Vendedoras y paseantes: Trabajo y ocio digitales La utilización productiva del tiempo libre femenino se traduce en la ciudad de Neuquén en la conformación de un circuito de comercialización y consumo de bienes destinados a un público femenino de empleadas y profesionales.

Ocio y tiempo libre han sido frecuentemente utilizados como sinónimos. Su característica común es agrupar actividades realizadas fuera del tiempo de trabajo y de las necesidades fisiológicas. Dumazedier, en su clásico trabajo, caracteriza el ocio como una realidad fundamentalmente ambigua…cuyas funciones mayores son el descanso, la diversión y el desarrollo personal (DUMAZEDIER, 1962 trad. propia)

Sin embargo, cuando un área de interés, una actividad propia del tiempo autorregulado se incorpora al mercado se convierte en “trabajo”, deja de formar parte de lo que se realiza en el tiempo libre y comienza a estar vinculado con lo que se efectúa en el ámbito laboral. Así, lo que era antes una opción personal, consecuencia del agrado se convierte en una obligación que el individuo debe concretar. En síntesis, puede suceder que la actividad pierda la “magia” propia de la manifestación singular a medida que se va transformando en un medio de vida.

En la misma línea, de acuerdo a lo observado en nuestra investigación, hemos observado que los momentos de sociabilidad, una las formas más extendidas del tiempo libre femenino es coptada por el mercado, transformándola en útil, en trabajo, por un lado y en actividades de manutención familiar, de consumo, por otro. A partir de este empleo” útil”, la sociabilidad, las reuniones y el paseo se transformarán en “legales” puesto que no serán vistos como una “pérdida de tiempo”, sino ordenadas al rol femenino de manutención.

¿Cuál es la importancia del espacio digital en esta relación de nuestras sujetas con sus clientas y con el tiempo libre?  Por un lado, advertimos que el tiempo libre de estas mujeres, muchas nativas digitales, está fuertemente relacionado con lo digital. Hemos analizado el uso que realizan de los espacios digitales y en qué medida las ventas, ya sea de ropa y accesorios industrializados como “de diseño” se fortalecen o no con las interacciones en dichos espacios.

De acuerdo con lo que hemos podido relevar, los espacios digitales son los escenarios donde se desarrolla una manera peculiar de pasar el tiempo libre. En el caso de las vendedoras que desarrollan su actividad comercial en un tiempo teóricamente no condicionado o de ocio, el mundo digital es sólo un nuevo espacio donde continuar las relaciones sociales, aumentar su capital social y, por ende, las posibilidades de reconversión de éste en económico. En este sentido, el ocio digital permite el desarrollo de actividades que refuerzan el rol femenino tradicional de comunicadoras y forjadoras de las redes sociales de la familia. Aún cuando las diferencias entre varones y mujeres en el empleo del ocio digital tienden a reducirse, las mujeres usan Internet   para incrementar sus contactos personales, reforzar sus relaciones y programar su ocio. (GARCÍA ÁLVAREZ, LÓPEZ SINTAS y SAMPER MARTÍNEZ, 2012)

La inserción de estas trabajadoras, sujetas de nuestra investigación, en el mundo digital y el aprovechamiento del tiempo libre o de ocio digital de sus clientas, nos lleva a un nuevo campo de trabajo que va continuamente desde lo real a lo digital y viceversa, en un espacio que no es ni público ni privado sino los dos al mismo tiempo.

 De lo real a lo digital (y viceversa): “Santa Moda”. La moda como trabajo.

La “moda” ha sido encarada desde las ciencias sociales como fenómeno socio cultural signado por lo efímero (Lipovetsky), como sistema de signos (Barthes) y como campo de conflicto (Bourdieu) pero no ha tomado demasiado en cuenta la indumentaria y sus circuitos. Por otro lado, los protagonistas, vendedoras, fabricantes y diseñadores/as han sido frecuentemente dejados de lado por las investigaciones en las ciencias sociales en pro del lugar común que asocia la ropa a las pasarelas, al glamour y la excentricidad.

Sin embargo, es innegable que la moda o, más bien, la indumentaria, la ropa, no constituye un fenómeno unitario sino complejo y que puede generar (como es el caso que presentamos aquí), formas y asociaciones de comercialización y consumo que pueden ser abordadas desde diferentes perspectivas. En tanto manifestación cultural, cuyos contenidos estéticos se difunden en el interior de un colectivo, la moda se constituye en un elemento inherente a la vida social. (PÉREZ RUIZ, 2011)

En el caso que nos ocupa, las vendedoras y diseñadoras de indumentaria y accesorios, además de integrar circuitos en el facebook, han generado “Ferias de la Moda” que se realizan periódicamente en lugares variables que tienen como función reforzar o ampliar la venta en los “showrooms”, espacios hogareños que pueden ser tanto una habitación independiente como, simplemente, el living comedor adecuado ese día para la recibir visitantes-compradoras.

Por otro lado, en el campo también hemos encontrado una cantidad interesante mujeres que optan por la explotación económica de su capital cultural y social a través del diseño y fabricación de indumentaria (casi exclusivamente femenina) y de accesorios (bijouterie, cinturones y carteras). Estas mujeres participan de los mismos circuitos que las vendedoras de mercadería industrial, pero con una dificultad comercial adicional, en cuanto la exclusividad de la prenda encarece su precio.

Hay muchas chicas que hacen diseño. Hacen cosas que vos decís qué bárbaro.  Tienen una energía…y viven de eso… Pero las chicas que diseñan acccesorios que hacen unas cosas bellísimas, sí o sí empiezan a incluir otras cosas de reventa como ropa, pañuelos, que es lo que les da un fijo porque viste lo que es vender aritos, bijou…  Se vende bastante bien, pero da poco margen. Vos vendés un par de aritos a 40, ¿cuánto ganás, 20… Cuántos tenés que vender para poder vivir? ¿Y cuántos podés hacer? (BM, entrevista febrero 2013)

Pese a la afirmación de BM, no hemos detectado mujeres que “vivan de eso”, sino más bien que lo tengan como una entrada complementaria, fluctuante, una manera de usar el tiempo libre de manera redituable.

Por otro lado, aun cuando el diseño y la venta se realizan en un tiempo “post laboral”, algunas diseñadoras entrevistadas suelen justificar incorporar a sus creaciones en la posesión de un capital cultural formal, como artistas plásticas, profesoras de bellas artes o estudiantes universitarias de diseño de indumentaria. Sin embargo, no se trata de diseño o venta. Ambas opciones pueden coexistir en la misma persona, como es el caso de la esta entrevistada, cuyo facebook se llama “Las frívolas”

Tengo 20 años. Yo no coso, pero diseño. Yo siempre fui muy bloguera y siempre me gustaron el diseño, la moda. Empecé a vender ropa que le compraba a una chica, pero empezó a no gustarme la ropa. Hablé con la chica y me dijo, “decime las ideas y yo las coso”. Cose ropa como para mí que no soy la típica flaquita. Nos pusimos a tirar nombres y salió “ese que me gustó.  (LF, entrevista, julio/2013)

Otra de las entrevistadas recuerda

Lo último que pensé en mi vida es que iba a vender ropa. ¿Comprármela toda sí, pero venderla? Surgió de casualidad. Surgió que mi marido se quedó sin trabajo y entonces justo estaba con eso y entonces agarramos unos mangos y en vez de pagar una tarjeta de crédito teníamos 3000… me puse a pensar… “santa ropa”, santa no sé qué…y salió el nombre definitivo (BM entrevista febrero/2013)

La forma de publicidad de la mercadería, de contacto con los clientes y con las otras vendedoras es el facebook. Dicha red social le permite un acceso al espacio público, pero conservando su presencia física en el espacio privado. Es decir, un terreno ambiguo entre lo familiar y lo laboral, entre lo público y lo privado pero que resulta un espacio social y de sociabilidad a la vez que un medio ideal para la reproducción de los roles femeninos tradicionales.

Observación participante en el Facebook

El facebook de cada una de las vendedoras actúa como una “Boutique virtual”. Incluso, algunas como: Los nombres son llamativos y suelen aludir a las mujeres y a alguna relación con el consumo de objetos de moda. Pocas introducen su propio nombre o el de la marca de indumentaria que venden. Esto también suele ser fluctuante, de acuerdo a precios y demanda de las clientas.  El contacto con las clientas se efectúa, como decía a través de las redes sociales y sólo se da el domicilio de la vendedora por mensaje privado.

La utilización primera del facebook es como un escaparate. Y así como en las veredas “reales” hay diferencias y niveles. En mis frecuentes visitas a sus respectivos facebooks he empezado a detectar diferencias y similitudes que nacen, al parecer, justamente a la procedencia de la mercadería. Por ejemplo, la publicación de los precios, corriente entre las vendedoras de ropa usada y poco frecuente en diseñadoras y vendedoras directas. La promoción periódica de “showrooms” es corriente en estas últimas, lo mismo que la solicitud de colaboración de la familia como modelos de la indumentaria ofrecida, en particular si es “de diseño”. Las fotos son de las prendas. En ocasiones son las fotos de los catálogos. BM, por ejemplo, usaba como modelos algunas jóvenes conocidas suyas (sin mostrar los rostros). Para los gorritos usa de modelos a sus hijos y a su sobrina (muestra los rostros)

Las vendedoras de ropa usada, por su lado, publicitan su mercadería a través de fotos con los precios a un costado y, simplemente, esperan el interés de las posibles clientas, como SM que abandonó el diseño para comercializar ropa usada y que me dio su dirección sólo cuando se la solicité por chat.

En suma, nuestras sujetas se sirven de la red social para publicitar su mercadería “subiendo” fotos de las prendas o calzado ofrecidos. En general no se introducen los precios salvo que se trate de ofertas. La cita que sirve de título al presente trabajo es la expresión que aparece cuando se interroga al pie de la foto, en el espacio para “comentar”. A partir del “va por privado”, la relación con la vendedora se torna personal. Como en este mensaje del 13-08 en respuesta a un requerimiento mío, hecho el día anterior por el facebook

HOLA MARTA EL SHOWROOM ES EN EL BARRIO (…) CALLE…, CASI (…) ES UN DEPARTAMENTITO, NO ES UN LOCAL. ATIENDO TODAS LAS TARDES Y LOS SABADOS DE MANANA Y TARDE TE DEJO MI CELU POR CUALQUIER COSA BESO. (firma con su nombre sin apellido)

El facebook, para estas mujeres es una reconversión y reutilización de la red social como portadora de publicidad, una publicidad poco refinada y dirigida a un target medianamente conocido y eminentemente femenino. La femineidad no sólo se ve en las prendas sino en el discurso que las acompaña que resalta los valores vinculados o más bien propios de los roles y atributos de género que parecen tener un papel preponderante. Su posesión promete la adquisición adicional del dejo de glamour y de sensualidad que pareciera acompañarlo. Esta yuxtaposición de atributos de género a un bien cualquiera ha sido reconocida en la expresión “marketing del sex appeal”. (BIFANI y DEL PINO, 2008)

Por ejemplo, LF, el viernes 9-08 escribieron

¡Ya es VIERNES!
Las espero a partir de las 15hs.

Pedir dire x inbox
Lookeate hermosa para que tus ex se quieran morir

El habla juvenil tiñe la comunicación al recomendar a las clientas que se “lookeen” hermosas (que se hermoseen) para que los antiguos novios se arrepientan de haber cortado las relaciones. Por otro lado, pedir la dire(cción) por correo privado nos remite a la relación particular de los habitantes del mundo virtual con sus “amigos del facebook”.

En este punto de nuestro trabajo estimamos imprescindible un párrafo acerca de los “amigos del facebook” siempre teniendo en cuenta el eje de nuestro trabajo que nos lleva a preguntarnos acerca de la importancia del facebook para nuestras sujetas.

Al respecto, una de nuestras entrevistadas sintetiza

…ayuda muchísimo…El facebook da una seguridad, da una imagen. Yo en el facebook no tengo un solo comentario negativo… la gente me va conociendo de a poco y ya viene más seguido, yo publico, la gente lo ve y avisa…es más le vendo más a gente que a mis propios conocidos. Y en muy poco tiempo superé la cantidad de amigos que permite el facebook.  (BM, entrevista febrero 2013)

Se podría apuntar que la “amistad digital” se nutre de la que acontece en el mundo real. Sin embargo, aún cuando muchas veces así ocurre, no debemos soslayar esa relación efímera y superficial que integra apenas un listado y que no implica conocimiento ni profundidad en la relación. Desde ese punto de vista, más que en la categoría de “amistad instrumental” (WOLF, 1981) este “amigo en el facebook” entraría en la categoría de relación ocasional, un paseante, un “flâneur” o una “flâneuse” que, por casualidad y/o llevado/a por su tiempo de ocio digital entra en el facebook de una vendedora. El “amigo en el facebook” se convierte en una categoría difícil de categorizar: de alguna manera permanece en el tiempo y garantiza una de las condiciones que marca Bourdieu. Empero, en muchos casos, la relación es superficial y dicontinua con un lazo efectivo solamente comercial    y cuyo sentido, se agotaría en la transacción.

Tal es así que el trato reservado por la vendedora para la “paseante” digital es variado: algunas vendedoras permiten que el/la paseante ocasional vea la mercadería. En otros casos, hay una mayor preservación de la intimidad y es necesario añadirse como “amigo”. En ese caso, la vendedora podrá saber más datos del/la posible comprador/a y responderá facilitando el domicilio donde acudir a efectivizar la compra.

En el caso de la ya mencionada G. la mercadería está expuesta ante cualquiera que se asome a su página. Se incluye a sí misma como modelo de sus prendas y no incluye los precios.

Muchas vendedoras se tienen como “amigas en el facebook” pero eso no es garantía de un conocimiento real, como pude comprobarlo en un chat. Así y todo, se puede realizar un recorrido virtual través de sus facebooks hasta encontrar lo que se está buscando. De hecho, fue así que pude establecer la existencia de una red que, sin embargo, no ha redundado en asociaciones permanentes sino transitorias como las “Ferias de la Moda” (tanto nueva, de diseño como usada) fenómeno en principio derivado del circuito del facebook pero que excede el presente trabajo.

En síntesis

La utilización productiva del tiempo libre femenino se traduce en la ciudad de Neuquén en la conformación de un circuito de comercialización y consumo de bienes destinados a un público femenino de empleadas y profesionales. Dicho circuito se basa en la capacidad de reconversión del capital social de cada una de las vendedoras, ya sea de ropa y accesorios diseñados y fabricados de forma artesanal o industrial. En el marco de un sistema de venta directa ideado por marcas norteamericanas como las tradicionales Avon o Mary Kay, la vendedora aporta al negocio parte de su capital económico, pero sobre todo su invisibilizado capital social que será el que generará ganancias.

Los “showrooms” o las reuniones utilizan un capital social preexistente, acaso provisto por las familias y en general perdurable en el tiempo. En tanto, eso no sucede con los “amigos en el facebook” que muchas veces son sólo un nombre en una lista. Se trata de una categoría tan ambigua como la mayoría de las que son útiles a la hora de estudiar los fenómenos relacionados con el mundo virtual, espacio privado y público, momento de trabajo y de ocio en el que incluso el mismo método etnográfico resbala entre la realidad corpórea del/a sujeto/a y su computadora y el mundo virtual que se despliega en la pantalla.

Por último, diremos que en estos espacios de venta y consumo que hemos analizado, se presupone una feminidad interesada en los vaivenes de la moda y que encuentra el disfrute pasando parte del tiempo libre “mirando ropa” desde su privacidad y sin otro testigo real que su PC.  El ocio digital, entendido como un deambular por la red de Internet, adquiere en este caso una dimensión social y económica en tanto integra una red de relaciones, pero también se convierte en “negocio”. Será el “negocio” de ese “ocio” el eje de la actividad de estas mujeres.

 

Bibliografía

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