2020: Un Día de Muertos Potencializado

En esta honorable fecha, resignificamos la partida de nuestros seres queridxs, rechazamos el olvido y sembramos la esperanza y la vida en sus altares.

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Por la memoria de la querida María Virgínia Noriega, mi abuela Celda Maria y a todas las abuelas de mis amigas, que han fallecido ese año.

 

Charlando esos días con una amiga sobre la situación que hemos estado viviendo este año, debido a la pandemia del COVID y a los problemas ambientales que estamos encarando, ella reflexionó que debido a ese panorama, este es un tiempo que hemos tenido que confrontar directamente un aspecto central de nuestra existencia: la muerte.

No es que ella no haya estado presente anteriormente, pero el cambio de nuestra rutina, la virtualidad extendida, y el hecho de que los problemas sociales se multipliquen y haya información sobre eso, nos hace percibir mucho más las muertes y sentirla más de cerca.  Desde este escenario, nos quedan dos opciones: hablar de ello y tratar de pensar cómo impacta nuestras vidas los posibles traumas que puede haber dejado en nosotros, o ignorarla y seguir viviendo como si ella fuera ajena y no fuera a llegar.

Creo que el segundo caso es el que está generando más problemas actualmente. Las personas tienden a hacer comparaciones sin sentido. Es normal escuchar de muchas personas al dimensionar el Corona Virus, que no es un hecho tan importante, debido a que todos los años mueren miles de  personas por diferentes enfermedades, como: dengue, gripe, y etc. Sin embargo, según el investigador Icrea Quique Bassat del Instituto Global de Barcelona (La Vanguardia), el Corona Virus se ha puesto en el podio de las enfermedades que más han matado en 2020, además que la rápida propagación, generó un impacto brutal en nuestras sociedades, economía y salud pública.  La cuantidad de muertes diarias de la enfermedad es de 6.000 personas al día. Por otra parte, tendríamos que contabilizar en estos números, la cuantidad de personas que no se murieron debido a la enfermedad pandémica, pero fallecieron por no poder haber asistido al sistema de salud, debido a la falta de camillas o soporte para recibir auxilio.

Concentrándonos ahora en la muerte: el problema no es ella en sí. Pues sabemos que llegará,  tanto a personas viejas o nuevas. Sin embargo, el problema está cuando la pulsión natural de vida/muerte es obstruida, y su opuesto: la muerte artificial, adquiere una presencia más relevante de lo que tendría que tener. Porque una cosa es saber que un día, sí o sí, nos vamos a morir. Pero otra cosa muy diferente, es que esa muerte nos llegue antes del momento.

Achile Mbembe acuño el término Necropolítica, para reflexionar sobre una tecnología especifica del capitalismo, que permite a los detentores de poder, estratégicamente desechar poblaciones, lo que puede significar matarlas directamente, o no posibilitar las herramientas necesarias para que sobrevivan. Creo, y hay varios debates sobre el tema, que más allá de la práctica directa de la Necropolítica, existe una estructura de sentir que banaliza la muerte y que se va propagando en la sociedad y a través de ella.

Es lo que podemos percibir, por ejemplo, en las partes de las poblaciones que sienten indiferencia por las muertes debido a la pandemia. También lo que podemos percibir en la polémica de algunos falsos diagnósticos de muertos que han salido positivo del Covid, sin serlo, probablemente por la falta de estructura de pericia, una vez que los sistemas públicos de salud están cuasi colapsados. Es también debido a este escenario colapsado de Necropolítica, que hemos sido prohibidos de velar el cuerpo de nuestros seres queridos en estos tiempos, muertos por Covid o no, y muchas veces haber tenido que despedirnos por videos llamadas, audios o fotos de Whats App. Con esa explanación, no estoy diciendo que habría que tomar acciones que puedan arriesgar la salud de la población, solo para que podrían haber protocolos, para que pudiésemos acompañarles en sus últimos momentos, o velarlos correctamente. Por lo tanto, estoy haciendo hincapié en la falta de humanidad y sensibilidad, que permean estos procesos.

El texto está quedando pesado, ¿no? Y la realidad: ¿Qué te parece? Al principio de la pandemia, habían entrevistado a Achile Mbembe (Uol). El intelectual camarones afirmó que el miedo de aislarse estaba relacionado con el temor de nuestro propio fin como sociedad. Pues es difícil confrontarse con la realidad, pero al no poder velar  nuestrxs muertxs, ni tampoco poder  transformar el engrenaje de la sociedad, alguien puede dejar de percibir que hay algo muy equivocado ¿en el tipo de vida y sociedad que estamos viviendo?

La muerte sobresaliente no está apenas presente en la sociedad humana. El calentamiento global y las sequías, sumado a acciones desenfrenadas de deforestación, ganadería, y especulación mobiliaria,  están promoviendo la muerte a diario. Según diversos informes ambientales, los incendios forestales están cada vez en mayor proporción, atingiendo a importantes parcelas de floresta nativa y especies de animales. La contaminación de los ríos, minas y aire, sumada a una gran cuantidad de basura no reciclable, son aspectos que también generan Necropolítica, pues empiezan a inviabilizar cada vez más la vida en la tierra. Una prueba de este escenario, es que al revés de estarnos hablando de las causas de la pandemia (que son en parte ambientales), estamos solo buscando la sanación de ella.  Por lo tanto, en el presente, se dimensiona la pugna entre la vida natural y la muerte artificial.

Si miramos desde el aspecto societal, esta pulsión de muerte viene de otros frentes. Además de las muertes por COVID, este año hemos tenido una gran ola de feminicidios y sensibilización por ello en México, en Colombia debido al conflicto armado en un Estado Uribista, mueren a diario líderes/as ambientales, además de tantos otros casos, en América Latina y en el mundo.

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Foto: Rogelio Moraes (Fuente: Animal Político)

A partir de este escenario desalentador, pregunto: ¿Estaré exagerando en mis análisis desalentador? Si lo crees, propongo un ejercicio de visión: Pensando en estos desafíos actuales, ¿Qué tipo  de futuro podremos concebir a nuestra y a la generación siguiente, si nos continuamos a mover en esta dinámica?

La resistencia no es contra la muerte, sino a favor de la vida y de la muerte natural.

Creo que para resignificar todo lo que estamos viviendo, ¡ primeramente tenemos que hablar sobre la muerte! Es necesario aceptar esa etapa irremediable de nuestra vida, pero dimensionándola que ella tiene que llegar a todos los seres vivos en el momento preciso, y no en el momento equivocado, porque como sociedad estamos fallando, porque el cuidado y la fragilidad pasaron a un segundo plano.

Empezamos resignificando la muerte de nuestrxs seres queridxs que se fueron en este año. Nos resta hacerles un gran altar a ellxs, y decirles todo lo que no pudimos decir en la despedida. Honorar a nuestrxs muertxs estos días, es honorar sus existencias, memorias y muertes. No mirándoles con la indiferencia o la frialdad de la pulsión de la muerte artificial de los gobiernos fascistas. Sino acordándose de la dignidad de sus vidas y volviendo a  revivirlos en nuestras casas, música, comida y corazón.  Recordar el calor de sus afectos, las miradas intercambiadas, las lecciones aprendidas. Poniendo color y humanidad en su pasaje para el más allá.

A partir de ello vamos a poder trabajar con nuestro doble duelo: uno de haberles perdido en vida, y el otro de no poder haber estado con ellxs en sus muertes. Mientras no podamos hacerles un memorial público y abrazar toda la gente querida que han convivido con nuestrxs muertxs, acordemos de sus fortalezas, de sus esperanzas, y en nuestros altares, en medio de flores, velas y fotos, agradezcamos por el amor y por la vida compartida. Pues, ahí reside el tesoro más grande de la humanidad: el amor y la memoria.

Con estxs seres vivxs en nuestro corazón, resistimos pacientemente reconstruyendo y manteniendo las relaciones.  Tenemos que organizarnos y luchar, creando nuevas posibilidades de vivir y relacionarse, a pesar de todas las formas de muerte presentes. Por la memoria de lxs que estuvieron, lxs que están y lxs que van a estar, porque el mundo que viene ahí es mucho más desafiador que la pandemia. Para ello, tenemos que vivir sin miedo, y aceptar y resignificar los desafíos de nuestras vidas, porque es lo que puede salvarnos. Pensamos en nuestros muertxs, y las ganas de cambiar aumentan. Y el momento, es ahora.

 

Bibliografia

https://tab.uol.com.br/noticias/redacao/2020/04/03/o-que-necropolitica-tem-a-ver-com-a-pandemia-e-com-falas-de-bolsonaro.htm

https://brasil.elpais.com/brasil/2020-08-08/luto-coletivo-a-dor-que-o-brasil-nao-consegue-viver.html

https://www.animalpolitico.com/2020/10/galeria-ofrendas-muertos-covid-feminicidios/

https://www.lavanguardia.com/vida/20200913/483443549591/covid-coronavirus-letalidad-espana.html

Mbembe, A. (2011) Necropolítica. España: Melusina.

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mm

Estudiante de la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina.
Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNICURITIBA, Brasil.
Creadora del proyecto itinerante Latinoamérica Desde Adentro.
Cantautora.

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