetos precarios, flexibles, empresarios de si mismos, acostumbrados a la incertidumbre y la responsabilidad individualizada: sujetos neoliberales. Esa es su apuesta central, ese es su propósito, para lo que tuvo que desarrollarse en fases y formar incluso a los líderes de las resistencias.

1.7. Lecciones de la reforma neoliberal

Ante la posibilidad de cancelar la reforma educativa, es necesario estudiar cómo fue posible que fuera aprobada en tan poco tiempo; que se sostuviera tras largos y recurrentes períodos de resistencia, por tantos contingentes y en todo el país; que sus acciones abarquen muchos aspectos del sistema educativo; que muestre signos de apropiación por parte de directivos y colectivos del magisterio nacional; que haya planteado esquemas de implementación transexenal; que incluso exista la posibilidad de mantenerse indefinidamente, con algunos cambios administrativos.

¿Cómo fue posible?¿Qué se puede aprender de la gestión neoliberal de las reformas educativas en México? ¿Qué lecciones se pueden sacar?

Lo peor que podemos hacer es enfrentarnos con esa soberbia propia de los perdedores de siempre “pero no es educativa, es eficientista, está hecha por economistas y administradores, no es humanista, fue impuesta…”.

Si, algo de eso es cierto, pero entendámoslo de una vez: ¡está en la Constitución!, se han creado leyes, instituciones, organismos y modos de pensar; hay una fuerza social que la mantiene, la promueve y que se encuentra en todos los partidos políticos; también entre los seguidores de MORENA, los funcionarios propuestos por AMLO y hasta en muchos de quienes la critican.

Así que mejor aprendamos cómo la hicieron y dejemos las lamentaciones y lloriqueos de lado. Estudiemos. Saquemos lecciones. La ignorancia nunca es buena consejera. Los lugares comunes y las generalidades tampoco. Y, lo sentimos, cuando se pasa de la protesta al gobierno, las consignas no sirven de mucho. Así que a estudiar el procedimiento de los adversarios, no vaya a ser que los antiguos opositores terminen convirtiéndose en cómplices de los reformadores.

  1. Formular un problema histórico: la calidad de la educación como un nuevo desafío de los sistemas educativos nacionales que alcanzaron tasas importantes de cobertura en la educación primaria y secundaria.
  2. Conformar una fuerza social y política: en varios órdenes: el político con el Pacto por México; el civil también, con la Coalición Ciudadana por la Calidad de la Educación, las redes con múltiples nodos, uno de los más conocidos, Mexicanos Primero, pero también asociaciones empresariales, comunicativas, nacionales e internacionales.
  3. Ganar la percepción social: construir una narrativa que responsabiliza al magisterio de los bajos estándares nacionales e internacionales en las pruebas estandarizadas de los principales elementos del currículo, como lengua, matemáticas y ciencias.
  4. Pasar de la descripción a las iniciativas: durante algún tiempo, las fuerzas no gubernamentales de la reforma, como Mexicanos Primero y la Coalición Ciudadana por la Calidad de la Educación, realizaron estudios, hicieron denuncias, elaboraron diagnósticos que fueron permeando. En los círculos gubernamentales, en la campaña electoral de 2012 fueron más allá, hicieron propuestas e iniciativas de reforma constitucional y de cambios a la Su momento llegó en el cambio de gobierno, cuando a muy pocos días de iniciado lanzaron propuestas de cambio constitucional, que con un poco de cambios en la técnica jurídica, aparecieron luego en la iniciativa de EPN y de los demás partidos del Pacto por México (como en la de Mario Delgado, por ejemplo).
  5. Identificar el timing político: la alternancia en el Ejecutivo Federal que no esté ligado al uso del ejército electoral del magisterio, como lo fue en el fraude de 2006, lo que imposibilitó llevar hasta sus últimas consecuencias la Alianza por la Calidad de la Educación, fracaso identificado y teorizado por la Coalición Ciudadana por la Calidad de la Educación.
  6. Cambiar el andamiaje institucional: iniciar con una reforma constitucional; seguir con leyes reglamentarias y modificaciones a leyes secundarias; blindarlas con interpretaciones y resoluciones de la SCJN; crear un INEE autónomo; armonizar las leyes estatales; atenazarla e reglamentos, disposiciones, criterios, órdenes, normativas, El resultado: una madeja que se pretende inextricable de leyes nacionales y acuerdos internacionales que justifican, apoyan, apuntalan, inmovilizan la reforma educativa.
  7. Mantener la iniciativa siempre: desde el inicio, los reformadores comandaron las acciones y gestionaron incluso las respuestas de los opositores. Primero, utilizaron la blitzkrieg legislativa para inmovilizar la capacidad de respuesta jurídica a los Luego, desplegaron sus acciones en tres direcciones paralelas y al mismo tiempo: leyes secundarias, atención a las críticas y despliegue de las operaciones de reconocimiento del campo educativo, con el SIGED y el Censo, así se llegó al final de 2013. Más tarde, con la operación del INEE, los inicios de las evaluaciones de ingreso, los cambios en la legislación hacendaria, el FONE y la formulación de los perfiles, parámetros e indicadores de las siguientes evaluaciones. Así pasó 2014. En 2015 iniciaron con la centralización de la nómina, con las evaluaciones de desempeño, se dirigieron hacia la escuela con los programas de Escuelas al Centro, la Normalidad Mínima y los certificados de infraestructura educativa nacional. En 2016 anunciaron los cambios en métodos, libros y contenidos curriculares, atendieron los conflictos de la evaluación y emprendieron una revisión de los procedimientos evaluatorios. En 2017 se dedicaron de lleno al Nuevo Modelo Educativo y dejaron todo listo para que su operación fuera transexenal en 2018. Siempre mantuvieron la iniciativa, hasta en la gestión de las resistencias. Las que nunca pudieron eliminar, pero si menos controlar, administrar y dividir. De no haber sido por las elecciones, la reforma siguiera su marcha, ese fue el pequeño detalle que no pudieron controlar: la sinergia de las resistencias a la reforma con todo el malestar ciudadano. Fue su error, pero aun así, apuestas a la fuerza política y conceptual de sus programas para que continúe.
  8. Utilizar todo el arsenal político… y militar: no hubo miramientos, desde el acto por México, una estructura político-legislativa de dominación, se usaron todas las triquiñuelas parlamentarias, jurídicas, comunicativas, retóricas, penales, civiles, para domeñar, sojuzgar, obligar, mantener, afianzar la reforma; y cuando fue necesario, o antes de que lo fuera, el ejército, la policía, la marina, las fuerzas para policíacas y paramilitares. Esta reforma se recordará como la utilización del ejército para llevar, acompañar, vigilar y controlar a los maestros que presentaban la evaluación de desempeño. Los registros fotográficos y videográficos de esas ocasiones marcarán la infamia de la reforma educativa neoliberal en México. Una reforma educativa con la fuerza de las armas físicas y comunicativas.
  9. Periodizar la implementación: primero cambios normativos, luego administrativos, operativos y organizacionales centrados en el magisterio, luego los cambios jurídicos e institucionales centrados en la escuela, por último los que tienen a los niños en su centro, con el nuevo modelo Primero la Constitución, luego los maestros, más tarde la escuela para terminar en los niños; más aún, primero las reglas del juego, luego la operación escolar y se aseguran con la instrumentación transexenal de los programas educativos.

Así se hace una reforma que tiene como propósito cambiar el Sistema Educativo Nacional sobre bases neoliberales; más vale que lo tengamos en cuenta. Menospreciar al adversario es la ruta más corta a la derrota.