1, 2, 3 por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

El proceso político que se desarrolla actualmente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, adquiere relevancia no sólo por ser uno de los centros de pensamientos más relevantes de México, y de donde egresó el actual presidente del país, sino porque la elección de Director(a) repercutirá en su futuro, el cual está mediado por una incertidumbre que deviene del contexto de la pandemia, así como la mutación teórico-práctica que las ciencias sociales están desarrollando dada su complejidad y capacidad de interpelación de la realidad social.

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El proceso político que se desarrolla actualmente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, adquiere relevancia no sólo por ser uno de los centros de pensamientos más relevantes de México, y de donde egresó el actual presidente del país, sino porque la elección de Director(a) repercutirá en su futuro, el cual está mediado por una incertidumbre que deviene del contexto de la pandemia, así como la mutación teórico-práctica que las ciencias sociales están desarrollando dada su complejidad y capacidad de interpelación de la realidad social.

Por ello, resulta necesario hacer un análisis de las propuestas emanadas por las y el contendientes para asumir la dirección de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Breve contexto de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Sería imposible hablar de la historia de esta Facultad en tan breve espacio, la cual remonta sus inicios al siglo XX, por lo que resulta imprescindible para el tema que se aborda contextualizar la distribución de matrícula y algunos elementos de la vida universitaria en dicha Facultad.

Esta Facultad se ha constituido históricamente como un espacio de referencia para las ciencias sociales en México; en ella se albergan carreras de larga trayectoria como Sociología, Comunicación, Relaciones Internacionales, Ciencia Política y Administración Pública, y Antropología. Aunque juntas, en términos de matrícula y alumnos inscritos, la carrera de Comunicación se posiciona en primer lugar al concentrar poco más del 40% de los cerca de 8,900 estudiantes de dicha entidad educativa; las demás carreras concentran menos del 20%, siendo Antropología y Sociología las que menos alumnos poseen (Antropología, vale la pena decir, se creó en 2015).

A nivel de posgrado, esta Facultad forma parte del Programa de Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, cuyos programas poseen reconocimiento nacional e internacional tanto del CONACYT, como de otros centros de formación en Ciencias Sociales.

A nivel de vida estudiantil, esta Facultad ha sido caracterizada por ser un espacio de expresión juvenil que, mediante varios movimientos estudiantiles han logrado visibilizar los casos de abuso de poder y acoso por parte de profesores y profesoras de dicha institución. Dichas movilizaciones no son parte de la vida estudiantil por gusto, sino ante la falta de atención de administraciones que bajo el discurso de ‘pluralidad’ y ‘respeto a la manifestación’ desatendieron tanto las demandas de los y las colectivas, como la vida académica de la institución (tanto de Licenciatura como de Posgrado).

Este breve contexto permitirá tener un marco de referencia para analizar las propuestas formuladas por quienes integran la terna para ocupar la Dirección de la también conocida “Facultad de Polakas”.

María Angélica Cuéllar Vázquez

Su formación se ha centrado en el campo de la Sociología y ella ya ha sido Directora de la Facultad en el periodo 2016-2020; fue dentro de su administración en que el movimiento separatista de estudiantes tuvo su auge dada la poca atención y resolución a las demandas elaboradas por una parte del sector estudiantil. Quizá, su mayor fortaleza sea al mismo tiempo su máxima debilidad dado que su plan de trabajo se centra en la institucionalidad de los procesos y se invisibiliza la necesidad de ser y hacer comunidad de la mano con profesores y estudiantes, ya que ellos y ellas tienen también un papel transformador dentro de la propia Facultad.

Sólo por mencionar un ejemplo que dé soporte a lo dicho anteriormente, en su plan de trabajo manifiesta el género como “política institucional”, aunque justamente los avances que se han tenido en este tema han resultado de la organización y movilización estudiantil y no necesariamente por la voluntad política-institucional de las administraciones (incluyendo la suya) para atender, identificar, prevenir y sancionar las prácticas en contra de las y los estudiantes.

Así, esta falta de visibilidad y reconocimiento de los sujetos de acción y cambio dentro de la Facultad deriva en un programa que asume la capacidad de transformación desde quienes quieren administrar la entidad educativa. Entonces, parece que su propuesta está enfocada a hacer por sí misma y no a trabajar en conjunto en esos procesos, que por más experiencia que posea el equipo detrás de esta iniciativa, no podrán hacer nada sin el fortalecimiento de la comunidad.

Finalmente, algunas propuestas son tautológicas ya que, por ejemplo, la iniciativa de “impulsar el Programa de Renovación de la Planta Académica de Carrera en la UNAM, de acuerdo con las necesidades académicas de la entidad” no es algo que emane directa y exclusivamente de la quien administra la Facultad, sino que depende de las designaciones y procesos que se establecen dentro y fuera de la entidad educativa, por lo que ‘impulsar’ es una palabra que alienta la demagogia.

Otras más están fuera del contexto actual y futuro tanto de la universidad como del país ya que “Incrementar la Matrícula y avanzar en la creación de nuevos planes de estudios de posgrado con un énfasis profesionalizantes…”, por ejemplo, no sólo depende de la Facultad, ya que las becas que se dan son tanto del CONACYT (que en el contexto actual ha tenido cambios específicos y en algunos casos ha reducido el número otorgado) y otras más que otorga la UNAM como una forma de asumir ese compromiso en lo que los programas se consolidan para acceder al financiamiento de la también llamada “Tía Cony”, por lo que incluso pensar en que la Facultad (y la UNAM) asuma el costo de nuevas becas para estudiantes de nuevos posgrados o dentro de los programas que ya se cuentan, implica necesariamente un proceso de asignación y definición del presupuesto… una vez más palabras con mucho contenido simbólico, pero con una vacío práctico.

Carola Isabel García Calderón

La formación académica de Carola es más amplía y multidisciplinaria dada la relación entre Comunicación y Sociología en sus investigaciones y trabajo colegiado; al ser de Comunicación no sólo conoce las necesidades y demandas de buena parte de la Comunidad (40%), sino que su propio campo le ha permito establecer vinculación con otras carreras dentro de la Facultad, lo cual se refleja en su propuesta dada el énfasis de ser/hacer comunidad tanto con los profesores como con la comunidad estudiantil.

Ella ha dirigido la Facultad durante un periodo de interinato, dado el contexto actual generado por la pandemia. Es justamente ese contexto lo que permitió evidenciar su liderazgo en la dirección de la Facultad ya que se estructuró una visión y forma estratégica de recuperar no sólo el semestre ‘en potencial pérdida’ a principios del presente año, sino que se establecieron las bases para construir un marco común de referencia en cuanto a herramientas y plataformas digitales, con la finalidad de responder a una educación híbrida, o mejor dicho convergente, en la vida académica y estudiantil de la Facultad.

Así, esta apuesta y propuesta ha permitió no sólo integrar las iniciativas que emanaron desde la propia Rectoría de la UNAM sobre generar estos espacios de educación a distancia, sino que se fue más allá con el conjunto de herramientas de Integratic, con la cual se dieron cursos de apoyo y formación a docentes para poder enfrentar este proceso abrupto de digitalización.

Dentro de los ejes temáticos que propone Carola, se puede observar su amplio conocimiento de la situación de la propia entidad ya que identifica como medular la “Revitalización de la vida comunitaria en la FCPyS atendiendo los temas de género y derechos humanos, la seguridad de la comunidad, así como la necesidad de fomentar el bienestar de la comunidad a través de la difusión de la cultura y el tránsito a una Facultad Sustentable”. Lo anterior no sólo permite identificar el reconocimiento de los demás integrantes de la comunidad como sujetos de cambio, sino que se observa el énfasis de un proceso sumamente necesario que es el de ser/hacer comunidad en un espacio educativo que ha sido intervenido de manera negativa por prácticas que generar inseguridad para la comunidad estudiantil, la planta docente y la comunidad administrativa de la Facultad.

Otro elemento a considerar como estratégico es que “se requiere reorientar la vida académica ya que, los claustros de profesores trabajan con niveles bajos de coordinación entre sí, siendo necesario promover políticas académicas que propicien el aprovechamiento de los esfuerzos individuales para la generación de esfuerzos interdisciplinarios (…)”; lo anterior permite asumir que existen áreas de oportunidad que resultan urgentes para atender de manera específica la vida colegiada de los docentes, así como el proceso constante de diálogo entre las generaciones que están y las que van llegando para fortalecer y mantener esta entidad como un centro de referencia en cuanto a generación de conocimiento en Ciencias Sociales.

Finalmente, el (re)conocimiento de la Tecnología como mediadora en este contexto (que no se ve alentador en el corto plazo para regresar a las aulas) es fundamental no sólo porque implica un proceso de constante formación para docentes y alumnos, sino que pretende hacerse “manuales de procedimiento de la FCPyS que se complementen con el uso de las tecnologías” para reactivar tanto la vida académica como los trámites para los que futuros egresados de la Facultad.

Jorge Federico Márquez Muñoz

Su formación se ha desarrollado entre las Relaciones Internacionales y la Ciencia Política. Su programa está vinculado al Plan de Desarrollo Institucional (PDI), lo cual le da un margen general para proponer, pero limitando sus propuestas a las especificidades que se presentan en una Facultad que es plural y compleja no sólo las voces que allí se encuentran, sino por las visiones y perspectivas para hacer cambios.

Sus ejes descansan en lo que ya se ha venido haciendo en la Facultad desde la Dirección Interina, lo cual resta propuestas de ‘mejoras’ y se limita a enunciar cuestiones de infraestructura (de la Facultad y no de la comunidad universitaria) y procesos administrativos como los servicios de la biblioteca, cuando la apertura de la propia UNAM aún no está definida.

Sus objetivos enuncian el objeto, pero no la finalidad, lo cual refleja la generalidad propia del Plan de Desarrollo Institucional, así por ejemplo el objetivo que indica “Garantizar la conectividad a internet y acceso a la información, y generar vínculos interinstitucionales” no refiere el para qué de ello y sobre todo las implicaciones sustantivas a la comunidad de esa Facultad.

Esto se muestra en todo su resumen ejecutivo, mismo que evidencia a la comunidad académica, pero se limita a una enunciación carente de realidad y beneficio para quienes son el motor de la Facultad: las y los estudiantes.

Destaca en su propuesta de reconocer e implementar acciones sobre el Medio Ambiente, pero su trabajo aun en el documento en extenso se limita una vez más a procesos de ‘actividades de sensibilización sobre el tema en diversos espacios’ lo cual sería un símil a condenar ‘enérgicamente’ todo acto/acción que no encuadre con esa sensibilidad que pretender generar entre la comunidad.

Al final ¿quién debe ganar?

Tal vez esa sea la pregunta que más interesa, y por ello este abordaje ha sido realizado. La relevancia de ganar no deriva del sujeto que asuma la Dirección, sino del proyecto en el que se evidencie a la comunidad universitaria no sólo como participante, sino también como beneficiario ante los nuevos retos a los que se enfrentarán incluso después de la pandemia. Hoy, si tuviera que dar una respuesta esa pregunta, considero que quien debe ganar, siempre debe ser la comunidad universitaria de esta Facultad, en particular, y de esta máxima casa de estudios, en general.

Bibliografía.

Cuéllar Vázquez, Angélica. 2020. Rsumen ejecutivo de programa. Disponible en: http://www.juntadegobierno.unam.mx/files_web/2020/fcpys/Cuellar/Cuellar%20resumen%20plan.pdf

García Calderón, Carola. 2020. Resumen ejecutivo de programa. Disponible en: http://www.juntadegobierno.unam.mx/files_web/2020/fcpys/Garcia/Garcia%20resumen%20plan.pdf

Márquez Muñoz, Jorge, 2020. Resumen Ejecutivo de programa. Disponible en: http://www.juntadegobierno.unam.mx/files_web/2020/fcpys/Marquez/Marquez%20resumen%20plan.pdf

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Profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM)

Formado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e Ingeniería Agrónoma, Especialización en Sociología Rural en la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

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