Una escena americana

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Jóvenes políticos malhumorados

recién salidos de una reunión estratégica

acerca de cómo darle la vuelta a la paralización del gobierno

pasan en fila por la mesa del desayuno continental

en el Motel local nº 6

cierran con un chasquido sus maletines Samsonite

sacudiéndose las migas de las magdalenas de avena de sus trajes de algodón

mientras al otro lado de la calle

en el cementerio local de sueños muertos

en una pila creciente de polémicos cadáveres, víctimas de una civilización de metal

los empleados de mantenimiento

saciados con el menú del día

recogen rechazo

y con los clavos ensamblados en las puntas de las asas de rastrillos viejos

lanzan con venganza imperial

envoltorios de plástico y vasos desechables

agitados por irascibles vientos de cambio

que los persiguen por grandes extensiones de hierba marmolada

y los siguen a través de pútridos arroyos de esponjosas alcantarillas

mientras caen dentro de tumbas abiertas

y esperan al próximo cliente endeudado

(tal vez sea uno de los políticos

del Motel nº 6

que olvidó

su medicina contra el colesterol)

Los hombres de los pantalones caídos

agarran las asas de sus rastrillos

adornados con vasos de poliestireno hechos añicos

y cupones descuento del Chuck E. Cheese y Happy Meal

Miran fijamente con ojos vacíos

a la capilla abandonada

a través del recinto vallado

que está reservado para la cripta de granito de alguna empresa importante

Frente a las puertas

cerradas y encadenadas por la desesperación

hay un cáliz

en una silla de jardín

junto a una lata de Coca- Cola y restos de pan bagel

relleno de partículas de esperanza perdida

así como de hojas muertas y pelusa de diente de león

A lo lejos alguien toca la trompeta.

 

Para citar este artículo: McLaren, P. (2013). Una Escena Americana. Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales, I, pp.  18-19. Visto en: http://iberoamericasocial.com/una-escena-americana/.

Traducido por Natalia Peribáñez Holub

Revisado por María José Vecino Puerto