Arqueología y prehistoria para todos los públicos

¿Qué puede enseñarnos la prehistoria? ¿Y la arqueología? Preguntémonos mejor qué no puede enseñarnos, en una sociedad tan cercenada (desde el punto de vista de la historia científica) como la española.

Los prehistoriadores en general siguen sin ponerse de acuerdo en muchas cosas, pero si hay algo que ha caracterizado a esta rama del conocimiento histórico en los últimos años ha sido su cada vez más íntima relación con otras ciencias, como por ejemplo la arqueología. Y es que la arqueología ha sido y es una ciencia con una metodología y unas características muy propias, y a la que cada vez se le acerca más el gran público.

Indiana Jones
¿Quién no ha querido parecerse, aunque solo sea un poco, a Indiana Jones y los suyos?

Las andanzas de Indiana Jones y de otros y otras cazadoras de tesoros provenientes del mundo antiguo puede que tengan aquí mucho que ver. De esta forma, podemos afirmar que el cine ha servido en buena medida para hacer justicia con la arqueología. Puede que sí, pero solo a medias, ya que el látigo de Indi, los imperios perdidos y las arcas de la alianza son solo historia y arqueología también a medias. En cualquier caso, pocos hasta entonces se habían interesado tanto por los tesoros de la historia, fuera del ámbito estrictamente académico1Aparte de otros caza-tesoros y caza-fortunas más terrenales. Para entendernos, los expoliadores, que por desgracia siguen abundando. El último espaldarazo a este negocio lo ha dado internet..

Pero las pelis de aventuras tal vez no sean el mejor maestro para la historia, la prehistoria y la arqueología2Las nuevas generaciones también gustan mucho de este tipo de películas.. Para mi gusto, no hay mejor escaparate a la historia de la humanidad, fuera del ámbito estrictamente académico, y más apropiado para el gran público, que acercarse a las puertas del museo más cercano, de la mano de un especialista que nos explique aquello que estamos viendo, y nos narre su visión de la historia de lo que allí se enseña. Yo he tenido varias experiencias en ese sentido, y lo cierto es que a los “peques” se nota que les gusta el tema de la historia. Cabe preguntarse, entonces, por qué no siempre pasa lo mismo con el gran público en general3Tal vez sea porque la familiarización con el mundo de la historia es conveniente tenerla desde pequeños..

Puede que la relativa indiferencia que han tenido hasta ahora ámbitos de conocimiento como la prehistoria o la arqueología (por no hablar de otras como la antropología), al menos en España, sea debido a la preexistencia de un régimen que se encargó de falsear sistemáticamente la historia de dentro y de fuera de nuestras fronteras, mientras el mundo seguía su curso. O puede que los bienes de carácter cultural asociados a la prehistoria y la arqueología no sean todo lo abundantes que se precisaría para que una familia decida pasar el fin de semana, o simplemente marcarse un par de horas de viaje para disfrutar de un buen museo, con algunas piezas arqueológicas expuestas que nos aclaren (sea al menos sucintamente) el pasado de nuestra especie desde sus más remotos orígenes.

Aquí entra en acción la figura del guía o experto en la materia histórica y museística, el cual aclarará de cara al público, que se ha molestado en gastar un tiempo y un dinero en disfrutar de una buena exposición sobre prehistoria y arqueología, de modo que el tema (convenientemente introducido) nos puede ser de gran ayuda en muchos sentidos.

¿Qué puede enseñarnos la prehistoria? ¿Y la arqueología? Preguntémonos mejor qué no puede enseñarnos, en una sociedad tan cercenada (desde el punto de vista de la historia científica) como la española. La prehistoria y la arqueología nos pueden introducir en conceptos hasta ahora poco o nada atendidos desde el punto de vista de la opinión pública: ¿Cuáles son nuestros orígenes? ¿Y los de nuestra conducta? U otras como ¿Por qué cambia el registro arqueológico? Una explicación clara y concisa siempre resulta de agradecer.

Hombre de Galera
El “Hombre de Galera” (en la imagen), noviembre de 2002

Yo tengo la suerte (o la desgracia) de ser originario de una zona bastante rica desde el punto de vista arqueológico. Y si hay algo que, como historiador, me ha enseñado igualmente esto último es que la explotación de los recursos arqueológicos debe ser ordenada. No vale, por tanto, dar cuartel al mercado negro, ya que la historia se ha de aprender en los museos4Y en las escuelas, en íntima relación con lo anterior.. El análisis y las formas de posterior difusión de cara al gran público así nos lo parecen indicar.

De modo que señores y señoras que nos gobiernan: Dejen ya de escurrir el bulto, y de jugar al ratón y al gato con los historiadores e historiadoras, y permítanles vivir de su trabajo y de sus conocimientos, que tanto les ha costado adquirir, y acerquemos por el contrario la historia al gran público, a esa familia modesta tan típicamente española: Padres, hijos, abuelos… Conocer su propia historia ¿Qué puede tener de malo? Absolutamente nada.

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Autor

Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

Notas   [ + ]

1.Aparte de otros caza-tesoros y caza-fortunas más terrenales. Para entendernos, los expoliadores, que por desgracia siguen abundando. El último espaldarazo a este negocio lo ha dado internet.
2.Las nuevas generaciones también gustan mucho de este tipo de películas.
3.Tal vez sea porque la familiarización con el mundo de la historia es conveniente tenerla desde pequeños.
4.Y en las escuelas, en íntima relación con lo anterior.