Tiempo propio, tiempo ajeno, tiempo rural…

El ‘factor tiempo’ es el marco referencial que empleamos para la comprensión de una realidad de la Educación Rural en Uruguay. Comparto los eventos ocurridos en un trabajo realizado junto a un equipo de estudiantes de la UdelaR (Universidad de la República) atendiendo las diferentes dimensiones asociadas al paradigma de la complejidad. El equipo de investigadores desarrolló sus tareas junto a docentes investigadores y estudiantes de la Facultad de Psicología de la UBA (Universidad de Buenos Aires) y las relaciones multidisciplinarias reforzaron la construcción de lenguajes comunes en el campo de trabajo.

Comunico a ustedes en este espacio de fotosíntesis cultural los avances de esa investigación con el propósito de divulgar parte de la compleja contemporaneidad de las escuelas rurales uruguayas y abrir al diálogo con otros actores que se encuentren próximos a estas realidades en Iberoamérica.

En el Uruguay, integradas a los intereses y administración de la Educación Rural, hay 1150 escuelas rurales, a las que asisten 19.000 niños aproximadamente; 14 Liceos rurales y 8 Centros de Capacitación Integrados (Ciclo Básico Rural). A ellos concurren los hijos de asalariados rurales, pequeños, medianos y grandes productores. En ese universo rural la educación formal de la Escuela Primaria, significa -en la mayoría de los casos- la única oportunidad de aprendizaje para niños y jóvenes que viven en lugares aislados del país. La Educación Secundaria: Liceo y UTU¹, es casi exclusiva para los hijos de las familias con mejores recursos, o las ubicadas en parajes cercanos a los centros educativos.

En este territorio, exploramos cualitativamente el factor tiempo, como variable de análisis. El tiempo necesario para responder las inminentes preguntas que surgían en el

Campo de trabajo y a la vez como significante en el proceso de apropiación de la tecnología XO².

En las escuelas rurales se aplica un modelo de educación llamada Aula Multigrado; allí los alumnos de diferentes edades y grados comparten un mismo salón y el educador tiene la posibilidad de dar atención al proceso de aprendizaje de los alumnos tomando en cuenta sus características propias en un contexto de gran sensibilidad y libertad.  Así fue que entendimos y formulamos nuestros argumentos siguiendo las proposiciones del colega argentino Profesor Dr. Psicólogo Carlos Neri  (in memoria) que sugería poner atención a las relaciones afectivas y a las interacciones mediadas por las tecnologías como organizadoras del sujeto; desde ese lugar podríamos comprender las interacciones que genera la tecnología en la sala de clase, en las familias de esos individuos y en las sociedades que los integran.

Al observar a las personas en su vida cotidiana, escucharlas sobre lo que piensan y dicen se consiguió un conocimiento directo de la vida social de niños, maestras, familias y vecinos. Para mejorar la confianza personal y colectiva, optimizar el rendimiento, e identificar las expectativas que tenían los otros de nosotros, creamos estrategias de comunicación que formaron parte del proceso pedagógico grupal. La información  compartida entre pares y con los anfitriones, definió un entrenamiento, específico tanto de la comunidad académica como de los habitantes de los territorios abordados para la aplicación del proyecto. En ese trayecto, se prestó atención a las relaciones entre el aislamiento geográfico y las limitaciones en términos de desarrollo económico; el acceso a la tecnología como herramienta de conocimiento, no sólo como forma de inclusión social, se vio ligado a la pobreza de los habitantes del campo y a las carencias de las escuelas y liceos rurales.

Las estrategias utilizadas para percibir, la habilidad, la apropiación y el proceso de aprendizaje de las personas, estuvieron en evaluación permanente. Para ello los docentes -maestras y maestros, profesores y profesoras de Secundaria- colaboraron ampliamente en la implementación de tareas. En este medio el docente es un elemento determinante que combina el prestigio y el reconocimiento de la comunidad circundante; sin su colaboración cualquier acción que se proyecte no tiene los mismos resultados. El educador en el medio rural es en la práctica, la única persona capaz de entender la demanda de los problemas que presentan las comunidades rurales, sobre todo si vive en mismo medio en el que trabaja (quienes viajan de la ciudad al campo cada día no tienen siempre la misma aprobación). El tiempo invertido en la conquista de cualquiera de ellos como colaborador o informante calificado, significó un tiempo ineludible para comprender todas y cada una de las etapas por las que circulamos.

La experiencia de cada individuo y el tiempo específico que demanda el abandono de una actitud de resistencia al cambio, es un dato que define el estado de situación en cada territorio. Las dudas que los sujetos tienen sobre sus capacidades para enfrentar los cambios, se despejan a medida que prospera la afectividad y el reconocimiento de las capacidades de cada individuo. En términos prácticos se puede decir que, comprender la situación de cambio significa colaborar para disminuir la desconfianza de las personas.

En otro orden de conflictividad, observamos que las dificultades para comprender el alcance de la tecnología asociada a la Educación y el uso de la XO propiamente dicho, incluían a las autoridades de la Enseñanza y determinaba la marcha del  proyecto. Las diferencias de grado y las categorías entre los integrantes de la administración de la educación pública generó retrocesos en la creación y desarrollo del trabajo colaborativo. La anticuada estructura piramidal impuesta por la reforma vareliana³ en el siglo XIX fue cuestionada por  el plan CEIBAL en el siglo XXI, ocasionando cambios por cuenta de la aplicación e integración de las nuevas tecnologías en la enseñanza. En ocasiones los conflictos culturales ponen en juego la validez y el valor de las políticas públicas y las someten a juicio permanente. En ese tiempo y con el deseo de colectivizar los conocimientos disciplinares, cada estudiante debió buscar puntos de intersección con los otros integrantes del equipo y desde allí contribuir en la creación de conocimiento, aplicado a la realidad con la que convivía. En ese sentido encontramos una analogía con el aula multigrado, atravesando necesidades y planificaciones específicas para esta estructura organizativa.

El equipo diseñó y realizó actividades que orientaron la búsqueda de esquemas referenciales con aportes propios de cada integrante; frecuentemente las relaciones disciplinares surgían como emergentes y se presentaban difusas en relación a la interdisciplina. En esta búsqueda, que implicó un camino bidireccional desde el conocimiento personal al saber colectivo y viceversa, se concretó la construcción de una nueva concepción de investigador, los valores y el contenido simbólico que cada uno le impuso a las mismas resultaron concluyentes en el ejercicio de extrañamiento de aquel complejo territorio rural, pero considerando un tiempo acorde con las prioridades del universo social que lo compone conseguimos construir nuevas estrategias de aplicación de los proyectos que cada integrante de este universo casual (universidad y comunidad) aspiraba concretar.

El factor tiempo entonces fue determinado esencialmente por el universo circundante del mundo rural en que desarrollamos el proyecto y fueron realmente las relaciones de afectividad asociadas al desarrollo y aplicación de la tecnología en el aula las que colaboraron en la comprensión de las diferentes configuraciones del uso del tiempo.

Como resultado de ese proyecto aplicado a la Educación Rural creamos este material audiovisual que compartimos con Uds. colegas y amigos de este blog:


PEQUEÑO TECNO

¹ Esta institución de educación secundaria fue conocida como la Universidad del Trabajo del Uruguay, hoy  integra el Consejo de Educación Técnico Profesional, donde se capacita a los estudiantes en oficios y otras actividades relacionadas con el comercio.

² La XO  es la computadora que el gobierno uruguayo entregó a todos los niños de las escuelas públicas del país para la implementación del plan ceibal a partir del año 2007.

³ Jose P. Varela, intelectual uruguayo responsable por la modernización de la escuela pública y creador de las bases para una nueva instrucción pública uruguaya. http://www.ibe.unesco.org/publications/ThinkersPdf/varelas.PDF