Violencia hacia los Niños Mapuche

“Carabineros allanó la vivienda de una familia de la Comunidad
Tradicional de Temucuicui (…)  lanzando bombas lacrimógenas
que afectaron a un lactante de dos meses
y a dos niños de dos y cuatro años de edad.”

“El niño (…) de 12 años de edad, fue objeto de detención ilegal y violenta durante un allanamiento policial a su comunidad (…)  Carabineros dispararon armas de fuego y gases lacrimógenos en forma indiscriminada. (El niño)  se encontraba jugando fútbol y no huyó ante el ingreso de los agentes. El niño, que en julio pasado  (…) había recibido el disparo de una escopeta en el rostro (…) fue liberado horas más tarde con huellas de moretones en el cuerpo.”

“Niño de 13 años,  herido en la comunidad Chacaico, fue herido a bala por un terrateniente de un fundo vecino (…) (que)  atacó con arma de fuego al niño mencionado y a su hermano de 8 años de edad(…) cuando  arreaba animales de su familia.” (1)

La transgresión a los Derechos Humanos del Pueblo Mapuche es uno de los cuestionamientos más enérgicos al Estado chileno en estos días y, especialmente  condenado por la sociedad civil chilena y por comunidades Mapuche,  es el caso de la represión violenta  a comunidades donde niñas y niños son testigos de maltrato  a su familia, o son víctimas directas de actos violentos por parte de la fuerza policial.

Los Mapuche son un pueblo originario del sur de América, que forma parte de la mayoría étnica dentro de los pueblos originarios de Chile. (2)  Desde fines de la década de los noventa se han movilizado para lograr la recuperación de tierras ancestrales, las tierras correspondientes a los títulos de merced, las tierras usurpadas por el Ejército de Chile hacia finales del siglo XIX para la colonización por parte de extranjeros, y las tierras que fueron recuperadas durante la Reforma Agraria y que luego fueron despojadas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, principalmente para explotación maderera. La movilización también comprende la defensa de comunidades ante obras que afectan al medio ambiente y la búsqueda de reconocimiento y autonomía como pueblo. (3)

El conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo Mapuche se ha tratado torpemente  mediante abusos, apremios, detenciones violentas, teniendo como resultado, incluso, la muerte de algunos de sus líderes más jóvenes. Lamentablemente estos ataques, en los que ha existido uso excesivo de violencia por parte de la fuerza policial, han ocurrido en presencia de niñas y niños o contra ellos.

Los niños Mapuche han sido golpeados, sacados por la fuerza de sus propios hogares, presenciado la humillación, maltrato y detención a sus padres y líderes de sus comunidades, causando un gran  nivel de intimidación e impacto emocional en ellos y en sus familias. A esto se suma el que las medidas para restaurar la seguridad en el entorno inmediato de los niños han sido débiles, y el que las observaciones e instrucciones de organizaciones de Derechos Humanos han tenido escaso eco en la autoridad.

Con frecuencia los niños se han visto enfrentados a situaciones violentas y eventos traumáticos, en los que ha habido uso de bombas lacrimógenas y armas de fuego. Estos ataques permanentes de la fuerza policial afectan  el equilibrio emocional de su comunidad y aumentan en los niños la percepción de incertidumbre y de riesgo constante de destrucción de su mundo, aun si los atropellos han sido experimentados en forma indirecta. Tales acciones producen en los niños un profundo sufrimiento, un gran impacto de tipo moral y espiritual ya que, como ha ocurrido en varios casos, en estas operaciones algunos padres de familia han sido detenidos y separados de su comunidad.

Para entender la seriedad del daño causado a los niños Mapuche debemos tener presente que después de que los niños forman vínculos de apego con sus padres, estarán altamente sensibles a la separación y la pérdida, particularmente si junto a ello, han tenido este tipo de experiencias de horror y miedo. Es así que la separación de los padres por una detención perpetúa en el tiempo el daño del evento violento, especialmente si experimentan angustia y  preocupación por el dolor emocional y físico que su padre u otro familiar directo puede estar viviendo. Como sabemos, los niños necesitan seguridad, son seres dependientes del cuidado y protección de adultos que los amen, y la interrupción de la relación con uno de estos vínculos tiene consecuencias que pueden comprometer el buen desarrollo emocional.

Las acciones descritas son disrupciones severas en la vida y orden familiar y llevan a los niños a una serie de condiciones que podrían configurar cuadros de depresión, estrés post traumático, altos niveles de ansiedad, sobre todo si están siendo expuestos a estas situaciones de extrema violencia en forma prolongada.

Los niños más grandes pueden llegar a percibir que tras estos ataques existen acciones planificadas, las que pueden ser comprendidas como desvalorizaciones a su propia cultura.  Los constantes ataques y devaluaciones pueden llevarles a una pérdida de significado en la contrucción de sí mísmos, lo que podría interpretarse como uno de los fines de estas acciones racistas: los niños pueden perder su comunidad y su cultura, teniendo que visualizar como única forma de supervivencia el reconstituirse en la asimilación a otras formas de cultura, o en el aislamiento.

A pesar de la creciente preocupación e indignación entre los chilenos, existe  indiferencia entre los círculos de poder, y una parte de la sociedad chilena aún permanece con los ojos cerrados frente a estos atropellos. Ante esta insensibilidad, está muy cerca la probabilidad de que los niños crezcan con la percepción de que a nadie más le importan estas injusticias cometidas, y que en el centro de este daño moral está la subestimación de su cultura y de quienes son parte de ella. Este tipo de emociones de dolor, también puede generar daños en el desarrollo de la personalidad de un niño.

Las reacciones y consecuencias  emocionales más graves en un niño que se encuentra en medio de un conflicto violento como éste son las que surgen en respuesta a la agresión directa, como es el caso de los ataques que amenazan su seguridad básica o la de su familia, los hechos ya frecuentes en que alguno de sus padres es lesionado de gravedad y los ataques que amenazan a la propia integridad. Los esfuerzos de organizaciones e instituciones preocupadas de la infancia permiten ayudar a los niños a reelaborar estas experiencias traumáticas, pero estos esfuerzos resultarán insuficientes mientras las comunidades Mapuche sigan siendo atacadas con el objeto de aplastar y acallar las demandas de sus familias. El regreso de un padre detenido, el regreso a la estabilidad y seguridad de la zona tendrán un valor crucial en la recuperación emocional de estos niños.

Existe un daño real cuando el orden cotidiano se ha desintegrado con la irrupción de vehículos y contingente policial a los lugares sagrados de la comunidad Mapuche y  cuando  la estabilidad y la paz se ha perdido. Existe atropello a los derechos humanos cuando niñas y niños han sido atacados en los recintos educacionales, cuando han tenido que entrar esposados a Tribunales (4), cuando un pequeño es disparado en su rostro.

Los niños Mapuche están viviendo hoy el más dañino de los conflictos de la historia reciente, y puede haber una visión esperanzadora de terminar con él, si se suman más voces y fuerzas que enfaticen la necesidad de salvaguardar la dignidad y  derechos humanos de todos los niños y niñas en este país. Las heridas físicas y emocionales que este conflicto está generando en los niños y niñas Mapuche  no pueden seguir siendo invisibles para el Estado, y nuestra sociedad civil ya no podrá estar más tiempo de brazos cruzados esperando una solución por parte de éste.

Referencias

1) ANIDE, CIDH Informe sobre Violencia institucional hacia la Niñez Mapuche en Chile. Resumen ejecutivo. http://www.infanciachile.cl/roij_chile/wp-content/uploads/informes/2013_Informe-violencia-institucional-NNA-mapuche.pdf

2) Se ha estimado que la población Mapuche viviendo en Chile es de 1.183.102 personas, lo que corresponde al 86% de la población que declara pertenecer a una etnia indígena  -Fuente: Ministerio de Desarrollo Social, Chile, Encuesta CASEN 2011.

3) Para mayor detalle sobre el despojo territorial al Pueblo Mapuche, revisar ensayo “Despojo Territorial. Conflicto entre el Estado de Chile  y el Pueblo Mapuche” http://iberoamericasocial.com/despojo-territorial-conflicto-entre-el-estado-de-chile-y-el-pueblo-mapuche/

4) Impacto por niños Mapuche esposados en Tribunal. Diario La Nación. Consultado agosto de 2016 http://www.lanacion.cl/noticias/regiones/la-araucania/impacto-por-ninos-mapuches-esposados-en-tribunal/2014-10-30/185843.html