Un café Solidario

“Provavo sempre una sorta di ebbrezza quando spiegavo ai miei studenti che le teorie economiche erano in grado di fornire risposte a problemi economici di ogni tipo. Ero rapito dalla bellezza e dall’eleganza di quelle teorie. Poi, tutt’a un tratto, cominciavo ad avvertire un senso di vuoto. A cosa servivano tutte quelle belle teorie se la gente moriva di fame sotto i portici e lungo i marciapiedi?”

Perdónenme si no entienden esta preciosa cita, pero soy italiana y cuando me puse a pensar  en una frase que pudiera representar este blog, se me ocurrió esta de Mohammed Yunnus en “El banquero de los pobres”, y claramente mi libro está en italiano. Yunnus, economista premio nobel de la paz, después de mucha experiencia como profesor de economía se pregunta  simplemente como sea posible que después de tantos años de elaboración de teorías tan perfectas, la gente siga muriéndose de hambre. Desarrollador del concepto de microcrédito y creador del Banco Grameen en Bangladesh, consiguió ayudar a más de 7 millones y medio de personas, sobre todo mujeres, concediendo créditos solidarios a personas humildes, pequeños préstamos con los cuales poder empezar una pequeña actividad y así poco a poco salir de la pobreza. En los últimos años, con la crisis social, económica y política que aflige sobre todo a Europa, parece que las grandes naciones no hayan conseguido, y siguen sin conseguir, combatir la pobreza, la injusticia social y la desigualdad. Al contrario, que sean entidades menores que surgen de la sociedad civil las que alcancen este logro.

En este espacio me gustaría hablar y reflexionar de nuevas formas de desarrollo sostenible, de proyectos de cooperación, de pequeñas asociaciones que han surgido en el espacio iberoamericano para intentar cambiar o mejorar la idea de desarrollo que nos viene dictada desde hace décadas y que está llevando a la destrucción del planeta y a un mundo siempre más desigual. Y sobre todo me gustaría escribir de las personas comunes que luchan cada día para mejorar su nivel de vida, emigrando, pasando fronteras, esforzándose para entender la cultura del nuevo país y para que la suya sea aceptada.

¿Por qué el nombre Café solidario? Primero de todo, porque mi formación es el área de la cooperación y creo que la cooperación debería ser solidaria. En segundo lugar, siendo italiana, tengo una obsesión por el café que es unos de los cultivos principales de América Latina. Y, ¿no es delante de un café dónde surgen las mejores ideas? Por supuesto un buen café comprado en una tienda de comercio justo o directamente del campesino.

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