Apuntes críticos sobre la actual economía capitalista. El uso cada vez más extensivo de herramientas virtuales como Internet, no hace sino acrecentar este abismo ente los propios trabajadores, cada vez más alejados de la lucha colectiva real y efectiva.

Capitalismo

El capitalismo es un sistema económico basado en la explotación de unos hombres y mujeres por otros. Es decir, es un sistema de producción económica en el que existe un grupo, clase… llamada burguesía, que se encarga de coordinar las fuerzas de producción (llamadas en su conjunto, en la terminología más comúnmente aceptada, clase social proletaria y/o obrera). La explotación del proletariado (o clase obrera), en tiempos de la globalización, por las clases superiores (principalmente la burguesía) se hace, actualmente, por tres medios diferenciados:

–  En forma de créditos con intereses de los países ricos a los países pobres (más en concreto, de sus bancos), en lo que se llama capitalismo financiero.

–  En forma de globalización empresarial, a través del montaje de filiales de las grandes empresas internacionales (multinacionales), en busca de mano de obra barata. Es lo que se llama capitalismo empresarial.

–  En forma de explotación de los trabajadores, por medio de la búsqueda de la mano de obra más barata posible. Se les explota por medio de la plusvalía.

El neoliberalismo

La forma política o doctrina económico-política usada para legitimar estas formas de explotación se llama neoliberalismo (que viene del término “liberalismo económico”),  y que está conformado por diferentes organismos internacionales que, en teoría, fueron creados para reducir las desigualdades socioeconómicas a nivel planetario, pero que son, en realidad, herramientas usadas por los países poderosos para  mantener su hegemonía sobre la economía a nivel mundial, en los términos de explotación anteriormente descritos.

Estos organismos internacionales son, principalmente:

– El Fondo Monetario Internacional (FMI).
– El Banco Mundial (BM).
– La Organización Mundial del Comercio (OMC).
– La Organización para la Cooperación y el desarrollo Económico (OCDE).

Cuentan, a su vez, con organismos subalternos, así como  otros organismos  de carácter global, dependientes de la ONU, y que suelen ser bastante conocidos, al menos algunos de ellos, como UNICEF, ACNUR… los cuales llevan a cabo una gran tarea benéfica y asistencial.

Existe, por último, una entidad, de carácter eminentemente militar, llamada OTAN (Organización para el Tratado del Atlántico Norte), cuyo principal vocal y representante sigue siendo EE. UU.

Nosotros nos ocuparemos principalmente de  la globalización de carácter económico, identificada tradicionalmente con el neoliberalismo sociopolítico.

Situación en la economía globalizada o neoliberal

La globalización produce una serie de efectos sobre las economías de los países del Mundo, como son:

– En el plano macroeconómico, un empobrecimiento de las clases bajas (obreras o proletarias), y, en cambio, un aumento de las ganancias de las clases altas (burguesas, financieras…), como fruto de la explotación económica, llamada por K. Marx (y antes de él por Proudhon) plusvalía, que es la apropiación, por parte del propietario, de parte del salario del trabajador, ya que el obrero trabaja más horas de las que le correspondería para ganar lo suficiente para poder vivir, de forma que el resto del tiempo trabajado, se lo apropia el propietario y/o empresario.

En el plano financiero, el cobro de la deuda externa, contraída por los países pobres con respecto a los países ricos en forma de préstamos para su propio desarrollo, la cual acrecienta el abismo entre países ricos y países pobres.

En el plano cultural, las élites y grandes transnacionales, influyen de manera decisiva en la adopción progresiva de los nuevos modos de vida a la manera occidental, y según los cánones de los países metropolitanos (que suelen ser los más poderosos del planeta).

Por una parte, la globalización económica ha abierto y destruido barreras culturales, sociales, económicas y políticas. Ello quiere decir que se han perdido, por ejemplo, en gran medida los modos de producción de diversas sociedades tradicionales, ofreciendo, a cambio, nuevas formas de vida al estilo occidental, en las que priman nuevos valores, como son la sobreproducción, la destrucción del medio ambiente, la indefensión socio-laboral… lo cual produce, entre otros efectos, desarraigo y segregación social, algo inconcebible en las sociedades de origen.

El mercado de trabajo y la globalización económica

Las necesidades de deslocalización productiva, generadas por la nueva economía globalizada, se basa, principalmente, en el aumento del aislamiento de los/as obreros/as con respecto a sus compañeros de grupo social, lo cual se refleja en una disminución de la conflictividad laboral entre propietarios y trabajadores, con la consiguiente indefensión de estos últimos, ya que, en términos de lucha por los derechos laborales, la unión suele hacer la fuerza. Esta desunión se traduce en la merma de la calidad de vida de los/as obreros/as.

El uso cada vez más extensivo de herramientas virtuales como Internet, no hace sino acrecentar este abismo ente los propios trabajadores, cada vez más alejados de la lucha colectiva real y efectiva. Esto es: en los puestos de trabajo. Además, Internet es una de las armas de control empresarial más potentes que existen en la economía globalizada.

Podemos concluir denunciando la discriminación por territorios que implica la globalización capitalista, ya que, mientras unas regiones del globo se mantienen con altos niveles de vida en líneas generales, otras regiones son aisladas de ese mercado global (ya sea por causas internas o bien externas) por lo que el neoliberalismo se convierte, así, en la política económica de la desigualdad. No en vano, en los últimos tiempos las desigualdades no han hecho sino acrecentarse cada vez más, acompañado a su vez de un brutal aumento de la explotación sobre los recursos medioambientales por parte de los grandes poderes económicos.

Globalización: exclusión y marginación social asociada

Como decíamos, consecuencia de la denominada deslocalización de la producción, que no es otra cosa sino el traslado de los centros de trabajo, según (supuestamente) las necesidades el mercado, hace que, mientras unas zonas se vean favorecidas por este sistema económico conocido como globalización (tanto a escala local como internacional), otras zonas se ven acuciadas por nuevos niveles desconocidos de pobreza, como consecuencia, principalmente, de la emigración de las empresas (o sea, de los puestos de trabajo en el sistema capitalista), a otros lugares donde el precio de la mano de obra es menor y, por tanto, la explotación laboral mediante la plusvalía y otros métodos  equivale a una mayor cantidad de ganancias por parte del propietario.

Gruesos colectivos de población son paulatinamente excluidos del sistema económico y productivo, como consecuencia, principalmente, de minusvalías físicas, psíquicas y/o sensoriales; factores como la edad, el sexo, la exclusión o marginación social previa, etc. son factores igualmente determinantes en la exclusión laboral de unas zonas con respecto a otras, tanto por factores macrosociales, como mesosociales y/o individuales (sobre los que se hace necesaria la intervención del Estado, o de otras entidades afines de carácter civil).

Bibliografía

Fernández Durán, R., Miren Etxezarreta. S. y otros: Globalización capitalista. Luchas y resistencias. Ed. Baladre. 2001.

 

*Este texto forma parte del prólogo (hasta ahora inédito) de un libro auto-editado titulado El individuo frente a su Historia más actual, aparecido originalmente en 2015.