Un Mar de Educación

Levo anclas en éste proyecto con la ilusión que salpica y empapa  a nuestros pequeños en ese preciso instante en el que sus trazos y garabatos comienzan a zarpar letras, números y una odisea en cada una de las palabras que se proponen surcar.

Es la palabra Educación, un océano en sí misma, cada orilla, cada ola, cada puerto, cada pez o cada barco, supone una perspectiva educativa, si no ¿Cómo definirías un océano? ¿Cómo definirías la educación? Infinidad de formas, infinidad de estilos, tantas como el golpeo de las olas sobre las rocas.

Por tanto, ¿Qué mar? ¿Qué playa? ¿Cuál marinero? ¿Qué punto debe marcar nuestra brújula? Queda claro que el océano es de todos, aunque muchos no tengan la oportunidad de verlo ni disfrutarlo, siempre quedará un charco donde jugar a ser Poseidón o Neptuno; otros sin embargo quedarán a la deriva de por vida, quedarán playas repletas de varados, y grandes tripulaciones surcarán todas sus aguas.

Nos embarcamos en cada acción que nos proponemos, zarpamos hacia nuevos horizontes; cada diálogo se torna en un gran faro, que nos guiará a lo largo de la vida, atracaremos en cada puerto que nos salga al paso, y pescaremos cada aprendizaje que necesitemos, llenaremos nuestros barriles de tinta y fondearemos en cada pregunta. ¡Así se vive marinero, así se vive marinera!, a pesar del mar.

Ulises, Colón, Vasco de Gama, Marco Polo, Zhen He; podrán ser el espejo donde navegar y mirarnos en el mar que supuso sus vidas. Rutas que marcan otros en sus viajes que enfilaremos a través de las inclemencias del tiempo, con escasez de víveres y con motines de desesperanza. Pero también con el arrojo, la valentía, la curiosidad, la ilusión, y la rebeldía de tantos otros que cartografiaron y cartografiarán los nuevos mapas; de Platón, Comenio, Rousseau, Dewey, Montessori, Piaget, Freire o Vygotsky, descubridores de nuevos mundos, balleneros de blancas ballenas, saqueadores de letras, capitanes de grandes batallas y conquistadores de pensamientos secuestrados.

A mi barca la bauticé “pedagogía”, mi catalejo parece ser caleidoscópico, mi brújula marca bajo la rosa de los vientos, mis remos solo han batido tierra, proa y popa cambian al son del sol, estribor y babor al de la luna, es mi vela una hoja y mi palo mayor una pluma, es un diario de a bordo mi viaje, efímero mi cuaderno, porque salvo el del propio océano, ningún viaje es eterno.

Quiero encontrarme con sirenas, piratas y bucaneros, quiero ser marinero, ser viento, ser ola, quiero mi mar estrellada y mi cielo huracanado, mi única huella quedará en las olas, mi única idea navegar, navegar y navegar.