Sintonizar la alternancia: radios comunitarias en México

Hablar de procesos alternativos es muy común en la academia; esto a partir de los debates y análisis sobre la realidad y la necesidad de crear espacios de diálogo y participación que generen un cambio en la calidad de vida de las personas, aquellas  excluidas y sometidas a la explotación que el propio sistema capitalista emplea para su reproducción.

Sin embargo, una cosa es hablar y otra muy diferente crear proyectos sociales de alcance integral que constituyan lo que Gramsci denominó como la “hegemonía”, es decir, espacios que impliquen relaciones horizontales dentro de su formación para alcanzar en últimas un proyecto político, social y cultural de una forma integral. Marx también menciona este proceso a partir de la conciencia para reproducir la concienciación y así llegar a la concientización.

En este sentido, y como propósito de esta reflexión, expondré de manera somera una forma en que estos conceptos teóricos se concretan en la realidad a través de diferentes formas y movimientos. Tal es el caso de las radios comunitarias en México. Las radios comunitarias realmente tuvieron sus primeros inicios en Colombia por la década de los  años 40, mientras que en México comenzaron en los años 60; de hecho, la primera radio comunitaria en México se crea en el año 1965, en Veracruz y cuyo nombre es el mismo al de la comunidad donde se estableció: Teocelo.

Durante la segunda mitad del siglo XX y en lo que va del XXI, las radios comunitarias han crecido en números relativos, aunque en números absolutos sigan siendo una minoría que enfrentan serios problemas legales, económicos y políticos dentro del país. Las cifras sobre las radios comunitarias en el país están en constante cambio debido a estos problemas, son pocas las que pueden permanecer al aire y entre ellas se encuentra radio Teocelo, que en septiembre pasado cumplió 50 años de transmisión y ejercicio informativo comprometido con la sociedad.

De acuerdo con Calleja y Solís (2005), en México sólo el 12 por cierto de las frecuencias radiofónicas son utilizadas por radios comunitarias, mientras que el resto del total de frecuencias están dadas a grupos privados con fines de lucro y que se encuentran en la dinámica de los Medios de Comunicación Masiva (MCM) en su etapa de transnacionalización por efecto del sistema.

Las mismas radios comunitarias no pueden vender tiempo dentro de su transmisión, debido a su forma jurídica que la denomina como permisionaria, lo que le permite poseer una frecuencia, pero no pueden obtener ingresos a partir de la venta del tiempo; además, ellas deben cumplir con las obligaciones que tienen con el Estado, además de poder ser objeto de sanciones por parte del mismo.

Las radios comunitarias se constituyen como espacios de diálogo donde las relaciones entre los productores y radioescuchas son horizontales y donde se establece un puente entre la sociedad y el gobierno; radio Teocelo tiene entre su programación un espacio llamado “Cabildo Abierto”, donde las autoridades locales son invitadas a exponer los avances y situaciones relevantes para su localidad, sin embargo, en ese espacio, los radioescuchas pueden reafirmar o cuestionar lo que la autoridad menciona. No sólo hablamos de un proceso de diálogo, sino de rendición de cuentas que se establece a partir de un espacio donde el medio se convierte en el mensaje. Este programa tuvo a bien recibir el Premio Nacional de Periodismo en 2003.

Hoy, las radios comunitarias están atravesando un problema coyuntural debido a la modernización forzada por parte del Estado en tanto que quiere pasar del espectro analógico al digital. Esto es un problema, debido a que dicho cambio requiere un gasto económico considerable y que muchas de las radios no poseen; allí es donde se encuentra un problema de doble índole: por una parte la cuestión económica necesaria para seguir al aire, y por otra, la política que deben resistir ante los intentos de desintegración y obsolescencia técnica (lo cual no quiere decir que carezcan de importancia de contenido) que el Estado implementa bajo una política estructural.

En fin, las radios han tenido a bien establecer mecanismos de autogestión que les permitan costear la tecnología que necesitan. Es un golpe duro, incongruente, y a simple vista desigual ante las condiciones que poseen dichas radios en comparación con los grupos privados que poseen el recurso necesario a partir de ser figuras con fines lucrativos.

Se dice que “en la guerra y el amor todo se vale”, y esta lucha por la información por y para la sociedad no escapa a esto. Lo verdaderamente importante al apoyar a las radios comunitarias es la función social, democratizadora y comunicativa que poseen dentro del desarrollo local a partir de la acción. Hoy, los espacios locales deben ser reapropiados por sus habitantes; si no poseemos (aún) lo medios de producción, debemos luchar por los medios de comunicación.

Bibliografía

Calleja Aleida & Solís, Beatriz, (2005), “Con permiso. La radio comunitaria en México”, Fundación Friedrich Ebert-México , México.http://library.fes.de/pdf-files/bueros/mexiko/05371.pdf