Trabajo infantil. Lo que sabemos.

Es común ver en ciudades latinoamericanas niños  limpiando un automóvil,  vendiendo dulces y haciendo malabarismos en la calle. No muy lejos,  hay niñas que permanecen en alguna casa, realizando trabajo doméstico, trabajo que las retirará poco a poco de la posibilidad de asistir a una escuela.

El trabajo infantil es una triste realidad de Latinoamérica y del mundo, y es definido como aquel trabajo perjudicial para el desarrollo físico, psicológico y moral de un niño, y que le despoja de su  niñez y su dignidad. (1) El trabajo infantil es considerado una forma de abuso económico, pues se trata de un trabajo en el cual los derechos de los niños y niñas son transgredidos y obstaculizan su desarrollo personal.

Según UNICEF (2) unos 158 millones de niños en todo el mundo están involucrados en el trabajo infantil. La Organización Internacional del Trabajo afirma que  en América Latina y el Caribe hay un total de 13 millones de niños en situación de trabajo infantil, mientras que en la región del Medio Oriente y África del Norte hay 9,2 millones. (3)

La agricultura y el sector informal urbano son los principales sectores de trabajo infantil en Latinoamérica;  y el trabajo doméstico en casas de terceros, es el segundo mayor en importancia en muchos países, y el primero para las niñas. En estos contextos los niños pueden quedar expuestos a la violencia, a la crítica severa y a la denigración personal, hecho que tiene efectos perjudiciales para su desarrollo psicológico.

El trabajo infantil puede llegar a tomar formas más crueles  como la explotación sexual comercial, la trata de niños y niñas para explotación laboral, el tráfico de drogas y la utilización de niños en conflictos armados; todos ellos, hechos ilícitos y clandestinos.  Estas situaciones representan un riesgo elevado para los niños, con peligro de muerte, y representan uno de los mayores abusos, toda vez que los niños y niñas poseen una menor y más frágil capacidad de defensa física, emocional y de juicio.

Miles de niños  se encuentran en sectores de alto riesgo como la minería, tal es el caso de Perú y Bolivia. En este último país hay niños que están siendo utilizados al interior de las minas, en la manipulación de dinamita; y en Guatemala, hay niños trabajando en la manipulación de pólvora para la fabricación de petardos. También se ha reportado la existencia de esclavitud doméstica en Haití, donde los niños que no cuentan con un referente familiar son forzados a trabajar, siendo muchos de ellos víctimas del abuso sexual. (4)

Las causas del Trabajo Infantil.

Hay elementos explicativos en la estructura social y económica de un país, que mantiene y crea situaciones de pobreza. En este continente existen niños y niñas provenientes de  familias que viven con escasos ingresos económicos, situación en la que no poseen un mínimo para cubrir necesidades básicas de alimentación, vestuario y refugio. Esta pobreza también implica tantas otras carencias, que enumerarlas parece difícil: una nutrición inadecuada, problemas de salud física, escasas experiencias de aprendizaje, inestabilidad habitacional o falta de vivienda, exposición a toxinas en el medio ambiente y un bajo desempeño escolar.

Los niños, como personas dependientes, se encuentran en esta situación de carencia dada la situación de pobreza de los adultos responsables de su crianza – o de su abandono-  y normalmente no podrán cambiar esa situación hasta cuando sean adultos. Ante la necesidad imperiosa de alimentarse o abrigarse, algunos pequeños por propia iniciativa toman la responsabilidad hacia sí mismos y cruzan hacia deberes de otras etapas de vida para comenzar a realizar una actividad que les reporte dinero, quedando inmersos en el sistema de normas, interacciones y riesgos del mundo adulto.  Se ven enfrentados a un mundo para el que no están todavía preparados, e incluso al mundo de la calle, el que puede significar mayores amenazas, donde pueden estar en contacto con actividades delictuales, como el consumo y el tráfico de drogas.

En ciertos contextos de pobreza es posible encontrar una cultura más permisiva y familiarizada con el trabajo infantil, en donde la educación no representa logros tangibles para superar los problemas económicos.  Así también, hay familias en contextos de pobreza que envían a sus hijos a la escuela y que obtienen satisfacción a partir de la educación de sus hijos.

Las consecuencias del  trabajo infantil.

El ingreso al trabajo infantil tendrá consecuencias que se extenderán a  toda la vida, ya que pueden ocasionar un desarrollo biológico, físico, psicosocial y moral menoscabado que restará oportunidades al desarrollo de una  niñez plena  cuando el ingreso al trabajo también les aleja del contexto amoroso de una familia.

En la mayoría de los casos, también les ha significado renunciar a su derecho a la educación. Para  los niños de contextos más vulnerables la educación funciona como un importante medio de defensa que los mantiene visibles, les saca de anonimato y les provee un medio de protección y cuidado de los riesgos en que pueden caer, dadas sus capacidades de juicio y criterio aún en desarrollo.

Las escuelas, además, permiten a los niños el acceso a un capital social en la forma de amistades con pares de su edad, actividades de juego y aprendizaje de su cultura, el apoyo de las redes de una comunidad, mediante la asistencia y pertenencia a un grupo mayor de niños y adultos, donde esta  comunidad se reconoce. Y es este alejamiento de compañeros y amigos de la actividad del juego, uno de los más claros ejemplos de robo de la infancia.

La situación más preocupante es la de aquellos pequeños que provienen de  situaciones de abandono de alguno o ambos padres, que no cuentan con una red familiar de apoyo, y que proceden de contextos de pobreza extrema.  Ellos pueden presentar retrasos en el desarrollo físico, alteraciones en el lenguaje, la memoria, la atención, las habilidades sociales y problemas de salud en la adultez.

Lo que sabemos

Tanto sabemos sobre el trabajo infantil y el punto es que las medidas para combatirlo se hacen insuficientes. El problema persiste pese a los esfuerzos de UNICEF,  OIT  y de los respectivos gobiernos para combatirla o al menos reglamentarla.

Sabemos que no basta con el afán sancionador de una ley que persiga a las grandes compañías y a las personas dispuestas a abusar de la situación de pobreza y vulnerabilidad de un niño.

Sabemos que la sola prohibición del trabajo infantil no terminará con el problema, y que puede llegar a ser contraproducente porque imposibilitará la protección de los niños cuando todo trabajo infantil quede oculto a la ley.

Sabemos dejarle a las instituciones y organizaciones buenas la responsabilidad de la lucha contra este abuso.

Tristemente, nos dimos cuenta de que se ha naturalizado aquella escena de niños trabajando en una esquina gris o con la imagen de fondo  del rascacielos más alto de Latinoamérica. Lo sabemos de ida y vuelta al pasar por la misma calle muchas veces.

Sabemos que el trabajo infantil y las formas peores de trabajo existen y han existido como abuso antes del ascenso neoliberal, o de  la revolución industrial. Y nos dijimos  que sabemos darle la responsabilidad a la Historia y a los modelos económicos.

Tanto sabemos de conceptos, teorías, y tratados. A ver si sabemos de un niño que trabajando en una mina ha perdido una de sus manos; o de las niñas y niños que fueron forzadas a callar el dolor de sus pequeños cuerpos. Que a los niños les aterroriza la violencia, también lo sabemos.

Sabemos que un niño que tiene hambre llora y es capaz de lo que fuera con tal de alimentarse.

Tanto sabemos.

REFERENCIAS

1) OIT. Organización Internacional del Trabajo. Trabajo Infantil

http://libguides.ilo.org/child-labour-es Consultado: mayo 2016

(2) UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia  (2016)

http://www.unicef.org/spanish/protection/index_childlabour.html. Consultado mayo 2016.

(3) Organización Internacional del Trabajo (OIT)

http://www.ilo.org/global/topics/child-labour/lang–es/index.htm

(4) Organización Internacional del Trabajo (OIT) El drama del trabajo infantil en América Latina.

http://white.oit.org.pe/ipec/alcencuentros/interior.php?notCodigo=511