Antropología del capullo

Nace, aprende, yerra, re-aprende y muere… Adolescentes; alguien aparece un día y te los regala, menudos y frágiles. Solo miras, da miedo cogerlos; dedos inexpertos y bruscos amenazan su quebradiza entidad. Cientos, se arremolinan en busca del sustento más superficial, cada hoja que cae es aliento y desaliento, es pan y es pena, es regocijo y lucha. Y crecen exponencialmente, ya no son menudos pero aún son endebles. Blanco y negro. Aquella caja de zapatos, aquella caja de galletas, aquellos agujeros de aire y luz. Ya saben por costumbre, que la periferia intimida y que el centro protege. Aquel cuidado al colocar las hojas para todos desaparece, ya solo preocupa la siguiente fase. Y llega la hora de hacer el …