Bailes Chinos y descolonización: reflexiones urgentes El ser indígenas, originarios, mestizos, negros, blancos responde a una imposición que se sustenta en el marcaje y la separación de lo distinto.

Foto de Jorge Rosales

“El colonialismo se expresa negando la humanidad de otros
(Silvia Rivera Cusicanqui)”

 

No hay gesto más colonial que imponer “una” verdad de las cosas, restringir todo pensamiento o toda acción que esté fuera de lo considerado como “debe ser”. El argumento de la autenticidad así como la originalidad de ciertas prácticas culturales en desprecio y negación de otras se convierte en la punta de lanza de una perpetuación de lo colonial.

Quizás lo más complejo de descolonizarse es asumir que somos colonizados, y en tanto insertos en un mundo capitalista, seguiremos siéndolo. Por lo tanto la descolonización más que un hecho concreto, un punto de llegada, es un proceso, que comienza de forma interna y que a su vez requiere necesariamente remover estructuras sociales.

Somos sujetos coloniales, nuestras nominaciones surgen desde esa constatación. El ser indígenas, originarios, mestizos, negros, blancos responde a una imposición que se sustenta en el marcaje y la separación de lo distinto. Pero al mismo tiempo ha sido necesario crear, recrear y resignificar viejas y nuevas nominaciones como una manera posible de transitar hacia nuestra descolonización.

El colonialismo también es un hecho histórico, a partir de una serie de invasiones sostenidas desde un afán expansionista del capitalismo y de control de nuevas territorialidades. En este proceso nuestros cuerpos se convirtieron en lo primero que nos fue colonizado y arrebatado, del mismo modo se transformaron en nuestros territorios vitales a emancipar.

Cada uno de nuestros cuerpos, cada historia hilvanada, es parte de una memoria larga de colonización, y el reconstruir esa memoria es otro de los gestos por donde transitar hacia la descolonización.

Hace unos días se publicó una declaración en torno a rechazar la realización de una fiesta de los Bailes Chinos en cerro Blanco. El propio hecho de rechazar además de referirse a la festividad como evangelizadora, me remonta nuevamente a un proceso colonial, anclado en el despojo de otras formas posibles de construir comunidad y resistencia.

Los Bailes Chinos1Para profundizar sobre la historia de los Bailes Chinos se sugiere revisar la tesis “El chinear como expresión de resistencia cultural”, de María Victoria Berríos y Francisca Michel, disponible en: http://bibliotecadigital.academia.cl/handle/123456789/2724, así como toda práctica cultural situada en esta territorialidad, están marcados por el sino de lo colonial, de mixtura, articulación, yuxtaposición y tensión entre ritualidades indígenas y coloniales, generando un espacio mestizo, en un primer momento de disciplinamiento, pero de la misma forma se puede convertir en un lugar de la disidencia, de la resistencia, a través de la emancipación de nuestros cuerpos desde la danza y la exploración en y desde otras sonoridades. Los saltos, las mudanzas, las flautas, los soplos, son tierra, agua, fuego y aire convergiendo hacia la constitución de cuerpos libres, quizás hoy en día uno de los pocos momentos de libertad y de creación de un cuerpo colectivo.

En este camino muchos se han reconocido, han vuelto a conectarse con un tiempo fuera de este tiempo, en que era posible lo divergente, vivenciando la tensión pero también la articulación de diversos referentes culturales que han configurado lo popular. Es en esta divergencia en que la fiesta de Santa Cecilia del Baile Chino del Mapocho se construye en un gesto descolonizador. Sólo veo colonización en relación a su rechazo y por lo mismo no hay gesto más descolonizador que su actual ejecución.

Notas   [ + ]

1.Para profundizar sobre la historia de los Bailes Chinos se sugiere revisar la tesis “El chinear como expresión de resistencia cultural”, de María Victoria Berríos y Francisca Michel, disponible en: http://bibliotecadigital.academia.cl/handle/123456789/2724