Argentina y Brasil en tiempos pandémicos: percepciones comparativas desde Mendoza y Curitiba

Reflexiones del ámbito municipal, provincial y nacional

Argentina y Brasil en tiempos pandémicos: percepciones comparativas  desde Mendoza y Curitiba 1
Argentina y Brasil en tiempos pandémicos: percepciones comparativas  desde Mendoza y Curitiba 2

 

Una muy buena manera de entender los procesos políticos y sociales  en América Latina es la realización de estudios comparativos. Comparar el accionar de países, regiones o pueblos, puede acercarnos más a la especificidad de cada grupo. Estas comparaciones pueden ser hechas pensando que los distintos lugares de la región  comparten muchas características en común, una vez que todos han sido productos del proceso colonial, y en diferentes momentos de la historia han transitado los mismos procesos.

En relación a la crisis pandémica generada por el Corona Virus, la situación no es diferente.  Yo como una brasileña viviendo en Argentina, se me hace inevitable hacer comparaciones en como los dos países han realizado las políticas para controlar la pandemia del COVID. Según un artículo de Página 12, el 17 de Marzo del 2020, Argentina y Brasil estaban en condiciones iguales en relación al COVID, pues ambos tenían apenas dos muertos.

En 25 de junio de 2020, cuasi cuatro meses después,  según el Ministerio de la Salud de Argentina, en este país había 49.851 casos de covid y 1.124 muertes. Ya Brasil contaba con 1.188.631 casos de covid y 53.830 muertes, según el CONASS – Consejo Nacional de Secretarios de la Salud. Para hacer un comparativo de los números, no nos podemos olvidar que Argentina tiene una población de 44 millones de habitantes, mientras que Brasil tiene una de 209 millones. Sin embargo, haciendo las cuentas a partir de la cuantidad poblacional de cada país, Argentina tiene 0,11% de infectados, mientras Brasil tiene 0,56%. Si Brasil hubiese seguido el mismo crecimiento exponencial de Argentina al revés de haber más de un millón de casos, tendría 236.792 casos, o sea, un número cinco veces menor. Ya Argentina, si hubiese tenido el mismo crecimiento exponencial de la enfermedad que Brasil, al revés de tener cuasi 50 mil casos, tendría ya 250 mil, o sea 200 mil casos más.   Advierto que en relación a mortandad, no hay posibilidad que tales cifras sean tan exactas,  pues hay una serie de factores que generan que una persona muera o no de COVID. Sin embargo, no deja de ser una comparación relevante, para que podamos decir que Argentina, por el momento, ha logrado contener la situación mucho más que su vecino más grande.

Hay varios factores diferenciales que podemos dimensionar al hacer la comparación entre los dos países, para entender que no están en igualdad de condiciones, al comparar tales números. Brasil tiene una población cuasi cinco veces más grande que Argentina, y según datos de la CIA, tiene una densidad poblacional de 23 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras  la de Argentina es de 16 habitantes por km cuadrado.  Para tener una idea, solo las 3 ciudades más grandes del país argentino tienen más de un millón de habitantes, mientras en el caso brasileño, diecisiete ciudades ultrapasan el millón, totalizando cuasi el 30 % de la población. Por eso, debo decir que no me he sentido cómoda cuando el presidente argentino Alberto Fernández ha  comparado los datos sobre la pandemia en Argentina con los de Brasil, como si fuera una competencia, por más que no haya sido su intención. El argumento acá es que sí, es más difícil contener la situación en el suelo brasileño – pues con ciudades más pobladas, el virus se expande más rápidamente.

Sin embargo, no deja de ser importante hacer una comparaciín entre como ambos países han lidiado con el problema pandémico, pues también tienen alguna similitudes importantes.  Ambos países cuentan con un sistema de salud pública y gratuita, eficiente en la medida de lo posible. Son países con proporciones gigantescas y con mayor población en las ciudades, que viven las mismas estaciones del año y tienen climas parecidos en algunas regiones, ¡además son vecinos!

Por lo tanto, intentaré en este escrito hacer una comparación sobre la actuación de los dos países en relación al Covid. Para elaborar esa temática hay que tomar en cuenta que existe una diversidad de medidas tomadas para controlar el virus. Desde el ámbito municipal, provincial y nacional. Primero me enfocaré en lo nacional, posteriormente a nível municipal/estadual  a partir de percepciones propias mías y de otras personas en que confio en el poder de observación.

Fernández x Bolsonaro

Digamos que esta no es una comparación difícil de hacer. Bolsonaro ha sido considerado por muchos medios y especialistas, el peor gobernante a combatir el COVID. Fernández ha sido conocido por cerrar las fronteras y decretar cuarentena antes de muchos países.  Analicemos los dos presidentes.

Cuando la pandemia llegó a Brasil, Italia ya asustaba al mundo con su cantidad de muertos. Sin embargo, en 24 de Marzo, Bolsonaro hizo su famoso pronunciamiento, lo cual afirmaba que el Corona Virus era solo una “gripecita”, y que lo más importante era que la gente no entrara en pánico. En este discurso también habló sobre la importancia de los trabajadores de la salud y la necesidad de nuevos estudios para contener el COVID. Al revés de tomar para si la responsabilidad como presidente,  en apoyar a este grupo laboral y financiar nuevos estudios en la salud, ha puesto el cuidado y la responsabilidad de tales cuestiones a cargo de Dios. Infelizmente, con el pasar del tiempo, las acciones o no acciones de Bolsonaro, han mantenido alineadas a tal polémico discurso. Desde el principio, en el país quedó muy marcada la dicotomía entre aislamiento versus economía. En tal dilema, el presidente siempre ha elegido la segunda opción. Incluso, estuvo incentivando caravanas de autos en diferentes ciudades brasileñas, que animasen las personas a laburar y no hacer cuarentena.  Además ha salido varias veces sin mascara a eventos en Brasilia, e incentivado las marchas a favor a su gobierno. Interesante que cuando una parte de la población decidió salir a la calle a manifestarse contra él, el mandatario declaró que el peor problema de Brasil en aquél momento, eran las protestas (no la pandemia).

Más allá de las declaraciones polémicas del presidente, en el inicio de toda esta situación, Brasil tuvo una política más centralizada, en la figura del Ministro de la Salud, Henrique Mandetta. En este momento, fueron tomadas las indicaciones de la OMS y fronteras provinciales y nacionales fueron cerradas. Sin embargo, una vez que la popularidad del ministro empezó a aumentar, y él no hacia exactamente lo que el presidente quería, fue exonerado de sus funciones. Las fronteras provinciales volvieron a ser abiertas. El ministro siguiente, Nelson Teich, quedó menos de un mes en el poder. Tuvo que pedir para salir, pues aparentemente el presidente le estaba queriendo forzar a establecer la Cloroquina, como tratamiento al COVID, cuando los estudios no comprobaron la eficacia de tal medicación. Posteriormente a él, nadie más ha ocupado el puesto. Por lo tanto, hoy estamos sin ministro de la salud, ¡en medio a una pandemia! Desde tal posicionamiento, la responsabilidad de contener el virus, pasó a gobernadores y alcaldes. Aunque Bolsonaro ha mostrado su posicionamiento, indiferente; desde un proyecto de la cámara de diputados y posteriormente del senado, fue aprobado un auxilio de emergencia de R$ 600,00 mensuales para familias con renta baja y desempleados, durante tres meses. El gobierno federal se sintió obligado a aprobar tal medida, debido a la baja popularidad del mandatario. Sin embargo, hoy en día, la presidencia muestra tal política como suya, cuando fue aprobada gracias a la cámara de diputados.  Más adelante, cuando la cuantidad de infectados empezó a aumentar substancialmente, el gobierno federal intentó manipular datos, no queriendo actualizar públicamente la cuantidad total de infectados, queriendo enfocar solamente en la cuantidad de nuevos infectados al día. Rápidamente, los medios de comunicación cambiaron de estrategia y empezaron a divulgar los números del  Consejo Nacional de Secretarios de la Salud – CONASS, priorizando los datos municipales y provinciales sobre la situación pandémica.

No es de menor importancia mencionar que Brasil vive una gran crisis política, entrelazando la familia Bolsonaro en varios procesos, y una vez que su gobernabilidad se ve amenazada, tal escenario complica más la lucha contra el COVID. Por lo tanto, concluimos que Brasil lucha para tener un frente nacional, que excluya el presidente, intercambiando saberes entre Estados y tratando de encontrar las soluciones regionalmente.

En Argentina, así que fue decretado el riesgo pandémico, las fronteras cerraron, no solamente las nacionales, pero también las provinciales. Hasta ahora, no la han vuelto a  abrir. Esto ha ayudado a frenar considerablemente el contagio en el país. El presidente Alberto Fernández se reunió con epidemiólogos y especialistas en el área, para tomar las acciones necesarias. Posteriormente creo un frente nacional para contener la pandemia, desarrollando un plan conjunto con los gobernadores. El mandatario iba declarando cuarentena de dos en dos semanas, y cada vez que lo hizo, desarrolló toda una presentación, en formato cuasi de clase, explicando como las acciones de su gobierno, estarían frenando la pandemia, con meta principal disminuir considerablemente la velocidad del contagio. En este país, también estuvo presente desde el inicio la dicotomía: economía versus aislamiento social. Tal argumento ha tenido mucha fuerza, si pensamos que antes mismo de esta situación, Argentina ya venía en una gran recesión económica, y en nuevas negociaciones con el FMI, para pagar su deuda externa. Sabiendo de la urgencia económica, Fernández aprobó un bono de 10.000 pesos para personas sin trabajo, micro emprendedores y personas vulneradas.   Hubo polémicas en relación a los bonos económicos, y grandes pérdidas económicas para el gobierno federal, como la decisión de la aerolínea LATAM de salir del suelo argentino,  pues no lograron llegar a una negociación favorable con el gobierno, en relación al pago de los sueldos. Más allá de esta perdida, parece que Fernandez viene aumentado su popularidad, con una fuerte presencia en el frente contra la pandemia.

Percepciones vivenciales

Sería difícil en un análisis corto dar cuenta de las distintas maneras en como Argentina y Brasil están lidiando con la pandemia, pues sabemos que hablar de Buenos Aires y São Paulo, ciudades extremamente pobladas, no es lo mismo que hablar sobre otras capitales de los dos países, y mucho menos, de las realidades en el interior de las provincias. Por lo tanto elegí hablar sobre Mendoza, la ciudad que vivo, y presentar dos testimonios sobre la realidad pandémica de Brasil desde Curitiba, la ciudad que soy originaria. Curitiba tiene sola cuasi dos millones de habitantes, con su región metropolitana, 3 millones. Sin embargo si comparamos proporcionalmente, en mi opinión, podríamos decir que Curitiba es para Brasil, lo que Mendoza es para Argentina, en términos de tamaño y población.  Por lo tanto, me gustaría presentar percepciones de ambas ciudades, para que podamos pensar realidades locales en realidades nacionales.

Mi relato personal – una brasileña en Mendoza

Una vez que soy una brasileña viviendo en Mendoza, claramente tengo la percepción de cómo se vive la pandemia desde acá. La provincia mendocina tiene 1.866.000 habitantes, siendo que alrededor de unos 800 mil viven entre la capital y sus departamentos más cercanos (que sería la región metropolitana), como Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras. Estuvimos en cuarentena estricta de 16 de marzo a 10 de junio, prácticamente 3 meses. La policía estuvo presente en las calles, haciendo el control. Solo se podría salir en auto con permiso, o ir a hacer compras. Esta etapa de la cuarentena fue una vitoria, pues de tal manera se logró tener mejor control de las personas infectadas, descubrir el nexo epidemiológico y contener la propagación. Así vimos, que mientras en otros lugares  del mundo los números crecían exponencialmente, acá vivíamos una realidad paralela. De a poco, se fueron tomando nuevas medidas, como: salidas restringidas a  tres días de la semana (según el número del DNI), y los negocios empezaron a abrir con horario corrido, sin siesta. De esta manera, pronto fuimos entrando en una “nueva normalidad”: la del distanciamiento social. Sin embargo, tal tranquilidad duró poco. El gobierno provincial tuvo que retroceder, después de un rebrote especifico de la  enfermedad, en Maipú, debido a una fiesta clandestina. Después de aislar todo el círculo social alrededor de las personas que se infectaron, actualmente existe la sospecha de queya  haya transmisión comunitaria de la enfermedad, por más que aún no esté totalmente confirmado.  Más allá de las críticas, hasta el momento, hemos logrado mantener un numero considerablemente pequeño, de 174 infectados y 10 muertes.  Es notorio también el trabajo de la presidencia de la república. Vemos en la ciudad anuncios de la nación, mostrando su apoyo a las empresas, en este difícil momento.

Percepciones sobre Curitiba – Brasil

Rosilda Buskievicz,  professional autónoma.

“Vivo en Campo de Santana, un barrio en la periferia de Curitiba. Yo tomo el colectivo a las seis de la mañana. Ahora en las terminales solo permiten que el colectivo salga con 30% de su capacidad y con las ventanas abiertas; así si el virus está, no se propaga. En las terminales están los militares, los funcionarios de transporte y la policía. Hacen dos meses están chequeando que todos respeten las normas. Sin embargo, no los he visto en otros lugares de la ciudad. (…)Ahora en el domingo ya ningún supermercado abre. Eso porque una vez que la gente que no podía ir al centro comercial, terminaba yendo al súper, por eso…  Ahora van a multar por acá quien no esté portando barbijo. De R$106,00 hasta R$ 500,00. Van a multar personas y establecimientos. Al principio de la cuarentena estábamos haciendo todo bien. Hasta que hubo un relajo, flexibilización. La gente salió, como si la cuarentena hubiese terminado, pero ella no terminó. Empezaron a aumentar los casos de contaminación y muerte. Ahora los hospitales, públicos y privados ya están con cuasi  80% de su capacidad llena. Dicen que en la periferia hay muchos más casos, pero hay muertos del centro de la ciudad”.

 

Miriam Marzal, investigadora en biotecnologia , Curitiba-PR

“Volví a Brasil el 23 de marzo, pasé por Rio de Janeiro, no había mucha gente portando barbijo. Llegué en vuelo internacional, pensé que iba a haber un montón de anuncios, pero no había nada, ni tampoco nadie orientando la gente a hacer cuarentena. Solo vi unos afiches que pedían para que la gente hiciera distanciamiento, o que se quedara en casa, si posible. Yo vine de Estados Unidos, que esa época estaba peor que acá. Nadie me ha orientado que debería quedarme 15 días en la casa. ¡Menos mal que me informé! En Curitiba las cosas me parecieron más controladas. Veía que la gente empezaba a usar barbijo. Pero no había ni policía, ni fiscales controlando, nada. En 17 de Abril, en Curitiba, ya era obligatorio usar barbijo, entonces empezaron a hablar en multar quien no usara. No conozco a nadie que haya recibido tal multa.  Para hacer la cuarentena, había propaganda en la tele. Si no estoy equivocada era del gobierno municipal, yo creo. Curitiba estaba bien, en Abril teníamos la ocupación de los hospitales por la mitad. Pero entonces,  “Ratinho”, gobernador de la provincia, mandó abrir los gimnasios, centros comerciales e iglesias, y entonces todo empeoró.  Por eso ahora están volviendo a cerrar las cosas. Muchos establecimientos no están cumpliendo las órdenes y reciben multa. No hay toque de queda.  La gran parte de las personas están usando barbijos, pero hay flexibilidad, no hay mucha restricción. No puede haber mucha aglomeración, pero en general hay tiendas abiertas, restaurantes, entonces no están controlando bien, estamos al borde del descontrol. Lo que sí pasó es que el gobernador financió más testeos, pero más en el interior. Hay testeos en las farmacias, pero estos no son muy buenos, solo te dicen si ya tuviste contacto con la enfermedad, no si la tienes en el momento.”

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A partir de esas percepciones, la gran diferencia entre Argentina y Brasil, parece ser que el primer país tiene como base un frente nacional contra el COVID y de ahí se ramifica en frentes provinciales y municipales, mientras el segundo desprovisto de un gobierno nacional maduro, toma sus acciones desde ámbitos municipales y provinciales, solamente contando con algo de presupuesto del gobierno federal, nada más.

Quizá sea temprano para hablar de una victoria argentina o un fracaso brasileño, pues parece que la pandemia está lejos de terminar, y cada vez más nos conformamos con eso. Es una experiencia impar en la historia de la humanidad, donde por la primera vez tenemos gran parte del planeta sufriendo del mismo problema. Tanto a nivel psicológico como social esta difícil situación nos puede alumbrar muchas nuevas perspectivas. Según Eliane Brum, una pulsión de muerte gobierna Brasil, pues hay una  tensión entre los que tienen el derecho a vivir y los que quieren el derecho a matar. Para mi esta tensión también está presente en Argentina. La dicotomía entre economía y cuarentena establece tal parámetro, en ambos países, de manera diversa. Argentina ya se encontraba antes de la pandemia muy mal económicamente, y esta situación complejiza el caso. Brasil, ya se encontraba con una gran crisis social y política y este escenario también empeora la situación. El hambre, la falta de recursos hídricos y vivienda digna, hacen que más allá de las políticas, las poblaciones estén aún amenazadas cotidianamente.

En este sentido, la vulnerabilidad de las vidas (en los grupos de riesgo, en los hospitales con capacidad máxima, en los discursos y acciones indiferentes de políticos, en los entregadores de delivery), vuelve tema prioritario en la sociedad. Quieran o no, es la vida que está en juego.  Porque más allá de las políticas, no hay como escapar al corona virus. En los dos países la dicotomía será la misma. Si hasta el momento Argentina ha logrado frenar la velocidad del contagio, y las provincias brasileñas están luchando por hacerlo, hay que ver como seguirán el desarrollo de las medidas, y como las poblaciones de los dos países van a seguir actuando, para decidir por la manutención de la vida o seguir imponiendo una «normalidad» de un sistema económico que disemina muerte.

Algunas fuentes

https://www.mdzol.com/politica/2020/7/2/afirman-que-en-mendoza-hay-transmision-comunitaria-89469.html

https://www.infobae.com/economia/2020/05/07/el-gobierno-le-pagara-la-mitad-del-salario-a-otros-2-millones-de-trabajadores/#:~:text=Infobae%20Economico-,El%20Gobierno%20ayudar%C3%A1%20a%20pagar%20el%20salario,de%202%20millones%20de%20trabajadores&text=En%20total%2C%20el%20Estado%20estar%C3%A1,dos%20salarios%20m%C3%ADnimos%20(%2433.750).

https://www.instagram.com/p/B-IrHjkhFJ1/ – famoso pronunciamiento de Bolsonaro sobre la pandemia en 24 de Marzo

http://www.conass.org.br/painelconasscovid19/ – Datos sobre la pandemia en Brasil

https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/informe-diario/junio2020 – Datos sobre la pandemia en Argentina

https://www.pagina12.com.ar/263486-coronavirus-un-analisis-comparativo-entre-brasil-y-argentina

https://www.geodatos.net/poblacion/argentina – datos de ciudades más pobladas de Argentina

https://noticias.r7.com/brasil/veja-a-lista-das-cidades-mais-populosas-do-brasil-30082017#:~:text=Guarulhos%20(SP)%20%C3%A9%20a%20maior%20cidade%20do%20pa%C3%ADs%20excluindo%20as%20capitais&text=O%20munic%C3%ADpio%20de%20S%C3%A3o%20Paulo,0%20milh%C3%B5es%20de%20habitantes%20cada). – ciudades más pobladas en Brasil

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Estudiante de la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina.
Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNICURITIBA, Brasil.
Creadora del proyecto itinerante Latinoamérica Desde Adentro.
Cantautora.

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