Capítulo 3. Pero sí es posible conseguirlo…

Cancelar la reforma educativa en México. Un kit para luchar contra la educación neoliberal

DescargarEn julio de 2018 se abrió un nuevo régimen de posibilidades para cancelar la reforma educativa. Se trata de un acontecimiento histórico-político. A partir de entonces, muchas cosas son posibles, pero no están garantizadas. Son factibles, pero no están aseguradas.

Las posibilidades son muchas, pero como vimos antes, las fuerzas que interactúan se desenvuelven en un terreno muy confuso y con propósitos muy diferentes. Es lo primero que hay que tener en cuenta. Las articulaciones que se pueden lograr son infinitas. Las agencias, sin embargo, están limitadas por los modos de problematizar, definir objetos de intervención, objetivos y medios de acción. Es el campo de las políticas, de sus definiciones y rutas de efectuación.

La clave es comprender cómo se abrió este nuevo régimen de lo posible, quienes participan, cómo y con qué; pero además, a qué se enfrentan, porque las soluciones de largo aliento se topan siempre con problemas inmediatos que hay que resolver y ante los cuales hay que actuar. Esbozar unas respuestas a las preguntas del régimen de lo posible, de sus condiciones institucionales y de la atención a lo inmediato, articulado con lo necesario y lo estratégico, son los objetivos de este capítulo.

3.1. El vendaval de julio se formó mucho antes

El triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales es histórico. Las victorias de MORENA y la coalición “Juntos haremos historia” en gubernaturas, senadurías, diputaciones federales, locales y ayuntamientos han sido mucho mayores a las esperadas.

Las repercusiones de esto en la composición del Congreso de la Unión, en las legislaturas de los estados, en la geografía, el régimen político y el de partidos son de tal magnitud que todavía no alcanzamos a percibirlas. Se irá formando en las acciones cotidianas, en las decisiones y los logros que se consigan o no se realicen.

Por lo pronto, lo que ocurrió el 1 de julio bien puede considerarse un acontecimiento: una interrupción en el fluir de nuestra cotidianidad, un nuevo régimen de lo posible, un campo virtual de oportunidades muy diversas.

Esto no ocurrió en el vacío. No surgió de la nada. Ya se estudiará a detalle lo sucedido, pero en una aproximación inicial pueden identificarse algunos de los ensambles que lo produjeron:

  1. El nuevo ciclo de movimientos sociales, que irrumpen con fuerza en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, continúan con el #YoSoy132, las resistencias magisteriales y populares a la reforma educativa, por la presentación con vida de los normalistas de Ayotzinapa y de los desaparecidos de todo el país, contra el gasolinazo, además de los movimientos locales contra las diversas formas de extractivismo, los de ecología política, del agua, los feminicidios y de derechos humanos.
  2. Las novedades de este ciclo son muchas, pero pueden destacarse las siguientes: la multiplicidad de agentes sociales, la cobertura nacional, la articulación socio-digital, la transversalidad de las luchas y la rápida elaboración cognitiva que lleva de un problema particular a la recusación del régimen político y partidario.
  3. La evolución conceptual fue desarrollándose hasta que los movimientos del gasolinazo y Ayotzinapa engarzaron consignas económicas y políticas, la responsabilidad gubernamental, las reformas estructurales, la corrupción, la impunidad, las conexiones de las industrias criminales, los partidos políticos y los diferentes niveles de gobierno de todos los colores e ideologías.
  4. La gran virtud de AMLO, MORENA y la Coalición “Juntos haremos historia”, fue articular la heterogeneidad ideológica, socioeconómica, etaria, geográfica y cultural de las resistencias, en una opción electoral viable, pacífica y en desarrollo. Esto se observa tanto en el crecimiento sostenido de las intenciones de voto, hasta la composición de los resultados La transversalidad bien podía considerarse una de las principales características de la votación.
  5. El gran derrotado fue el Pacto por México, en todos sus niveles: político, partidario e Sus partidos, el PRI, el PAN y el PRD, sus satélites, el MC, el PANAL y el PVEM; un descrédito de tal magnitud que no pudo salvar ni al PES, a pesar de haberse cambiado de bando a la última hora.

Este es el mensaje real del triunfo de AMLO. No fue ni él, ni MORENA, ni la coalición; ellos mismos fueron posibles porque la multiplicidad de luchas los identificó con el cambio y los hizo ganar. ¡Que no lo olviden!

Si no entendemos esto, pasará lo de siempre: un gobierno electo para cambiar el estado de cosas, sucumbe ante las incapacidades cognitivas de revertir la formulación de los problemas y no ante las dificultades de implementación de sus políticas. Se trata de pensar de otro modo los problemas, para actuar con otros instrumentos, sobre otros objetos de intervención; no de parchar, afinar, desbloquear, solucionar las dificultades de aplicación de las políticas neoliberales.

Por desgracia, en las primeras acciones delineadas por el presidente electo y distintos miembros de su gabinete, abundan las posiciones para remendar y hacer más eficientes las reformas neoliberales. Muy pocas intentan delinear nuevos modos de pensar el gobierno. La única, hasta la fecha, ha sido la propuesta de cuestionar el prohibicionismo y despenalizar la marihuana. Mucho que hacer ahí, pero es un ejemplo a seguir, algo que los responsables de educación, hacienda y demás no están realizando. Parecieran empeñados en volver funcionales los programas neoliberales, antes que cambiarlos de raíz.

3.2. La recomposición institucional

El triunfo de AMLO y la Coalición “Juntos haremos historia” fue arrasador. En las votaciones para la presidencia de la república obtuvo 20 112 109 votos, el 53.19% del total. En el congreso federal ganó la mayoría absoluta. Después de una serie de cambios y traslados, el grupo parla-mentario de MORENA en la Cámara de Diputados tiene el 51% de los votos, mas sus aliados el PES y el PT alcanza el 62.6%. Si se cumplen los compromisos legislativos con el PVEM y el MC, sus votos llegarían vir-tualmente al 70% del total. Más que suficiente para una mayoría califica-da que permita emprender cambios constitucionales.

Además, gracias a la transferencia de diputados PVEM-MORENA, su porcentaje alcanzó para que quedara en su poder la estratégica Junta de Coordinación Política, que le permitirá control de las decisiones sobre la agenda parlamentaria.

En el Senado de la República, las cosas son similares. Solo, el grupo de MORENA representa el 46 de los votos, con sus aliados de la Coalición bordean el 55%, y con sus posibles aliados sobrepasa el 60%.

La cosa no queda ahí, que ya es mucho desde el punto de vista estrictamente cuantitativo, AMLO tiene un Congreso de la Unión que lo puede acompañar sin grandes problemas en la cancelación de la reforma educativa. El asunto no es numérico.

Además, el vendaval moreno trajo cambios importantes en la composición de los gobiernos, los congresos estatales y los municipios. Un cálculo inicial, arrojaba datos impactantes: 5 gubernaturas, con el suspenso de Puebla, estado en el que se revisará voto por voto; 385 diputados locales de mayoría relativa, de 585 en disputa en 26 estados de la república; en 19 legislaturas locales la Coalición tendrá mayoría (MORENA es mayoría en 19 de 26 Congresos locales); los ayuntamientos de 13 capitales estatales; 314 ayuntamientos de 1596 que estuvieron en disputa en 24 entidades; 11 alcaldías en la Ciudad de México. Los números dan. Se pueden realizar los cambios prometidos sin estar sujetos a los dramas de los gobiernos divididos. Se puede. El problema no es numérico, es político y conceptual.

3.3. Apuntes tácticos y engarces estratégicos

El gobierno de EPN realizó las más grandes reformas neoliberales de los últimos 30 años. Más profundas que las de Salinas de Gortari y los que le siguieron. A través del Pacto por México, una nueva estructura de dominación política, EPN y el PRI lograron imponer las reformas educativa, energética, de telecomunicaciones y hacendaria. Reformas, hay que decirlo, que en su momento alcanzaron una gran legitimidad parlamentaria.

Las votaciones federales de 2018 fueron algo más que un cambio en la administración pública y la representación popular. Fueron un referéndum sobre el Pacto por México y las reformas neoliberales. El triunfo de la coalición “Juntos haremos historia” fue arrasador e inobjetable. Lo que hoy se disputa es el mensaje de la victoria. Lo que significa. Lo que simboliza. Más aún: lo que mandata.

Para nosotros, la cuestión es muy clara: acabar con las reformas neoliberales impuestas por un régimen corrupto. Lo que se juega, entonces, es la construcción de un nuevo régimen democrático y de un programa anti-neoliberal.

Pero no todos lo ven así. De hecho, en todos los campos del gobierno se enfrentan quienes pretenden parchar las reformas y quienes plantean construir programas democráticos y populares.

Esto sucederá en todo: desde las cuestiones relacionadas con la hacienda pública, hasta las relaciones exteriores, la presentación con vida de los desaparecidos, las relaciones laborales, las cuestiones socioambientales, de procuración de justicia, del régimen político y, también, de manera sobresaliente, las de educación.

La reforma educativa, hay que recordarlo, fue la primera y la más importante de las reformas estructurales. También la más conflictiva. Durante más de cinco años, se han sucedido protestas, paros y manifestaciones en su contra. En todo el territorio nacional, por múltiples colectivos magisteriales, no sólo los de tradición crítica y combativa, como la CNTE. En este tiempo han aparecido, se han reactivado, coaligado, formado, relacionado decenas de nuevos contingentes en lucha.

En educación, el destino de la reforma copa la discusión y nubla la vista. Se trata de uno de los aspectos fundamentales, no cabe duda. Sin embargo, hay que anotar que no es el único, que cuestiones relacionadas como la educación superior, inicial, ciencia y tecnología, entre otras, forman parte de una política general. Esa es la discusión de fondo. La reforma educativa no alcanzó a implementarse, pero tenía unidad estratégica y conceptual: el neoliberalismo. ¿Hay algo distinto en el panorama crítico y alterativo en México?

Nos tememos que no. Es una responsabilidad histórica de las resistencias actuar siempre a la zaga del Estado y de las clases dirigentes. En todos lados, desde el magisterio hasta la academia, los intelectuales y la población. No es casual que la reforma se impusiera en connivencia con los organismos empresariales, los medios de comunicación y los think tanks de la derecha y de la pseudoizquierda.

No hubo nada del lado crítico, con las excepciones del caso. Pero hasta el día de hoy siguen detrás de la reforma, de sus concepciones y de sus dificultades de implementación. ¡Nada nuevo! ¡Por eso estamos como estamos!

La movilización electoral del 1 de julio y el cambio de gobierno son una oportunidad para que se desaten los nudos gordianos de la subordinación cognitiva y epistemológica. Faltará ver si se exige y se actúa en consecuencia; por lo pronto, van algunas cuestiones que nos parece indispensable plantear:

  1. La reforma educativa debe ser puesta a discusión, en sus fundamentos, en su problematización y concepción, no sólo en las dificultades de implementación.
  2. La reforma educativa no se reduce a la evaluación de desempeño; es un conjunto en proceso, un complejo articulado de conceptos, leyes, programas, instituciones y organismo, cuyo objetivo es la recomposición neoliberal del Sistema Educativo Nacional.
  3. Los daños causados por la reforma educativa, en vidas, despidos, procesos judiciales, castigos administrativos, pagos pendientes, conculcación de derechos, deben ser atendidos en un Programa Inmediato de Reparaciones al Magisterio.
  4. Ante los resultados en las urnas, los programas de la reforma educativa están en cuestión, por tanto no tiene sentido iniciar el Nuevo Modelo Educativo, que es un dardo envenenado del gobierno anterior. Desconectar todos los programas, desenchufarlos, es la táctica adecuada en los momentos de transición y reflexión colectiva.
  5. Cinco años de resistencias han dejado muchas lecciones, es necesario reconocerlas, enunciarlas, compartirlas, para recomponer las fuerzas magisteriales y populares en una estrategia ofensiva; no para derrotar a la reforma, eso ya se realizó el 1 de julio, sino para crear un nuevo SEN e impedir que lo que sacamos en las urnas regrese en las técnicas y los saberes de una política restauradora y/o funcional, comandada por Esteban Moctezuma y demás personeros del cártel de la reforma en el gobierno de la IV Transformación que sería entonces la IV Restauración.
  6. Hay que pensar que el ciclo de las reformas educativas iniciado en los años noventa del siglo pasado, ya terminó. La última ha sido la más compleja e integral: trató de reconfigurar el SEN sobre bases ¡El sistema!, no sólo el currículo, los contenidos o las contrataciones; sino el sistema, es decir, el modo en que se producen las subjetividades en la producción y transmisión de valores, conocimientos, actitudes y conocimientos.
  7. Los sistemas educativos se construyeron en la escolarización, fue la escuela el centro de producción de subjetividades normalizadas; ahora, en el capitalismo cognitivo y la producción biopolítica, será necesario cuestionar la primacía de la escolarización y adecuarla a los procesos contemporáneos de la multiplicidad y la producción reticular.