Una aproximación a la inmigración ecuatoriana en España (1995-2005)

downloadpdfJulián Córdoba Toro
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
[email protected]
Recibido 16 Abril – Aceptado 29 Abril

Resumen: En este artículo realizaremos una síntesis del proceso migratorio ecuatoriano en España en el período comprendido entre el año 1995, cuando empieza a crecer la presencia ecuatoriana en el país, y el año 2005, cuando el número de ecuatorianos en España llega a su máximo. Comenzaremos situando la emigración ecuatoriana a España dentro del contexto global de la migración ecuatoriana en el mundo, para luego analizar diversos aspectos concretos de esta inmigración, como número de ecuatorianos que llegaron al país, edad de los mismos, causas por las que eligieron nuestro país para emigrar, lugar de residencia o la ocupación laboral.

Palabras Claves: emigración, Ecuador, trabajo, España, lugar de residencia

Abstract: This article deals with a summary of de Ecuadorian migration process in Spain in the period between 1995, when the Ecuadorian presence in this country starts growing; and 2005, the year when the number of Ecuadorians in Spain reaches its highest point. We will start understanding the Ecuadorian migration in Spain as part of the global Ecuadorian migration in the whole world, analyzing after that the specific aspects of this immigration; for instance the number of Ecuadorians who arrived in Spain, their age, the reason why they chose our country to emigrate, their place of residence and their occupation.

Keywords: migration, Ecuador, work, Spain, Place of residence

 

Emigración ecuatoriana a nivel mundial.

El movimiento migratorio que vamos a analizar en este artículo se engloba dentro de la emigración ecuatoriana a nivel mundial, la cual se inicia en la década de los sesenta del siglo pasado y que continúa en la actualidad. Este proceso migratorio puede estructurarse en tres etapas claramente diferenciadas. (Herrera, Carrillo & Torres, 2005). La primera transcurre entre el año 1960 y el año 1980 y es motivada por la crisis de producción del sombrero “Panamá”, sombrero con ala realizado a mano con las hojas de una palmera, conocida como paja toquilla y que a pesar de su nombre no se fabrica en Panamá, sino en las provincias del sur de Ecuador. Es una emigración mayoritariamente masculina que se dirigió principalmente hacia los Estados Unidos y en menor medida hacia Canadá y Venezuela.

La segunda etapa comienza a finales de los años sesenta del siglo pasado y se intensifica en el período comprendido entre 1980 y 1995. Emigran principalmente agricultores de la zona sur del país, sobre todo de las provincias de Azuay y Cañar. Eran hombres jóvenes solteros o recién casados con hijos pequeños que se dirigieron hacia los Estados Unidos, asentándose sobre todo en las zonas de Nueva York y Chicago y sus zonas periféricas. Se estima en unos cuatrocientos mil los ecuatorianos que emigraron durante esos años a los Estados Unidos, entrando el 70% en el país de manera irregular.

La tercera y última etapa, dentro de la que se engloba este estudio, comienza en el año 1995 y continúa en la actualidad, aunque en este trabajo limitaremos el estudio de esta migración al periodo comprendido entre el año 1995 y el año 2005. Es una migración diferente a las otras dos etapas, ya que la zona de partida ya no está tan focalizada en el sur del país, sino que se emigra desde todas las provincias de Ecuador. Por otro lado, esta última etapa se diferencia de las anteriores en que en esta existió al inicio una migración mayoritariamente femenina, a diferencia de los anteriores movimientos migratorios ecuatorianos que eran mayoritariamente masculinos. En los primeros años de la llegada masiva de ecuatorianos a nuestro país, el 65 % del total eran mujeres (Colectivo Ioé, 2007), aunque rápidamente se produjo un equilibrio entre ambos sexos.

Dos son los factores principales que hicieron que a partir de 1995 y en sucesivos años existiera una migración masiva de ecuatorianos hacia España, principalmente, y en mucha menor medida hacia Italia. Por un lado tenemos la guerra entre Ecuador y Perú del año 1995, que afectó sobre todo a los habitantes de las provincias limítrofes de El Oro y Loja. (Gómez Cipriano, 2001) Por otro lado tenemos la crisis económica que afectó a Ecuador desde ese año y hasta el 2000, principalmente, que provocó que ese país experimentara el empobrecimiento más acelerado en la historia de América Latina (Montero, 2006). La tasa de pobres en el país pasó en esos años de 3,9 a 9,1 millones de personas, o sea, del 34% al 71% de la población total de Ecuador. Los pobres extremos pasaron del 12 al 31%. Además, creció sobremanera el desempleo y la inseguridad ciudadana a la par que decrecían los salarios en el país (Acosta, López &Villamar, 2005).

En 1995, el 65% del total de los ecuatorianos que salieron de su país se dirigió hacia los Estados Unidos mientras que en España la presencia ecuatoriana en todo el país era inferior a tres mil personas. En cambio, en el año 2000 solo el 30% de los emigrantes ecuatorianos que abandonaron su país se instalaron en los Estados Unidos. En ese año, el 53% de las personas que abandonaron Ecuador se instaló en España. (León, 2001). Por tanto, en el período comprendido entre 1995 y el año 2000 la migración ecuatoriana pasó de instalarse masivamente en los Estados Unidos a abandonar la migración masiva hacia ese país para dirigirse mayoritariamente hacia España.

Causas de la emigración ecuatoriana a España

Pero se preguntarán ¿por qué España?, ¿por qué una migración desde Ecuador tan masiva solo a un país? Son diversos los motivos que llevan a los ecuatorianos a elegir nuestro país como su lugar de residencia a partir de 1995, dejando a un lado su tradicional movimiento migratorio hacia los Estados Unidos. Uno de los principales motivos fue el endurecimiento de la política migratoria en los Estados Unidos desde 1993, que acrecentó las dificultades, riesgos y costes para entrar en aquel país. (Colectivo Ioé, 2007).

Otro motivo fue la no exigencia de visado de entrada en España para los ecuatorianos entre octubre de 1963 y agosto del año 2003 (Colectivo Ioé, 2007), lo que, unido a que todos compartimos el castellano como idioma, facilitó mucho las cosas a la hora de asentarse en su nuevo lugar de residencia. Además, hay que tener en cuenta el fácil acceso al mercado de trabajo debido a un convenio de doble nacionalidad existente entre ambos países entre el año 1965 y agosto del año 2000, y la demanda continua de personal extranjero en trabajos poco cualificados que eran los menos demandados por los españoles, como la agricultura, la construcción o el servicio doméstico. A todo esto hay que sumar que este colectivo migratorio tenía acceso a la nacionalidad española tras solo dos años de residencia en el país (Colectivo Ioé, 2007).

Cifras de la inmigración ecuatoriana en España.

El periodo comprendido entre 1995 y 2005 viene marcado por la gran cantidad de ecuatorianos que llegaron a España, cifra que creció sobremanera entre el año 2000 y el año 2005.En la siguiente tabla podemos observar el número total de ecuatorianos que vivían en España a 1 de Enero de cada año, contabilizando el total de personas de ese país para luego  clasificarlos en tres apartados diferentes; los que tenían permiso de residencia, los que ya tenían la nacionalidad española y los que estaban viviendo en el país de manera irregular, siendo este último dato una estimación, conociendo los datos de los empadronados y los que ya tenían la nacionalidad española y comparándola con el total real de ecuatorianos en el país.(Colectivo Ioé, 2007).

Tabla1: Número de ecuatorianos que vivían en España entre 1995 y 2005.

Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.9
Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.9

Analizando los datos que arroja la tabla, vemos que la presencia de ecuatorianos en nuestro país empieza a crecer a partir del año 1995, pero de manera muy minoritaria en el período entre 1995 y el año 1999, ya que en esos años el crecimiento total de la población ecuatoriana en el país fue únicamente de 17,892 personas, siendo esta comunidad en nuestro país de 20,481 personas a 1 de enero del año 2000. Para situar estas cifras dentro del contexto global de la recepción de población extranjera en España en esos momentos, los ecuatorianos no estaban dentro de las treinta primeras nacionalidades extranjeras que vivían en nuestro país en número de habitantes.

Cuando realmente empezó a ser una emigración masiva fue en el año 2000, ya que ese año acaba con 139,022 ecuatorianos en el país. Por tanto se pasa en un año de tener en España a 20,481 a tener 139,022 ecuatorianos, lo que supone un crecimiento de este contingente poblacional en el país en solo un año de 118,541 personas. Este gran aumento poblacional provoca que a 1 de enero de 2001 los ecuatorianos se situaran ya como la tercera nacionalidad extranjera con más población en España, solo superados por los rumanos y los marroquíes.

En los años siguientes, la llegada de ecuatorianos fue aumentando de manera exponencial hasta llegar a su máximo poblacional en 2004. En solo cuatro años se pasó de tener en el país a 139,022 ecuatorianos a tener a 497,799, un incremento de 358,777 personas de ese país asentadas en España en ese periodo de tiempo, lo que convierte a este colectivo en el segundo colectivo de personas extranjeras más numeroso al inicio de 2005, solo superado por los marroquíes.

Existe un ligero descenso del total de este colectivo poblacional asentado en el país entre el 1 de enero de 2005 y el 1 de enero de 2006 cifrado en 36,489 personas. Este descenso puede deberse a la entrada de una nueva ley (Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local, modificada por la Ley Orgánica 14/2003) que empieza a aplicarse en Diciembre de 2005, la cual obligaba a los extranjeros no comunitarios sin autorización de residencia permanente a reconfirmar su alta en el Padrón de Habitantes periódicamente (Colectivo Ioé, 2007).Por tanto, ese descenso en el número de ecuatorianos residentes en España pudo deberse a un inicial retorno de esta población a su país, proceso que se empieza a producir de manera más importante a partir de los años 2008 y 2009; o también pudo deberse a que muchos no quisieron actualizar su empadronamiento por desinformación o desinterés, quedando así en situación irregular.

El otro dato importante que podemos extraer de la tabla expuesta anteriormente es el de la irregularidad en España de estos emigrantes. Durante los primeros años del “boom” migratorio ecuatoriano en España, los emigrantes que viven en el país en situación irregular, sin papeles, también creció sobremanera a la par que creció esta emigración. Por ejemplo, de los 139,022 ecuatorianos que vivían en España a final del año 2000, 108,144 viven de manera irregular, lo que supone el 77,78% y solo 30,878 tienen permiso de residencia, un 22,22 %. De esas 30,878 personas con permiso de residencia, únicamente en ese año tienen la nacionalidad española 3,446, un escaso 2,47 % del total.

Si avanzamos un poco en el tiempo y analizamos el año 2003, año donde el fenómeno de la inmigración irregular ecuatoriana tuvo su auge en cuanto al número de personas, observamos que de los 475,698 ecuatorianos que viven en España al terminar ese año, 301,409 lo hacen de manera irregular, el 63,36% del total, siendo 174,289 los que tienen permiso de residencia, el 36,64% restante. La cifra de ecuatorianos que ya tenían la nacionalidad española en esos momentos sigue siendo muy baja, solo 6,353 personas, el 1,39 % del total.

A partir de ese año, la irregularidad entre los ecuatorianos residentes en el país fue descendiendo a pasos agigantados, siendo a 1 de enero de 2006 de 104,245 personas que no disponen de permiso de residencia, lo que supone un 22,60 % del total. Por tanto, podemos atestiguar que los ecuatorianos residentes en España de manera no legal pasan a ser del 77,78% a 1 de enero de 2001 al 22,60% a 1 de enero de 2006. O desde otro punto de vista podemos argumentar que mientras el número total de ecuatorianos en el país pasa en cinco años de 139,022 a 461,310, el número de personas que viven de manera irregular se mantuvo estable durante esos cinco años, pasando de 108,144 personas a inicios de 2001 a 104,245 personas a inicios de 2006.

A partir del año 2006 y sobre todo a partir del año 2008 la población ecuatoriana en el país desciende de manera gradual debido a la crisis económica que asoló España y Europa a partir de ese año y a las mejoras económicas que surgieron en Ecuador a la misma vez. A 1 de enero de 2015 el colectivo ecuatoriano en el país es de 218,189 personas, con lo cual tenemos un descenso de 243,121 ecuatorianos en el periodo comprendido entre 2006 y 2015.

Distribución geográfica

La distribución geográfica de ecuatorianos en el país en los años iniciales del siglo veintiuno varía enormemente de unas regiones del país a otras, debido principalmente a que esta emigración tuvo un importante efecto llamada en su país de origen, lo que provocó que los ecuatorianos se decidieran por asentarse en las regiones españolas donde ya estaban asentados algún familiar o conocido, para así poder tener un apoyo moral y económico a la hora de empezar en su nuevo país.

La siguiente tabla muestra los datos exactos del número de ecuatorianos residentes en España por Comunidades Autónomas para el período comprendido entre enero de 2001 y enero de 2006. (Colectivo Ioé, 2007).

Tabla 2: Distribución geográfica de los ecuatorianos en las distintas Comunidades Autónomas

Tabla-2
Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p. 20-21

Al finalizar el año 2000, primer año con presencia masiva de inmigrantes ecuatorianos en el país, podemos observar que este contingente poblacional está asentado mayoritariamente en la Comunidad de Madrid y en la zona del levante español, tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana y Murcia. Si en enero de 2001 viven 139,022 ecuatorianos en España, 65,632 están asentados en Madrid, lo que supone un 47,2 % del total. En Murcia viven en ese año 20,829 ecuatorianos, en Cataluña 15,770 y en la Comunidad Valenciana 11,266. Por tanto, del total de este grupo migratorio en el año 2001, 113,497 viven en una de esas cuatro Comunidades Autónomas, significando el 81,63% del total. En el resto de Comunidades Autónomas, esta comunidad de extranjeros es muy minoritaria, con menos de cinco mil ecuatorianos en cualquiera de las restantes trece Comunidades Autónomas.

Si avanzamos en el tiempo y observamos los datos cinco años después, a 1 de enero de 2006 viven en España 461,310 ecuatorianos, de los que 152,370 están asentados en la Comunidad de Madrid, un 33,02% del total (unos 113,390 residen en Madrid capital), 86,710 en Cataluña (28.596 en Barcelona y 11,222 en L´Hospitalet del Llobregat), 56.172 en la Comunidad Valenciana (18,176 en Valencia capital) y 52,727 en Murcia (10,452 en Murcia capital). Entre estas cuatro Comunidades autónomas tenemos el 75,43% del total de la población ecuatoriana residente en el país al terminar los cinco años de llegada masiva de emigrantes desde Ecuador hacia nuestro país.

A la luz de estos datos es fácil discernir que la emigración ecuatoriana en España estuvo muy focalizada en estas cuatro regiones, siendo mucho más minoritaria en las demás. Cinco años después del inicio del “boom” migratorio ecuatoriano, tres de cada cuatro ecuatorianos vive o en Madrid o en el levante español. En cambio, ocho de las trece regiones españolas restantes tienen en ese año una población total de ecuatorianos inferior al total de ese colectivo poblacional asentado en L´Hospitalet del Llobregat. Son Castilla y León (9,002 ecuatorianos), el País Vasco (7,740), Asturias (4,465), Canarias (6,212), La Rioja (3,028), Cantabria (2,138), Galicia (1,511) y Extremadura (1,026).

Relevante es el caso de Andalucía, que siendo la Comunidad Autónoma con más habitantes del país registra unos datos de población ecuatoriana muy minoritarios comparados con el total de la población existente en esa Comunidad. A inicios de 2001 viven en Andalucía 7,403,968 personas, de las cuales únicamente 3,645 son de origen ecuatoriano. Cinco años después viven en Andalucía 7,975,672 personas y solamente 25,048 son de ese colectivo de extranjeros, lo que significa que un 5,43% del total de la población ecuatoriana en el país a 1 de enero de 2006 vive en Andalucía, y que en esa comunidad Autónoma la población ecuatoriana significa únicamente un 0,31% del total de la población residente en Andalucía en ese momento. (Instituto Nacional de Estadística).  Por ejemplo, a 1 de enero de 2006 Sevilla capital cuenta con solo 2,953 personas que proceden de Ecuador, mientras que ciudades de la región de Murcia de tamaño poblacional muy inferior a Sevilla, como Lorca o Cartagena, cuentan a inicios de 2006 con 8,508 y 4,449 ecuatorianos respectivamente. Y es que a pesar de ser la Comunidad Autónoma más poblada del país, Andalucía también es con diferencia la región española con mayor tasa de paro desde hace décadas. Incluso en los primeros años del siglo veintiuno, años de bonanza económica para España y para Europa, Andalucía sigue siendo una región con una tasa de paro muy alta y que ofrece unas paupérrimas condiciones laborales.  Por tanto la presencia de este colectivo poblacional en el sur español no se puede considerar como demasiada numerosa ni podemos hablar de unas redes de emigración y de apoyo socioeconómico al ecuatoriano que decidió emigrar a Andalucía, el cual se encontraba con una presencia minoritaria de personas del su país en su nuevo lugar de residencia. Por tanto Andalucía tiene la tasa de inmigrantes ecuatorianos más baja del país en relación con el total de su población, tanto en el periodo 2001-2006, como en la actualidad.

Esta concentración de la inmigración ecuatoriana en las cuatro regiones españolas antes mencionadas (Madrid, Cataluña, Valencia y Murcia) se explica por el efecto llamada que comentábamos al inicio de este capítulo, que provoca que muchos emigrantes ecuatorianos decidan asentarse en las regiones españolas donde existe mayor número de personas de su país de origen, cuestión esta bastante habitual en cualquier emigración a nivel mundial, ya que la persona que decide emigrar prefiere vivir rodeado de personas de su misma nacionalidad y si puede ser de su misma región o ciudad mejor, construyéndose así una red social y cultural en el nuevo país. Además, debemos tener en cuenta que los primeros emigrantes ecuatorianos que llegaron al país fueron llevando a Ecuador a través de las redes de comunicación actuales una imagen de España como de un paraíso de oportunidades para desarrollar sus aspiraciones de mejoría socio-económica, lo que influye en muchos para decidirse a elegir España como su lugar definitivo de emigración. En el siguiente texto se puede observar con exactitud las representaciones sociales que se construyeron en Ecuador sobre esta inmigración y las redes sociales y económicas formadas por este colectivo poblacional.

A todo esto se suma también la decisión propia del emigrante para realizar el viaje, la misma está condicionada por la presencia de las representaciones sociales que se construyen sobre el lugar de destino desde Ecuador. De igual manera, las redes de familiares y de amigos tanto en el país de origen como en el de destino agilizan y reproducen el proceso migratorio al intercambiar información para construir representaciones: crear el imaginario del país de destino como el lugar idóneo para cumplir sus aspiraciones personales y las de sus familiares, incentivar e invitar a realizar el viaje, préstamo de dinero para pagar el mismo, facilitar el acceso a la vivienda, al trabajo y a la inserción misma en el país de destino, es decir, llegan a crean una especie de institución de soporte y solidaridad para los nuevos inmigrantes. (Montero, 2006, p.3).

Por tanto es importante para entender el movimiento migratorio ecuatoriano en España, en particular, y todos los movimientos migratorios de las dos últimas décadas, en general, la aparición de las redes sociales, ya que estas agilizan sobremanera el flujo de información entre las personas que inician esa emigración y sus familiares y amigos que viven en el país de origen, lo que provoca que la información sobre el asentamiento de esta población en su nuevo país llegue inmediatamente a su país de origen, y que de esta manera se pueda decidir mejor si conviene o no realizar la emigración. Este proceso se plasma claramente en el caso de la emigración ecuatoriana, ya que las representaciones sociales que se formaron a través de las redes sociales tuvieron una fuerte implicación en la gran cantidad de personas que rápidamente decidieron emigrar.

Edad de los inmigrantes ecuatorianos asentados en España

El grupo de inmigrantes ecuatorianos que se asienta en España a finales del siglo veinte se caracterizaba por ser un grupo de población joven, generalmente de edad inferior a treinta y cinco años, que tuvo que emigrar desde Ecuador debido a la falta de oportunidades laborales en su país de origen. Esta tendencia se mantuvo en el periodo entre el 1 de enero del 2000 y el 1 de enero del 2001. Al finalizar los doce primeros meses con llegada masiva de ecuatorianos a nuestro país, el 62 % de los empadronados de esa nacionalidad tiene entre quince y treinta y cuatro años de edad.  Podemos subdividir ese amplio grupo de ecuatorianos que supone el 62% del total en dos grupos, uno de los quince a los veinticuatro años, que supone el 23,5% y otro de los veinticinco a los treinta y cuatro años, que suponen el 38,5% del total. Además, otro 20,9% tiene entre los treinta y cinco y los cuarenta y cuatro años de edad. Por tanto, tenemos que casi el 83 % de estos inmigrantes que están empadronados en algún ayuntamiento del país tiene menos de cuarenta y cinco años de edad y por tanto están en plena edad laboral.

Los menores de quince años representan no más del 10 % del total de ese contingente poblacional en ese momento, algo más de 14,000 personas, pero esta cifra indica el carácter familiar de una parte de los desplazamientos  que se producen desde Ecuador a España a finales del siglo veinte e inicios del siglo veintiuno. Por otra parte, los mayores de cuarenta y cinco y menores de cincuenta y cuatro suponen a inicios del año 2001 únicamente el 5,8% del total de ecuatorianos asentados en España. Los mayores de cincuenta y cuatro no son más del 1,3% del total (Colectivo Ioé, 2007).

La evolución posterior de la población ecuatoriana afincada en España desde inicios del 2001 a inicios del 2006 refleja una menor concentración de la edad del colectivo poblacional entre los quince y los cuarenta y cinco años, ya que la importancia de los mayores de cuarenta y cinco años y de los menores de quince crece en relación con el total de la población ecuatoriana. Así, tenemos un descenso en los años 2002 y 2003 entre los ecuatorianos situados entre los veinticuatro y los treinta y cinco años, para luego asentarse desde el 2003 hasta finales del 2005 en un 33% del total de la población. Lo mismo ocurre con el contingente poblacional entre los quince y los veinticuatro años, que pasó de un 23,5 % a un 17 % del total a 1 de enero del 2006.

En cambio los menores de quince años, muchos de ellos entre 0 y 5 años que ya han nacido en España, crecen exponencialmente entre el 2001 y el 2006, pasando del 10 al 19 % del total de población ecuatoriana. También tuvo un crecimiento el grupo de mayores de cincuenta y cinco años que pasó del 1,3 al 2,5 %.Solo hubo un grupo de edad poblacional que se mantuvo estable estos cinco años dentro del colectivo de inmigrantes ecuatorianos, los situados entre los treinta y cinco y los cuarenta y cuatro años, que sufren un ligero descenso en este periodo, pasando de representar el 20,9% a representar el 20,4% del total de este grupo poblacional. En la siguiente tabla podemos ver las cifras exactas de los grupos poblacionales de los inmigrantes ecuatorianos.

 Tabla 4: Número de ecuatorianos en España por grupos poblacionales:

Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.14
Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.14

Analizando estos datos vemos que la llegada masiva de ecuatorianos al país en los años iniciales del siglo veintiuno trajo consigo una mayoría de ecuatorianos que tenían entre dieciséis y cuarenta y cuatro años, o sea en plena edad laboral. También podemos observar que en muchos casos son familias con hijos pequeños las que se ven obligadas a abandonar Ecuador debido a la precaria situación económica de ese país latinoamericano.  Que cinco años después de la llegada masiva de emigrantes ecuatorianos a España, el grupo de edad situado entre los cero y los quince años creciera nueve puntos porcentuales mientras que los situados entre los dieciséis y los veinticuatro años perdiera más de seis puntos porcentuales es debido claramente a la unión de una gran cantidad de hijos de emigrantes ecuatorianos que nacen en esos cinco años, con que la mayoría de los algo más de 14,000 menores de quince años que se cifran en 2001 tienen en realidad en ese momento menos de diez años y por tanto cinco años después todavía no han abandonado el umbral de los cero a los quince años de edad. Esto hace que tengamos una importante cantidad de hispano ecuatorianos resultantes de este proceso migratorio que años atrás eran prácticamente inexistentes en la sociedad española.

Entre 1998 y el año 2005 nacen en España 53,931 niños que tienen a uno o dos de los progenitores de nacionalidad ecuatoriana. En la siguiente tabla se puede observar el total de bebés que nacen en el país de madre o padre ecuatoriano cada año, separando los que tienen ambos padres de nacionalidad ecuatoriana, los que tienen madre ecuatoriana y padre español, los que tienen madre ecuatoriana y padre de otra nacionalidad distinta, y los que tienen el padre ecuatoriano y la madre es de otra nacionalidad distinta:

Tabla 3: Nacimientos de bebés de padre o madre ecuatorianos en España

Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.15
Fuente: Colectivo Ioé, 2007, p.15

Si observamos la tabla anterior podemos asegurar que de los inmigrantes ecuatorianos asentados en el país que tuvieron un hijo/a entre 1998 y 2005 la mayoría lo tuvo con otra persona de su mismo país, concretamente el 70,43%. Esta tendencia se mantuvo estable durante el periodo de tiempo expresado anteriormente, no existiendo ningún año en el que los nacimientos de bebés de padre o madre ecuatoriana y el otro progenitor de otro país fuera superior al nacimiento de bebés cuyos progenitores fueran de origen ecuatorianos. Esto refuerza la idea ya expresada en este artículo de que este contingente de inmigrantes tuvo una fuerte implicación social con miembros de su mismo país, siendo por tanto un grupo poblacional bastante homogéneo y que en muchos casos se aísla bastante de la nueva sociedad a la que pertenece.

Ocupación laboral.

En España existen dos elementos principales para conocer los datos de ocupación laboral. Por un lado tenemos las personas que se han apuntado en el servicio de empleo de cada Comunidad Autónoma como demandantes de empleo junto con las personas que tienen un contrato y están dadas de alta en la Seguridad Social. Por otra parte existe la EPA (Encuesta de Población Activa) que refleja también el trabajo sin contrato y las personas desocupadas que no están apuntadas a las listas del paro. El problema es que esa encuesta da un margen de error muy grande cuando se analiza a colectivos pequeños dentro del total de la población española. Hay que tener en cuenta como indicábamos más arriba que viven algo más de cien mil ecuatorianos en nuestro país en situación irregular en el periodo 2001-2006 y de los que viven en situación legal muchos de ellos trabajaban sin contrato.

Como es lógico, la afiliación de ecuatorianos a la Seguridad Social se incrementó a la par que crecía de manera importante la llegada de ecuatorianos al país a inicios del siglo veintiuno. En la siguiente tabla podemos observar las altas a la seguridad social para el periodo 1999-2006:

Tabla 5: Afiliación de ecuatorianos a la Seguridad Social:

Fuente: Elaboración propia con base en Colectivo Ioé, 2007, p.32
Fuente: Elaboración propia con base en Colectivo Ioé, 2007, p.32

Cuatro son las ocupaciones principales de los ecuatorianos residentes en España según las afiliaciones a la seguridad social: la Hostelería, la Agricultura, la Construcción y el Servicio Doméstico.  Los autónomos de origen ecuatorianos son durante todo este periodo una gran minoría. De hecho a 1 de enero de 2006 de los 275,685 ecuatorianos con contrato en España son autónomos solo 3,584 lo que supone alrededor del 1,3 % del total. Estas cifras muestran claramente las grandes dificultades económicas que tuvo este colectivo, al igual que otros colectivos de inmigrantes en el país para poder montar un negocio por cuenta propia. En ninguna Comunidad Autónoma española los autónomos ecuatorianos llegan a significar el 5% del total del trabajo legal de personas de ese país registrado en la Seguridad Social.

El inicial predominio femenino en esta emigración en el periodo entre 1995 y 1998-1999 es producido porque llegaron al país un número significativo de mujeres para trabajar en el servicio doméstico, principalmente en la región madrileña. Esta inicial ocupación importante en el servicio doméstico se mantuvo en los primeros años del siglo veintiuno, ya que a 1 de enero de 2006 el 24,9% de los ecuatorianos que están afiliados a la Seguridad Social lo están como empleados/as del hogar.

Si analizamos ese 24.9 % de Régimen de empleadas del hogar se da la circunstancia que las empleadas del hogar de origen ecuatoriano están más generalizadas en Madrid y Cataluña, alrededor del 20% del total del trabajo legal ecuatoriano y además en las regiones donde la presencia de este colectivo de inmigrantes es muy pequeña, caso de Extremadura, Asturias o País Vasco, donde más del 30% del total del trabajo ecuatoriano registrado en la Seguridad Social es de este régimen.

Además, hay que tener muy en cuenta que el trabajo como empleado/a del hogar suele ser en muchas ocasiones un trabajo “en negro”, ya que en aquellos años si se trabajaba en dos o más casas como empleada del hogar ya no tienen que darte de alta. Por tanto, no podemos saber con exactitud el total del volumen laboral del colectivo inmigrante ecuatoriano como empleados/as del hogar, pero si unimos los datos de la Seguridad Social de los años 2000 al 2006 con los datos de la EPA de esos años es fácil asegurar que este colectivo laboral supone más del 24,9 % del total de trabajadores ecuatorianos residentes en España. (Colectivo Ioé, 2007).

La agricultura es otra de las ocupaciones laborales principales que tienen los ecuatorianos en España, sobre todo en Murcia y la Comunidad Valenciana, lo que explica la gran concentración de población ecuatoriana en esas dos regiones. Es un trabajo realizado tanto por mujeres como por hombres, aunque estos últimos suelen doblar en número a las mujeres. Como suele ocurrir en general con la agricultura, los ecuatorianos trabajan de manera estacional según las campañas que existen en la agricultura levantina española, con jornadas laborales de muchas horas y sueldos muy bajos.

De los inmigrantes de origen ecuatorianos que empiezan a trabajar como empleados/as del hogar, solamente un 21% continua en 2006 trabajando en ese sector (36% mujeres y 3% hombres) y en la agricultura solo el 16% permanece trabajando en el campo (23% hombres y 12% mujeres). Por tanto, al analizar estos datos podemos asegurar que ambos empleos sirven de “puerta de entrada” de una gran cantidad de población ecuatoriana en el país, que tiene así un primer puesto de trabajo en ocupaciones laborales que eran escasamente demandadas por los españoles, para en pocos años conseguir insertarse en el mercado laboral español como asalariado en otro tipo de trabajos, especialmente en la hostelería, sobre todo en Madrid y Cataluña, y en la construcción, que eran en los años iniciales del siglo veintiuno en España las dos ocupaciones mayoritarias en el mercado laboral, una debido al turismo y la otra debido al crecimiento del sector inmobiliario durante esos años.

Asociaciones ecuatorianas en España

Varias son las asociaciones que acogen y representan a la comunidad ecuatoriana en el país. Una de las más importantes es FENADEE, Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España. www.fenadee.es. Otras de las más importantes son CONADEE, Coordinadora Nacional de Ecuatorianos en España. www.conadee.org. Y AECUATORIE, Asociación Ecuatoriana de Inmigrante Radicados en España. También existe una organización que aglutina a las mujeres ecuatorianas en España, AMERES, www.mujeresecuatorianas.org

Además existe una importante cantidad de asociaciones de ecuatorianos a nivel provincial y regional. Destacan las asociaciones radicadas en las provincias de Madrid y Barcelona debido obviamente a la mayor concentración de este grupo poblacional en esas provincias. En la página web www.elecuatoriano.com se puede obtener información sobre las diversas asociaciones de inmigrantes ecuatorianos clasificadas por Comunidades Autónomas.

Conclusión.

El proceso de inmigración ecuatoriano en España a finales del siglo veinte e inicios del siglo veintiuno produjo una revolución en los parámetros habituales de emigración tanto para un país como para el otro. En Ecuador nunca habían sufrido un proceso de salida de habitantes de tal envergadura en tan pocos años en toda su historia, ya que su tradicional emigración hacia los Estados Unidos solía ser un proceso más paulatino y de menor cantidad de personas. Pero tampoco España había recibido nunca un proceso migratorio dentro de sus fronteras de tal magnitud en tan poco tiempo, ya que la población extranjera que llega a ese país nunca lo hace de manera tan voluminosa y organizada como en el caso ecuatoriano.

Por tanto, estamos ante un proceso migratorio único dentro de los procesos migratorios entre países Sudamericanos y países europeos en las últimas décadas que debe ser estudiado en profundidad, atendiendo a sus características particulares.  Y es que estamos ante un movimiento de medio millón de ecuatorianos en un lustro hacia España que produjo unas transformaciones socio-económicas en ambos países de mucha consideración, ya que uno de cada treinta ecuatorianos reside en España en los primeros años del siglo veintiuno y uno de cada cien personas que reside en España en esos años es de nacionalidad ecuatoriana, porcentaje que aumenta mucho en las dos grandes ciudades del país, Madrid y Barcelona.

Por otra parte hay que tener en cuenta que aunque en el imaginario colectivo que se forma entre los ecuatorianos, tanto los que vivían en Ecuador como los que inicialmente se instalan en España, se habla del país casi como un paraíso para desarrollarse y mejorar económicamente, lo que ayuda en gran medida a la expansión de este movimiento migratorio, la realidad fue muy distinta. En general, los ecuatorianos asentados en España ocuparon los trabajos peor cualificados y peor remunerados, que eran los menos demandados por los españoles.  La mayoría de ellos son personas de alta cualificación laboral en su país de origen y que sin embargo tienen que aceptar empezar desde abajo en su nuevo país de residencia para poder sobrevivir, realizando jornadas laborales de diez y doce horas recibiendo a cambio sueldos inferiores al que tienen la mayoría de los españoles en aquellos años.

Este proceso migratorio provoca que aparezca un nuevo contingente poblacional en España que no existe hasta esos años, los hispano ecuatorianos. Jóvenes que o bien nacieron en Ecuador y llegan a España con pocos años de edad o bien ya nacen en España y que en ambos casos pasan su niñez y adolescencia en nuestro país, que tienen asimilada la cultura española y se sienten principalmente españoles. Para muchas de las familias de padres ecuatorianos con hijos nacidos y /o criados en el país la llegada de la crisis europea a partir del año 2008 y siguientes produjo una doble problemática; por un lado deben abandonar el país donde viven y trabajan desde hace años, con la consiguiente dureza que eso conlleva, y por otro lado tienen que explicarle a sus hijos/as pequeños que deben abandonar a sus amigos, su colegio y todo lo que conocen hasta ahora para emigrar hacia un nuevo país, un nuevo mundo,  desconocido para todos esos jóvenes.

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Para citar este artículo: Córdoba, J. (2015). Construcción de una aproximación a la inmigración ecuatoriana en España (1995-2005). Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales (IV), Pp. 73-84. Recuperado de: http://iberoamericasocial.com/una-aproximacion-a-la-inmigracion-ecuatoriana-en-espana-1995-2005