“Yo no parí hijos para una guerra”. Entrevista a Luz Marina Bernal, lideresa de las Madres de Soacha

Yo no parí hijos para un guerraPor: Laura Sampietro
Salvador Padilla Villanueva

A finales de 2008, durante la administración del expresidente Álvaro Uribe,  la sociedadLuz Marina Bernal colombiana quedó atónita ante los casos de los llamados “falsos positivos” (en la jerga militar el término “positivo” es utilizado para hablar de las bajas enemigas). Para ese entonces, se destapó un sistemático plan de ejecuciones extrajudiciales. Soldados del ejército colombiano secuestraron y ultimaron civiles inocentes, a los cuales hacían pasar por insurgentes muertos en combate, para así cobrar jugosas recompensas. Algunos cálculos señalan más de 4 mil presuntos casos de asesinatos extrajudiciales por las fuerzas de seguridad del Estado, la mayoría de ellas por falsos positivos, en 31 de los 32 departamentos. Atrocidades cometidas al calor de una guerra en la que todo se vale y que ha visto lo peor de ambos bandos, relativizando en ocasiones la línea que divide a los héroes de los villanos. Luz Marina Bernal es madre de un “falso positivo”, asesinado por la ambición de quienes tenían el deber de protegerlo. Una muestra más de lo lejos que ha llegado el imperecedero conflicto armado colombiano, con más de medio siglo de existencia.

Proveniente de Soacha, uno de los municipios populares al sur de Bogotá, Luz Marina nos cuenta la desgarradora historia de lo ocurrido con su hijo de 26 años, Fair Leonardo Porras Bernal, y cómo pasó de ser una simple ama de casa que estudiaba confección y tarjetería, a una férrea activista defensora de los derechos humanos en Colombia, junto con otras madres a las cuales también les fueron arrebatados sus hijos injustamente.

Iberoamérica Social: Fair vivía en Soacha ¿qué hacía en la lejana Ocaña, Norte de Santader?

Luz Marina Bernal: La doctora me dijo que no sabía y que tenía que tener paciencia porque tenía que contactar todas las familias de los otros muchachos que estaban en la lista. Allí conocí la Señora Elvira, la mamá de Joaquín Castro, la señora Blanca Nubia Monroy, mamá de Julián Oviedo Monroy, la señora Florinda Hernández que es la mamá de Elkin Gustavo Hernández, y nos pusimos de acuerdo para ir a traer a nuestros hijos. Yo no tenía dinero para traer el cuerpo de mi hijo, me endeudé para hacerlo.

La fiscalía de Ocaña empezó a entrevistarnos y me dijeron que mi hijo, Fair Leonardo Porras Bernal era el jefe de una organización narco-terrorista. Yo contesté diciendo que mi hijo no hacía parte de ningún grupo al margen de la ley. En el reporte del ejército habían muchas inconsistencias porque los 6 militares no coordinaron lo que había pasado: para uno habían 6 guerrilleros, para otro 5, para otro 3 y todos identificaron el hecho a una hora diferente. Estos informes no eran creíbles. Yo le expliqué al señor el por qué mi hijo no podía ser el jefe de una organización narco-terrorista: sencillamente porque mi hijo era un niño en un cuerpo grande, era un chico que tenía una discapacidad en su pierna y en su mano derecha, él no sabía leer ni escribir y yo digo que una persona en estas condiciones no puede liderar a nadie. Le entregué la historia clínica de mi hijo, donde se dice que él tiene más de 53% de discapacidad mental.

Me dijeron que en el momento del levantamiento mi hijo portaba en la mano derecha un arma 9 milímetros y con esta arma atacó al Ejército. Pero mi hijo tenía una discapacidad en la mano derecha y además era zurdo.

IS: ¿Quién asesinó a su hijo?

LMB: A mi hijo lo asesinó el ejército colombiano.

Para mí fue sorprendente ver que unos servidores públicos, como el ejército, que tiene que defender al ciudadano colombiano, hayan asesinados a nuestros hijos y haciéndolos pasar por guerrilleros. Entonces es muy triste que ellos no pensaran ni siquiera por un instante el daño que nos causaban a nosotras como madre y me dolió mucho que mi hijo hubiese sido engañado simplemente para darle un resultado a un gobierno, a un Estado, al Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

“Estamos hablando de más de 3.000 ejecuciones extrajudiciales, todos jóvenes que no pertenecían a ningún grupo al margen de la ley y que fueron engañados a propósito de asesinarlos. Todos estos muchachos tuvieron un precio.”

Uribe creó una ministerial, en la que establecía recompensas a los militares por cada guerrillero muerto. Esta fue la motivación económica. De acuerdo al rango así les pagaban a los militares, y hubo pagos de hasta 5 mil millones de pesos (alrededor de 2 500 000 de dólares estadounidenses). Mi pregunta es: si mi hijo era un jefe ¿cuánto les dieron a los militares? Y tener que decir que al reclutador que lo engañó y lo llevó a su muerte le pagaron 200.000 pesos (alrededor de 100 dólares estadounidenses)…

Esto vale la vida de mi hijo, ¿200.000 pesos? Es muy triste ver la forma en que mataron a los muchachos.

IS: ¿Cuántos fueron los casos de falsos positivos en Soacha?

LMB: Fueron 19, 14 directamente de Soacha, 4 muchachos de Bogotá y 1 de Fusa. Las madres de Soacha comenzaron a morir sin ver a los resultados, sin saber la verdad, sin la garantía de no repetición de estos hechos.

IS: ¿Cómo empieza el movimiento de las Madres de Soacha?

LMB: Lo que me impulsó, por lo cual estoy dispuesta a dar mi vida, y que más me indignó fue la forma en que Uribe se paró en frente de los medios de comunicación a decir que los muchachos de Soacha, fueron allá con propósitos delincuenciales. Yo lo señalo a él como el generador de todos estos crimines de lesa humanidad en Colombia. Por los incentivos que el mismo dio a los militares, yo he tenido que demostrar al mundo entero que mi hijo no era un delincuente. Como presidente tenía que investigar sobre quién era cada uno de los jóvenes. Esto fue lo que nos activó. No nos hemos organizado legalmente con estatutos, simplemente porque hay muchas madres que tienen miedo.

IS: ¿Han recibido las Madres de Soacha, colaboradores o familiares, algún tipo de amenaza o acción intimidatoria?

LMB: A partir de la denuncia, desde el 23 de septiembre de 2008, empezamos a recibir amenazas: amenazan a mi otro hijo John Smith, me enviaron panfletos de amenazas con una bala. John Nilson, hijo de Carmen Gómez Romero, empezó a investigar para ver quien se llevó a su hermano, le pegaron 3 tiros y lo mataron. Que nos asesinen a todas, porque yo no me puedo callar, porque es mi hijo.

IS: Sabemos que usted rechazó una indemnización ofrecida por el gobierno de Álvaro Uribe ¿por qué la rechazó?

LMB: Uribe nos ofreció 18 millones de pesos (alrededor de 9 000 dólares), por cada uno de los muchachos.

“Yo no parí un hijo ni para una guerra, ni para venderle a nadie.”

Entonces es indignante que un presidente ponga en venta o en negociación la vida de un ser humano, quiere decir que en este país está primero el dinero que la vida de un ser humano. Me pareció una humillación, me pareció como si nosotras las mujeres pariéramos hijos para vender. Yo le dije a un periodista “dígale al señor presidente que si él le puso precio de 18 millones de pesos a mi hijo porque es de un estrato bajo, yo le doy el doble por cualquiera de sus hijos de sus hijos, yo veré que hago con él. Y dígale que mi hijo a pesar de ser un chico de educación especial era un ser invaluable. Que yo aquí no estoy por dinero, estoy por la dignidad de mi hijo, y mi propia dignidad como madre”.

IS: ¿El término “falsos positivo” le parece correcto, o no?

LMB: La palabra correcta es crimen de lesa humanidad, porque hasta que nosotras no denunciamos esto pasaba desapercibido, mataban gente y gente.

IS: ¿Cuáles han sido las reacciones de la sociedad civil y la opinión pública ante estos hechos? ¿Las Madres de Soacha han recibido apoyo del Estado o de otras organizaciones no gubernamentales?

LMB: Los medio de comunicación juegan dos papeles en esta situación: el primer es aceptar la opinión del mismo ejército, y decir que los muchachos habían tenido antecedentes. Apareció que mi hijo había estado detenido 4 años en la cárcel Modelo. ¿De cuándo un medio de comunicación no investiga bien? Sin embargo, otros medios quisieron compartir con las Madres y conocer la verdadera historia.

Sobre todos los estratos altos no nos creían, porque son personas que viven en el norte, que todo lo tienen, que tienen sus vidas y las de sus hijos definidas, entonces empiezan a pensar que estamos inventando, que solo queremos que quede mal el gobierno.

Tanto el Estado como el gobierno colombiano, han sido indolentes, indiferentes a la problemática que nosotros estamos llevando.

La mayoría de las Madres han salido de Soacha por miedo, yo no. Yo no salgo porque  si no tuve con qué pagar el traslado del cadáver de mi hijo, mucho menos tengo para pagar un arriendo y salirme de un “apartamientico” que se ha pagado con mi trabajo y el de mi esposo.  Si me matan moriré tranquila porque morí defendiendo no solo a mi hijo, sino por todos los jóvenes de este país. Yo hablaré por cada una de las mujeres de Colombia.

No es fácil sacar un hijo adelante y menos cuando uno vive en un estrato bajo donde no hay recurso, porque este país no es generador ni de estudios, ni de trabajo para los jóvenes de bajo recursos. Es como si quisieran acabar con los jóvenes, con las mentes diferentes, con un cambio nuevo, y es terrible ver cómo están acabando con el futuro de este país.

Luz Marina Bernal2IS: Se habla mucho de la reparación de víctimas causada por la guerrilla, sobretodo en el contexto del proceso de paz en la Habana, pero ¿qué pasa con las víctimas que ha dejado el estado colombiano?

LMB: Sin olvidar que Santos (presidente de Colombia 2010-2014) fue Ministro de Defensa cuando sucedieron todos estos hechos, el país está siendo violado en términos de derechos humanos. Tenemos que hablar no solo de falsos positivos, si no de desaparición forzada de sindicalistas, de personas que piensan diferentes, ejecuciones extrajudiciales, violaciones sexuales, torturas, secuestros, reclutamientos de menores, desplazamientos, de sacar a las personas de sus propios territorios. Como víctima yo reconozco que tanto el ejército como el ESMAD (la policía antimotines colombiana) son unos de los máximos generadores de violación de derechos humanos; no estoy diciendo que los grupos insurgentes no lo hagan, claro que lo hacen, pero creo que las FARC han sido más humanas. Yo creo, como víctima,  que las víctimas nunca van a ser reparadas como deberían. Santos en su gobierno, para cambiar su perfil, creó una ley de víctimas y está negociando un proceso de paz.

IS: ¿Qué piensa del proceso de paz que se está llevando a cabo en la Habana?

LMB: Es una mera negociación de papeles. Llevamos 60 años buscando la paz y no se ha logrado porque un proceso de paz en Colombia se tiene que evaluar a largo plazo, no de la noche a la mañana. Además, hay intereses al interior del Estado y las clases gobernantes de que no haya paz, para algunos es algo muy lucrativo.

En la mesa tiene que haber la representación de las víctimas, las propuestas de los mismos campesinos, de las mismas personas afectadas, pero que no se negocie todo revuelto; lo que están haciendo acá en este momento es lo siguiente: meter todo en una sola canasta. No es lo mismo una desaparición forzada a una tortura. Entonces tiene que haber un representante de cada tema para llegar a un acuerdo. Dentro de las propuestas tienen que incluirse que no haya más reclutamientos de menores y prohibir los cultivos ilícitos, causa de muchas violaciones a los derechos humanos. A nosotras no nos han permitido tener una representación en la Habana. En un mensaje, yo le pido a las FARC que evalúe con cabeza fría las grandes violaciones a los derechos humanos, que ellos también  han cometido. Pero también, el gobierno tiene que admitir que los hombres armados que tiene, ejército, policía, ESMAD e Inpec (policía carcelaria), están cometiendo grandes violaciones a los derechos humanos. Que todas las partes reconozcan lo que han hecho y que nos permitan participar a la mesa, poner nuestras peticiones en la mesa.

Hablando de la ley de víctimas de Santos, es una ley de re victimización, no una ley de víctimas. Yo no podría indemnizar a una persona que ha sido víctima de todos los grupos armados de este país. Hay personas que han sido víctimas de la guerrilla, del paramilitarismo y del ejército. Es triste ver que este presidente saque 18.000.000 de pesos e indemnice a una familia completa que ha sido víctima de todo esto. Piensan que las victimas estamos dispuestas a que todo el mundo nos pague. Y no piensan en el daño físico porque muchas de las personas adquirimos enfermedades, porque ya no dormimos, ya no comemos, nos deprimimos, y no valoran el daño psicológico.

“Es degradante que no piensen que tan grande pueda ser el daño para una familia.”

IS: ¿Usted ahora es una líder de las víctimas, cómo le ha cambiado la vida?

LMB: El cambio ha sido brusco. Como ciudadana colombiana desconocía todo esto que estaba pasando en mi país. Esto me hizo entender que yo no me podía quedar donde estaba, porque se tenía que hacer justicia. Así que me puse a estudiar sobre derechos humanos. Tengo que decir que el estado colombiano no fue capaz de ayudarnos, y lo que nos ayudaron fueron las organizaciones, Amnistía Internacional, Intemom Oxfam, Casamerica, entre otras. Fui a hacer una gira a Europa para contar lo que pasó a mi hijo, y a denunciar frente al Parlamento Europeo.

Una madre por un hijo está dispuesta a llegar a donde sea.

“Yo no sabía que era capaz de enfrentarme  a un Estado, a un gobierno.”

 Lo que soy hoy se lo debo a organizaciones internacionales y nacionales que no me han dejado nunca sola.

Nuestro trabajo ha sido reconocido por el parlamento catalán, nos dio un premio como gestoras de paz. La embajada franco-alemana me dio una mención de honor. Otros países están interesados en lo que pasó a las víctimas, mientras por parte del gobierno colombiano, hay total silencio.

IS: El deber del gobierno y el Ejército es velar y proteger a su pueblo, después de lo que ha ocurrido ¿qué sentimientos tiene hacia el Estado y las fuerzas militares?

LMB: Las amenazas han cesado porque cuando hago cualquier entrevista dejo este mensaje: que si algún día a algún familiar mío o a mí personalmente le llega a volver a pasar algo, señalo directamente a Uribe, a Santos, a un Estado y a un gobierno, y al ejército. Ellos son los únicos que podrían hacerme daño.

IS: ¿Está dispuesta a perdonar?

LMB: El proceso de perdón y reconciliación es un proceso largo de asimilación y ayudaría que el gobierno colombiano y el ejército pidieran perdón.

IS: Gracias por venir hasta acá Doña Luz Marina.

LMB: No, yo voy a donde sea, también si tengo que irme 5 días a pie, porque personas como ustedes son las que nos han ayudado mucho. Yo estoy haciendo un archivo de todo el proceso de estos 6 años, de lo que ha pasado porque mi proyecto es construir una biblioteca de derechos humanos y sobre todo la casa de la memoria de los falsos positivos.

Para citar esta entrevista: Padilla, S., Sampietro, L. (2014). Yo no parí hijos para una guerra. Entrevista a Luz Marina Bernal, lideresa de las Madres de Soacha. Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales, II, pp. 8-12. Visto en: http://iberoamericasocial.com/yo-no-pari-hijos-para-una-guerra/