El militar

De qué sirve ser profesor, médico o militar, si no enseñas a los niños y a hombres a liberarse, si no se tiene la pasión por salvar una vida y tan solo se salvan las vidas de aquellos que la pueden pagar, si te enseñan a matar y a defender fronteras donde fronteras no hay.

Recuerdo mi infancia casi siempre cuando los sabores añejos de mi edad me atormentan. Es cierto, los tiempos cambian a medida que pasan los años, y donde había caminos de tierra, pues allí ahora el asfalto reina. Las personas cambian, los que conocí ya no están y los que ahora conozco, de alguna manera, ya no son parte de mi historia. Ser niño es una de las etapas más hermosas de la vida, correr con los amigos y hacer travesuras. Esas cosas son incomparables. Claro que no todos los niños la pasan bomba, pues también es cierto que en esta vida todos en algún momento la pasamos mal. ¡Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero…! Por lo […]

Charlas de un limpia vidrios

Los pobres no elegimos la cuna en la que vamos a nacer. Venimos al mundo porque tenemos que venir, porque también nosotros tenemos que vivir.

El mundo desde sus inicios, nunca fue distribuido de forma equitativa. El hombre y la mujer desde que se concibieron en sociedad, nunca se manejaron de manera igualitaria con aquellos que eran y son sus pares. Lo bueno y lo malo de la mujer y el hombre, son solo categorías que hacen que entre todossolo nos miremos como diferentes, excusa suficiente para separar a los unos de los otros. Los pobres no somos pobres porque así lo queremos, es solo que, a veces, el tarot de la vida se porta injusto con nosotros. Uno no es pobre porque así lo desee, a veces uno es pobre porque no le tocó de otra. Los pobres no elegimos la cuna en la […]

Ojos

No soy bonito como actor de cine, ni feo como la soledad, pero si se lo que soy y lo quiero ser y eso creo que es más que suficiente.

Entonces me subí en el trufi. Una extraña maquinaria aquel aparato. Un gigante enano al que se conoce como transporte público y en el que apenas entran algo así como quince personas atrapadas como sardinas. Cosa rara en esta ciudad, donde el transporte público está adueñado por los propietarios privados. Aquel carruaje debe medir de largo un poco más de cuatro metros y de ancho seguramente no pasa los dos. Demasiado pequeño para mí gusto. El peor tormento es que de alto también apenas debe traspasar el par de metros del suelo al techo, casi como cualquier vehículo de uso particular. Yo que mido como dos metros, debo pasar todos los días por un suplicio al hacer el abordaje, todo […]

La Resurrección (segunda parte)

Nunca es tarde para dar un giro a la vida, y yo, ese giro ahora lo estoy dando.

Tremendos carruajes avanzaban con sus colores deslumbrantes, el brillo y las lentejuelas se veían por doquier. Hordas de hombres y mujeres desplegaban toda su alegría, mientras cientos de brillos fotográficos marcaban todo el escenario. Adelante como estrellas del show, gigantes y hermosas mulatas envueltas en brillantes y multicolores ropajes, mostrando la belleza del curvilíneo cuerpo carioca. Era el carnaval de Brasil que se mostraba en su máximo esplendor en una tremenda pantalla de 42 pulgadas. De pronto una voz grita: ¡Hey! cambien de canal, algunos queremos ver las noticias. Una señora bonachona entrada en edad, se acerca al televisor y del costado de aquel coge un control remoto y sin pensarlo dos veces cambia la frecuencia de tv para complacer […]

La Resurrección (primera parte)

A las tres de la tarde mientras se ocupaba de sus funciones, vio a una persona que se le acercaba, era el jefe de su sector.

Era el mes de diciembre y terminaba el año de 1994. Los primeros días de aquel último mes habían sido demasiado calurosos, y por más extraño que parecía, aquella mañana amaneció lluviosa y fría, como mostrando el antes y el después de una temporada. De madrugada Juan despertó, baqueó las colchas de su cama y de un brinco se empino y dio marcha a su humanidad con destino al baño. Se aseó como todos los días, algo que ya era normal, luego, se puso el uniforme de trabajo y sin perder minuto salió de casa para emprender camino, como desde hacía tiempo lo venía haciendo. Llegó al trabajo puntual, es más, casi quince minutos antes de la hora laboral. Llegó […]

El contrato

Un día como cualquier otro, mientras revisaba su cuenta de Facebook, vio que le había llegado un anuncio  de una especie de empresa de modelaje.

Con sus escasos 16 años Amalia una muchacha como cualquiera, había desaparecido de su casa. Nacida en un hogar como cualquier otro, siempre gozó de los privilegios de la vida en una ciudad metropolitana. Todos los días iba al colegio y le faltaba poco más de un año para lograr el bachillerato. Desde su punto de vista, asistir al colegio era simple pérdida de tiempo y si estudiaba era por que a plan de garrote moral sus padres prácticamente le obligaban a asistir a la secundaria. Pero en realidad lo que a ella le gustaba era salir con las amigas, irse de pindonga los fines de semana y si se podía echar algunos tragos encima, pues lo hacía, claro, los […]