Bauman Post mortem

La Sociología ha perdido a uno de sus grandes pensadores del siglo XX: el sociólogo polaco Zygmunt Bauman falleció el pasado lunes 9 de enero de 2017, a los 91 años. Su obra y pensamiento estará presente entre las nuevas propuestas para entender las dinámicas sociales dentro de este, “el nuevo orden mundial”.

A pesar de esto, en los últimos días se ha dado paso, desde mi perspectiva, a la reducción de su pensamiento al concepto que creó, me refiero al de modernidad líquida. Y no por ello demerito dicho concepto, sino que existen varios elementos que él analizó para poder crearlo. Es por ello que, en este pequeño escrito en su honor, me permito dar un panorama más amplio sobre lo que este sociólogo nos heredó en términos de categorías, análisis y sobre todo crítica.

El término modernidad líquida explica el statu quo de la sociedad (pos)moderna: una sociedad carente de historicidad y que vive tan aferrada al presente que no le importa su pasado, ni le preocupa lo que el futuro le depara. Es una sociedad establecida dentro de cambios radicales (que van a la raíz) que no le ha permitido comprehender su situación, ni muchos menos el porqué de ella.

El primer elemento que analiza es el (d)efecto que la globalización ha traído consigo: la construcción de un individuo sin individualidad, una completa desarticulación entre el Estado y la sociedad, un encadenamiento del individuo a su condición, la radicalización de grupos minoritarios que fomentan la segregación y el fascismo, la deconstrucción simbólica del término “democracia” y sobre todo del derrumbe de los “grandes relatos “de la sociedad global para cimentar el capital y la industria.

El individuo sin individualidad surge a partir de la desconstrucción del término marxista clase. Hoy, las nuevas generaciones han perdido toda relación con la historia propia de sus nacionales e identidades, se han generado su propio torbellino a partir de la edificación de un medio que lejos de conectar, asila: los medios de comunicación y específicamente las redes sociales se han convertido paradójicamente en los aisladores de la sociedad: simulan una aparente conexión, pero inhiben la acción del individuo dentro de la sociedad.

Específicamente las redes sociales tienen un efecto desintegrador en los individuos: por un lado, desarticula la regulación social establecida, le pasa esa responsabilidad al sujeto que establece un círculo de “amigos” con cuales “interactúa”; se aleja de la diversidad de opiniones para dar paso a la construcción de una realidad ad hoc y en momentos sale de ella en busca de enaltecer su propio ego ideológico. Esa responsabilidad derogada al sujeto lo vuelve juez y parte: determina con quien interactuar sin mediar una acción social, sólo se aparente dicha acción.

Bauman mencionaba que hablar con aquellas personas que piensan igual a ti no es dialogar, y tenía razón. El diálogo debe ser, en términos habermasianos, trans-subjetivo, es decir que el otro entienda lo que quiero decir sin recurrir a la refutación tajante del ego. Sin embargo, dichas redes sociales se encargan de inhibir dicha relación dialógica, para pasar a un modelo comunicativo unidireccional y radical que no acepta la diversidad de opiniones.

La desarticulación entre el Estado y la sociedad va de la mano con la transformación conceptual del término “democracia”. Antes, las ideologías competían por agregar miembros a sus filas y detentar el poder, hoy, los grupos políticos de ideologías “opuestas” se encargan de establecer alianzas con el fin de detentar el poder a costa de la participación de los ciudadanos que se restringen a votar. Actualmente, el término democracia ya no sólo es “el poder del pueblo”, sino el enfrentamiento con él para mantener el statu quo. Esto es consecuencia de las crecientes desigualdades que se han generado en diferentes países donde la movilidad social se ha detenido con el fin de dar una libertad al capital.

Finalmente, el estado ha pasado de garantizar los derechos a los individuos para convertirse en un estado vigilante que se enfrenta con los individuos a favor del capital especulativo. Hoy, la globalización ha dado paso a la conformación de dos grupos: los que no pueden comer, y los que no pueden dormir.

Así, Bauman se caracterizó por analizar la realidad que se construía con los nuevos elementos de orden tecnológico e internacional, dando importancia a los efectos que tenían sobre la construcción de las relaciones sociales. Él es uno de los grandes pensadores de la realidad social y como dice el dicho “Honor a quien honor merece” y la mejor forma de hacerle un honor es leerlo.