Análisis de tendencias de la tasa de ocupación en el sector turístico de Santander – Colombia durante la emergencia sanitaria de la pandemia COVID-19 en el periodo marzo a junio 2020

Ocupación Santander
Ocupación Santander

DescargarDaniel Corzo.
Universidad Nacional de Colombia.
danielcorzoarevalo@gmail.com

Recibido: 30/09/2020 –  Aceptado: 22/01/2021

 

Resumen: Las medidas de aislamiento adoptadas en respuesta a la pandemia del COVID-19 han golpeado duramente al sector turístico de Santander, que solía ser una promesa de prosperidad económica. En los años previos, el turismo había jugado un papel importante como un gran generador de puestos de trabajo en el departamento––tendencia que se vio interrumpida por las medidas de inmovilidad, que afectaron el mercado laboral del sector. El presente documento analiza la tasa de ocupación del sector turístico en el departamento de Santander de marzo a junio de 2020, meses iniciales de la emergencia sanitaria declarada en Colombia. Utilizando la información recopilada en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), se midió la tasa de ocupación como el porcentaje de la fuerza laboral empleada en tres subsectores: (1) alojamiento y agencias de viajes, (2) transporte y (3) subsectores conexos al turismo. Se encontró que la tasa de ocupación del sector turismo, que agrupa estos tres subsectores, siguió una tendencia similar a la tasa de ocupación general del departamento, cayendo considerablemente de marzo a mayo, para recuperarse ligeramente en junio. Mientras que el transporte y los subsectores conexos al turismo siguieron esta misma tendencia, la tasa de ocupación en alojamiento y agencias mantuvo su descenso hasta junio. La hipótesis propuesta es que estas tendencias están asociadas con las medidas del gobierno para proteger el empleo formal, que parecen haber tenido un efecto favorable excepto en el rubro hotelero y de agencias de viajes.

Palabras claves: mercado laboral, ocupación laboral, COVID-19, turismo.

 

Abstract: The isolation measures taken in response to the COVID-19 pandemic impacted the tourism sector gravely in Santander, which used to be a promise of economic prosperity. In previous years, tourism had played an important role as a job generator in the department––a trend that was interrupted by quarantine measures, which affected the sector’s labour market. This document analyses the employment rate of the tourism sector in the department of Santander from March to June 2020, the initial months of the public health emergency declared in Colombia. Using the information collected in the Great Integrated Household Survey (GEIH), the occupancy rate was measured as the percentage of the labor force employed in three subsectors: (1) hotels and travel agencies, (2) transportation, and (3) tourism-related subsectors. It was found that the employment rate in the tourism sector as a whole, which aggregates these three subsectors, followed a similar trend to the general employment rate of the department, falling considerably from March to May and then recovering somewhat in June. While transportation and tourism-related subsectors followed the same trend, the employment rate in hotels and travel agencies continued to decline until June. These trends are attributed to government measures aimed at protecting formal employment, which appear to have had a favourable effect except on the hotels and travel agencies subsector.

Key Words: labour market, employment rate, COVID-19, tourism.

 

Introducción

La pandemia del COVID-19, que se inició en el primer trimestre de 2020, ha sido uno de los acontecimientos más disruptivos a nivel económico y social en lo que va del siglo XXI. Las medidas de aislamiento social propugnadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y adoptadas como política de contención de la pandemia por los gobiernos nacionales, significaron el cese de toda actividad turística a nivel internacional, nacional y local. Las medidas, adoptadas en el mes de marzo, siguen vigentes en gran medida siete meses después, a la fecha de escritura del presente artículo.

Si bien el COVID-19 trajo una disrupción dramática en la vida de millones de personas en el mundo, no es la primera pandemia que ha golpeado a la humanidad en tiempos recientes. De hecho, los primeros veinte años del nuevo milenio ya han visto pasar varias epidemias que acarrearon grandes consecuencias sociopolíticas y una importante afectación a la salud mundial (Ledermann, 2003). En lo que va del nuevo siglo, han existido numerosas epidemias que han afectado la economía global, dejando impactos lamentables que incluyen la pérdida de vidas humanas y graves consecuencias económicas. Según datos de la OMS, los principales efectos cuantificados y provocados por las epidemias y pandemias del siglo XXI, ordenados de forma cronológica, han sido los siguientes (The Economic Times, 2020):

  • SARS: Síndrome Agudo Respiratorio Severo, que aparece en 2003 y se desarrolla en las regiones de Asia, Norteamérica, Sudamérica y Europa, dejando 7.740 muertos y pérdidas económicas que ascienden a los cuarenta millones de dólares.
  • H1N1: La influenza o gripe porcina, que aparece en 2009 y se propaga por todo el mundo, dejando 18.641 muertos y pérdidas económicas que ascienden a los cincuenta millones de dólares.
  • EVD: El ébola, que aparece en 2013 y se desarrolla en las regiones de África, Norteamérica, Reino Unido e Italia, dejando 11.308 muertos y pérdidas económicas que ascienden a los cincuenta y tres millones de dólares.
  • COVID-19: Coronavirus Disease del 2019, que aparece a finales de 2019 y se propaga por todo el mundo, dejando hasta el tres de julio un reporte oficial de 528.476 muertos y unas pérdidas económicas iniciales de alrededor de 280.000 millones de dólares.

Las pandemias tienen una fuerte incidencia en el comportamiento turístico mundial, pues uno de los principales factores de contagio está relacionada con el tráfico internacional de pasajeros. Por ende, una acción comúnmente promovida por las organizaciones internacionales y los estados es el cierre de las fronteras (terrestres, marítimas o aéreas) como una forma de contener los contagios (Arrazola, Serrano, & López-Vélez, 2016; Cortés, 2019; Dávila et al., 2010). Estas restricciones, aunadas al temor al contagio por parte de los viajeros, provocan una extrema disminución de la movilidad (Ledermann, 2003; Leggat et al., 2010; Oehmichen & París Pombo, 2010). La inmovilización casi total provocada por el COVID-19 se ha extendido ya por más de cuatro meses, flexibilizándose lentamente pero sin proyección de volver a sus niveles pre-pandemia por un espacio de más de un año.

Una disrupción tan extrema y sostenida en el tiempo debe necesariamente generar un impacto profundo en la economía global y, en particular, en el sector turístico. Al respecto, el Banco Mundial prevé una reducción del 4,9% en el producto bruto interno de Colombia para 2020, con respecto al año anterior (World Bank, 2020). Asimismo, una encuesta de Confecámara reveló que el 37% de las empresas han cesado temporalmente sus actividades, y 60% de los empresarios considera que su planta de personal disminuirá en los próximos tres meses (Confecámara, 2020). Según KPMG en Colombia (2020), las empresas del sector turismo son las que enfrentan la situación más difícil para recuperarse del COVID-19, debido a una reducción permanente de la oferta, un capital insuficiente para superar una recesión y/o la inadecuada implementación de una transformación digital.

La crisis del COVID-19 llega en un momento especialmente crítico del desarrollo turístico en Santander. Del 2007 al 2017, el Departamento Nacional de Estadística (DANE) reportó que el empleo en el sector turístico aumentó en 52,5%, pasando de 889.770 a 1.357.103 personas ocupadas en el sector (GEIH, 2017). Un estudio por la Universidad Pontificia Bolivariana proyectaba que, en 2020, el Área Metropolitana de Bucaramanga se consolidaría como centro de desarrollo de la industria turística de Santander, generando nuevos puestos de trabajo (Luzardo, 2015). Se esperaba que el crecimiento del turismo trajera cambios positivos en el mercado laboral del sector, generando nuevas plazas laborales (demanda) y un incremento de la cualificación del perfil ocupacional (oferta).

Antes de la pandemia, el sector turístico era una promesa de prosperidad económica para el departamento, motivando la creación de una importante cantidad de puestos de trabajo. Hoy, sin embargo, la inversión pública proyectada para la nueva gestión departamental se ha reducido notablemente a raíz de la crisis (Gobernación de Santander, 2020). Sabiendo que la promesa no podrá ser cumplida, se hace imperante analizar el efecto que ha tenido la pandemia en la tasa de ocupación del sector turístico en Santander, con el fin de proveer insights que permitan comprender su impacto y proponer medidas que faciliten la estabilización del mercado laboral en tan importante sector económico del departamento. Para realizar dicho análisis, se ofrece un contexto general del impacto que la pandemia del COVID-19 ha causado en el sector de turismo, para luego plantear el método cuantitativo apoyado desde la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Departamento Nacional de Estadística (DANE), seguido del análisis de estos resultados y las conclusiones obtenidas.

Impacto del COVID-19 al turismo

El argumento más sólido del sector turístico en el contexto de su aporte social y económico es, indudablemente, el ser un alto generador de empleo (Leguizamón, 2016). En los últimos años, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MINCIT) ha venido implementado políticas públicas orientadas a fortalecer el mercado laboral del sector turístico mediante tres elementos principales: la calidad en la prestación de servicios turísticos, el fortalecimiento y formalización del sector empresarial y la capacitación y formación de la fuerza laboral, concentrada en el robustecimiento de los programas académicos y el bilingüismo (Orjuela, 2018). Este enfoque de inversión para el crecimiento del sector turístico ha sido sacudido por la pandemia del COVID-19, que ha remecido virtualmente todos los sectores económicos. Siendo los efectos de esta crisis tan dramáticos y generalizados, el mundo académico rápidamente viró su atención para estudiarla.

Una investigación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para las Naciones Unidas anuncia tres grandes efectos de la crisis del COVID-19 en el mercado laboral (Weller, 2020). Primero, afirma que pone en marcha un proceso de destrucción, transformación y creación de empleos, influenciado por una fuerte tendencia hacia la digitalización de los servicios. Segundo, se prevé una creciente desigualdad en el mercado laboral, favoreciendo la conservación de empleos que requieren competencias digitales y un alto nivel de instrucción, asociado a la capacidad de trabajar a distancia. Tercero, se revela una incertidumbre con respecto al cambio en la productividad laboral, con evidencia mixta a favor de su incremento y disminución––nuevamente, relacionada al creciente uso de herramientas digitales. Si bien el primer y segundo efecto del COVID-19 propuesto por Weller (2020) se refieren al contexto global, si estas tendencias se materializaran en el sector turístico de Santander, se podría prever un cambio radical en la composición del mercado laboral. Impulsado por la creciente digitalización, el mercado laboral turístico podría ver disminuidos los empleos de baja competencia tecnológica, para favorecer la creación de puestos laborales que requieren de un alto nivel de competencia tecnológica.

Así también, se han realizado estudios del impacto del COVID-19 con enfoque en Colombia. El Centro de Investigación Económica y Social de Fedesarrollo analizó el efecto inmediato de las medidas de aislamiento para enfrentar el contagio del COVID-19 sobre el empleo, a nivel nacional (Fernández, 2020). El estudio encontró que un 59% de trabajadores tuvieron permitido trabajar durante el aislamiento por dedicarse a actividades consideradas prioritarias, un 20% pudo continuar trabajando a distancia y el otro 21% no pudo trabajar por dedicarse a actividades consideradas de alto riesgo de contagio. Este último 21% sería el menos favorecido a corto, mediano y largo plazo, requiriendo de ayudas económicas para transformarse. Aunque reveladores, los resultados de estos estudios no permiten medir las tendencias anunciadas por Weller (2020) y no especifican el impacto a nivel sectorial (turismo), ni territorial (Santander). Se mantiene vigente entonces la necesidad de realizar una evaluación del impacto de la crisis, enfocada en el sector turístico del departamento.

No existe una metodología estandarizada para estudiar el mercado laboral, particularmente cuando se trata de evaluar los efectos de una crisis. Por ende, es necesario revisar los métodos usados en investigaciones pasadas. Folgueroso, García & Jiménez (2020) proponen un método para evaluar los efectos del COVID-19 en el empleo, basado en tres enfoques: estático, dinámico y ex-post. El enfoque estático involucra calcular cuántos empleos se verán afectados por el aislamiento. El enfoque dinámico implica cuantificar la transición del desempleo al empleo durante la crisis. Y finalmente, el enfoque ex-post mide los efectos después de la crisis. A fin de limitar la influencia de variables extrañas y medir el impacto del COVID-19 directamente, estos tres enfoques deben ser integrados en una misma investigación.

Tan importante como el método de evaluación de impacto es contar con una fuente confiable de datos. La principal herramienta que monitorea el estado del mercado laboral colombiano es la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), conducida por el DANE, que provee información del mercado laboral desde la perspectiva de la oferta de trabajo (Leguizamón, 2016). La GEIH es una operación continua; se aplica cada trimestre en las 32 principales ciudades del territorio nacional, a un total aproximado de 66.000 hogares, capturando información sobre las características de la fuerza laboral y permitiendo una descripción de las condiciones de las personas ocupadas (actualmente laborando), desocupadas (no laborando y buscando empleo) e inactivas (no laborando y no buscando empleo).

Sólo ha existido un estudio sobre mercado laboral en Santander, liderado por aliados de la Red de Observatorios Regionales del Mercado del Trabajo (ORMET), con apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana (2013), cuyo objetivo fue conocer y evaluar las oportunidades de inclusión productiva en el sector turismo para poblaciones en situación de pobreza y vulnerabilidad del área metropolitana de Bucaramanga. El estudio fue motivado por el buen momento económico derivado de importantes inversiones en el sector durante décadas, así como esperanzadoras proyecciones de crecimiento.

Método

Para estudiar el impacto de la crisis del COVID-19 sobre el sector turístico de Santander, se analizó la tasa de ocupación en el sector durante los meses de vigencia de la emergencia sanitaria declarada por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Lo datos se obtuvieron de la información recopilada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), que recoge mensualmente información sobre el tamaño y estructura de la fuerza de trabajo en el país (Departamento Nacional de Estadística, 2020).

La tasa de ocupación se midió como el número de personas ocupadas (las que sostenían un empleo al momento de ser encuestadas), dividido entre el número total de personas que conforman la fuerza laboral (es decir, son parte de la población económicamente activa), que figuran en la muestra de la GEIH para los meses de marzo, abril, mayo y junio––meses de emergencia sanitaria en los que los datos ya se encuentran disponibles a la fecha actual.

De la GEIH se tomaron los microdatos correspondientes a la base para Santander (Área 68) de los capítulos “Fuerza de Trabajo” (tamaño de muestra N = 6.989) y “Ocupados” (tamaño de muestra N = 3.348), con el propósito de construir una serie mensual desde marzo hasta junio de 2020. Como referencia de los sectores que se incluyeron en el análisis se tomó la metodología del Centro de Pensamiento Turístico de Colombia (CPTUR), que integra los subsectores que componen la cadena de valor del turismo, agrupados en tres niveles: alojamiento y agencias de viajes, transporte y subsectores conexos al turismo (Centro de Pensamiento Turístico de Colombia, 2018). Para tal fin, se tomó la segmentación correspondiente a los códigos de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme Versión 4 adaptada para Colombia (CIIU Rev.4.A.C.), como se muestra en la Tabla No. 1.

Tabla No. 1: Clasificación CIIU Rev.4.A.C Turismo. Fuente: Elaboración propia.

Los datos de la GEIH permitieron calcular, para los meses de marzo a junio 2020, la tasa de ocupación a nivel general (incluyendo todos los sectores económicos) en Santander, la tasa de ocupación de cada subsector señalado y la tasa de ocupación para todo el sector turístico, que agrupó estos tres subsectores.

Resultados

Las tasas de ocupación en el sector turístico, durante los meses de emergencia sanitaria transcurridos hasta hoy, se muestran en los gráficos infra.

Gráfico No. 1: Tasa de ocupación mensual general vs. sector turismo en Santander.

El gráfico No. 1 contrasta la tasa de ocupación mensual en el sector turismo de Santander (eje izquierdo, línea azul), con la tasa de ocupación mensual general en Santander (eje derecho, línea amarilla). Se revela que la tasa de ocupación del sector turismo siguió un comportamiento similar al de la tasa de ocupación general en Santander. Se observa un marcado descenso de marzo a abril, etapa inicial de la emergencia sanitaria, otro descenso más hacia mayo (notablemente más pronunciado en el caso del sector turístico que en general) y un repunte hacia el mes de junio, aunque sin restablecerse los niveles de marzo. Cabe mencionar que la tasa de ocupación general es muy superior a la del sector turismo, ya que en ambos casos se midió la tasa como un porcentaje de la fuerza de trabajo total del departamento.

Se evidencia, además, que mayo fue un mes particularmente álgido para el mercado laboral turístico. En el periodo de marzo a mayo, la tasa de ocupación en el sector descendió de 8,6% a 4,9% (lo que representa un descenso del 43%). Mientras tanto, a nivel general, la tasa de ocupación sólo se redujo en 14% en el mismo periodo. La crisis del COVID-19, podemos deducir, produjo una extensa pérdida de empleos en el sector turístico de Santander.

La visible elevación de la tasa de ocupación para el mes de junio, en el mercado laboral de Santander, puede asociarse a las acciones que emprendió el gobierno nacional para proteger el empleo formal del país, orientadas a facilitar el sostenimiento de la empresa privada durante la crisis del COVID-19. En primer lugar, el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF), creado en mayo de 2020 a través de los Decretos 639 y 677 de 2020 y la Resolución 1129 de 2020, permitió otorgar a las empresas beneficiarias un aporte monetario mensual, hasta por tres veces, del 40% del valor del salario de cada empleado. Se habilitaron también esquemas de flexibilidad laboral que permitían el pago de prestaciones de forma proporcional a las horas efectivas de trabajo para los empleados (Decreto 770 del 30 de mayo de 2020)—cuando, anteriormente, las empresas no tenían la posibilidad de fraccionar la carga prestacional. El mismo Decreto 770 de 2020 instauró el Programa de Apoyo para el Pago de la Prima de Servicios (PAP), a través del cual se entregó a las empresas $220.000 por cada trabajador vigente en la nómina de junio para cumplir con esta obligación. Estos apoyos habrían permitieron a la empresa turística no sólo mantener a su personal durante el mes de junio—evitando una caída mayor en la tasa de ocupación—sino además recontratar parte del personal del que habían prescindido en meses anteriores, lo que ocasiona el ascenso en la ocupación laboral.

El crecimiento de la tasa de ocupación en junio fue bastante más pronunciado en el sector turístico (22,5%) que en general (2,9%), lo cual podría haber sido efecto de las medidas económicas adicionales dirigidas específicamente a este sector, con la intención de preservar los puestos y, en parte, recuperar aquellos que se habían perdido en los meses iniciales de la pandemia. Las medidas del gobierno colombiano se pensaron siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales. En los meses iniciales de la pandemia, la Organización Mundial del Turismo (OMT) ya anunciaba que el sector turístico sería uno de los más afectados por esta crisis (OMT, 2020a), requiriendo de apoyos urgentes que incluyeran colocarlo como prioridad en los futuros esfuerzos de recuperación económica por parte de los gobiernos (OMT, 2020b). En julio, la OMT estimó que las medidas de inmovilidad habían reducido el flujo turístico a nivel global en un 98% con respecto a 2019, generando con ello millonarias pérdidas financieras (OMT, 2020).

Notando la caída ya visible desde marzo, el gobierno colombiano planteó una serie de medidas de soporte para el sector turístico. Por ejemplo, el Decreto 397 del 13 de marzo de 2020 postergó, para el segundo semestre del año, el plazo para la presentación de la declaración y el pago de la liquidación privada de la contribución parafiscal para la promoción del turismo de todos los sujetos pasivos correspondientes al primer trimestre. Así también, se establecieron plazos especiales para el pago de la declaración de los impuestos de IVA, sobre la renta y complementarios del año gravable 2019, para empresas turísticas. El Decreto 434 del 19 de marzo de 2020 creó, además, una nueva línea de crédito por COP 250.000 millones dirigida al sector turismo y aviación, con plazos, tasas y periodos de gracia preferenciales (MINCIT, 2020). El objetivo de estas medidas era dar liquidez al sector, que tuvieron que suspender sus operaciones debido a las medidas de inmovilidad.

Gráfico No. 2: Tasa de ocupación mensual por subsector turístico en Santander.

En el gráfico No. 2, se observa que el subsector transporte y subsectores conexos al turismo se comportaron de maneras similares durante los meses de emergencia sanitaria, dibujando un descenso marcado de marzo a mayo, con un ligero repunte hacia junio. La tasa de ocupación en alojamiento y agencias, sin embargo, aumentó ligeramente en abril, para caer hacia mayo y junio, llegando a 0,05% en este último mes. Si bien en marzo, el 0,29% de la fuerza laboral totalde Santander estaba empleada en alojamientos y agencias de viajes, en junio este porcentaje descendió a 0,05%, lo que representa una dramática reducción del 82,8%.

Es claro, entonces, que la crisis del COVID-19 golpeó con mayor fuerza a los subsectores de hoteles y agencias de viajes en Santander, ocasionando una pérdida casi generalizada de empleos en estas actividades. Las medidas tomadas por el gobierno para salvaguardar el empleo en el sector turístico no fueron suficientes para impulsar la tasa de ocupación en hoteles y agencias de viajes, como sí lo fueron para los subsectores de transporte y conexos. Los establecimientos hoteleros y los viajes por turismo no hacían parte de las excepciones contempladas en el Decreto 749 del 28 de mayo de 2020, por lo que no tenían permitido reiniciar operaciones para el mes de junio. Tomando eso en cuenta que no existía oferta ni demanda para este subsector, resulta comprensible que su tasa de ocupación mantuviera su tendencia descendente.

Conclusiones

Este estudio analizó el efecto que ha tenido la pandemia en la tasa de ocupación del sector turístico en Santander. El análisis partió de un contexto general del impacto causado por la pandemia del COVID-19 en el sector de turismo a nivel global. Luego, se planteó el método cuantitativo apoyado desde la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE, se presentaron los resultados y se realizó una discusión al respecto. Se espera que los alcances generados en este análisis informen la implementación de acciones que permitan restablecer el mercado laboral en un sector tan importante para el departamento.

Las tendencias que revelan estos resultados proveen una primera vista del impacto del COVID-19 sobre el mercado laboral de Santander. Se observó que la tasa de ocupación del sector turismo siguió una tendencia similar a la tasa de ocupación general del departamento, cayendo considerablemente desde el inicio de la emergencia sanitaria, hasta el mes de junio, en que la tasa se recuperó ligeramente. Este incremento posterior en la tasa de ocupación puede relacionarse a las medidas del gobierno nacional para proteger el empleo formal, que parecen haber tenido un efecto visible.

Se evaluó también la tasa de ocupación en los subsectores de alojamiento y agencias de viaje, transporte y subsectores conexos al turismo. Las tasas de los dos últimos sectores repitieron la tendencia de la tasa de ocupación general, dibujando un descenso marcado de marzo a mayo, con un marcado repunte hacia junio. No obstante, la tasa de ocupación en alojamiento y agencias mantuvo su descenso hasta junio, generando una reducción del 82,8% de marzo a junio. En este caso, las medidas del gobierno orientadas específicamente a dar liquidez al sector turístico, tuvieron un efecto favorable sobre el transporte y rubros conexos al turismo, mas no en el rubro hotelero y de agencias de viajes. Ello se puede atribuir a que este último subsector se vio obligado a suspender casi totalmente operaciones debido a las medidas de inmovilidad, que para junio seguían vigentes.

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